miércoles, 25 de febrero de 2015

Poesía en Manta



Marfuz Ediciones, sello editorial de Manta, invita a la presentación de los libros de poesía Diálogo con el ausente de Cristian López Talavera y La poesía con sangre entra de Diego Rojas Arias. El evento se realizará el día viernes 27 de febrero de 2015 a las 18h00 en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Ambos poemarios pertenecen a escritores que han logrado reconocimiento desde la esfera digital, que participan constantemente en lecturas en distintas ciudades de Ecuador, y cuya obra ha empezado a incluirse en muestras poéticas nacionales e internacionales, tanto en soporte físico como digital.

La presentación se complementará con la exposición de dos videos de bandas ecuatorianas, cuya música fusiona la poesía con el rock y metal, un campo en el que los poetas que presentan sus libros, están ligados.


El evento es gratuito y al final estarán disponibles los libros para todos los interesados.

Portada del poemario Diálogo con el ausente, editado por el sello Tinta Ácida.



CRISTIAN LÓPEZ TALAVERA: Quito, 1985. Poeta, narrador, editor y docente secundario. Ha realizado estudios en Literatura y Comunicación Social. Participó de los talleres literarios de la Casa de la Cultura en el periodo 2008-2010. En poesía ha publicado: Casa de Soledad (Drugos de la naranja, 2010). Dos de sus cuentos integran la Antología: Los Engendros de la Luna (Taller Cultural Retorno, 2010). Fundador de la revista Ojos de Perro Azul. Dirige la editorial independiente Jaguar.



DIEGO ROJAS ARIAS: Pasaje, 1986. Poeta. Co autor del libro de poemas y relatos Amor escupido (Manta, 2013). Ha realizado estudios de comunicación social. Gestor cultural independiente y coordinador del primer taller literario de la Dirección de Cultura y Patrimonio de Machala. Ha sido invitado a leer su poesía en diversos recitales y encuentros de escritores en varias ciudades del Ecuador.

Portada del poemario La poesía con sangre entra, editado por Marfuz Ediciones.

lunes, 23 de febrero de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte V)

Imagen tomada de http://www.encabezadostwitter.com/encabezado/surfista.html


Pava Loca se levantó de la cama, se desperezó, se puso las sandalias, apagó la televisión, apagó la luz y salió del estrecho cuarto junto a Danni. Acomodaron las tablas, envueltas en sus forros, en la parrilla del techo del auto y se treparon en la camioneta para ir a ver a Claudia.
Mientras lo hacían, conversaban sobre San Mateo y la cara que puso Perico, cuando se quedó pasmado en la corona de una ola salinera de cuatro metros. Luego conversaban sobre la cantidad de faranduleros y hippies, cuyo número iba cada vez más en aumento y que llenaban cada rincón del malecón de Salinas y de sus arrabales.
A Pava Loca siempre le había gustado la soledad de su barrio de Urdesa y cuando esta urbanización se empezó a llenar de comercio y farándula poco a poco se fue exiliando en Salinas y ahora resultaba que Salinas también se estaba llenando de gente y sus apretones empezaban a asfixiarlo.
Por las noches, Salinas se transforma en una ciudad luz, llena de bullicio, gente que se desplaza entre las sombras, mochileros, niñas lindas de familias bien, que salían a vacilar el richie patín en el Roller Vito. Toda clase de locura se podía ver por ahí.
Cuando habían recorrido dos cuadras en medio de la penumbra, salieron a la esquina iluminada de Pingüino’s y ahí estaba parada con una pequeña minifalda de blue jean y un straplle rojo, Claudia, furiosa.

-      ¡Al fin!, ¡yo pensé que se habían ido a San Mateo y me habían dejado tirada!
-      No me hagas tanto drama, y venga, meta su precioso culo junto a mí-dijo Pava Loca-.
-      ¡Estás chiflada!, es de pura suerte que pasamos por aquí, ¿por qué no nos estás esperando en tu casa?-dijo Danni-.
-      ¡Les juro que yo pensé que ya se habían ido y que me habían dejado tirada!, ¡qué bacán, nos vamos a San Mateo!, ¡pero no he felicitado a mi brigadier, recién graduado!, ¡a ver un beso!, mua, mua, mua…
-      Bueno, bueno, todo eso está bien, pero ¿conseguiste la yerba para el viaje?
-      No, eso tenemos que irlo a ver a la vuelta de la casa de Estefanía.
-      Entonces vamos para allá-dijo Pava Loca-.

