lunes, 28 de abril de 2008

Factory: la tragedia resonante




Es lamentable, como ya se ha manifestado por internet y los medios de comunicación metaleros y no, lo acontecido el sábado 19 de abril en la Sala de eventos Factory, en Quito, cuando con motivo del lanzamiento oficial del Cd compilatorio Ecuador Gótico, y el concierto con exponentes de este género, ocurrió un incendio atroz que cobró la vida de más de quince metaleros, entre ellos cinco integrantes de la banda capitalina Zelestial.
Tras este funesto hecho se han generado acontecimientos para tomar en cuenta y que analizaremos posteriormente: 1) la solidaridad metalera a nivel nacional, porque las muestras de afecto y condolencia para las familias de los difuntos y quemados en este concierto, no se hicieron esperar, el internet es la muestra palpable, allí decenas de mails llegaron a una considerable población metalera. 2) se ha logrado tomar más en cuenta a los rockeros y metaleros, a partir de esta tragedia. 3) una vez más se demostró que los medios de comunicación (televisivos, radiales y escritos) no tienen escrúpulos para explotar cualquier clase de desgracia, en este caso un incendio que incluía un espectáculo metalero. 4) el prejuicio nuevamente encontró un espacio para atacar, tras este nefasto incidente, a la cultura rockera metalera de Ecuador, encasillando como merecida esta adversidad que para ellos (quienes desconocen la cultura metalera y sobre todo gótica) resultó un acto satanista con tintes de suicidio colectivo. Y 5) el tema de la organización de conciertos y la seguridad que debe establecerse para que no vuelvan a ocurrir nuevos incendios y se den otras muertes.

El hecho nefasto
La primera versión corresponde al editor de La Gazeta del rock, Adrian Martínez, un cuencano que viajó hasta Quito para apreciar este segundo acontecimiento nacional para la cultura gótica. Leamos lo que él vio: “Eran las 13h00 y daba por iniciado el II Encuentro Gótico Ultratumba 2008, con la banda Hempirika interpretando temas propios y covers de Alter Forever, Nigthwish, con el público poco a poco entrando. Posteriormente hasta que se alisten Lamento, se proyectó el video documental de la música gótica en Ecuador con entrevistas en su totalidad de Quito.
Ya una vez listos subieron al escenario los ambateños que formaban parte de los grupos Cry y Mutilated Christh y un repertorio de la vieja escuela doom metal. De allí siguió Amguelis. Todas las bandas recibían una estatuilla y su Cd. Continuando con la presentación de los grupos…Y es allí cuando prenden juegos pirotécnicos, cuando la banda Vendimia estaba tocando y una bengala toca el techo, lanzada por “Leztard”, integrante del grupo, esto como a las 16h30, lo que originó el incendio. Al principio todos se imaginaban que era parte del show, el humo cubrió el techo y nadie se alertó pero las llamas alcanzaron rápidamente el material que era de combustión rápida y todo el local se prendió y comenzó el tumulto de todos por salir, una puerta de salida estaba cerrada para evitar antes el ingreso por allí, todos en la desesperación buscaban la salida rompiendo las paredes, vidrios y en la aglomeración algunos que aún seguían adentro se asfixiaron, se quemaban vivos y 15 hermanos de sangre por el metal, once varones y dos mujeres (cinco eran integrantes de Zelestial: Paola Flaicher (coordinadora), Pablo Bernal (guitarrista), Mauricio Machado (vocalista), Claudia Noboa (vocalista) y Andrés Rivadeneira (bajista), no corrieron con tal suerte de salir y perecieron en el interior quemándose totalmente, junto con el local que quedó en ladrillos y hierros. Mientras llegaban las ambulancias, policías socorrían a los que se encontraban afuera y todo el barrio se aglomeraba a ver lo sucedido. Siendo llevados también más de una docena a distintas casas de salud con quemaduras graves.”
Esto en sí es lo que ocurrió en Quito el sábado 19 de abril. Después de este atroz acontecimiento la noticia ocuparía grandes espacios en la televisión y en los diarios más de Ecuador. Desatando un rechazo de los comunicadores rock metaleros de Ecuador, así como los pertenecientes a esta cultura que supieron reconocer la explotación sin vergüenza que lograron con este siniestro.

