lunes, 26 de diciembre de 2011

Fotograma # 6



Fotograma posee un lugar ganado dentro de los medios especializados en cine en el país. Además de ser una revista que ha demostrado no dejarse sepultar por los obstáculos que padece todo medio independiente.

Su número seis (fechada en septiembre) al fin está en circulación (previo a su versión impresa se pudo conocer su contenido desde la web, en una fugaz edición digital) y la espera ha valido. Porque se reafirma el trabajo y compromiso del editor y su equipo.

Mis recomendados: en la sección Crítica revisar los textos en torno a El lamento de la Emperatriz y A tus espaladas. En Contrapicado el absorbente y entretenido Epifanías. En Entrevistas la didáctica conversación con el crítico Roger Alan Kozza. En el segmento dedicado a los festivales las necesarias DIAGONALE, BAFICI y Lima Independiente. En Zoom in la urgente Delegados profesionales ante el CNCINE.

Un medio absorbente, que ha sabido valorar cada página y texto. Por ello no extraña que en esta edición congenien múltiples voces y estilos, tanto narrativos, como críticos, lo que enrique el sentido formativo de la revista.

Por cierto la portada es del making off de Exit (2011) cortometraje del editor de Fotograma: Fidel Intriago.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Anathema: poética para el ocaso


Acabo de publicar la obra Anathema: poética para el ocaso, la misma que es de libre descarga, así que todos los interesados en conocer la poesía que fluye en las letras de esta banda, pueden hacer clic AQUÍ para acceder.

martes, 13 de diciembre de 2011

APUNTES SOBRE EL PROFESOR JOHN UPDIKE.


Por Sam Scholl

John Updike es la máquina de la narrativa norteamericana que mejor supo ver el rico legado de enseñanzas sicológicas que se encuentran semi ocultas en la vida cotidiana de la clase media estadinense.

La necesidad de crecer intelectualmente por lo general implica comprender que los cambios en las vidas de las personas son inevitables.

El adulterio, los hogares destruidos, el hijo perdido en las drogas o el alcohol, los amores que vienen y se van, la música que ya no es la misma, las defunciones de amigos cercanos y lejanos, la moda en las marcas de las ropas y los perfúmenes, el envejecimiento y muerte de amigos y familiares queridos...

Lo sean del agrado de uno o no y entonces que cada cual comience su propia batalla contra la realidad es ya otra cosa, porque los cambios así como la muerte ni esperan ni se calculan sino que se van dando poco a poco.


De tal suerte que con el paso del tiempo lo atrevido se convierte en clásico mientras envejecemos y llegamos a una humilde iluminación socrática en la que nos percatamos que cuando hemos aprendido algo el mundo, la ciencia y la tecnología, así como las costumbres nos demuestran que lo que hemos aprendido no es ni mucho menos una pequeña parte del total, de todo el conocimiento que ha surgido con el paso del tiempo.

La técnica narrativa de Updike siempre se muestra clara, clarísima, pero también exigente, exige paciencia y tenacidad como el trabajo de Gustave Flaubert o el de Henry James, pero aún así y todo, cada libro o cuento corto es una delicia, una experiencia enriquecedora que promueve al hombre, lo exalta y lleva a una gran altura para que se encuentre consigo mismo, con ese ser que se nos aparece diariamente en el espejo y que constituye un enigma para nosotros hasta cuando hemos revelado toda la esencia de su misterio con las lecturas de las novelas de Updike.

Fuente: http://es.shvoong.com/lifestyle/family-and-relations/2068584-conf%C3%ADa-en-mi/#ixzz1flfIQLqP

viernes, 9 de diciembre de 2011

El visitante de ferias de libros



¿Que qué es lo más atractivo de una Feria de Libros? Me preguntan, con reiteración, tras analizarme detalladamente las fundas con libros que cuelgan de mis manos. Todo, respondo sin pensármelo. Y no, no es la mera excusa de un comprador desmedido y adicto al papel. Porque cuando respondo TODO quiero decir que al asistir, revisar, explorar, y adquirir nuevos títulos soy parte de esa globalización comprimida en un espacio, reducida a una selección (quizás menor a la que uno quisiera encontrar) de nombres y títulos en los que ha pensado con reiteración, de los que conoce breves referencias a través de redes sociales o revistas especializadas, con los que inicia una conversación, con los que quisiera desvelarse en noches infestadas de gatos maulladores.

