miércoles, 29 de agosto de 2012

The piano man y una familia venida a menos (capítulo 2, parte 2)



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Pulido subía y bajaba la loma de su casa, desempleado y desesperado. No se podía estar quieto en su casa ni por un segundo. No podía, simplemente, acostarse en la cama y leer un libro como las otras veces que se había quedado desempleado. Había adquirido un tic nervioso que lo impulsaba a balancearse de manera intermitente de un lado para otro. El poco dinero que le llegaba lo empleaba en cigarrillos, bombones y chicles.
 A medida que se cultivaba intelectualmente se iba formando dentro de él una conciencia que era capaz de absorber todo el dolor del mundo. Percibía con mayor profundidad la pobreza y la miseria ajena. Se estaba convirtiendo en un ser triste y amargado. Sufría en silencio por todos sus semejantes caídos en desgracia. Ninguna píldora o tónico podía calmar la angustia que sentía por los desamparados que veía en la calle. Pulido era testigo todos los días de la miseria extrema al caminar por Salinas. Sufría, sí, sufría intensamente por sus semejantes que tenían que emigrar y dejar botada su familia para conseguir trabajo y buscar mejores días para su familia.
Se estaba empezando a hinchar y la ropa de antaño, de cuando era un adolescente, ya no le quedaba más. Pulido creía que esta nueva forma, esta hinchazón grosera era una venganza del Dios de los Testigos de Jehová, porque ellos predicaban que estaba prohibido donar y recibir sangre de otra persona. Pulido, completamente chiro, sin dos reales, loco de remate, había acudido a la Cruz Roja a donar sangre con la esperanza de que le den algo de dinero, pero el sistema de donación de sangre en la península de Santa Elena no era como en Estados Unidos y lo máximo que le dieron fue un carnet donde se especificaba que Pulido no había contraído hepatitis, ni sífilis, ni SIDA, ni ninguna enfermedad que le impidiera donar sangre. Incluso de tanto donar sangre le habían dado una cajita de cartón en cuyo interior habían depositado una pequeña medallita.
Continuamente se lo veía subir y bajar la loma de su barrio en busca de algo que le calmara la ansiedad. Una tarde, durante una esas subidas y bajadas de la loma, encontró a su viejo compañero de andanzas de surf, Rod Penrose, y éste al verlo, se le iluminaron los ojos. De inmediato le preguntó que si quería trabajar de cobrador y Pulido le dijo que bueno. Así que su viejo amigo Rod le dio la dirección a Pulido para que vaya a entrevistarse con el ingeniero Raen.
Aquella tarde que Pulido salió de su casa, su mamá le dijo que se lavara los dientes y que se esperara para que ella lo bendijera.
El cielo de Salinas estaba cargado de nubes plomizas y el malecón estaba repleto de gente que soportaba mal los remolinos de arena que los envolvía. El mar estaba como una piscina y la orilla estaba de color rojo por la presencia de una descomunal cantidad de algas arremolinadas en la orilla. Las chicas turistas se paseaban en patines por el malecón en pequeños shorts colocados sobre pequeñísimos trajes de baños y lucían sus pieles semi tostadas por el sol y sus cabelleras locas revoloteando al aire, en la radio se escuchaba la melodía Breed de Nirvana.

El ingeniero Raen lo recibió a Pulido con una larga sonrisa de complicidad. Era una sonrisa en la que se mezclaba la malicia y el conocimiento. Luego le preguntó a Pulido si éste sabía algo de cobranzas, y Pulido tuvo que contestarle que durante nueve años había intentado trabajar como vendedor y que había fracasado rotundamente y que de cobranzas no tenía experiencia laboral.
En ese momento intervino Rod y le dijo que se dejara de huevadas y que le diera el trabajo, que Joey estaba en la mierda, y que tenía una esposa y ya mismo dos hijos que mantener. Entonces el ingeniero Raen-sin cambiar su sonrisa aviesa- le respondió con la pregunta esencial de que: ¿quién era el dueño de la compañía?, ¿tú o yo?
Ese mismo día Pulido empezó a trabajar. Lo embarcaron en el camión de la compañía y le empezaron a enseñar las rutas de cobranza. La compañía en la que Pulido se había metido era una distribuidora de computadores, equipos, partes y piezas de recambio. Había un equipo de vendedores que trabajaban con un margen de crédito y cuando los compradores, que a su vez revendían la mercadería, se demoraban en pagar, entonces, entraba Pulido en acción.
Por las mañanas, de manera infalible, Pulido tenía que encargarse de los depósitos bancarios. Tenía que esperar de Perlita, la cajera, las sumas de dinero en efectivo, los cheques junto con las papeletas de depósito. Luego tenía que ir a los diferentes bancos a los que lo mandaban y hacer la columna para realizar los depósitos. Durante estas operaciones, Joey se demoraba hasta el medio día, de ahí en adelante tenía que revisar un listado o cartera de deudores para ver cuáles tenían la factura vencida y empezar a llamarlos para cobrar ya sea en efectivo o con cheque a fecha.




Entre las compañías que Pulido tenía que controlar estaban:

EMEFINSA
BITESA
TELCODATA
P.C. COMP
IMC
SUPER BAHIA
OFICOMPU
TASEL
SISMA
ASCOMSA
WRE INTERNATIONAL
JUAN MARCET
MOLINERA

Entre otras muchas más que se encontraban en ciudades de otras provincias como Cuenca, Machala o Manabí.
Pulido, completamente preocupado por esta hinchazón anormal de su cuerpo, fue a un laboratorio de análisis sanguíneo y se hizo un examen de sangre y le encontraron los triglicéridos y el colesterol completamente disparados. Entonces Pulido empezó a tomar pastillas LOPID para contrarrestar el alza de los triglicéridos que era harina en la sangre y empezó a hacer dieta para bajar el colesterol que era grasa en la sangre.

