miércoles, 27 de febrero de 2013

Marion Sila en Manta

 


El Departamento de Cultura de la Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí y la Alianza Francesa, tienen el agrado de invitar a la comunidad manabita, al concierto de la cantante Marion Sila (Manosque, Francia) quien ofrecerá un show de música y danza acompañada de su acordeón.
 




Fecha: sábado 2 de marzo de2013

Hora: 19h00

Lugar: Sala de Conciertos “Horacio Hidrovo Peñaherrera” de la Uleam

Evento gratuito

lunes, 25 de febrero de 2013

El regreso de Pulido (parte 9)





Joey se sentía orgulloso de la capacidad intelectual de su primogénito. El chico estudiaba en el colegio hasta las tres y media de la tarde, y de ahí, recibía al profesor de matemáticas, que le ayudaba a realizar las tareas y le explicaba el misterio esotérico de los números, hasta que se desocupaban a las seis de la tarde. Definitivamente las generaciones futuras siempre son más inteligentes, ¿pero en realidad lo son?
Pulido recordó un pensamiento de William Faulkner sobre los niños que decía:
LOS NIÑOS SON MUCHO MAS PSÍQUICOS QUE LOS ADULTOS. UNA PARTE MUCHO MAYOR DE LA VIDA DE UN NIÑO QUE LO QUE CREE LA GENTE TRANSCURRE EN SU MENTE.
Joey siempre le decía al niño:

-         ¡Mira que somos pobres!, ¡no tenemos nada más que una pequeña villa dónde vivir!, las acciones de banco que te iba a heredar, ya no sirven porque el banco quebró, ¡no puedes darte el lujo de ir a la escuela a jugar y perder el tiempo!, ¡estudia matemáticas y ortografía para que algún día, cuando ya no estemos tu madre y yo, puedas mantenerte, mantener la casa y ayudes a tu hermano!, ¡a tu hermano lo tienes que querer y cuidar como si fuera tu hijo!, ¡por favor, escúchame!


Una mañana de un lunes, en un arranque de loca religiosidad, Pulido llevó a los dos niños a una ceremonia religiosa, previamente acordada con el sacerdote y consagró sus hijos a la protección de San Vicente Ferrer. Ahí se estuvo parado, durante toda la ceremonia, viendo cómo el sacerdote le echaba agua bendita a los niños y pronunciaba toda la liturgia de rigor.
No sabía qué hacer para asegurar el futuro de sus hijos. El futuro de sus hijos estaría en peligro cuando sus padres murieran y Pulido no tuviera más ayuda. ¿Cómo les pagaría los estudios?, ¿cómo los enviaría a la universidad?
Cada noche antes de dormir se acostaba con ellos y les leía la historia de Sansón en la Biblia, en el libro de los jueces. Otras veces les leía los poemas de Piedad Romo-Leroux G., en especial uno que decía:

ERES SOLO UN CAPULLO


Dedo por dedo, con calor humano,
Tanteando en el temblor de blanda arcilla
He agarrado tu mano con mi mano.

Y es que en este contacto solo quiero,
A través de manera tan sencilla
Transmitirte vigor cual firme acerol.

Tu equilibrio en vaivén se torna grave,
Vértigo, indecisión, torpe maroma
Y la hierba te acoge verde y suave.

Tu cuerpo en crecimiento de capullo,
Lleno de timidez pálido asoma
Meciéndose en el aire con mi arrullo


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


martes, 19 de febrero de 2013

La inversión literaria





El asumir la escritura como un oficio de constante, intenso e imparable trabajo va más allá del hecho mismo de escribir, corregirse y publicar. Otros elementos y recursos complementan el trabajo con las palabras. Poco sirve que un genio publicado no sea conocido en su misma ciudad, que no tenga los contactos suficientes en otras ciudades y países, que desconozca la internet y sus herramientas difusoras, y que su nombre sea únicamente el que aparece en tarjetas de presentación para un contexto local, donde no pasa nada. 
La realidad es que todo escritor pretende vivir de lo que escribe (sin importar la calidad). Todo escritor sueña con reconocimientos nacionales e internacionales. Todo escritor busca, a toda costa, ser publicado en sellos de editoriales franquiciadas. Y sin embargo, muchos escritores jamás llegarán a ser conocidos, sucumbirán en el anonimato más ridículo de este siglo. Todo porque estos escritores no han pensado en su oficio como una inversión a largo plazo.