Danni Pulido miraba, a través de la ventanilla de la camioneta de Pava Loca, todo el paisaje nocturno de la loca Salinas. Y nuevamente, se le venía a la mente una cita de PASCAL, que decía: la sensibilidad del hombre para las cosas pequeñas y la insensibilidad para las grandes denota un trastorno extraño.
Los mochileros, los vendedores de boyas, los vendedores de canelazo empujando sus carretillas, los vendedores de algodón de azúcar, los que alquilaban pequeñas escopetas, para que los clientes les disparen a unas cajitas de chicles y diferentes recuerdos, todo, todo, su pasado, su presente y su futuro se encontraba en Salinas; aquella pequeña ciudad se había convertido en una especie de ciudad de LAS VEGAS-latinoamericana, en chiquito como alguna vez lo fue Cuba bajo la dominación de Batista.

Cuando llegaron a la casa de Estefanía, Claudia se bajó y subió las escaleras de madera, y toda agitada, tocó dos veces el timbre. Adentro se escuchaba la música de la banda de los Comodores, que tenía de vocalista a Lionel Richie. No había luces adentro sino que todo estaba iluminado por románticas velas.
Al final abrió la puerta Lucho, un surfista pesado de Chuyuipe en marea alta, que era el enamorado de Estefanía. 

-      ¿Está Estefanía?-dijo Claudia-.
-      Ya viene se está vistiendo.
-      ¿Tú eres la amiga que se va a Manta?
-      Sí. ¿Tú sabes si se demora mucho?
-      No, ya sale.
-      Ola, pelada, ¿ya estás lista para el trip?
-      Necesitamos ese asunto del condimento para el viaje, tú sabes.
-      Ah, ya, espérate que ya vengo.

Y bajó las escaleras, pasó junto a la camioneta de Danni y Pava Loca, y se metió por entre unas vallas desvencijadas de madera mal pintadas de blanco y desapareció de la vista de todos, en medio de la oscuridad de la noche.
El viento arreciaba, y a lo lejos, se escuchaba el sordo retumbar de las olas sobre la orilla, la noche era negra como la tinta.
Mientras tanto, Pava Loca y Danni esperaban en la camioneta y en la radio se escuchaba una canción de Leo Sawyer:

You make me feel like dancing…
Every night and day…oouuuu
You make me feel like dancing…
Every night and day
You make me feel like dancing…

De pronto apareció Estefanía con varios rollos de yerba y se los pasó a Claudia. Y ésta, feliz de la vida, regresó a la camioneta de Pava Loca. Las chicas se despidieron con un beso.
Pava Loca encendió la camioneta y se largaron de ahí.
El camino de regreso de LA LIBERTAD a Salinas era una carretera llena de luces de vehículos, que venían en sentido contrario.
Pava Loca, antes de viajar, tenía que resolver el problema de recoger en LA PEÑA DE ROY, las carpas donde iban a dormir y algunos bidones de agua y ciertas latas de comida facundo.
Cuando llegaron a la puerta de proveedores, Pava Loca parqueó la camioneta y entró solo al local.
Cuando salió traía todo el equipo y una nueva idea: ya no quería ir a San Mateo sino que quería avanzar hasta Montañita, nada más. En la radio de la camioneta se escuchaba la canción LOTTA LOVE de Nicolette Larson. Claudia meneaba la cabeza llevando el ritmo de la música y tarareaba la letra de la balada.
De pronto dijo:

-      ¿Qué es lo que te pasa Pava Loca?, siempre eres así, primero dijiste que de regalo de graduación le ibas a dar a Danni un viaje a San Mateo para correr olas salineras de cuatro metros, y ahora te pasmas y quieres llegar hasta Montaña, más luego te fumas un grifo y no querrás saber nada del asunto y te contentarás con correr olas en la aburrida FAE.
-      La FAE no es un lugar aburrido para correr olas-le dijo Danni-, es un lugar peligroso…
-      ¡Da igual!, lo que me cabrea es que este tipo nunca mantiene su palabra-dijo Claudia, señalando con el dedo a Pava Loca-.
-      Sí, cachorra, pero el asunto es que soy YO el que tiene que manejar de noche por todo la carretera desértica. ¿Comprendes?, yo solito, toda la noche.
-      Entonces, ¿por qué no nos quedamos a dormir en tu casa y salimos mañana temprano en la madrugada?-dijo Danni-.
-      Sí, hagamos eso-dijo Claudia-.
-      No, porque mis padres llegan mañana, y si me pescan en la casa, se me van a pegar como chicles-dijo Pava Loca-.
-      Entonces hagamos una fogata en Paco Illescas.
-      ¿Por qué no vemos si podemos ir a dormir a la casa de Jaime?
-      Pero si eso no funciona, siempre podemos ir a tirar carpa a Paco Illescas, ¿no?


