jueves, 27 de septiembre de 2012

LA GRAN NOVELA NORTEAMERICANA DEL SIGLO XIX AL XXI




CURSO ABIERTO
LA GRAN NOVELA NORTEAMERICANA DEL SIGLO XIX AL XXI

Área de Letras


INFORMACIÓN GENERAL
Duración:              Octubre 2012 – Junio 2013
Horario:                Jueves, de 18h30 a 20h30
Inscripciones:       Del 24 de septiembre al 05 de octubre de 2012
Fecha de inicio:    11 de octubre de 2012

CARACTERÍSTICAS
90 horas de clase presencial, organizado en tres módulos trimestrales de docencia (octubre-diciembre; enero-marzo; y abril-junio), los participantes pueden matricularse para todo el curso o para cada módulo trimestral. Certificado de aprobación por 120 horas, previa la presentación de un trabajo final, con criterios de evaluación mínimos: 7/10 y asistencia del 70%. Certificado de asistencia a cada módulo, con un mínimo del 70%.

PRESENTACIÓN
El curso ofrecerá una aproximación a lo que es la Gran Novela Norteamericana (tendencias, corrientes) desde el examen de la obra de aquellos narradores que en los siglos XIX al XXI sientan las bases de lo que será, a no dudarlo, el arranque de una novelística que desde entonces no ha dejado de sorprender por sus logros y descubrimientos en contenido y forma. Aportes que se inauguran con novelas y autores como La letra escarlata (1850) de Nathaniel Hawthorne, Moby-Dick (1851), de Herman Melville, Las aventuras de Huckleberry Finn (1884) de Mark Twain; proceso de modernidad que se consolida en el siglo XX con las propuestas de otros novelistas como Sherwood Anderson, Francis Scott Fitzgerald, Theodore Dreiser, Ernest Hemingway, y el gran maestro de todos los tiempos, William Faulkner, más los narradores que aparecerán a partir de la década del 50 hasta el siglo XXI, entre los que están Carson McCullers, Jack Kerouac, Truman Capote y Toni Morrison.
También se reflexionará respecto a como el género novela enfrenta, desde lo que son sus técnicas y estructuras, una serie de renovaciones con las contribuciones de los autores mencionados. Asimismo se examinará las rupturas que, dentro de su proceso de evolución, la Gran Novela Norteamericana ha generado respecto a la tradición occidental y de manera particular la latinoamericana, que es evidente, entre otros, en autores como Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Ernesto Sabato  y Mario Vargas Llosa.  
En el curso se pasará revista a un corpus de textos que nos permitirán analizar y ahondar en lo que son los diversos momentos de la historia de la sociedad estadounidense, atravesada por una serie de contradicciones y paradojas que han sido representadas en las obras de los narradores convocados.
Las novelas que integran el corpus, evidencian los giros y nuevos desafíos que enfrenta la narrativa norteamericana de finales del siglo XX e inicios del XXI.

CONTENIDOS
  • Primer módulo: Narradores fundacionales
Se abre con una introducción que establece los momentos y textos fundacionales de la novelística norteamericana del siglo XIX, así como reflexionará cómo  estos resultan determinantes, en términos de influencia, para los autores de la generación posterior. Se destacan las afinidades, las oposiciones y convergencias de los narradores de este periodo; se indaga sobre las diversas estrategias que los escritores han asumido para explorar y explotar las posibilidades, dentro de la simbólica de sus discursos, de lo que son las diferentes experiencias de sus personajes frente al pasado colonial, la independencia y el proyecto de una nación que se funda en principios como los de “libertad, igualdad y justicia”, que en el despliegue de la modernidad capitalista entrarán en cuestionamiento.
Los textos a analizarse son: La letra escarlata (1850), de Nathaniel Hawthorne; Las Encantadas  (1854), de Herman Melville; Las aventuras de Huckleberry Finn (1884), de Mark Twain; Iniciación de un hombre (1919), de John Dos Passos; El Gran Gatsby (1925), de Francis Scott Fitzgerald