La explotación de los medios informativos
Ecuavisa fue uno de los primeros medios televisivos en informar a la comunidad ecuatoriana de este flagelo. Se conoció el mismo sábado por la noche de la tragedia ocurrida en la tarde, las imágenes dijeron más de lo que los despistados periodistas conocían acerca de los miembros pertenecientes a esta cultura y sobre las bandas que participaban.
Posteriormente otros medios se sumaron a repartirse la noticia, logrando explotar todo cuanto estuviese a su alcance para satisfacer a una ávida teleaudiencia que necesitaba no solo saber que un grupo de rockeros yacían calcinados, si no todos aquellos porqué que causaron tal incidente. Medios informativos como el de TC (con su tan característica manera de exagerar las cosas) no tardaron en vincular subjetivamente este incendio como algo que solo podría pasarle a los rockeros y su adoración a la muerte.
El prejuicio comienza a aflorar una vez más para tomar de excusa este incidente y atacar frontalmente a la comunidad rockera y metalera de Ecuador. Sabemos, por medio del escritor y blogger guayaquileño, Eduardo Varas, que el domingo en la noche se da un caso de esta clase, conozcamos lo que difunde el día lunes en su blog: “Otros deciden culparlos a ellos por sus gustos y por lo que los mueve. Fernando Elhers, del programa La Televisión (el mérito de ser el hijo del creador del programa queda una vez más manifiesto) decide dar un comentario en el programa de ayer y pone al aire parte del texto que se incluía en el “flyer” o “volante” con el que se promocionaba el concierto. Conceptos de muerte y oscuridad que son parte del planteamiento de ese grupo de personas que disfrutan de esa estética y postura. Elhers lo dice como si no dijera nada: Palabras de muerte arrastran muerte (…) Palabras de amor atraen amor.” Y son esta clase de comentarios a la ligera que logran desatar más el prejuicio de quienes ignoran a la cultura rock metalera y les es indiferente o atemorizante conocer sobre la naciente subcultura gótica, que carece de todo cuanto se le ha imputado: satanismo, vandalismo y sobre todo una búsqueda de la muerte.
Pero no solo los medios televisivos lograron aprovechar esta desgracia, si no también los medios impresos. Extra, de Guayaquil, con su toque sensacionalista publicó las fotos de los cuerpos calcinados de dos de los integrantes de Zelestial, con un llamativo título, las protestas no se hicieron esperar, así la representante de Alma Verde manifestó en un comunicado que: “Nos declaramos inconformes con la forma fría y morbosa en la que ha dirigido la información el diario Extra, no solo con este tema sino con muchos otros que han generado dolor en muchas de las familias ecuatorianas en el transcurso del tiempo”. Otros comentarios en contra de este y otros medios impresos no faltaron.
Y es a partir de este incidente que los editorialistas de los muchos diarios ecuatorianos se volvieron analistas de la cultura rock metalera de Ecuador (como se supondrá dando opiniones a partir de su escuetos conocimientos al respecto del tema). La misma representante de Alma Verde trae a colación lo que sustenta un editorialista al decir que los rockeros necesitan orientación. ¿Pero es que acaso los rockeros son individuos que no encajan en la amoldada sociedad de borregos? ¿qué se pretende al asociar a los rockeros con desadaptados y vándalos?. Estamos conscientes que dentro de los distintos movimientos de las ciudades de Ecuador los rockeros (los que recién empiezan a integrarse, o los que aún no han madurado totalmente y comprendido el ideal de fondo de esta cultura) suelen cometer alguno que otro acto fuera de la Ley y el Orden, nadie niega que no exista alcoholismo y drogadicción, como bien podría existir en movimientos que aprecien la música tropical o clásica, no se trata de un problema necesariamente perteneciente solo a los rockeros.
Sin embargo quienes pertenecen a medios de comunicación rock metaleros, tratan de sacar a flote lo que se pretende del rock: aceptación más que tolerancia, demostrar a base de trabajo intelectual que los rockeros y metaleros no son lo que por años se ha venido repitiendo, si no todo lo contrario: una cultura cada vez en crecimiento tanto de adeptos como de oportunidades ganadas en un país por tradición conservador.

¿Una tragedia posible de evitar?
Pudo haberse evitado este incendio, eso nadie lo niega, pero la verdad es que no ocurrió tal cosa. Y es a partir de este incidente que se trata un tema de verdadera preocupación para los organizadores de conciertos a nivel nacional: la debida y exigida organización que cuente con todos aquellos requisitos que la seguridad solicita. Pero seamos francos: antes de que ocurriese esta desgracia los conciertos en lugares cerrados (en una gran proporción en distintas ciudades del país) se hacían -y lo más seguro es que continúen haciéndose- con las mismas necesidades que se descubrieron en Factory.
Muchos de los organizadores de conciertos rockeros prefieren hacerlos subterráneos, en salas más o menos acondicionadas para albergar a cien o hasta doscientos espectadores, no buscan los permisos legales porque es un trámite donde la burocracia deja ver su poder, y sobre todo porque siempre habrán interminables y absurdos peros para que se evite un concierto de rock (el prejuicio en su mejor forma).
Pero volviendo al tema de lo ocurrido exclusivamente el sábado 19 de abril del 2008, nos encontramos con problemas que se difundieron rápidamente (nuevamente la cacería de brujas, de los medios de comunicación, ocupaba su lugar), todo con el propósito de encontrar culpables a este incendio. Como lo afirmaba (por haber sido testigo) Adrian Martínez, de la Gazeta del rock, es el tal “Leztard”, integrante de la banda Vendimia, quien irresponsablemente lanza una bengala que se estrella con el techo del local y… el resto ya es historia. Entonces se habla de falta de permisos de funcionamiento -que luego en los mismos medios que riegan la noticia la desmienten-, en que no había salida de escape, ausencia de seguridad que hubiese logrado salvar a quienes perdieron la vida, etc.
En comunicado a nivel nacional, Diabluma (Organización Político-Cultural), se refiere al tema de la siguiente manera: “(…) las culturas urbanas nos vemos permanentemente privados de apoyo y espacios para desarrollar nuestros eventos, lo cual nos motiva a aceptar cualquier tipo de condiciones para poder expresar nuestras culturas. Es así, como la Policía Nacional, Defensa Civil, Cruz Roja y Bomberos, organismos encargados de la seguridad, nos plantean inalcanzables costos para realizar hasta el más pequeño evento, lo cual obliga a tener altos precios en las entradas y agudiza el fenómeno de elitización de la cultura, del cual somos víctimas todos los ecuatorianos. Esta problemática se ve agudizada por los altos impuestos cobrados por Municipios, SAYCE y FENARPRE, que conjugados con los anteriores motivan a los organizadores de conciertos a no reportar sus eventos a las autoridades pertinentes.”
De forma casi similar la escritora lojana Paulina Soto, comenta que: “El atroz incendio que se llevó la vida de nuestros hermanos rockeros, sucedió debido a una mezcla simple: estupidez y avaricia. Los estatutos que regulan el funcionamiento, no solo de discotecas, sino de todo tipo de negocios, son confusas y se contradicen entre sí; de una forma tal, que resulta un verdadero rompecabezas. Su objetivo principal es ahogarnos con impuestos y permisos, en lugar de servir a la comunidad. Basta observar su número: se necesitan 13 papeles diferentes para echar a andar un negocio, en contraste con los 3 que se necesitan en otros países.
Esas leyes no han servido siquiera para crear una conciencia en materia de seguridad. En el Ecuador no se gasta en elementos básicos como escaleras de incendios o puertas de emergencia, sino en TV cable y acabados de primera. Y a toda esta corrupción se une un viejo pecado de la humanidad: el odio a las minorías. Aparte de lo difícil que es batallar con el papeleo burocrático, encima los rockeros tenemos que soportar que se asocie nuestro gusto musical con todos los vicios de la humanidad, cuando es un absurdo hasta para el ser más irracional, que la música tenga como requisito drogarse o cometer vandalismos. Para hacer esas cosas no es necesario escuchar música de rock. Se lo puede hacer en silencio.”
Soto ha dado en el clavo, porque es precisamente esa falta de facilidades que se brindan a los roqueros parte de la problemática de fondo en todo este asunto, pero también lo es aquella “avaricia” a la que se refiere la lojana, porque claramente se descubre que por ahorrar gastos de aparente no necesidad como escaleras contra incendios o extintores, se complica la situación, obteniendo resultados lamentables como el que tratamos. Sí, los permisos son necesarios, se necesita el evalúo de autoridades que conozcan el tipo de propensión a la que se exponen ciertos establecimiento, como el caso de Old Factory, pero ¿cuántos otros establecimientos no se encuentran en las mismas y hasta peores condiciones que el citado y ahora desaparecido Factory? ¿qué planes de prevención llevan actualmente el Cuerpo de bomberos de las distintas ciudades del país?