Entonces se pusieron en marcha y se fueron directo a la casa de Jaime. Pero cuando llegaron a la casa de Jaime se dieron cuenta que todo estaba cerrado y que no estaba su amigo. Aquella vieja y grande casa de madera donde se reunían después de surfear en EL MIRAMAR, para escuchar la música de Super Tramp o de Jackson Brown, estaba oscura y vacía, ¿llena de polvo?

Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -

como tres anteriores obras- por entregas semanales) 

sábado, 21 de febrero de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte IV)

Imagen tomada de http://www.publicdomainpictures.net/view-image.php?image=10111&picture=&jazyk=ES

Danni recordaba cuando su padre le enseñaba karate y boxeo tai y Joey,jr siempre miraba desde lejos, sentado en una esquina del DOJO.
Danni tenía que golpear a su padre y perseguirlo, hasta que el peso de los guantes de box lo dejaban sin oxígeno en los pulmones, y luego cuando ya no podía más, tenía que retroceder, tratando de defenderse de la andanada de golpes que su padre le propinaba al cuerpo con patadas de media vuelta y frenéticos golpes de puño. Lo peor eran las patadas de su padre, que pateaba como mula. Su padre siempre le decía: que no se ahuevara ante la dureza del combate, y que mostrara más fiereza frente al contrincante, que correspondiera a la fuerza con mayor fuerza, que confiara en él, ya que su padre no era un improvisado sino un maestro.
- ¡Adelante Danni, eres un tigre, recuérdalo, eres un tigre!
Pronto Danni se metió en la ducha, se cambió de ropa y se fue en su bicicleta por el camino polvoriento a la casa de Pava Loca, que quedaba en los arrabales tras el centro mismo del malecón de Salinas.
Mientras se alejaba del hogar de su amada familia, se le vino a la mente una cita de Jack Kerouac:
¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós.
Mientras iba por el camino veía toda clase de surfistas, que deambulaban por el malecón, o por los restaurantes para tratar de comer algo antes de regresar a la playa. Las chicas andaban patinando en trajes de baño, con gafas verdes y cintillos para contener el sudor en la frente y que no resbale a la cabeza.
El viento helado de la brisa marina, refrescaba el rostro de Danni, que era atacado por el impacto del sol desértico de la playa. Un sol que moría lentamente mientras se acercaba a la Tierra, bañándola toda de color rojo. Las caídas de sol le recordaban a Danni la muerte de su amado y dulce padre. Cuando moría el sol, el recuerdo de su padre moría poco a poco con él. Y de pronto se le vino a la mente un pensamiento de Jack Kerouac:
Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de dulces náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida que probablemente disfrutamos en el seno materno y sólo puede reproducirse (aunque nos moleste admitirlo) al morir.

Cuando llegó al restaurant MAR & TIERRA, dobló a la izquierda y se metió por los polvorientos arrabales rumbo a la casa de Pava Loca. En su camino veía pasar las pizzerías, los pequeños antros de máquinas de ping ball, los puestos de alquiler de libros y revistas, las casas de los millonarios, que celebraban el fin de año con música de Frank Sinatra, Johnnie Matis, Carpenters, mientras se bebían sendos vasos de whisky con hielo y se asaba la barbacoa en la parrilla. Todos esperaban la hora de la comida para servirse una parrillada de mariscos a la sevillana.
Danni también pasó por diferentes surf shops, donde, a precio módico, alquilaban tablas de surf de balsa, foam u otros materiales sintéticos, para los novatos, niños de ocho y nueve años que querían aprender a montar olas en Paco Illescas, Chuyuipe, EL MIRAMAR o Shit Bay.