Los libros 
Escritor que se respete será siempre un buen lector. Desde el libro ajeno empieza la inversión personal. Se busca disfrutar de historias, pero en este proceso también se va reconociendo estilos, estructuras y técnicas.
Por ello una biblioteca, desde la perspectiva del escritor, será un espacio enriquecido por títulos y autores que responderán en primer lugar al gusto, y luego a la influencia que se busca y mantiene.
Los libros de colegas escritores siempre mostrarán el panorama local o global (reconocer que en otro país alguien más trabaja sobre las mismas obsesiones siempre será bienvenido).
No se trata simplemente de comprar libros y lucirlos en estantes, o peor llevarlos en la mano a todas partes para demostrar que se es lector. Se es lector y se busca libros porque significa un acercamiento necesario a otras voces, historias y mundos. 

Los amigos
Aunque para muchos escritores el amiguismo, compadrismo, ñañismo sea mal visto, es necesario (y casi siempre los que critican son los más afanosos en este plano). Las buenas relaciones con otros escritores dan múltiples posibilidades a un autor, sobre todo si estas amistades responden a otros escenarios y contextos. No se trata de hacer “favores”, se trata de sostener una amistad que busque objetivos en común: lecturas, manifiestos y la posibilidad de llegar a otros espacios.   
Recomendación vital de sobrevivencia: no casarse con ningún amigo que represente a un determinado grupo o colectivo literario, no volverse parte de conflictos que no los involucran (algo común en nuestro país) y sobre todo cuidarse de los “amigos” aduladores, de los comentaristas ridículos que prefieren hablar (escribir) del autor y no de su obra.  

La promoción
La mayor inversión literaria para un escritor se concentra en la promoción de su obra (salvo que se trate de un autor corporativo que no tiene esta necesidad, puesto que el sello editorial al que “pertenece” se encarga de esta labor). Para este trabajo existen muchos recursos, como el hacerse de una lista de autores, editores, periodistas, blogueros, reseñistas, comentaristas y críticos literarios a los cuales enviar el o los libros y tener la posibilidad de generar lecturas. También el de considerar la creación de un blog o página web donde conste una detallada biografía, fotografías, obras publicadas, adelantos y fragmentos de trabajos inéditos, novedades concernientes al ámbito literario y sobre todo contactos (correo electrónico y casilla postal, evitar dirección domiciliaria y números telefónicos: piensen en la desgracia de Paul Sheldon en Misery).
Las redes sociales son, en estos días de novelería mediática, claves para que un “escritor” vaya socializando con similares y lectores. No descarten las fotografías asociadas con el entorno literario, aunque siempre pesará más saber que un escritor es alguien muy cercano, que recorre los mismos lugares y tiene interés por cosas y temas comunes y actuales.  
Y no olvidar la participación constante en ferias de libros (las que organiza el estado son las más organizadas), sea mediante un stand grupal o individual.  

Los resultados de la inversión
Si se ha hecho una correcta “inversión literaria” los beneficios pueden ser de distinta clase, desde el generoso artículo (reseña, entrevista, perfil, crítica) en el diario nacional (ya no piensen localmente), hasta la inclusión en alguna muestra -poética o narrativa- de alcance internacional.
Sí, el soporte físico sigue siendo atractivo, pero que esto no sea un impedimento para disfrutar de las posibilidades y alcances que ofrecen los soportes digitales (libro y revista), los más importantes en estos días globalizados.
Finalmente la inversión tendrá grandes resultados si la obra del escritor es de calidad, si llega a defenderse y valerse por sí misma en el mercado editorial. Puesto que una correcta promoción concretará los puentes necesarios a editores y sellos, los que no concreten nada quizás descubran a tiempo otro oficio.

lunes, 18 de febrero de 2013

El regreso de Pulido (parte 8)