Protesta en contra de la marcha
Un día antes de que se iniciara la marcha programada a favor de las víctimas acaecidas en este incendio, se difundió en el internet un comentario anónimo que alertaba a medios y metaleros en general que la misma era toda una farsa a conveniencia de un grupo de metaleros quiteños, específicamente de la organización conocida Al sur del cielo. Pero no solo estaba este hecho, si no que se manifestaba lo que pretendían lograr quienes promovían esta marcha (más control para los dos grandes actividades rockeras anuales en Ecuador -pero sobre todo en Quito- como son La semana del rock y El concierto del 31 de diciembre en la Cancha acústica de la Villaflora).
El anónimo (un músico gótico, delataba) conocía de cerca los problemas a los que se refería, denunciando nepotismo dentro de esta organización al momento de seleccionar a las bandas más de heavy metal que de otros géneros y como estas bandas pertenecen a los organizadores y amigos. ¿Qué tan cierto habrá en lo que aseguraba coléricamente el anónimo gótico? ¿qué razones económicas existen de trasfondo para un tema como este? Esperemos que sea el tiempo que nos lo diga.

Marcha a favor de los caídos en el incendio
A pesar de los detractores, la marcha se dio, el sábado 26 de abril un numeroso grupo de rockeros y familiares de los fallecidos marchó por las principales calles de Quito. El fin: hacer notar que los rockeros no son unos delincuentes venidos a menos en una sociedad tan disparatada como la ecuatoriana, donde el catalogar a los diferentes es una clara muestra de desprecio, todo porque se desconoce a esta cultura. También porque este incidente pudo haber ocurrido en cualquier otro espectáculo que haya carecido de las debidas precauciones de seguridad de sus organizadores. Ya lo decían los integrantes de Diabluma en su comunicado, tres días después del incendio, que: “condenamos las acusaciones infundadas que vinculan al evento ritos satánicos y a todo nuestro movimiento con prácticas violentas y degradantes, con la clara intención de generar rechazo por parte de la sociedad hacia nuestra cultura, por ser esta una clara muestra de rebeldía y disconformidad con el sistema que ellos defienden.”

Concierto tributo
El domingo 27 de abril, una semana y un día después del incendio, se dio este concierto que tuvo como cabeza de cartel a los estadounidenses Obituary junto a bandas nacionales. La asistencia fue masiva, porque además de tratarse de un concierto tributo, era parte de una de las actividades que se organizaron inmediatamente para recaudar fondos que ayudasen a los afectados y familiares de víctimas. Por ello la entrada fue solo de cinco dólares.

Zelestial, un adiós a la fatalidad
Zelestial, aquella poética, teatral, agresiva y oscura banda quiteña fue la que más dolor encontró en este flagelo. Cinco de sus integrantes murieron entre las llamas. Para quienes hayan apreciado la banda, tanto en directo como en alguna grabación, eran transgresores en cada uno de sus espacios. Su poética tenía personalidad, no había otra banda parecida en Ecuador, tenían su característica, sucia y también delicada forma por hacer música.
Ecuador perdió a un excelente exponente de la música gótica. Sabemos que la banda no volverá a reestructurarse, porque parte de la esencia quedó sepultada entre las paredes de zinc de esta discoteca, mientras tanto quedan sus grabaciones y recuerdos, y eso ya es bastante para sobrevivirlos…

El Ecuador metalero unido tras esta desgracia
El internet fue el medio más propicio, a nivel nacional, para hacer llegar las muestras de solidaridad a los familiares y quemados en este incidente. A continuación algunos de estos mails que llegaron tanto a nuestra redacción como a otros medios y vinculados al rock y metal ecuatoriano.