Cuando llegó a la casa de Pava Loca, Danni parqueó su bicicleta en las vallas de madera blanca y entró por el estrecho y desgastado caminito de conchas, para luego bordear por la derecha, la vieja y olímpica casa de madera hasta llegar al cuarto del servicio doméstico. Ahí estaba Pava Loca, acostado en la cama, recién bañado con jabón de Rosas, mirando en canal dos, una película de John Wayne sobre los boinas verdes en Viet Nam.
Pava Loca se reía a carcajadas, completamente grifote, de algo que para Danni era una devastadora acción de guerra nocturna, en medio de la selva, con un pocotón de chinos comunistas que se les venían encima para aniquilarlos. ¿Por qué se reía Pava Loca de esa mierda?
Cuando Danni llegó, se sentó en el suelo del estrecho cuarto, junto a la cama y cogió el porro de yerba, que estaba a medio quemar en el cenicero color jade, lo encendió con un fósforo gallito y le dio tres pitadas, nada más. Entonces se le vino a la mente un pensamiento de PASCAL:
No es bueno estar demasiado libre. No es bueno estar lleno de necesidades.
Pava Loca, completamente concentrado en la película, finalmente y con pereza se percató de la presencia de su amigo y le dijo:

- ¡Al fin llegaste!, ¿ya estás listo?, me parece que tu tabla tiene un pequeño hueco debajo de la punta. Le estuve chupando y creo que salió algo de agua salada. 
- ¿Por qué estás viendo esa mierda de película de guerra?, ¿acaso te gustan esas pendejadas militares?
- En otra vida yo fui raya -le contestó Pava loca-, y esta no es nada comparada con la alucinante Apocalipsis Now con el frenético Martin Sheen.
- ¿Oye?, ¿eso que suena no es el teléfono de tu casa?
- Sí, seguramente es Claudia, que está loca, que jode para saber si ya llegaste y que cuándo la vamos a ir a ver.
- ¿Y cuándo la vamos a ver?
- ¿Ya te fumaste lo que quedaba de esa yerba?
- Más o menos.

- Entonces ya vámonos.

Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -

como tres anteriores obras- por entregas semanales)

jueves, 19 de febrero de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte III)

Imagen tomada de http://escuelainfantilgranvia.com/este-nino-no-me-escucha/nino-triste/
Los hijos de Pulido crecían sin que les falte ropa, medicina o un plato de comida, pero él se daba cuenta que resentían la ausencia de su padre, sus sabias, pero también confusas palabras, sus caricias que siempre les hacía cosquillas.

Joey, jr nunca supo lo que en realidad había pasado. Solo sabía que su padre ya no estaba. Aquel vacío lo expresaba con un comportamiento verdaderamente rebelde e ingobernable, que sacaba de quicio a Penélope y a Danni. A veces le pegaban hasta tres veces al día.  A veces Danni perdía la paciencia con su hermano cuando este le borraba alguna información importante de la computadora. Todo parecía indicar que el pequeño Joey, jr solo se sentía bien cuando estaba junto a sus abuelitos, pero a veces, hasta a ellos los sacaba de quicio y tenía que irse a su cuarto.
Joey, jr sabía muy adentro de sí, que nadie sino su padre lo comprendería, que él lo único que quería era jugar y jugar hasta el cansancio para olvidarse de que su padre ya no estaba. De que ahora su padre solo era el recuerdo expresado en una fotografía pegada en la refrigeradora, junto con las fotos de otros miembros muertos de la familia: la tía Mayiya, la tía Elbita, la tía Gladys, la abuelita Rosita, el abuelo Edison.

Penélope hacía todo mecánicamente, trataba de olvidar y llevar una vida normal, y a veces se interrumpía para atender el teléfono, hablaba con sus viejas amigas de la Iglesia, daba consejos, nunca se dejaba entrampar en discusiones teológicas ni quería saber nada de regresar al templo, luego volvía a sentarse en la mesa, a pasar las viandas de comida, beber un trago de cerveza y conversar con la madre de Pulido. Toda aquella celebración gastronómica se realizaba bajo los balsámicos acordes de la canción Heartlight de Neil Diamond, el cantante preferido del abuelo de Danni.