En una ocasión se enteró que era el santo de Corina, una linda secretaria de importaciones, que era compañera de trabajo de Pulido y a Joey se le ocurrió la idea de regalarle un mojón de mierda hecha de papel periódico y pintada con colores realistas y envuelta en papel de regalo. Pulido creyó que era una magnífica idea y que toda la compañía estallaría de la risa, pero lo que en realidad pasó es que se produjo una indignación general, y luego se produjo una pesquisa para descubrir a la persona que había hecho semejante burrada.
Un gordo mantecoso que era un as para las ventas de computadores, de entrada le dijo a Joey que valía mierda y desde ahí le empezó a coger bronca.
Pulido tuvo que confesar que él era el autor y pedir disculpas con lágrimas en los ojos a Corina por la pesada broma.
Todos los días salía Pulido de su casa, cogía el bus de la 54 y se quedaba en su nuevo trabajo. A veces tenía que suspender su trabajo de cobranzas para ayudar a los chicos a desembarcar un camión repleto de cajones con monitores o con PCUS, y tenía que sudar la gota gorda yendo y viniendo de un lado para otro hasta las siete u ocho de la noche.

lunes, 27 de agosto de 2012

Homenaje a Ubidia

Día: viernes 31 de agosto de 2012
Hora: 19h30
Lugar: Librería Rayuela
Quito

viernes, 24 de agosto de 2012

Una gran ciudad que se apaga


7 pm. el teléfono suena, del otro lado Cristian, Edison y Diego me gritan que un punto de la ciudad es una botella multiplicada en docenas, que los retiene. De fondo la música lo confirma: ciudad trampa, ciudad enloquecida.

Pasaje es una ciudad desconocida, pero la escucho (mediante el teléfono) como mi misma ciudad: hambrienta, seductora en su terreno líquido, alucinada desde las sombras en que la imagino.

7 pm. Cristian, Edison y Diego (tras la lectura de sus poemas) me recuerdan al personaje de Luces de una gran ciudad. Esa sombra que baja, choca, cae y a gatas avanza hacia el averno de aquella urbe que lo engulle con voracidad (estoy con ellos).

Corto la llamada, cierro el libro y recuerdo: "Debes ir lentamente. Debes aprenderlo todo de nuevo" (p. 221).          


viernes, 17 de agosto de 2012

The piano man y una familia venida a menos (capítulo 2, parte 1)



El mundo mismo de todas las cosas no lo hizo ninguno de los dioses ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego siempre viviente, que es encendido gradualmente y extinguido gradualmente.

Heráclito el oscuro

Nuestro gran error está en tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee.

Margarita Yourcenar

¡Ah, qué furor, qué angustia hay en mi corazón!
Desespero y pienso en el suicidio,
Presa de un frenesí ¡ay, ay de entrambos!
La mente del esposo renueva los esfuerzos por recobrar tu amor.

Poema de Tonga, de Polinesia

Pulido fue invitado por el guru del templo Krsna a un retiro en una finca que quedaba vía a la costa. Estuvo en el templo a las seis de la mañana y se fueron un grupo de personas a la finca que era cuidada por Francisco. Habían sembrado yuca y toda clase de granos, en especial uno que parecía fréjol palito. Los devotos llevaron las ollas, y fueron a Progreso, que quedaba cerca para comprar arroz, aceite, condimento sabora, sal, tomates, queso sin sangre y ajino moto. Pulido se puso a caminar por el terreno y todo le parecía un lío en su cabeza. Era un domingo de cielo nublado y a esta misma hora Penélope estaba en el templo de los mormones, sola sin su esposo, conversando y departiendo con sus amigos los élderes y las mujeres mormonas sobre lo difícil que es ser una madre y esposa en el siglo XX. Hablarían del sacrificio de Jesús, darían testimonios de amor celestial y de cómo se debe reprender a los hijos con ternura, de la fidelidad conyugal, de la lealtad y del apoyo que toda esposa mormona le debe a su esposo. Escucharían conferencias en vivo y directo por satélite sobre el sacrificio de los mormones en tiempos de penuria económica, y de la esperanza que no debe faltarle nunca a un Santo de los últimos días. Sobre la necesidad de no abandonar el país y de quedarse en la línea de fuego, luchando por su familia en medio del desempleo galopante, la guerra civil solapada entre costeños y serranos, y de la destrucción económica.
Pulido observó como pronto una madre Krsna colocó la olla sobre una parrilla que Francisco había improvisado al excavar un hueco en la tierra, llenarlo de leña y encima colocar unos fierros que sostengan la olla Krsna. Le encendieron fuego a la leña y empezaron a hervir agua. Luego empezaron a sacar de la tierra la yuca, a pelarla y la iban colocando en la olla con el agua hirviendo. Otros devotos se ponían a pintar el tronco de los árboles con una pintura especial, anti termitas. Pulido se puso a regar las plantas de yuca y a meditar sobre todo el contenido de su vida. Penélope estaba a punto de volver a ser madre y él estaba más chiro que nunca. De pronto el guru se le acercó y le dijo que dejara de pensar y que le ayudara a pelar los granos para ponerlos a cocinar junto con el arroz y la yuca. Mientras se hallaban en esta faena hablaban sobre el alma, sobre Jesús, que el guru afirmaba que era una encarnación de Dios. Un ser purísimo que tenía la venia de Dios para obrar milagros.