El movimiento Cultural Rock Alpantano hace llegar nuestras condolencias a todos y cada uno de los familiares de los hermanos caídos en el evento denominado ultratumba realizado el sábado 19 de abril, a la vez sumarnos al dolor por irreparables pérdidas.
Luis Cadena

De parte de todos los que conformamos Ódica, amigos y allegados, queremos expresar nuestra más grande y sinceras condolencias ante la tragedia ocurrida el pasado sábado en Factory con nuestros hermanos. Compartimos el dolor de los familiares y amigos de los muertos y heridos en el incendio. Estamos dispuestos a cualquier acolite a favor de que esto no vuelva a ocurrir.
Banda Ódica

Darkness magazine expresa un profundo pésame y sinceras condolencias a todos los familiares y amigos de las 14 almas de nuestros hermanos de sangre rockera, ante su sensible fallecimiento. Nos sumamos a su dolor por las inocentes e injustas pérdidas… Nos solidarizamos con las víctimas heridas en el flagelo y con sus familias.
Esto no es un adiós hermanos, es un hasta luego, pronto nos veremos, siguen y seguirán vivos en nuestros corazones. Paz en sus tumbas.

José Naranjo

De parte de todos los que conformamos Euronimos Atuntaqui Underground Scene y todas los que intervenimos de forma directa o indirecta con la organización como son El Templo del metal, Music-store, El lado oscuro de la Luna Radio Show, bandas como Ódica, Heurística, Decomposed, Gastrorrexis, Magicus Pachamoon y otros amigos y allegados queremos expresar nuestra más grande y sinceras condolencias ante la tragedia ocurrida el pasado sábado en Factory con nuestros hermanos.
José Luis Imbaquingo

El Cuarto Poder no ha escatimado esfuerzos para una vez mas confundir y desinformar a una audiencia ignorante e ingenua. Es realmente lamentable lo que a los hermanos góticos y metaleros ha sucedido en Quito, también pienso que fue irresponsable utilizar bengalas en un sitio cerrado, sin ventilación y espacio limitado, ellos "murieron con las botas puestas".
Guillermo Salas, Razametal

Es realmente lamentable lo sucedido, más aún cuando se ven truncadas vidas de jóvenes; no tan solo el hecho de ser hermanos metaleros, sino también que de una u otra forma serían parte del desarrollo de un país. No veo el fin de una protesta, ¿contra quién? ¿para qué? lamentablemente hay que reconocer que la culpa de incidentes como este no es más que la imprudencia de las personas.
Carlos Salas, Razametal

martes, 22 de abril de 2008

Una de amor sin sensiblería




Son contadas las películas cuyas tramas relacionadas al amor, a esa relación afectiva de dos personas, no caen en la detestable sensiblería que vuelve a un film una muestra llorona y aburrida. Lo que se argumenta se encuentra en El juego del amor, una entretenida y conmovedora historia donde las parejas protagonistas nos muestran la fragilidad de las relaciones cuando no hay un entendimiento apropiado y existen de por medio otras personas capaz de entender aquello que es difícil para unos; también cuando la compatibilidad entre dos es inmediata y duradera hasta la muerte; y, hasta esa búsqueda incansable por encontrar a la persona ideal que logre entender al perseguidor.

Tres historias conviven dentro de la trama, todas relacionadas al amor. Cada una diferenciada por las conflictividades que encuentran sus protagonistas, y que son vistas, aconsejadas y narradas por un personaje (Morgan Freeman) al que aparentemente la vida nada le ha negado, salvo el amor y entendimiento de su hijo muerto por una sobredosis. Es este personaje quien vuelve más interesante la trama, porque mientras las tres parejas, desde sus distintos espacios y conflictividades, intentan y viven el amor a su manera, el profesor que interpreta Freeman se debate entre negarse a la cátedra por temor a no saber aconsejar debidamente a los estudiantes que le recuerdan a su hijo o entregarse al trabajo y afrontar con valentía su propósito de consejero para que otros logren el apoyo en él.

Película capaz de tocar a todos los espectadores, o por lo menos a algunos, con la carga emotiva que trasmite. Y no necesariamente con la muerte de uno de los co-protagonistas, si no por ese constante enfrentamiento que demuestran los personajes, esas sufribles insistencias para lograr sus objetivos circundantes al amor, sin importarles los errores a los que se ven agobiados.

Contradictoriamente El juego del amor no es ningún juego para los personajes, que encuentran en este tema (y sobretodo sentimiento) la salvación y excusa para sus existencias, y donde probablemente los espectadores hallarán aquel film que les hacía falta consumir.





lunes, 21 de abril de 2008

El caos de vivir






Indiferencia hacia la vida. Subyugación a la muerte. Es lo que se encuentra en Te suicida (CEN publicaciones, 2008), el libro póstumo de la guayaquileña Carolina Patiño (1987-2007). Poemas para desangrar temores, sacrificar a la sensibilidad y sobre todo saber que más allá de la ausencia física de su autora, perdurará su obra, aquella corrosiva poética, tan suya, tan lúgubre y casi siempre esperanzadora ante el caos de vivir.

La portada de esta obra ya dice bastante. Ella (Caro) y de fondo Medardo Ángel Silva (otro poeta y suicida ecuatoriano), hermanos de muerte pero también de talento, vates que se negaron a envejecer, a continuar escribiendo para sobrevivir en sus tristezas. Si este símbolo (duro, dándole potentes golpes a los recuerdos) no logra comunicar lo que contiene este manual de sobrevivencia titulado Te suicida, entonces estamos mal. Algo se nos ha dislocado de la sensibilidad y de la vida.

Mi padre ya me dio con quien hablar
mis pastillas cada día funcionan menos
y necesito que me atrapen más a menudo
en las recaídas.


