martes, 12 de diciembre de 2006

Mis salvaje rockeros



Que tengamos medios de comunicación exclusivamente rockeros ya no es novedad, pero que sean las “estrellas” (así de despectiva la palabra luminosa) de rock personajes de una novela, ahí sí que es como para ponerse las pilas y averiguar qué mismo es que sucede.
No es extraño el nombre del autor de esta humorística, sin vergüenza y absorbente novela, Jordi Sierra I Fabra. Mis salvaje rockeros (2000), no solo logra enganchar al lector desde el sugerente título sino que al ser narrada la obra en primera persona nos encontramos con un diálogo casi como el que se mantiene dentro de algún círculo rockero, donde la jerga y la frescura de decir y expresar las cosas pesa sobre cualquier fallido intento de parlanchinería barata y academicismo insulso, cosa que ocurre en esta novela cuyo ritmo logra mantener al lector siempre a la perspectiva de los acontecimientos (siempre con su lado en contra y desencantado) en los que el personaje se ve envuelto.
Varios íconos del rock mundial (¿cuándo Madonna y Michael Jackson fueron y tocaron rock, ah?) son desnudados en sus peores situaciones; no solo desbarata ese impenetrable mundo negado al colectivo, sino que confabula a partir de rumores y mitos en torno a los rockeros consagrados, volviendo la trama fantástica y extremadamente sugerente que nos conduce a distintos escenarios increíbles de imaginar, dándonos a entender la fugacidad de las “estrellas” dentro del espacio y el tiempo que habitan.
El autor no solamente logra burlarse de su personaje (que no es más que su alter ego distorsionado por la ficción) sino de cada uno de los rockeros que habitan en la novela, ya sea Bob Dylan, David Bowie, Bruce Springsteen, Mick Jagger, Paúl Mc Cartney, Sting, Prince (¿?), Jhon Lenon (con él mucho respeto), o aquellas dos polémicas estrellas de pop –nombradas al principio- que el autor inmiscuye.
Pero la obra va más allá de la simple radiografía distorsionada alrededor de leyendas rockeras, allí también convive el protagonista, ese personaje alucinante que en el fondo es la verdadera estrella. Sierra I Fabra escarba el mundillo literario y nos muestra la relación autor-editor, autor-fuente (en este caso rockeros); donde la problemática de él (económica, sentimental) se vuelve clave para los acontecimientos posteriores.
Y es que al ser narrada la trama con situaciones, desde todo punto de vista, reales (y otras no tanto), la fuerza del personaje al transitar en cada capítulo se vuelve amena, sobre todo porque el humor negro es trabajado con verdadera precisión, logrando así un trabajo literario de calidad que no traiciona al lector ávido de situaciones disparatadas, pero siempre con el mensaje reflexivo a cuesta.


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