  • Segundo módulo: Tradición y ruptura
Se examinan aquellas novelas que dan cuenta, desde diversos enfoques y ámbitos temporales, de algunos de los temas que no dejan de ser motivo de reflexión en la literatura de todos los tiempos: las particularidades de las comunidades marginales, las identidades sexuales condenadas y excluidas, la lucha denodada del hombre contra sus propios límites, la soledad del sujeto de la metrópoli, la búsqueda de lo perfecto que desencadena pasiones insospechadas; la condición de la mujer en la sociedad donde el progreso ha dado lugar a nuevos enmascaramientos.
Los textos a analizarse son: El sonido y la furia, de William Faulkner; El corazón es un cazador solitario (1940), de Carson McCullers; El viejo y el mar (1952), de Ernest Hemingway; En la carretera (1957), de Jack Kerouac; Dasayuno en Tyffanys (1958), de Truman Capote

  • Tercer módulo: Transiciones y nuevo siglo
Se ahonda en temas como la ruptura y el rencuentro de la familia, la condición migrante y el preámbulo a la gran crisis económica de los 30 en los Estados Unidos; el recuento de la vida ante la vejez; los terrores y espantos que la sociedad del progreso irracional engendra, y el reencuentro con episodios traumáticos como la esclavitud, releídos desde una visión que pone en el escenario del debate lo que ha significado la presencia y aporte del pueblo afroamericano en la historia y la cultura de los Estados Unidos. 
Las novelas a ser analizadas son: La hija del optimista (1972), de Eudora Welty; Ragtime (1975), de E. L. Doctorow; Ruido de fondo  (1985), de Don DeLillo; La humillación (1997), de Philip Roth; Una bendición (2009), de Toni Morrison.

COORDINADOR ACADÉMICO
Raúl Serrano Sánchez

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE CURSOS ABIERTOS
Los cursos abiertos responden a la necesidad de ofrecer educación continua destinada a los más amplios sectores de la sociedad. Están dirigidos a personas que solamente pueden dedicar tiempo parcial a los estudios, pero que tienen interés en actualizarse en diversos temas del conocimiento. Es un programa de actualización (no de titulación) abierto a todo público interesado.
Los cursos abiertos se desarrollan bajo la modalidad de conferencias complementadas con foros abiertos de discusión, que se realizan semanalmente en un día fijo

CONFERENCIANTES
Fernando Balseca F., Santiago Cevallos G., Francisco Estrella A., Galo Galarza, Lucrecia Maldonado R., Alejandro Moreano M., Alicia Ortega C., Raúl Serrano S., Julio Pazos B., Alex Schlenker G. y Abdón Ubidia A.

INSCRIPCIONES Y CERTIFICADOS
Los interesados deben inscribirse en la Secretaría General de la universidad, con la copia de la cédula de identidad o pasaporte y el formulario correspondiente debidamente lleno. Las personas que asistan al curso completo (tres trimestres) podrán inscribirse durante el mes de julio para preparar un trabajo final y obtener el respectivo certificado de aprobación, previo el pago de un derecho de USD 100,00. Por las características de este programa, este certificado  no equivale a ningún título de posgrado.

COSTOS
El costo del curso abierto es de USD 90 por trimestre. Quienes cancelen por adelantado el costo de los tres trimestres pagarán  una cantidad reducida de USD 230. Se acepta pago con tarjetas de crédito Diners, Visa y Mastercard.

INFORMACIÓN
Alexandra León
Toledo N22-80, Edificio Mariscal Sucre, piso 3
Telfs. (593 2) 2993631, 3228085 Ext. 1331

miércoles, 26 de septiembre de 2012

The piano man y una familia venida a menos (capítulo 2, parte 7)



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Una madrugada Pulido fue despertado por una llamada telefónica urgente. Se trataba de las amigas de Penélope, que le avisaban que ella ya estaba sintiendo las contracciones de parto y que en ese momento la llevaban al hospital. Así que de inmediato Pulido se vistió y se trepó en un taxi con destino a Montañita para estar junto a su esposa. Al menos estaba agradecido de que lo hayan llamado para avisarle.