Dice en el poema Psiquiatra, desprendiéndose de lo que fue, de su realidad vista desde el laberinto de la vida que frustraba las salidas llamadas muerte (múltiples, dolorosas, liberadoras…). Porque cada verso es una rendición (“ya sangré, respiré lloré suficiente / ¿me puedo rendir ahora sin mi sombra?”), un alto al sufrimiento (“ya no me cazan / ya no corre mi sangre por las noches”) y una aceptación, en el fondo, sin vergüenza (“Mi masoquismo ha llegado lejos”).

Hay poemas tan arremetedores, por la carga emocional que contienen, como este íntimo Fe en ti:

Noto que me alejo y se me olvida
tener fe en ti
y son tantos los milagros
que veo que te hacen estar
dentro de mí.


Porque la autora huye se sí, de ese monstruo que la ha carcomido desde la edad en que su mundo ya no fue el mismo; la bestia que reclama sangre y una vida, la suya; ese ente deforme que la habita, y que en el fondo es ella misma. Pero la autora no huye solamente de sí, si no también de todos aquellos que conforman su entorno familiar o sentimental, porque resultan ser la retención a su necro propósito. Leamos Adiós:

Tan cansada de estar aquí
con todos estos miedos sin infancia
me voy sin perdurar
sin lograr que voltees por mí
sin lograr que enciendas la luz
sin lograr que abras tus ojos
el dolor tan limpio no sostendrá tu mano
demasiados espejos
descuelgan tambores en mi funeral.



Te suicida, un libro recomendado para corazones fuertes, aquellos lectores que han dejado la sensiblería de lo irreal por la realidad, la cruda y cada vez menos soportable realidad, donde la poesía escrita con sangre (literalmente o no) y sobre todo talento es al final del camino llamado vida, lo único que perdurará después de la ausencia física de su autor.


Cine en Manabí: una utopía con bases






El título de este post pertenece al capítulo cuarto y final de la tesis de grado que un dúo de estudiantes de periodismo de la ULEAM recién ha finalizado (y esperan sustentar). Lo he leído con bastante emoción, porque resulta que el tema que ellas han elegido es nada menos que el cine en Manabí (sí, aunque resulte utópico a nivel nacional y para muchos manabitas conocedores del tema), donde se analiza las contadas películas que en esta provincia se han realizado, con todas sus deficiencias y problemáticas de trasfondo.

Enorgullece saber que se trabaja sobre temas relacionados al mejoramiento del arte y la cultura en Manabí.

Esperemos que este trabajo logre publicarse en algún momento (virtual o impreso) y no pase a abultar más las reservas de tesis dentro de alguna facultad.

En las imágenes aparecen el cartel de la película Un hombre y un río y debajo las autoras de la tesis.

viernes, 18 de abril de 2008

El submundo de colchones húmedos, cuerpos sudados y dinero






No sé lo que es estar con una prostituta. Jamás he caído en la entrepierna de ninguna. Siempre anhelé introducirme en un sexo consumido, sudado, y expuesto a la muerte venérea; pero cada vez que alguien me invitaba a pisar un chongo tenía las excusas perfectas para negarme.

Siempre quise saber qué se sentía estar dentro de una vagina a la que habían acudido distintos penes. Fui -y soy- un zanahoria, que prefirió dejar de ser “virgen” en compañía de alguna de sus novias.

Pero como este escrito no gira sobre mis experiencias sexuales, si no más bien de la prostitución, o mejor dicho sobre un film que trata el tema, no esperen más de mis intimidades. Porque el motivo de esta confesión es la antesala para hablar sobre Yo, puta (2007), una película explícita, dura y polémica.

No se trata de un film revelador, porque todo cuanto basa su argumento es conocido: inicios en el oficio, necesidades, problemas de trasfondo. Quizás lo llamativo de la película sea su estructura de documental -en medio de la ficción-, que retrata a prostitutas, chulos y clientes. Desnudándolos en sus disímiles planteamientos de porqué ser, explotar y estar, junto a prostitutas.

Funcionan adecuadamente los distintos escenarios dentro del film, concatenados desde el inicio hasta el final. Así mientras la trama básicamente se enfoca en una estudiante que prepara una investigación en torno al problema de la prostitución, vemos una cámara que enfoca obsesivamente a jóvenes que buscan ser modelos de un fotógrafo porno, o al camarógrafo porno que entrevista y conoce las intimidades de sus futuras actrices.

Película acelerada, que estrella al espectador el tema de la prostitución desde distintos francos. Justifica motivos, los indulta, para al final demostrarnos que aquel submundo de colchones húmedos, cuerpos sudados, preservativos y dinero en abundancia, no es más que un negocio peligroso en el que algunas están atrapadas y otras, las de aparente valentía, se acostumbraron a esta clase de sobrevivencia, que les gusta.

Y es esta dualidad de prostitutas las que vuelven, en cierta medida, interesante la trama, porque mientras las más arrebatadas y francas (dentro de la ficción) en torno a su oficio, aquellas que a ratos se vuelven ninfómanas, o expertas a las que ya nada referente al sexo les impresiona (salvo el ser sodomizadas) envuelven al espectador con sus alucinantes y casi siempre eróticas y salvajes historias; por otro lado están las que delatan el infierno llamado prostitución: aquel negocio que las ha atrapado sin misericordia, que vive de sus cuerpos, y las sepulta cada día más en una muerte silenciosa (porque son solo piel y voluptuosas formas que han perdido la sensibilidad), aquellas que en el punto crítico del film se refugian en lágrimas.

Y mientras la protagonista se ve atrapada con su investigación casi terminada y la beca económica -obtenida para este propósito- consumida, entre el dicho de sobrevivir en el tema que conoce o dejarse morir de hambre y fracasar en sus propósitos académicos, opta por lo intermediario, no ser una prostituta, pero obtener dinero dejándose fotografiar. Y aunque termine en los brazos (por recrear de una romántica manera la situación) del fotógrafo porno que la “inicia”, no termina convenciéndose ni convenciendo al espectador en este punto de la trama.