Mientras tanto los niños estaban creciendo y el resto de la familia se preocupaba por la clase de ejemplo que iban a tener, con un padre siempre desempleado. Muchas veces Joey tenía que ir a la casa de la tía Hilda a pedir dinero prestado para comprar las medicinas que necesitaban sus hijos enfermos con fuertes gripes o fiebres inexplicables, que seguramente eran provocadas por las armas secretas e indetectables de P2 Inteligencia Naval. En una ocasión que Pulido estaba leyendo un libro que describía las perspectivas futuras de la diplomacia estadinense, sintió que le burbujeaban los riñones, otras veces sentía que le latía y le dolía la cabeza de tal manera como si estuviera a punto de estallar.
Pulido subía y bajaba la loma de su casa, como tantas otras veces, fumando rabiosamente mil cigarrillos, y por las noches, seguía tecleando sus poemas en su máquina de escribir, hasta que llegaba la aurora del nuevo día. Durante este tiempo –entre poema y poema erótico-, escribió un manuscrito titulado: LA FILOSOFIA CAPUCCINO, que trataba sobre la política internacional de los Estados Unidos en Latinoamérica, señalando sus graves falencias para lograr hacer de América Latina su mejor aliado. Pulido se preguntaba cuánto ganaban los agentes de la CIA, porque parecía que trabajaban para los enemigos de los Estados Unidos, en vez de conseguir su objetivo de una América Latina unida compactamente al gran imperio del Norte.
Una mañana, mientras bajaba la loma de su barrio, se topó con un viejo amigo llamado Lucho Lacho, que le preguntó si tenía trabajo y si no, que si le gustaría trabajar de guardia de seguridad. Pulido no se lo pensó dos veces, y de inmediato empezó la gestión de reunir todos los papeles, garantías y recomendaciones necesarias para ocupar una plaza como guardia de seguridad en el Puerto.
Pronto le dieron el uniforme más grande que tenían y un par de botas, porque ya Pulido contaba con cuarenta años, y la hinchazón hacía presa de su cuerpo. Al principio, el uso de las botas torturaba los talones de Pulido, tanto, tanto, que en un momento de la guardia, durante la noche, Joey tuvo que sacárselas para que sus pies descansaran un poco. Tuvo mucha suerte de que nadie se percatara de aquel acto. Aunque todo el perímetro estaba rodeado de cámaras que vigilaban el menor movimiento en el Puerto.
Pulido tenía que laborar en turnos rotativos, tres días, de siete a tres de la tarde, tres días, de tres de la tarde a once de la noche, y tres días de once de la noche hasta las siete de la mañana. Este último turno era el más pesado, que casi lo tumbaba a Pulido. A veces Joey se quedaba dormido, de pie, con la escopeta del calibre doce en el hombro, y se despertaba, sólo cuando ya estaba a pocos metros del suelo, pronto a estamparse de cara contra el piso.
En aquel trabajo duró casi todo un año y fue el primer contacto que tuvo Pulido con la verdadera corrupción. Pronto, Joey se dio cuenta de que todos los “bodicitos”, querían hacer guardia en las puertas de ingreso al puerto, y cuando, casualmente le tocó hacer guardia en una de aquellas puertas, se dio cuenta de que la causa de tanta fiebre por aquellos puestos, era que todo el mundo quería ingresar al puerto de manera ilegal, ya sea para vender mercaderías, para entrar polizontes, las prostitutas para tirar con los tripulantes, los choferes de camiones sin permiso, todo el mundo quería entrar al puerto de manera ilegal. Esto hacía que cada tipo le pusiera en la mano, al guardia, unas cuantas monedas o hasta un buen billete, y Pulido se dio cuenta, que al final de la jornada de trabajo, tenía los sucres necesarios para irlos a cambiar en la agencia de banco más cercana por seis billetes de dólar. Ese era el motivo por el que todos los guardias luchaban con la secretaria, para que los deje trabajar una puerta. También ese era el motivo por el que la vida laboral de los guardias era de un máximo de tres meses. Pulido se percató, de que la mejor manera de permanecer en aquel suculento trabajo, era tratar de pasar desapercibido, sin joder a nadie, ni pelearse con nadie por trabajar una puerta. Eso sí, cuando le tocaba, le tocaba, y Pulido se iba a su casa con seis o diez dólares en su bolsillo.
De esta manera, pronto Pulido estaba al día en las pensiones del colegio de Danni y del jardín del pequeño Joey, jr y su esposa estaba la mar de contenta con el dinero que a manos llenas le daba su esposo.
Incluso, Pulido le puso un profesor de matemáticas al pequeño Danni, para que éste no tuviera el mismo problema de su padre, que siempre había sido una nulidad en las matemáticas, desde la preparatoria. Joey recordaba, que a finales de curso, la monjita les tomaba a todos los niños, delante de los padres de familia, pruebas de lógica matemática como: ¿cuánto es dos más siete, menos ocho, más trece, dividido por tres, más cuatro, más ocho, menos seis?
Y en una ocasión que le preguntó la respuesta a Pulido, éste de pura coincidencia dijo:

-         Cinco...

Y esa había resultado ser la respuesta correcta, pero Pulido la había adivinado de puro chiripazo. Al principio la monjita no se dio cuenta, pero cuando volvió a realizar otra prueba de lógica matemática y le pidió a Joey la respuesta, que nuevamente le dijo que era cinco, ella se percató con una mezcla de resignación y decepción, que la respuesta anterior había sido producto de la casualidad.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)