La noche en Salinas era oscura, el cielo preñado de estrellas, Salinas estaba llena de gente que se divertía como los judíos que ya no esperaban el retorno de Moisés. Todos adoraban a la diosa de la diversión, la farra, la farándula, las bebidas, la música. Todas aquellas personas vivían su vida completamente ignorantes de los sufrimientos y desgracias de Joey Pulido. Mientras tanto Pulido iba sufriendo en el taxi y se maldecía a sí mismo por haberse olvidado del asunto del embarazo y no haber calculado mejor el tiempo para estar más cerca de Penélope. El camino en la carretera se le hacía infinito, eterno. Cuando finalmente llegó, ya Penélope había sido internada, pero todavía no la operaban. A ella ya se le había roto la fuente y tenían que sacar a Joey, jr de manera inmediata. Pero la persona encargada sólo atinaba a decir que era prematuro, que era prematuro, y que había que mandarla a otro hospital.

Joey, jr estuvo cuatro horas sin líquido amniótico y cuando finalmente lo sacaron salió moradito y se temía por su vida o por algún daño cerebral. Había nacido con asfixia neonatal. En sus nalgas habían quedado unas marcas moradas por el esfuerzo que habían hecho para sacarlo y pronto se lo llevaron en una ambulancia dentro de una incubadora a otro hospital donde lo podrían controlar mejor.

Penélope se hallaba acostada semidormida y por los efectos de la anestesia, cuando se despertó, sintió una especie de asfixia que la asustó mucho. Un agarrotamiento en la garganta que no la dejaba respirar. Durante el parto, Pulido estaba junto a Danni y se fueron, ignorantes de todo el drama que sucedía, a tomar unos helados a la heladería Pingüino. Por fortuna Joey, junior salió ileso de este percance. Joey contemplaba agradecido y esperanzado, al sacerdote católico del hospital cuando le echaba agua bendita en la cabecita al nuevo miembro de la familia Pulido, para evitar el daño cerebral que pudo haber ocasionado la asfixia neonatal. Pero no sólo estaba el problema de la asfixia neonatal. También estuvo el asunto de la incompatibilidad sanguínea del pequeño y moradito Joey. El padre de Pulido tuvo que comprar sangre tipo A positivo y hacer que se la metan al pequeño para que viva. La sangre de Joey, junior era incompatible con la sangre de la madre que era O positivo. Todo el mundo pensaba que ese niño se iba a morir. Si no respondía a esa transfusión los doctores tenían que sacarle al niño toda la sangre y ponerle sangre de tipo O RH positivo con el riesgo de que algo salga mal, que se debilite mucho la criatura y se muera. Después de la transfusión se lo colocó al niño debajo de unas lámparas especiales para que se normalice y se estabilicen los niveles de bilirrubina y su situación quede fuera de peligro. Si la bilirrubina no cedía y se subían los niveles, el niño podía quedar lisiado con una tara mental.

Estas lámparas le quemaron la piel un poco, pero el niño sobrevivió sin daño aparente.

Su hermano Danni estaba feliz porque él mismo había pedido un hermanito. Aunque todo ese tiempo que el padre y la madre estuvieron en el hospital lo dejaron solo y se sintió triste. Pulido y Penélope se sentaban en los banquitos de madera, afuera del hospital, haciéndole guardia al niño recién nacido y juntos le entregaron a Dios la vida de su pequeño en un ritual sagrado. Joey le decía a Penélope:



- Ya no podemos hacer nada más. Lo único que podemos hacer es entregarlo a Dios.



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Afuera corría un viento endemoniado. Las pequeñas luces de las estrellas se reflejaban en el mar junto al gran resplandor nocturno de la luna que de repente había aparecido.

Ahora Pulido ya tenía dos hijos, pero no tenía una familia ni futuro. Sus padres iban envejeciendo poco a poco y algún día ya no podrían ser de ayuda económica a su amado hijo. Definitivamente los Pulido eran una familia muy unida, demasiado unida. Joey, a diferencia de Penélope, sí se había criado con una familia, mientras que Penélope nunca había conocido la sensación de pertenecer a una familia normal. Ese sentimiento inexistente, ese vacío emocional que le producía el no tener familia, era lo que la impulsaba a ir errante por ahí, mientras arrastraba al pobre Danni en sus aventuras religiosas.