Y lo planteo así: según el argumento de la película se trata de una universitaria que investiga sobre el tema de la prostitución, entrevista exhaustivamente a cuanta prostituta dispuesta se lo permita: una japonesa, españolas, latinas, una portuguesa, entre otras, también a clientes asiduos y hasta a contados chulos, sin olvidar a un “prostituto” que narra como vive y cobra por sus servicios sexuales a mujeres desesperadas. Hasta aquí todo bien. Sin embargo una vez que la situación, dentro de la historia de la universitaria, se complica por acabársele el dinero de la beca de la investigación, intenta meterse en la prostitución sin mayores resultados, entonces decide desertar, pero luego lo retoma acudiendo donde el fotógrafo porno (aquel que gusta -como lo demuestran las escenas- de “probar” a sus modelos antes del trabajo), al que confiesa que es VIRGEN. Sí, la chica universitaria, la que se ha juntado con prostitutas pesadas, arrechas y melancólicas, desconoce el sexo, jamás lo ha hecho y sin embargo pretende hacer un libro sobre ellas, sobre este tema que nunca conoció.

Yo, puta, una película sobre prostitución, que contrariamente carece de escenas sexuales (por lo menos a las acostumbradas), porque su propósito no es volverla una cinta porno o erótica, si no más bien una especie de docudrama para advertir o sugerir a quienes pretendan pisar estos terrenos.

jueves, 10 de abril de 2008

Vida; que te jodan!!!



Para Alexis Cuzme,
nicho pensativo que camina muerto;
lira de 100 voltios que electrocuta
a quien le toca....


Vida, me has cansado!
Hasta aquí el que rodaba en zapatos viejos,
olvidando el gabán del alma, la espalda indigente
contra el muro de un cielo otoñal....


Hasta aquí sopa subterránea de luceros,
alcohólicos tranvías ya fugados,
tristes celulares que llevaron sin cobertura
la queja de mis úlceras y mis avemarías
a un dios sordo de techo alto...


Ah vida, gran puta de amor,
volverás a darme tus leucemias vespertinas
doblando las coyunturas de mis anhelos!!!!


Para qué he de querer esta aorta
que han tocado los malignos veranos,
si ha de ser una asquerosa parra que repta por el cuello
y en la que ya cuelga el peso lunar de los murciélagos...


ah turbias edades del colegio, dulce hormiguero de sílabas
que mataron mi paladar,podéis dormir en el infierno de mis perezas!
Ya nada quiero de vuestras gramáticas
que cagaban las santas bocas de los falsos quijotes!


Podéis joderse sin mí, oh fábulas, tristes sílfides!
Aquí la navaja del viento cortando las voces de la fuente!
aquí las monjas, estúpidas vacas pastando oraciones
porque mi alma no vaya con el diablo a tirar piedras a Dios!


Adiós novias mías,
flacas rameras de tristeza obesa
que meaban con renal angustiasobre el duro mármol de mi frente
para cegar la inmensa fiebre de los días...


Para vosotras, la manzana demente de mis labios,
la solitaria de mi verso que dejé escrita en las paredes de la tarde
que van a dar al jardín menstruado de violetas.


Para vosotras, la jeringa de mis dedos taciturnos,
la vena que se arremangó hasta el olvido,
la píldora de mis lloros! Hasta mañana hermanos!


Que me lleven en peso las calles, todo ataúd guarde un retazo de silencio!,
que los comisarios encierren las campanas que pasen por mi cabeza haciendo bulla!
Que nadie me recuerde, nadie haga uso del papel de su memoria!
Voy sólo a dormir, a roncar con los minerales de la tierra,
a cenar la paz con una docena de gusanos...


Al fin solo, me voy solo...
Vida me has cansado..., qué te jodan!!!


Antonio Vidas
Nota: puede parecer un tanto ególatra, eso de publicar también la dedicatoria que este autor portovejense, radicado en España, me hace. Pero la dedicatoria significa bastante para el autor, y no puedo negarme. Así de simple. En la foto de izquierda a derecha: yo (antes de que me cayera sobre unas tijeras que por poco me dejan zorro), Vannessa (teatrista del grupo Contraluz de Portoviejo) y la ñaña de Alonso (no me sé el nombre), tras uno de los pocos conciertos metaleros en Manta a inicios de año.

EDOC, séptima edición



Como ya se ha vuelto tradición en Ecuador el realizar anualmente el Festival de Cine Documental del Otro Cine (EDOC), para este año, y en su séptima edición, además de presentar trabajos del exterior, se podrá apreciar varias obras ecuatorianas.


Lo lamentable de saber que está por venirse la bola de películas, es que en el Macc cine de Manta no se podrá apreciar ninguno de estos filmes. Lástima, en la edición seis se pudo conocer cine interesante.


Mientras tanto les dejo con algo de información que me envía Paulina Simon, encargada de prensa del festival.



EDOC anuncia los documentales ecuatorianos seleccionados

Este año la séptima edición del Festival de Cine Documental Encuentros del Otro Cine EDOC cuenta con la presencia de 15 películas ecuatorianas o que hablan del Ecuador. (cortos, medios y largometrajes).

Estos documentales forman parte de la sección: ‘Cómo nos ven, cómo nos vemos’, en la que se ofrece una mirada del Ecuador desde adentro y afuera, visto por cineastas nacionales y extranjeros.