-       Y volver locos a los judíos del Sanedrín- dijo Pulido sin mayor convicción-.

El guru se reía de la incredulidad y del ateismo de Pulido. Él no se indignaba como se indignaría un mormón por sus comentarios. Él no era un fanático ni un sectario ni pensaba que con su presencia y su incredulidad, Pulido estaba hollando lo sagrado del templo, de las reuniones y de las prácticas. El guru no quería cambiar ni por las buenas ni a la fuerza a Pulido porque Krsna era suficientemente atractivo y original para lograr eso. Si Pulido se convertía en un devoto sería por una decisión que el propio Pulido se encargaría de tomar.
Hablaron largo rato sobre filosofía mientras desgranaban el fréjol palito, sobre todo Pulido que hablaba del Cristo retratado por James Talmage, un mormón que había realizado una crónica super fiel de la vida de Jesucristo, desde que empezó su ministerio. Jesucristo había resucitado a varias personas muertas, algunas casi en secreto, curado a ciegos, paralíticos, leprosos, mujeres con hemorragias, había expulsado demonios, había multiplicado los panes y el vino, pero lo más grave es que había desafiado a la autoridad judía y encontrado así su muerte.
Pero Pulido también habló de los tres puntos cardinales del ateismo moderno que son:

  • El ser humano sólo utiliza una pequeña parte del poder del cerebro, de esta gelatina electroquímica, y cuando nacen ciertas personas – los taumaturgos-que pueden utilizar la otra parte del cerebro, se pueden producir estos magníficos actos de milagrosa fe, que llamamos “milagros”.
  • Las ideas que nos condicionan desde que nacemos sobre un Dios todopoderoso aún cuando sean falsas o inexactas tienen el poder de encadenarnos para toda la vida desde el subconsciente. Eso es lo que comúnmente se llamaría nuestra conciencia.
  • El miedo al vacío de una vida que se descubre sin sentido o el temor a la muerte nos arrojan a los brazos de este Dios del que tanto hemos oído hablar y del que tanto tememos.






Cuando la comida vegetariana ya estaba toda dentro de la olla Krsna y cocinándose, los devotos lo invitaron a Pulido a jugar volley.  Se pasaban la pelota y trataban de no dejarla caer, pero era siempre difícil coordinar aquel movimiento y unas veces la bola se iba muy alto o muy atrás, por lo que siempre la bola caía al suelo. Pulido veía aquel juego de volley como una representación de su fe en Dios y de su matrimonio con Penélope.
Cuando el arroz con yuca y fréjol palito estuvo listo, las madres los llamaron para bendecir la comida y ofrecérsela al Señor Krsna:

Nama om visnu papaya
Krsna prestaya buterde
Srimate bakhtivedanta swami
Iti namrine
Nomas te sarasvrti devi
Gaura vani pracarirre
Nevisesa sunya vadi
Pascatia deser tarine
Namo maha vadanyaya
Krsna prema padayate
Krsnaya krsna caitanya
Nanme goure tuise namahu
Navio brahmonia devaya go
Brahmana hitota ah
Jagart hilaya krsnaya govindaya
Namo humaha
Sri krsna caitanya
Prabhu nitiya nando
Sri adveita godadorer
Sri vasadi gaura bhakta vrinda

Hare Krsna
Hare Krsna
Krsna Krsna
Hare Hare
Hare Rama
Hare Rama
Rama Rama
Hare Hare


Y después de comer vino la fórmula de agradecimiento a Krsna por los remanentes de prasada:

Oh Rey en las personas que han realizado muy pocas actividades piadosas en el pasado. No surge la fe en el maha-prasadam, en el señor Govinda, en su santo nombre, en sus devotos, ni en los brahamanes ¡hermanos! Este cuerpo material es una masa de ignorancia y los sentidos una red de caminos que conducen hacia la muerte pues arrojan al alma al océano del disfrute material.
Entre los sentidos la lengua es el más voraz en este mundo es muy difícil controlarla. Pero tú amado Krsna eres muy misericordioso y nos has dado los remanentes de tu propio alimento para que podamos controlar la lengua. Tomemos, entonces, este nectaréo Krsna-Prasadam, glorifiquemos a sus señorías SriSri Radha-Krsna y cantemos ¡llenos de amor! ¡Caitanya! ¡Nitai!


Luego de bendecir la comida se sentaron en el suelo, en la tierra, como si estuvieran en la India y las madres cortaron hojas de banano y las usaron como platos. Allí sirvieron las porciones de Prasada, todavía humeantes, junto con porciones de tomate con queso. Los únicos líquidos que podían tomar los devotos eran colas transparentes como Seven-Up o Sprite, pero no colas negras que contenían cafeína, que era considerado por los devotos como una droga estimulante. La comida estaba sabrosísima y todo parecía así- según Pulido- porque todo aquello era algo completamente nuevo y revolucionario en su vida. Los Krsnas le daban un auténtico valor al acto de alimentarse de los remanentes de Dios. Pulido comió hasta quedar barrigudo y saturado como un león africano después de zamparse los restos de una cebra o como algún nativo después de un batuque con motivo de una fiesta de bodas.
Después de consumido aquel sacrificio al Dios Krsna, Pulido se acostó castamente junto a unas madres que estaban leyendo un libro santo, que narraba una serie de fábulas vaisnavas. Entonces pulido se dio cuenta que entre los textos había párrafos en sánscrito que era el idioma más antiguo sobre la tierra. Y lógicamente comprendió que para convertirse en un devoto del Señor Krsna el aprender el sánscrito era una condición indispensable. También comprendió que mientras más capítulos de literatura védica se lee, mayor es el grado de salvación del devoto o del lector. Luego cantaron el mantra Hare Krsna acompañados de un tambor y unos címbalos:

Hare Krsna, Hare Krsna
Krsna Krsna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare hare

Hare Krsna, Hare Krsna
Krsna Krsna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare Hare

jueves, 16 de agosto de 2012

Habitar en soledad



“Cuando cesó la tempestad, rodaron los ojos bajo la cama / yo, solo la vi partir”. (p. 7) dice uno de los versos de Des-habitado (Jaguar, 2012) de Edison Navarro (Cotacachi, 1983). Un poemario que devasta, aniquila, disuelve y sobre todo logra un impacto violento del tema de las relaciones fallidas, de aquellas que duelen por sus errores, por su crudeza, por toda su parte descompuesta de raíz. Desde esta premisa se teje la línea temática de este libro. Aquí la voz poética rememora un pasado de caos, donde la soledad lo cubre todo.

Des-habitado es un poemario que circunda desde la urbe, la voz poética asume su rol de sujeto citadino, donde se está y no se está (con la soledad a cuesta aun en medio de la masa), donde en el presente más pasivo se padecen regresiones violentas, porque ahí habita el centro dañado del que se poetiza.  

En este desarrollo urbano, el amor (o más preciso: la ausencia de este) es un pasado marcado por la desesperanza, donde la voz poética se presenta como el enemigo, uno que no ha fracasado solo, si no que ha contado con alguien, ese alguien que es ausencia, que transita como fantasma. Que se sabe ha sido el detonante del discurso nostálgico.

Vivir en soledad
Des-habitado está construido desde la soledad, una capaz de arrasar la esperanza, de proyectar un vacío que consume y acaba:

“habitantes de mis huesos desalojaron las ruinas”  (p. 8)

“dejaron a desnivel el rincón construido en los huesos” (p. 9)

 “(…) he colgado mi piel en cualquier hueso evitando el naufragio” (p. 11)

“hoy me declaro: / antagónico /ante lo soñable” (p. 21) El que la voz poética se asuma como su enemigo, como esa parte contraria y maléfica es normal, así el pasado es esa voz decadente ante un presente que irremediablemente avanza en un proceso de asimilación de su tragedia.

“náufrago / resiste el frío de la memoria” (p. 24)

“(…) la vida fue siempre un ocaso” (p. 31)

Este presente sofoca con su intensidad melodramática (lo hace desde el decir de la voz poética, desde su crónica adolorida) “pero hoy hace frío / y tu nombre es mi hoguera” (p. 39). Todo para una confirmación que se advierte desde el inicio en los personajes: “vos / y yo, / somos vacío” (p. 57). Un vacío que existe en su representación enemiga.






Un espacio que se acaba
Si hay que destacar una parte importante de este poemario, es su posición doméstica. Donde una casa (sin importar la forma que tenga) se vuelve un objeto vivo, que respira, que retrata los transcursos emotivos ya extintos, que delata al pasado en su peor condición. En esta casa (sarcófago de momentos fantasmas amotinados) otros objetos reviven ese ayer infructuoso, todo porque la voz poética entiende que “La memoria es el cuerpo del dolor” (p. 29). Y en este dolor otras escenas ahondan en su sentido dramático:

“Amanecen tus huellas bajo mi almohada
un paisaje brutal
(el paraíso entre sábanas)” (p. 26)

“La cama era un lugar neutral,
el territorio donde un exiliado
construye el hogar que se irá con el viento” (p. 43)

 “Somos un ábaco de dientes
cálculo de cruces
para llorar al feto en la ventana” (p. 50)

“Se derrumba la casa: platos adentro,
los retratos escapan por aquella ventana
que abrimos para arrojar tempestades” (p. 54)

“Quizás está escrito:
la casa se hará polvo
y florecerán cuervos
sobre tu boca,

¡¡no te alarmes!!

si saben volar
se irán conmigo” (p. 61)

“muy dentro,
existe un animal
que devora los muros
donde habitaste” (p. 63)

Entonces deshabitar, dejar de ser entre el espacio que se continúa rondando, no parece ser el sitio que se busca dejar, al contrario la voz poética (en su dolor) se reafirma en él: “lleno de nada la alcoba / pero me atrapan tus piernas” (p. 46).

El mar, el reino del deshabitado
Este deshabitado, que prefiere ser un masoquista a ultranza, que se niega a abandonar el dolor que lo sostiene a un pasado, piensa en el mar, en aquella bastedad que todo lo traga, que todo expulsa, que todo descompone. Y en esta figura el poemario, en medio de toda la desolación que proyecta la voz poética, busca una liberación.   

“Nadie canta el luto de mi boca
es tarde para arrinconar naves
en la garganta de la noche” (p. 55)

“Mi carne es alga y soy alimento para ahogados” (p. 59)

Y en esa nada que se busca, como recurso final de limpieza y olvido, después de saber que  “Entre tus piernas se tiende el fin” (p. 52) o de que “No hay arena hasta que el mundo de la vuelta / y empiece el día otra vez en tu boca” (p. 41) o peor donde se afirma que es “un rostro enjaulado / en la noche que se repite / sobre las olas de tu cuerpo” (p. 42) la voz poética intenta liberarse, aunque en su proceso se deshabite y habite en aquella nada soledad total.     