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Los días de fiesta de Pulido en la compañía del ingeniero Coutard pronto llegarían a su fin. Joey comenzó a sentirse perseguido y vigilado. La computadora principal del ingeniero Coutard siempre estaba fallando y Pulido sospechaba que esa era una obra de P2, Inteligencia Naval. Pulido se sentía desfallecer y comenzaba a cometer errores. En una ocasión mientras iba conduciendo el Susuki huevito junto al ingeniero Coutard, pudo ver claramente un tremendo hueco de alcantarilla, que había más adelante y de todas maneras calculó mal y se metió en aquel hueco y la llanta se quedó aprisionada. Entonces al ingeniero Coutard se le quedó grabada en la cabeza la idea fija de que Pulido no era chofer. Luego cometió otro error por manejar el Susuki huevito a demasiada velocidad y por pasar entre dos vehículos muy rápido, calculó mal y se fue rayando la puerta con un colectivo gigante. Simplemente Pulido no podía trabajar así, con aquella sensación de ser vigilado y perseguido para conseguir su deportación. En una ocasión fueron a entregar un equipo de computadores a la marina mercante y los guardias querían examinar los bultos y el técnico les dijo que eran simples computadores y uno de los oficiales de la marina se le acercó a Pulido y con cara trastornada por la demencia le dijo:

- ¡Queremos VEEEERRRR lo que hay adentro!


 
Todo esto lo afectaba a Pulido, cuya sensibilidad estaba seriamente exacerbada.

En las noches se le dificultaba dormir. Al menos había convencido a Penélope de que regrese al hogar para que su madre le ayude con las tarea de cuidar al pequeño Joey, junior.

Por las madrugadas se despertaba el pequeñín, llorando por su teta y Penélope lo amamantaba con todo el amor del mundo. Otras veces se levantaba en la madrugada por sufrir crisis de estreñimiento y había que correr al ECONOMARKET para comprar papayas o granadillas y hacerle tetas con esas frutas para que se le suavice el intestino y pueda evacuar.

Finalmente la crisis económica llegó a la compañía del ingeniero Coutard con una velocidad mucho más aguda que en la compañía del ingeniero Raen. Todo estaba patas arriba y hasta la estabilidad laboral en la gerencia del mismo ingeniero Coutard estaba siendo debatida por el resto de managers de la compañía. Pulido estaba desesperado. Un día tuvo un feo enfrentamiento con Eddie el malo de la película. Pulido estaba lavando el Susuki huevito y Eddie estaba apurado por usarlo y se trepó en el vehículo con unos papeles importantes. Pulido ya lo había lavado y en el balde quedaba un poco de agua y decidió de la manera más despreocupada y alegre echarle ese poquitín de agua al andar al vehículo que ya arrancaba. Pero Eddie hizo una mala maniobra, frenó de improviso, y unas gotas de agua entraron por la ventana y cayeron sobre los papeles. Como el carácter de este Eddie era explosivo, entró hecho una furia a la compañía e insultó a Pulido de una manera que prácticamente era una invitación a una pelea. Pulido comía mierda, pero él estaba muy por encima de este técnico bruto e ignorante como para repetir la misma escena de la compañía del ingeniero Raen y molerlo a golpes al estúpido de Eddie.



viernes, 21 de septiembre de 2012

The piano man y una familia venida a menos (capítulo 2, parte 6)