Las películas seleccionadas son:


A imagen y semejanza, de Diana Varas Rodríguez (Ecuador, 40 min)
Baltazar Ushka el tiempo congelado, José Antonio Guayasamin e Igor Guayasamín (Ecuador, 22 min )
El triciclo, Juan Sebastián Guerrero (Ecuador, 22 min)
Ellas, Álvaro Muriel (Ecuador,92 min)
Reversa Ecuador reversa, Jorge Oquendo (Ecuador, 11 min)
Sobremesa, Yanara Guayasamín (Ecuador,6 min)
Tarjeta roja, Rodolfo Muñoz (Ecuador, 93 min)
Todos nos hacemos ilusiones, Bernhard Hetzenauer (Ecuador-Austria, 70 min)
Permiso, que llegó, Cristina Mancero (Ecuador- Chile, 41 min)
Después de la neblina, Anne Slick y Danielle Bernstein (Ecuador- Estados Unidos, 77 min)
Recordando el ayer, Alexandra Cuesta (Ecuador- Estados Unidos, 9 min)
Una bendición de dios, Zulma Chato (Ecuador- Venezuela, 15 min)
El tiempo no cura todo, Germánico Mantilla (Ecuador- Venezuela, 19 min)
Golpe a golpe, Galo Betancourt (Ecuador- Venezuela, 25 min)
Minadores, Paola Rodas (Ecuador- Venezuela, 22 min)

El Festival de Documentales Encuentros del Otro Cine EDOC llega a su séptima edición que será del 8 al 18 de mayo en Quito (Ocho y Medio Floresta y Tumbaco y Sala Alfredo Pareja de la CCE) y del 12 al 25 de mayo en Guayaquil (Alianza Francesa).

Paulina Simon T.
Prensa
7 Festival Internacional de Cine Documental
Encuentros del Otro Cine EDOC
prensa@cinememoria.org
telf: 097 64 34 89
http://www.cinememoria.org/



nota: se supone que debería aparecer en la imagen que compaña esta nota, el anuncio del EDOC 7, pero la falla, no encontré el nuevo cartel.

lunes, 7 de abril de 2008

Urbe




Hay algo que terminará expulsándome de esta ciudad
en la que he sido pobre, joven y feliz,
algo más rico y algo menos joven,
realmente feliz y profundamente infeliz.
Alfredo Bryce Echenique


Recuerdo que todos éramos felices
y la sangre corría,
yo tenía un héroe llamado Jackie Chan
y nada me gustaba más,
el amor era demasiado limpio
como para ponerse a jugar con él,
y el aire siempre olía
a cafeína y nicotina.
Diego Lara


Esta metrópolis tiene todos los síntomas
de una mente enloquecida.
Isaac Singer


De que sirve huir de las ciudades si lo
persiguen a uno hasta el fin del mundo.
Antonio Muñoz Molina








jueves, 3 de abril de 2008

El conjunto de todas las penas




Entrevista a la banda The Grief


The Grief tiene su origen en el 2005 como una evolución de lo que había realizado Kybalion (banda surgida desde 1995 y con la cual lograron grabar tres trabajos). Esta banda quiteña ha venido trabajando incansablemente por más de una década. Su género es el Doom Black Symphonic Metal.
En su discografía constan trabajos como: Historia de un iniciado (1999), Epígrafes (2001) y Shall Become (2002), con el nombre de Kybalion. A finales del 2006, inician la grabación de su CD demo titulado The Realm of the Grief, que empezaron a promocionar en el 2007.
La banda está conformada por Rodrigo Cruz Proaño (batería), César Aldás Benavides (bajo), Oscar Cruz Proaño (guitarra) y Raúl Galeas Sosa (vocalización).
Nos pusimos en contacto con ellos para conocer más de la banda y sus pormenores.