Navarro, en todo este derroche de desolación y auto padecimiento, ha logrado con Des-habitado interesantes interrogantes ¿Cómo sobrevivirnos ante el final de una relación? ¿En qué punto volvernos el enemigo de ese otro yo del pasado que desencaja en el presente?. Este poemario tiene respuestas valiosas. Muchos de sus versos han logrado ese objetivo escaso de la poesía: volverse el retrato de otros. Y eso, por lo menos para este lector, es sobresaliente.

martes, 14 de agosto de 2012

SUMPAVIVE 2012 II FESTIVAL LATINOAMERICANO DE POESÍA




Sumpa Vive es una jornada poética que se lleva a cabo por segundo año consecutivo con el fin de reunir a diferentes poetas ecuatorianos y de otros países de Latinoamérica en un encuentro de hermandad que a la vez convoca la asistencia del público en general de Salinas, en la provincia de Santa Elena.

Nuevamente el poeta Luis Franco (Salinas, 1988) logra articular un cronograma de lectura de poemas en un ambiente de amistad e intercambio. Entre las actividades programadas se realizará la presentación de los poemarios: “Mi patria es el Infierno”, de Calih Rodríguez (Macas, 1988), “Trilogía de la carne”, de Alexis Cuzme (Manta, 1980) y “Cuatrocientos cuerpos”, de Roy Sigüenza (Portovelo, 1958). Así como la lectura de poesías de grandes voces poéticas contemporáneas, como: Santiago Vizcaíno (Quito, 1982), Carlos Bernal (Cuba, 1981), Jorge Valbuena (Colombia, 1985), Carlos Luis Ortíz (Alausí, 1979), Javier Lara Santos (Quito, 1978), Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970), entre otros.

La inauguración del evento tendrá lugar el 16 de agosto a las 09:30 y la clausura será el 18 de agosto a las 15:30. El encuentro estará matizado con visitas a sitios turísticos y de esparcimiento para afianzar los lazos entre estos hermanos de la literatura. La Prefectura de Santa Elena, la Base Naval de Salinas y la Unidad Educativa Frank Vargas Pazzos son los auspiciantes.

¡Sumpa Vive!

Ecuador y México, un puente de poesía




 
Por Augusto Rodríguez


La poesía ecuatoriana y la poesía mexicana siempre han estado unidas por un puente imaginario. Muchos ecuatorianos han vivido o viven en México y publican sus libros en ese hermoso país y los mexicanos visitan y leen sus poemas en Ecuador. Recordando al vuelo algunos de los últimos libros de autores ecuatorianos publicados en México se me vienen a la mente: Jorge Enrique Adoum, Edwin Madrid, Bruno Sáenz, Fernando Nieto Cadena, Luis Alberto Bravo, Julia Erazo, etc., entre esos nombres destacan: Alforja de caza de Xavier Oquendo Troncoso y Cuando morí (en el pabellón de incurables) de Iván Oñate. Los dos son autores ambateños radicados en Quito. Catedráticos, gestores culturales, poetas que han sido traducidos a varios idiomas y que constan en varias antologías extranjeras.

En una hermosa edición de La Cabra Ediciones de México D.F., 2012, nos llega Alforja de caza de Oquendo Troncoso, es una suerte de antología de este reconocido autor. La poeta y crítica boliviana Vilma Tapia nos dice: “Las palabras adquieren el peso que da consistencia al cuerpo de quien recorre los espacios recolectando, inventando los faltantes o llenando las zonas de indeterminación, como llamara Roman Ingarden. Así, los tres libros reunidos en Alforja de caza son sobre todo un umbral ubicado a la mitad entre el afuera y el adentro. Poesía espacial, escritura arquitectónica, espacios escriturales”. Este libro parece flotar en la imagen del inicio de los tiempos, el descubrimiento del fuego, las primeras palabras. El lenguaje como cuchillo que se afila y como piedra caliente. Oquendo Troncoso nos da múltiples espejos donde mirarnos, con poemas de distintos ritmos y tiempos para descubrir lo que hemos perdido desde que el hombre está en esta tierra. Es una bella antología que hay leerla con calma y con mucha sutileza. Les comparto un poema clave de este libro denominado Antes de la caza:

Antes de la caza


A mi padre

Quiero encontrar el lugar
donde ubicarme.
Entro en la vecindad
de voces que me dicen:
                          ve a buscarte lejos,
                                   en los andenes de las penas,
                          ve a ponerte en fila con los astros;
                                   deja el poema un rato,
                                    y reconoce los olmos.
                                   Piensa que ya estorbas y no sirves,
                                               que de grande uno se trastoca
                                                           y se consume.

Mamá ya no prepara bien las cenas,
no hay comida hasta después del día.

Ve a buscar el círculo vicioso
que pueda hacerte hombre
en el insomnio de los días.

                        Vete y no vuelvas
                                   hasta después de la caza.