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Penélope mientras tanto hacía de su vida un verdadero himno a la libertad, la felicidad y la independencia. Con sus amigas viajaban en auto por todos lados, conocían las playas del sur de Manabí como Olón y Rio Chico, y por fin había conseguido realizar su sueño de vivir como una madre soltera.
En el trabajo todo le iba bien, todo iba viento en popa, y Danni crecía sin un molesto padre que le dijera lo que tenía que hacer, aunque siempre extrañaba a su cariñoso papá que le hacía morir de la risa cada vez que llegaba del trabajo, y preguntaba por él. Penélope no deseaba la compañía de Pulido porque ya no lo amaba. Tal vez nunca lo amó como la quiteña Mariana Carcelén y Larrea, esposa del malogrado Antonio José de Sucre.
Fielmente asistía Penélope a la estaca todos los domingos para celebrar la ceremonia espiritual de los mormones, y esperaba impaciente para salir al púlpito a dar su testimonio de fe de la iglesia verdadera con un espíritu auténtico. Hablaba con desprecio de las cosas materiales de este mundo corrupto, anhelaba el Apocalipsis y la segunda llegada de un Jesucristo salvador, y basaba sus razonamientos fanáticos en citas de la Biblia, del libro de mormón, del libro de Doctrina y Convenios y de La Perla del Gran Precio. Era el mismo ritual cerrado, ciego y sordo de los primeros cristianos en la época de Nerón, los evangelistas, adventistas, católicos y todas las religiones que basaban su fe en la verdad contundente de un libro-guía del espíritu.
Cuando terminaba la ceremonia principal, las mujeres mormonas, casadas, se reunían entre ellas y analizaban otros textos secundarios que les servían de guías para su comportamiento en el hogar.
¿Pero cuál era el hogar de Penélope?
Ella vivía la mayor parte del tiempo con la realidad otra de una familia escindida, una realidad otra de compartir su vida de madre soltera con sus amigas oficinistas como ella. Y de mala gana y con mucha tolerancia de su parte recibía la pensión que Pulido le pasaba, y que para conseguirla tenía que hacer un esfuerzo descomunal y salvaje. Pulido no era un proletario. Pulido era un pensador, un ideólogo, un intelectual de cafetín de altísima altura. Y eso tenía un valor especial que Penélope, simplemente, era incapaz de reconocer. Pero la mala suerte lo tenía cogido de las pelotas a Pulido. El pequeño Danni empezó a sufrir de fiebre reumática, y gracias al Dios de los mormones, una de las amigas de Penélope era doctora y le asesoraba a Penélope sobre la mejor manera de combatir esa maldita enfermedad que podía, incluso, afectar seriamente el corazoncito de Danni y dejarlo completamente frágil para toda la vida. El pobre Danni Pulido tenía que soportar, cada cierto tiempo, que le inyectaran un antibiótico especial, una dolorosísima inyección de un polvo blanco, que era aún más difícil de disolver que de inyectar. Pero Danni no sólo era un chico angelical, que amaba a su padre, sino también valiente y soportaba con verdadero estoicismo griego el insufrible dolor que una inyección de polvo ocasiona cuando es introducida en el glúteo y en el torrente sanguíneo. En esos momentos Pulido recordaba un poema de la tribu Ba-lengi, de Africa Central, que decía así:


¿Por qué lloras, mi niño?
El cielo brilla, el sol reluce,
¿Por qué lloras?
Ve a tu padre: él te quiere;
Ve a decirle por qué lloras.
¿Cómo? ¿Lloras todavía?
Tu padre te quiere y yo te acaricio,
Y tú sigues triste
¡Dime, pues, por qué lloras, mi niño!