Marfuz: Han sido una agrupación que tras tener una fructífera carrera iniciada desde mediados de los años noventa y con otro nombre, han pasado desapercibidos para muchos metaleros de provincias ¿por qué creen se ha dado este fenómeno?
The Grief: Definitivamente se dio debido a una completa falta de difusión. En aquellos tiempos no teníamos una idea clara sobre la promoción de una banda, adicionado a que teníamos menos espacios para hacerlo.
Existía gran apertura con personas involucradas en los medios de la capital como Alfonso Freire (+), Hugo Beltrán (+) y Diego Suárez, en sus respectivos programas radiales pero cuyas frecuencias no llegaban demasiado lejos. Definitivamente nuestra cultura ha sufrido una gran evolución en esta última década y es claramente perceptible al momento de comparar.
M: Es clara la tendencia de la banda, desde el nombre (The Grief) nos acercan a su concepto en torno a la pena y dolor, pero ¿a cuál se refieren específicamente? ¿qué motivos existen para el surgimiento de su música tan lúgubre?
T. G.: El Grief es mucho más que una simple pena, es el conjunto de todas las penas. El Grief se alimenta de cada uno de nosotros mientras sentimos la ansiedad de matarnos. Se sirve de cualquier cosa para hacernos sentir que es más poderoso que cualquiera de nosotros. Lo respetamos y veneramos porque tenemos miedo de él. Es grande y está dentro de todos los seres vivos y nosotros le cantamos.
M: Su música no solo tiene elementos de géneros como el doom y el black sino que además los arreglos sinfónicos le dan un acercamiento dark a su trabajo y hacen que los temas tengan más fuerza ¿cómo surge esta mezcla en su personalidad musical?
T. G.: Cada miembro de The Grief tiene su sentido musical orientado por diferentes ramas, pero concordamos en la manera de expresarnos y sentir. Cuando la música es buena te lleva a estados en los cuales puedes descubrir emociones reprimidas en tu interior y que te permiten encontrar al Grief aun cuando éste no se manifiesta. Los buenos arreglos musicales son capaces de hacernos sentir la tristeza y la crudeza del ser humano. La música es una herramienta que nos hace vulnerables ante el Grief.
M: Algo que no se especifica en su biografía promocional y que inquieta saber es ¿qué motivó a que decidieran cambiar el nombre de Kybalion por el de The Grief?
T. G.: Respetamos el trabajo de gente de Chile y Argentina con las cuales compartíamos identidad, en si fue una manera de evitar posibles roces en el futuro. Paralelamente perdíamos la voz de Q-sao, quien era uno de los mentalizadores de Kybalion. Entonces The Grief nació espontáneamente cuando nos dimos cuenta que era un sentimiento común para todos.
M: Es perceptible el lenguaje poético desde el arte de su demo hasta en la recurrencia de sus líricas ¿qué lecturas (escritores y obras) los han marcado en sus vidas como músicos?
T. G.: La riqueza de nuestro trabajo está en expresar lo que realmente estamos sintiendo consientes de las siete leyes que el tres veces grande nos dejó, mientras que Paúl Hermann nos transmitió que no debemos tener miedo a las palabras.
M: ¿Quién o quiénes cumplen la tarea de escribir las líricas en la banda?
T. G.: Al igual que esta entrevista es un trabajo conjunto, todos tenemos algo que decir sobre el Grief, lo conocimos y lo percibimos en diferentes circunstancias, sin embargo la conclusión es la misma para todos los casos.
M: ¿Por qué decidir escribir letras y cantarlas en inglés? ¿por qué ese rechazo al español, urge traspasar la frontera nacional hacia la internacionalización?
T. G.: No rechazamos en lo absoluto el idioma español pero la musicalización de la lengua inglesa se acopla mejor a la manera que tenemos de componer y tocar, a la par que llegamos con el mensaje que tratamos de transmitir a muchas más personas en el mundo.
M: The Realm of the Grief es su primer demo como The Grief y el tercer trabajo en su carrera como músicos ¿qué objetivos se propusieron con esta obra y han logrado o están por lograr?
T. G.: El principal objetivo era conocer el nivel en el que realmente nos encontrábamos con respecto al resto del mundo, y estamos aproximadamente con diez años de retraso en comparación a bandas Europeas. Ahora sabemos que hubo decisiones que no fueron del todo acertadas en cuanto al sonido y estamos listos para producir el primer álbum completo.
M: He leído varias e interesantes reseñas de su demo, pero desde la perspectiva de banda ¿cómo creen que ha sido recibido su trabajo?
T. G.: En general el trabajo artístico y la producción ha sido bien apreciado y hay muchos comentarios que son rescatables en su mayoría. Se ha dado acogida en el mundo entero a nuestra propuesta y el Ecuador no es la excepción. Es un verdadero honor representar a nuestra cultura en sitios en donde el Ecuador estaba fuera del mapa musical extremo hasta antes de nuestra aparición en medios internacionales.
M: Muchas agrupaciones nacionales para poder llegar a más público con su propuesta musical han creado sus propias páginas web ¿qué ha evitado a que The Grief aún no posea la suya?
T. G.: Utilizamos todos los recursos que necesitamos y tenemos a nuestro alcance para difundir nuestro trabajo. The Grief está en los sitios en los que necesita estar y por el momento no hemos tenido la necesidad de crear nuestra propia web page.
M: El 2007 fue un año clave para la expansión musical de la banda ¿qué proyectos fraguan para este 2008?
T. G.: Iniciaremos el 2008 con el registro del álbum completo de “The Realm of the Grief” acompañado de su respectiva promoción. Habrá una nueva gira, un sonido mejorado y música oscura.
Estamos trabajamos desde ya en la creación del segundo álbum, de modo que lo que se ha visto hasta ahora es solo el comienzo de lo que tenemos planificado.
M: Sin duda son una de las pocas bandas ecuatorianas que en la producción (diseño, calidad de sonido en los temas y promoción) se muestran profesionales. Un gusto haber logrado aclarar estas inquietudes, si desean agregar algo a este diálogo este es su espacio.
T. G.: Todo lo que nosotros estamos haciendo está hecho para la gente que nos escucha, para quienes aprecian nuestro arte y nos hacen conocer nuevas razones para cantarle al Grief. Gracias a todo ellos y muchas gracias por tus palabras también.

martes, 1 de abril de 2008

Quinta intervención de El Quirófano




Si habría que apuntar a un medio que ha sabido darle espacios alternativos a la literatura ecuatoriana (y también a la extranjera), ese sería la revista El Quirófano, del poeta guayaquileño Augusto Rodríguez.

Para quienes le hayan seguido la pista hasta este quinto número, sabrán a lo que me refiero. No se trata de un medio que surgió para figurar en el entorno literario -como equivocadamente pensé en un comienzo-, si no que ha sido y es, la revista que ha llegado para quedarse, para ofrecer otros registros literarios, nuevos nombres y propuestas a los voraces lectores del país y de otros lares (gracias a su blog).

Esta quinta edición contiene interesantes muestras poéticas de Chile y México; un relato de Juan Fernando Andrade con su ya característico estilo de contar situaciones; parte de la poesía de Carlos Vallejo, ganador del Premio Nacional de Poesía Aurelio Espinoza Polit; el aporte del poeta Iván Carvajal con su texto Borges: el impostor inverosímil; también una adsorbente entrevista al escritor Bruno Sáenz; por otro lado Fernando Nieto Cadena escribe sobre el libro Cantos contra un dinosaurio ebrio de Rodríguez; reseñas de las últimas publicaciones nacionales; y por último el editorial, que se enfoca en la valía poética del autor guayaquileño Rafael Díaz Icaza.