Cuando morí (en el pabellón de incurables) de Iván Oñate ha sido editado por Ediciones sin nombre, México D. F., 2012. Este libro sigue la brecha iniciada por otro poemario editado en México llamado El país de las tinieblas. Lo leo como una suerte de continuación pero en este libro, el autor abre el lenguaje, las palabras, su mundo simbólico para entregarnos un hermoso libro. En la contraportada del libro leemos: “Leer sobre la página es ya escucharlo. Sabemos que no es lo mismo haber muerto que haber morido. Oñate habla/escribe desde esa segunda condición, lo que le permite a veces la ironía o el desencanto, grietas por donde le regresa la vida gracias al milagro de la poesía”. Oñate sigue viajando por el mundo como escritor invitado y leyendo su poesía. Nos sigue entregando poco a poco una obra de gran fuerza, imaginación y belleza. Cuando morí (en el pabellón de incurables) es un poemario que se lee con desenfreno y con furia. A continuación leeremos un poema de la tercera parte de este libro denominado Cuando morí:

Para levantarme la tapa de los sesos,
no hizo falta una Mágnum 44
o la Lugger
que portaba Marlon Brando
en El baile de los malditos.

Bastó
mi dedo índice.

Mi dedo índice apuntando mi sien.

Fue un suicidio
íntimo, discreto.

Silencioso.

Estaba perdido,
perdido.

Ya no sabía cuál era la gloria
y cuál el infierno.

Menos todavía
si había alguna diferencia entre el mar y el cielo.

No sabía qué era arriba y
qué era abajo.


Eso que los pilotos que llaman
el efecto del muerto.

Quizá yo estaba muerto,
bien muerto,
y no me daba cuenta.

sábado, 11 de agosto de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 17)


 
Joey trataba de razonar con Penélope, pero no le asistían las palabras. Trataba de hacerle entender a Penélope que este asunto de las religiones no era tan serio ni se lo debía tomar tan apegado a la letra, pero era inútil. Penélope creía firmemente en la autenticidad de la Biblia, el libro de mormón y que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, era la iglesia verdadera. Y así lo testificaba fervientemente y con lágrimas en los ojos todos los domingos por la mañana, después de la santa cena, que consistía en la bendición de unos trocitos de pan y unos vasitos pequeñitos de plástico que contenían agua y que los iban pasando a todos de uno en uno.

En las noches frías y huracanadas de Salinas, Joey tenía que salir de su casa al patio a fumarse un cigarrillo porque la cabeza le daba vueltas y amenazaba con saltársele los sesos. Después de un par de cigarrillos, Joey se tranquilizaba y lo veía todo con mayor tolerancia y hasta le cabía en su corazón un poco de esperanza de que toda esta loca situación se arreglara algún día.
Luego venían las preguntas sobre la Biblia. Leer la Biblia sin fe era como tratar de comprender una pintura abstracta de un artista contemporáneo y loco. Era tratar de comprender el porqué Dios era tan despiadado con los no creyentes. Estaba, por ejemplo, el caso del asesinato de los primogénitos de Egipto. Prácticamente lo que nos decía la Biblia era que habíamos sido creados por Dios con la única y exclusiva finalidad de adorarle. No podíamos llevar una existencia separada o independiente de Dios. Había muchas inconsistencias, muchas contradicciones. Para empezar: ¿qué hacía la serpiente y el árbol del conocimiento con su fruto prohibido en un lugar tan santo y perfecto como El Paraíso? Es que acaso Dios era una deidad de dos caras que representaba al mismo tiempo el bien y el mal, la vida y la muerte. La salvación y la condenación.
Unas veces inunda la Tierra y en otras hace que llueva fuego y azufre. Aterroriza a su pueblo con diez mandamientos que son imposibles de cumplir ni física ni mentalmente. Por ejemplo tenemos el caso del mandamiento de NO MATARAS: ¿qué significa esto cuando los judíos nunca han tenido vocación de vegetarianos?, ¿significa que los animales y las plantas son entidades vivientes que no tienen alma?
Aquí Pulido hizo un alto a sus reflexiones y entró rápidamente a la casa, tomó un libro de la biblioteca de su padre y leyó una conversación que Srila Prabhupada mantuvo con el cardenal Jean Daniélou en julio de 1973 en un retiro monástico.

Pulido se quedó reflexionando todo este asunto del NO MATARAS. La idea le daba vueltas y más vueltas en la cabeza. Lo calibró mil veces y lo vio desde diferentes puntos de vista. Llegó a la conclusión de que Dios –ya sea en la versión judeocristiana o en la del Bhagavad-gita de los krsnas, es un Dios absoluto y unilateral, que no admite discusión, polémica ni libertad alguna en el hombre. Eso del LIBRE ALBEDRIO de Dios era puro cuento y nada más que cuento. Luego continuó con las reflexiones sobre la Biblia y Dios…