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Mientras tanto Pulido también estaba feliz en su nuevo trabajo. Este era el trabajo ideal para él. Tenía que manejar aquel Susuki huevito todo el día, mientras escuchaba su música favorita, embarcarse en sesudos debates religiosos con el hermano evangelista y gozar con sus compañeros de trabajo todo el día, hasta llegar a la hora de la salida, regresar a su villa en el bus de la 54 y caer muerto de cansancio en la cama, levantarse para bañarse y volver a acostarse para dormir.
Cuando Pulido dormía, soñaba que estaba en un café en París, junto a su profesor Raymond Aron, Jean Francois Deniau y Jean Francois Revel, y que platicaban animadamente, entre sorbo y sorbo de caliente café, sobre el destino de Europa, de la civilización occidental y del mundo.  También soñaba que una mañana, cuando se encontraba saltando cuerda, tocaban el timbre de la casa y cuál su sorpresa se trataba de Penélope toda pipona y Danni, que regresaban al hogar, pero entonces, aparecía la nefasta sombra de los servicios de inteligencia militar de las mafias de la política ecuatoriana y los separaban para siempre. En esos instantes, se le cortaba la respiración a Pulido y se despertaba ahogándose de dolor e impotencia. ¡Cómo maldecía el momento, el segundo, el día y la hora en que había escrito su primer análisis político y cuando fue con sus propios pies a entregarlo a la dirección del diario EL GLOBO! Hasta recordaba el título fatal de su primer análisis: SUTIL TOTALITARISMO. ¡Qué desgracia! Pero ya todo eso estaba consumado, ahora le tocaba pagar por ese desequilibrio, tendría que pagar toda su miserable vida.
Para Pulido el Ecuador era una mala mezcla incompatible entre dos civilizaciones que sentían verdadera aversión entre sí. La civilización costeña sentía verdaderas náuseas por la serrana, y ellos le correspondían con un odio cordial y educadísimo. Los serranos sentían vergüenza y asco de tener que compartir su país con unos primates, mercachifles, ignorantes e insensibles, que eran huérfanos de tradiciones y de patria. Y los costeños insultados en lo más hondo de su orgullo por ser llamados monos sufrían mal la desgracia de tener que convivir ¡y lo peor!, el tener que ser gobernados por estos seres primitivos que se cobijaban con su odiosa bandera tricolor, y todo gracias a la decisión voluntariosa, miope e ignorante de un militar venezolano llamado Bolívar. Tal vez el único mérito que tenía este libertador era su promesa de no volverse a casar después de enviudar de su esposa Teresita.
Según el profesor Osvaldo Hurtado, hasta los ecuatorianos que vivían en Estados Unidos, si eran serranos, trataban de vivir lejos de los costeños. Así era de sencillo la aversión que sentían entre sí las dos razas, que hablaban el español de diferentes maneras y que entendían de diferente manera conceptos básicos como cultura, religión y democracia. La misma incompatibilidad la tenían en el concepto de civilización. La entendían de diferente manera: los serranos se sentían orgullosos por ser hijos de la madre patria España y los costeños, como hijos del mundo, se sentían enemigos de la contrarreforma y de la tradición centralista española.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Edison Navarro: “El escritor tiene una vida y esa vida siempre aparecerá de alguna manera en sus letras”



Tarde de lunes, el calor sofocante es brevemente apaciguado por la brisa marina de la ciudad, por ello hemos abandonado la calle. Martita se llama el bar, el antro “popular” de universitarios, donde nos hemos refugiado.
Mientras estamos pendiente de que las bielas lleguen pronto, observamos a las “monas” (me ajusto al término de mi acompañante) que yacen junto a nuestra mesa. Encendemos un par de Líder para yacer más sedientos.
Edison Navarro(Cotacachi, 1983) se llama mi pata. Quien tras haber participado en el SUMPAVIVE (encuentro latinoamericano de poesía en Salinas) aprovechó para darse una vuelta hasta Puerto López y luego Manta.
Es lunes en la tarde y después de la segunda cerveza enciendo la grabadora para conversar en torno a la excusa que nos ha traído hasta acá: la reciente publicación de su segundo poemario: Des-habitado (Jaguar, 2012). 

Sabes Edison, es reiterativo que el lector se haga una idea errada de la poesía de un autor y lo termine comparando con la vida del mismo ¿Qué opinas al respecto? 
Todos, cuando iniciamos el amor a los libros, creemos que mucho de lo escrito es la vida misma del autor; quizá eso va desapareciendo a medida que vas siguiendo la obra. Eco decía que la responsabilidad de lo que se asume del texto es en su mayoría del lector no del autor. Hace un tiempo en una charla con un amigo, hablamos de este tema y él me decía, pensado en algunos poetas y sus letras: “Nadie puede vivir tan miserablemente, eso es una des-vida y la des-vida tampoco es productiva”.