Y es que la verdad hay que dejarse de rodeos: soy un lector, uno que enloquece ante un título que ha buscado con añoranza; pero también un lector que no se deja apabullar por la oferta; un lector que prefiere andar siempre alerta en la selva de nombres y obras, de volumen y acabado, de sellos y cartoneras; un lector que sabe sortear el glamour y las novedades pasajeras (que tras la publicidad no son más que un momento para incautos, aunque haya sus excepciones); un lector que ha sabido reconocer los “precios y horas locas” de los expositores.

¿Qué nos ofrecen las Ferias Internacionales de libros?
Obras inmortales, novedades y autores. Explico, uno como lector (uno responsable con lo que lee) siempre irá de stand en stand por uno o varios títulos específicos, aquellas obras por las que guarda un interés, por las que en algún momento se dejó cautivar y sabe, como lector que se considera, que debe conseguir un ejemplar para entregarse a la relectura; pero en este mar de papel existen también las novedades, donde los banners, afiches y todo recurso publicitario nos muestran a autores de momento, quizás a obras que dentro del mercado editorial demandan millones de lectores (y ojo que no siempre estas novedades resultan descartables, siempre aparece alguna sorpresa con la que uno sigue enganchado); por último están los autores: los responsables de escribir las historias que nos atraparon, y los mismos que en presentaciones de sus últimos títulos o conversatorios, nos suelen aclarar muchas de nuestras interrogantes.



¡Promociona, o pierde!
¿Qué sería de una feria de libros si sus expositores no ofrecieran promociones y rebajas a sus lectores? Pues una pérdida total. Porque lo acertado de estas ferias es que sus expositores conozcan bien cómo se mueven sus lectores, cómo hacerles llegar sus novedades, cómo ofrecerles incentivos (un concurso para acceder a un bono económico en libros siempre vendrá bien) para cautivarlos y motivarlos a la adquisición de más ejemplares (los descuentos del 30% y 50% siempre serán la mejor forma de atraer masas hambrientas de lectura). Todo esto parte esencial de una feria cuya materia a comercializar es un bien intelectual.

El lector expositor
Tal vez se estén preguntando ¿Cómo puede escribir con tanta convicción? la verdad es que además de ser un lector apasionado, desde hace algunos años soy parte de una editorial, por lo tanto la experiencia, después de asistir por varias ocasiones a una feria de libros, está presente.
Conocer a los lectores, hacerles llegar una obra, darle un precio rebajado, respetar sus juicios de valores (no siempre alguien interesado en una obra de Eloy Alfaro termina coincidiendo con la postura del autor) informarle de cómo hacernos llegar su manuscrito (en el caso específico de autores interesados en publicar con nuestro sello) entregar ejemplares a escritores nacionales e internacionales (como parte de la promoción que posteriormente producirá comentarios y análisis en distintos espacios informativos) sondear qué autores y novedades están apareciendo en el país, entre otras actividades, son parte rutinaria en el proceso de asistir y convivir en una feria de libros.

FIL’Q 2011
Recientemente la IV Feria Internacional del Libro Quito 2011, FIL’Q 2011, ha sido la última de las ferias del año donde he participado. Dos semanas de intensa actividad literaria, donde se agrupó a editoriales transnacionales, universitarias, independientes, cartoneras, autores-editores; librerías y distribuidores.

Transitar durante dos semanas dentro de una feria de libros, enseña a reconocer muchas cosas. No en vano se pasan horas y horas de stand en stand, revisando títulos, buscando nombres, analizando la atención, la entrega de los expositores por ofertar su producción, preguntando y repreguntando por las rarezas que uno infatigablemente se propuso hallar a costa, incluso, del olvido del librero.