 Por ejemplo, está el asunto cruel e inhumano de ordenar al anciano Abraham que suba a la montaña a degollar a su único hijo Isaac. Y la apuesta que Dios concierta con Satanás para probar la resistencia de Job en la fe, mientras permite que maten a gente inocente que trabajaba para él y a su familia.  Esto quiere decir que si tenemos que elegir entre Dios y nuestra familia, tenemos que elegir a Dios porque Él es tan maravilloso que nos puede matar a nuestra familia y darnos otra como recompensa a nuestra fe. ¿No es un asunto demencial e inhumano el poder omnímodo de Dios? Y luego envía a su único hijo Jesucristo a nacer en un pesebre para fortalecer la incredulidad de tantas personas ignorantes. Y la figura arrogante y anárquica de este Jesús que más parece un hippie que resucita a los muertos, que anda con pescadores, prostitutas y cobradores de impuestos, que camina sobre las olas, que nos viene a hablar de amor y por eso fue crucificado por los judíos porque ellos esperaban un líder guerrero, que venga a expulsar al enemigo invasor y les trajera el cielo a la Tierra. Luego está el misterio de su formación intelectual, ¿por qué no dejó nada escrito?, ¿era un analfabeto?, luego los evangelios hablan de Jesús en el templo a la edad de doce años y luego hay un tremendo salto sin explicación alguna de aproximadamente unos diecisiete años cuando aparece en el río Jordán. Y San Lucas lo único que nos dice es que “creció en estatura y sabiduría”.
Luego está el asunto de dudosa moralidad de afirmar “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, que no va para nada con el espíritu del Antiguo Testamento. Luego está el asunto de la resurrección. ¿Qué clase de resurrección es ésta que después de efectuada la victoria sobre el aguijón de la muerte, lo obliga a Jesús a levitar y elevarse al cielo, a la derecha de Dios padre, en lugar de quedarse viviendo como Adán, indefinidamente sobre la tierra?  Luego está el asunto sicodélico del Apocalipsis del evangelio de Juan, que parece que el apóstol lo haya escrito bajo los efectos de alguna droga. Lo cierto es que la tiranía de Dios es tan implacable que una persona atea, sensible, correcta y santa, está irremediablemente perdida y condenada al infierno por no creer en Dios.
Después de toda esta reflexión, ¿qué sentido le podemos encontrar a la vida? Ninguno. La vida para los intelectuales puros que no están contaminados con odios ni fanatismos no tiene sentido, es una broma cruel. El hombre nace solo, desnudo y el doctor nos recibe con una nalgada para recordarnos que venimos a este valle de lágrimas a sufrir. Crecemos arrastrando todo tipo de problemas y si tenemos suerte amamos un poco y si somos correspondidos nos reproducimos con felicidad. Nuestros hijos crecen y luego se olvidan de nosotros, no quieren tener nada que ver con un viejo. Vivimos alimentando a este cuerpo que algún día nos va a devorar. Nuestra vida continúa hasta que llegamos a un límite y luego vienen las enfermedades crónicas como la diabetes, el Alzheimer, el Parkinson, el SIDA o el cáncer y todo lo demás es declinación y agonía. Nos volvemos viejos, torpes y lentos. La vida nos gana a cada rato. Y finalmente nos enfrentamos cara a cara con la agonía, la miseria doméstica, la muerte y el olvido de los que alguna vez nos amaron y lloraron. La naturaleza misma nos obliga a olvidar a los muertos para preservar la salud mental. Un notable ejemplo de esto era la actitud que tomó Lincoln cuando tuvo que enfrentar el dolor desmesurado que su esposa expresaba con la muerte de uno de sus hijos.





 
Después del trabajo de los seguros, Pulido recibió con mala cara, la idea de Penélope de volver a sacar la carretilla de los hot dogs y en vez de eso fue a hablar con el ingeniero Crevecoeur para empezar a vender vehículos. Además ya estaba harto del mal carácter de esta mujer fanática, que todo el tiempo le pedía que vaya a la estaca y que se convierta en un buen cristiano, santo varón de la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días.

Aquella mañana que Pulido fue a la entrevista el clima de Salinas estaba loco: el cielo estaba coronado por un sol radiante sin nubes, pero corría un viento helado y garuaba de manera cada vez más intensa. El mar estaba picado y revuelto, y las olas de color verde, se estrellaban furiosas contra la orilla como si ejecutaran una marcha triunfal sobre la Tierra. Como si cantaran una canción de guerra contra la vida y proclamaran su victoria contra el destino.

El ingeniero Crevecoeur tenía un patio repleto de vehículos usados, que alguna gente se los dejaba en consignación para deshacerse de ellos. Joey le puso el ojo a un BMW y a un Mercedes Benz y le tomó todos los datos, apuntándolos en una pequeña libretita que siempre llevaba para sus análisis políticos. Los autos estaban equipados con aire acondicionado, llantas radiales, sistemas de full inyección, máquinas revisadas en la BOSCH, equipos de sonido y parlantes, sistemas de vidrio electrónico, aros de magnesio, el interior con tapizado nuevecito…
Apuntó los precios y escuchó atentamente cuando el ingeniero Crevecoeur le dijo:

Joey, escucha, el máximo margen de ganancia al que un ejecutivo de ventas de vehículos puede aspirar es de quinientos mil sucres por vehículo.


Así que Pulido empezó a visitar negocios, amigos, gente desconocida y les hablaba como quien no quiere la cosa de los vehículos y ponía mucha atención en los bares de streap tease que visitaba, por si encontraba algún adicto al mundo de las tuercas y las ruedas. Y finalmente vendió los dos vehículos, el primer contacto lo hizo en el Terminal Terrestre y el segundo se trataba del padre de una amiga de Pulido, pero a duras penas se ganó los quinientos mil sucres por los dos, y en un tiempo de tres meses, lo que lo desanimó completamente para seguir en esa carrera de vendedor de vehículos.



 
Una noche en que Pulido se hallaba en su salita leyendo el libro de William Faulkner titulado: “EL SONIDO Y LA FURIA”, recibió la llamada telefónica de la esposa de TOCONIÑO. Pulido no entendía bien lo que ella le sollozaba por teléfono, pero logró comprender que TOCONIÑO se había encerrado en el baño desde la mañana a fumar base y ella creía que estaba muerto y no podía entrar al baño a ayudarlo porque la puerta estaba atorada.
No sabía el porqué Clara lo llamaba a esas horas de la noche y precisamente a él para que la asistiera en este apuro ni sabía de dónde había sacado su número telefónico, pero se embarcó en un colectivo y de inmediato se dirigió a Canoa.
Cuando llegué, Clara estaba sentada en la puerta de su departamento con el rostro manchado del rimel, que se le había corrido por las lágrimas. Entré, y efectivamente, la puerta del baño estaba atascada, así que me trepé con una silla por la ventana del baño, saqué los vidrios y metí la cabeza y pude ver el cuerpo de TOCONIÑO que estaba tirado en el piso, obstruyendo la puerta del baño. Cuando entré, me di cuenta que el cuerpo de TOCONIÑO estaba helado, así que lo cargué torpemente y lo saqué con mucha dificultad del departamento, bajé las escaleras repitiéndome.