Si bien el libro puede no ser la vida propia de quien lo escribió y las acciones no son las mismas que él ha vivido, sí podemos decir que el texto poético está cargado en parte, de los dolores, vicios, perversiones, alegrías y derrotas del autor; la diferencia está, en como se han expresado esos momentos.

No siempre el poema, el cuento, la novela, nace de algo externo a quien lo escribe, siempre tendrá mucho de él en cada palabra, e inclusive, si el texto naciera de algo ajeno al escritor, está ahí su forma de ver, interpretar y narrar esa acción o historia.

El escritor tiene una vida y esa vida siempre aparecerá de alguna manera en sus letras, como una forma de mostrarse más allá de su nombre, e inclusive de ser consecuente con su existencia. Borges dijo que: “El verdadero tema del escritor, es ser fiel a sus fantasmas, liberándose de ellos al escribir”.

Recordemos que cuando un libro llega a tus manos, la lectura que hagas tendrá mucho del estado emocional en el que te encuentres y desdé ahí sacaras tus propias conclusiones. Cosa parecida pasa cuando un libro te es totalmente desagradable o extraño y en unos años, al volver a él, te encuentras que es lo mejor que haz leído.






Des-habitado, tu reciente poemario, es un trabajo recargado de dolor, con el tema del fracaso de las relaciones sentimentales de por medio ¿Cómo fue el estado en el que lo trabajaste? 
DES-HABITADO es un cruce por la memoria, esa enemiga mortal en ciertos casos y enemiga íntima en otros. El poemario tiene textos escritos en distintos y distantes momentos, pero tiene el olor común de la derrota en eso de ser par.

El título del libro dice mi estado en ese momento, y el escribir este poemario permitió de a poco y comprendiendo ese vacío. En la vida de a pie, cruzaba un divorcio y construía una casa en mi cabeza.

Algo que nunca hice en el poemario y aprovecho esta entrevista para hacerlo, es citar a Spineta: “Si no canto lo que siento/ me voy a morir por dentro/ he de gritarle a los vientos hasta reventar/ aunque solo quede tiempo en mi lugar/ Si quiero me toco el alma/ pues mi carne ya no es nada...” Barro tal vez.
Esa canción sonó todas las noches des-habitadas.

¿Cuánto del personaje que existe en Des-habitado te refleja? 
Mucho del personaje DES-HABITADO me refleja, en algunos textos es mi estado el que late, pero también, hago referencia a esas nociones universales sobre la memoria, la nostalgia, el dolor; buscando construir cuerpos que los representen, así aparece el mar como escenario, los náufragos, los huesos, y un “yo” que puede ser cualquiera.





¿Cuál es tu perspectiva respecto al momento que vive la poesía ecuatoriana?
Hablar del momento de la poesía ecuatoriana se me hace muy difícil, sobre todo porque de alguna manera, estando dentro de él, podría decir que cada vez existen más espacios para mostrar el trabajo de aquellos quienes han ganado ya un nombre en la poesía y de otras voces que queremos empezar a aparecer -y eso es muy bueno-. Sin embargo, quizá el termómetro real sería preguntar a la gente: ¿cuánto conoce sobre poesía ecuatoriana? o ¿a qué poetas ecuatorianos ha escuchado o leído?; quizá ahí nos demos cuenta que los círculos no se han roto del todo y que la difusión sigue siendo pobre; por más facebook y otras guaraguas.

Desde otra mirada, me atrevo a decir que hace unos años, he encontrado una diversidad enorme de voces en la nueva poesía ecuatoriana, y todas ellas con un alto valor estético. Cada cual en su nota, afanado en pulir su trabajo.

¿Qué tan favorable es participar en una muestra poética?
Siempre será favorable mostrar el trabajo en muestras poéticas, recitales, encuentros, y cualquier otro espacio. Pero sin duda uno de los detalles a cuidar es la calidad de la muestra. Esto es algo que no siempre se logra, varios hemos pagado piso en eso, y al final puede ser contraproducente.
La única certeza es que hay que mostrar poesía.