Danni miraba el reloj. Estaba impaciente por que termine todo aquel asunto. Tenía que ir en bicicleta a la casa de Pava Loca, para luego ir en la camioneta de éste a recoger a Claudia y de ahí a la libertad…San Mateo.
Penélope se daba cuenta de la impaciencia de su hijo mayor, se alegraba por dentro, en realidad le daba las gracias a todo el mundo por que no mencionaran el nombre de su esposo.
Ella pasó por un momento de gran desasosiego y depresión con todo aquel asunto. Por las noches en sus pesadillas se veía arrodillada en el aeropuerto, con los brazos llenos de sangre, sosteniendo la cabeza reventada de Joey. Otras veces se veía caminando por las calles de Urdesa, desnuda, mugrosa, envuelta tan solo por una sábana, llena de vergüenza y desesperación, y sin saber adónde ir o a quién pedir ayuda. Entonces se despertaba llena de espanto y recordaba una cita del libro de Mormón que decía: Sí, ¿por qué no dejó caer la espada de su justicia sobre nosotros y nos condenó a la desesperación eterna?, luego, lloraba y lloraba muy bajito para que sus hijos no se despierten. Pero Danni se enteraba de lo que le pasaba a su madre y entonces él también dejaba escapar una lágrima porque al final de cuentas su madre sí amó a su padre.
Porque el odio y la guerra, comenzó, cuando su padre le levantó la mano a su madre, de eso estaba seguro. Y también estaba seguro que su padre siempre se había arrepentido de aquel fallo en su juicio.

Cuando Danni estuvo listo, se despidió de todos con un beso en la frente y lo abrazó con mucha ternura-igual que su padre-, a su joven hermano. Él también quería ir, pero, imposible, era muy pequeño todavía. Siete años menor, Joey, jr, siempre sería muy pequeño para poder salir con él.

Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -

como tres anteriores obras- por entregas semanales)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte II)

Imagen tomada de http://trabajemos.cl/2014/12/origen-del-dia-de-la-secretaria/


Penélope había renunciado a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tras el asesinato de su esposo, y ahora se dedicaba a trabajar de secretaria de una importadora de vehículos. Pero siempre analizaba a los clientes mucho más allá que como simples seres humanos como lo hubiera hecho su difunto esposo, era como si indagara en sus almas, en sus secretas vidas privadas y cuando notaba alguna actitud negativa se lo adjudicaba al demonio y se le venía a la mente una cita del libro de mormón:
Ni tampoco observaban las prácticas de la Iglesia, de perseverar en la oración y suplicas a Dios diariamente, para no entrar en tentación.
O si no recordaba esta otra, cuando el individuo o la mujer en cuestión, mostraban cierto defecto de carácter:
Y así vemos el fin de aquel que pervierte las vías del Señor; y así vemos que el Diablo no amparará a sus hijos en el postrer día, sino que los arrastrará aceleradamente al infierno.

Llevaba los asuntos administrativos, y de vez en cuando, lograba vender un carrito. Con aquella comisión que le pagaban, más el millón de dólares por el premio de la sociedad POSSI, que recibió su difunto esposo por su libro DEMOCRACIA Y LIBERTAD, y más la ayuda de los padres de Pulido, lograba sacar la familia adelante. Pero de todas formas el dinero se iba volando. Había que pagar las cuentas de agua, teléfono, luz, el gas, los malditos impuestos prediales, la empleada que hacía las cosas que la anciana y ciega madre de Pulido ya no podía realizar, la lavada de la ropa, la comida semanal, los gastos de la educación de los chicos y finalmente los gastos para la salud cuando se enfermaban de la garganta o contraían fiebre.
A Danni durante un corto tiempo le diagnosticaron barro en la vesícula y arenilla en los riñones por no tomar suficiente agua y comer mucha comida chatarra.