¡Muévete maricón que se nos muere TOCONIÑO!

Lo embarqué en el balde de una camioneta de alquiler y finalmente lo llevé al hospital. Los médicos hicieron todo lo que pudieron, pero todo fue inútil. Lo entubaron a TOCONIÑO, le inyectaron un líquido para normalizar los latidos del corazón, pero yo ya había llegado tarde. A TOCONIÑO se le habían muerto varias válvulas del corazón y ya estaba más del otro lado del más allá que de esta vida.
Regresé al departamento de Clara y le dije que TOCONIÑO estaba muerto y que su cuerpo estaba en la morgue. Pronto unos amigos, los únicos que tenía – que eran los pushers que le vendían la base-, lo fueron a sacar de la morgue, lo llevaron a la casa y lo lavaron y vistieron con mucho esfuerzo para ser velado y enterrado rápidamente. Durante la velación se sirvió comida china del chifa ESPERANZA, porque era lo más barato que había y lo que Pulido pudo comprar. Ningún familiar asistió a la velación ni al entierro. TOCONIÑO había roto todos los lazos con la sociedad y se había fumado en paquetes de base todo el dinero del bar de streap tease. Fueron tres días de locura en los que Pulido acompañó a Clara en todos los momentos que pudo. Cuando finalmente le dije que tenía que regresar a Salinas, me dijo que me quedara un día más y le dije que bueno.
Durante tres noches me quedé sentado junto a la cama de su departamento mientras ella dormía. Vigilaba sus sueños y pesadillas, compraba la comida, cocinaba y era testigo de sus llamados de pasión, sus provocaciones, sus crisis de angustia, su neurosis, sus contradicciones y de su desnudez cuando salía del baño olorosa y fragante.



Después de su fracasada incursión en el mundo de las ventas de vehículos, Joey se daba cuenta que no le quedaban muchas más opciones en el mundo empresarial, y lo meditó mucho antes de tomar la decisión de ir a una entrevista de trabajo con el ingeniero Trinquier para que lo pongan a vender bienes raíces. En esta nueva empresa ya Pulido  estaba casi quemado mental y emocionalmente por la persecución de P2 Inteligencia Militar.
La entrevista fue positiva y Joey cogió una guía de la Cámara de Comercio y empezó a llamar por teléfono a todas las empresas para ver si lograba colocar un terreno o una villa pagada al contado o a crédito. Lo que no sabía Pulido era que muchas de esas empresas eran de papel y que no iba a conseguir nada por ese camino.
Pronto Pulido empezó a entrevistarse con grandes comerciantes japoneses, chinos, coreanos, taiwaneses, vietnamitas, en busca de un cliente interesado en comprar villas o terrenos cercanos a la playa. La oficina del ingeniero Trinquier empezó a llenarse de asiáticos cuyo dialecto se parecía al canto desordenado de las aves.
Pero primero lo cogieron a cargo dos economistas y le enseñaron en cuatro horas todo lo referente a la venta y financiación de bienes raíces, y Pulido sentía que se le fundía el coco con tantos números, tasas de interés y ecuaciones, que tenía que aprender.  Cuando terminó aquella sesión de números, Pulido se sentía como si él solo hubiera refinanciado toda la deuda externa del país. Por último lo enviaron a vender terrenos a Punta Barandúa, que era una urbanización costera que estaba en pleno apogeo y se la llevó a Penélope para distraerse un poco.
Cuando llegaron al hotel que el ingeniero Trinquier les había recomendado, se dieron cuenta que en la parte superior de la pared había unas grandes perforaciones donde se podía colar un delincuente por la noche y asaltarlos o un temible murciélago. Por lo que decidieron irse a otro hotel y durmieron allí. Por las noches paseaban por las calles principales y el malecón de la LIBERTAD, comprando y comiendo palomitas de maiz, colas, chuzos de carne asada con achiote…
Pero debido a las actividades periodísticas de Pulido y su continuo envío de análisis políticos a los periódicos, las llamadas no entraban a la compañía, y era difícil para Pulido tratar de comunicarse con los clientes. En otras palabras, Joey Pulido se había convertido en un verdadero perseguido político por los organismos de inteligencia militar y de la policía- en especial por la P2 de la inteligencia naval-, que trabajaban para las mafias de los partidos políticos. En vez de una comunicación clara y nítida con clientes, interesados en villas y terrenos, lo que más le llegaba a las manos de Pulido eran villas y terrenos por vender. La gente no quería comprar bienes, lo que quería la gente era vender todo y huir del país. De manera que Pulido tercamente pensó: “si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada” y empezaba a escribir memorandums para el departamento de ventas y les enviaba los datos y las medidas de los terrenos y las villas, que los agentes foráneos querían que les venda, pero el ingeniero Trinquier le dijo que: si no lograba vender un terreno tendría que irse y así sucedió por lo que Joey le dijo adiós definitivamente al mundo de las ventas.