Las redes sociales cada vez van sirviendo de plataforma para nuevos autores que van integrándose al panorama de la poesía nacional ¿te has servido de este canal para proyectar tu obra?
Hace algún tiempo cree mi blog www.umbilicalmundo.blogspot.com. Lo hice con la idea de dar a conocer el trabajo de compañeros de los Talleres literarios de la CCE en Quito y de otros poetas ecuatorianos y así se ha mantenido hasta hoy. Solo un par de veces subí textos míos.

Veo que varios escritores tienen sus blog y promocionan ahí su trabajo y eso está muy bien, es necesario darse a conocer.

Cosa distinta veo en facebook donde mucha gente copia versos, frases, citan escritores, etc. Ahí me pregunto ¿habrán leído todo eso? o será simplemente una buena búsqueda en google –obviamente salen de este comentario un montón de gente, de los cual sé que son buenos lectores–.

Personalmente no he sido de los que está todo el tiempo subiendo poemas a las redes sociales, lo hice pocas veces, no podría decir que he aprovechado este espacio. Quizá debería hacerlo. 






La realidad, respecto a los libros de poesía, es que se publican muchos ante pocos lectores, por ello ¿Cuán arriesgado es publicar un poemario en estas condiciones?
Quienes hemos publicado de nuestro bolsillo, nos arriesgamos a nunca recuperar lo que se ha invertido en dinero; sin embargo el hecho está en recuperar lo que se ha invertido en poesía, es decir, que te lean, que tu trabajo sea público y provoque. Muchos de los libros que se lleva en la mochila se terminan regalando.

Mi primer libro fue publicado por la CCE núcleo de Imbabura, no puse ni un solo centavo; me dieron 200 libros, vendí 60, regale 140.

En todo caso esto no es regla general, siempre habrá aquellos escritores que venden sus libros muy a pesar de la escasez de lectores.
  
Es importante, generar encuentros de poesía, recitales, muestras, por que eso es un proyecto de doble vía. Es una ventana para mostrar a los poetas y sus versos, pero también es el camino para generar nuevos públicos y lectores.

Una pregunta reiterativa de quienes desean ingresar un taller literario es saber si dentro de uno de ellos les enseñan a escribir ¿Cuál es tu experiencia y testimonio al respecto?
La experiencia de un taller sin duda es la posibilidad de encontrar nuevos sentidos a nuestro trabajo, abre la posibilidad de ser leídos y criticados -quien no quiere escuchar observaciones sobre su obra y no aguanta la crítica “destructiva” o “constructiva” que no vaya–.

A la larga, en un taller no se aprende a escribir, eso lo logrará cada uno a su ritmo; sin embargo ayuda mucho a descubrir y trabajar todos los detalles que pueden destruir un texto. Ese acto colectivo implica aproximarse a los otros, a quienes se enfrentaran al poema.

¿Cómo avanza la promoción de Des-habitado? 
Va a paso lento. He participado en algunos recitales y encuentros, donde he presentado este poemario.
Está en varias librerías a la venta y eso ha ayudado a que el producto pase a manos lejanas.
La promoción ha tenido altos y bajos. Por el momento la idea es participar en las próximas ferias del libro como “Jaguar Editorial” y promocionar el libro DES-HABITADO y otros títulos que la editorial ha publicado.

Y finalmente ¿En qué nueva obra trabajas?
Actualmente trabajo en un nuevo poemario que posiblemente titule “Perros de niebla”, -eso está por verse-. Por lo pronto, la idea va tomando forma. No tengo ningún apuro, el libro saldrá cuando sea necesario, mientras tanto a trabajar callado.

Tarde de lunes, de botellas vacías, de colillas invadiendo el piso, de peladas que entran y salen del Martita. Edison me recuerda que su vuelo de regreso a Quito sale a las seis de la tarde, así que apuramos lo último de nuestros vasos y emprendemos la retirada. Él, con una breve sonrisa diciéndome que le ha hecho bien hablar de su libro y de los demonios que fraguaron su escritura, y yo feliz por la misión.

Nota: se ha recurrido a fotos de archivo porque no existen registros de este encuentro.