El padre de Pulido mantenía su rutina de siempre, y trataba de olvidar toda aquella desgracia familiar saliendo por las noches y encerrándose en diferentes Casinos, para jugar, ganar dinero, sentir la adrenalina de la victoria o el estrés y la pesadumbre de la derrota. Pero lo importante era mantener la cabeza alejada del recuerdo del hijo amado, prematuramente desaparecido, desgraciadamente e impunemente asesinado.
Durante el día pasaba acostado viendo la televisión, esperando alguna noticia, que lo sacara del constante aburrimiento o escuchaba música mientras se ponía a revisar sus códigos y leyes. Y pensaba de vez en cuando: si tan solo su hijo se hubiera dedicado a la práctica del DERECHO, en vez de la filosofía política, ahora estaría aquí vivo y disfrutando de su familia, pero tenía que haber salido a su madre, loca e idealista, aferrado a esa maldita ideología neoliberal, ¿para qué le había servido todo aquello?, ¿para qué le había servido leer tantos libros y pasarse todas las noches escribiendo si ya no podía disfrutar de su familia, muerto y enterrado como estaba?, todo era una desgracia, su tonto hijo nunca logró comprender que en este pequeño y miserable país, para los costeños pensar y escribir es algo, que sólo se le es permitido para los que le lamen en culo a los serranos y a su detestable orden centralista. Irse contra todo eso era algo suicida, era como colocarse frente al paredón de fusilamiento; pobre Joey, tanto tiempo desperdiciado, tanta inteligencia derrochada inútilmente, tanto fracaso y sufrimiento económico. Debió emigrar a Estados Unidos y no emprender una lucha en solitario, en completa desventaja, contra un sistema que en una ocasión él mismo la calificó de DERECHA GUAYAQUILEÑA ROJA y LA MALDITA DEMOCRACIA SANGUINEA.

¡Pobre!, ¡qué triste era todo!, y luego cuando se sumía en la negra depresión se obligaba a abandonar aquel inútil ejercicio mental lleno de recriminaciones para con su difunto hijo y se decía para sí mismo que tenía que dejar de pensar en todo aquello y resignarse, sí, tenía que resignarse, tenía que asimilar la derrota y la insufrible pérdida.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -

como tres anteriores obras- por entregas semanales)

lunes, 26 de enero de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte I)

Imagen tomada de http://clandelobos.ucoz.com/blog/graduacion/2011-05-19-8

Y ha habido también otros a quienes el Señor ha mostrado todas las cosas, y las han escrito; y han sido “selladas”, según la verdad que está en el cordero, para aparecer en su pureza a la casa de Israel en el propio y debido tiempo del Señor.

Libro de Mormón

Tal vez, si Dios existe, sea tan amplio que pueda parecerle distinto a cada uno.

Graham Greene

Sí, usted sufre, pero usted debería amar su dolor, porque es el dolor de Cristo.

John Updike

Finalmente Danni Pulido, obtuvo el título de bachiller en Ciencias Filosóficas en el LICEO NAVAL, con una brillante tesis, más cercana a la literatura que a la filosofía, titulada: FRAGMENTOS ENTRE SALINAS Y ALMENDROS L 14: UN ENCUENTRO CON SAUL BELLOW Y JOHN UPDIKE.
Mientras se acercaba a su madre y a su hermano para posar para la foto, se le vino a la mente un pensamiento de PASCAL:
El proceder de Dios que dispone todas las cosas con dulzura es comunicar la religión al espíritu por las razones y al corazón por la gracia. Pero quererla imponer en el espíritu y en el corazón por la fuerza y por las amenazas, no es llevar allí la religión, sino el terror, terrores potius quam religiones…

Ya habían pasado tres años desde el asesinato de su padre Joey, y su ausencia era un dolor, una herida, que todavía no había cicatrizado completamente. Danni se sentía robado, le habían quitado el placer de ver envejecer a su padre amado. Extrañaba a su dulce padre y siempre recordaba aquellas palabras tan suyas, que le decían:

-      Danni, nosotros somos pobres, no tenemos nada. No puedes ir al colegio a perder el tiempo en clase. Al menos pon atención en las clases y no pases todo el tiempo distraído y conversando. Como hombre pobre mi consejo es lo único que puedo dejarte como herencia, además de la biblioteca de tu abuelo, ¿sí sabes que te amo?, ¿sí sabes que yo sólo vivo por ti y tu hermano?

Así que pasó el tiempo y Danni seguía sin darle importancia y seriedad a la vida. Pasaba los años y terminaba los cursos por inercia, pero lo que en verdad lo distraía era el surf, el karate y el fútbol.
En una ocasión tuvo un accidente en el colegio y se le dobló el tobillo de manera dramática hasta provocarle un trauma con hemorragia interna y provocarle una dolorosa hinchazón. Danni no podía creer lo que le había pasado y mientras se bañaba se preguntaba con risa histérica: ¿por qué me tuvo que pasar esto a mí?, ¿por qué me tuvo que pasar esto a mí?
Desde entonces su padre le obligó a usar apretadas tobilleras para jugar fútbol o para practicar boxeo tai.
Al igual que su padre, eran los deportes lo que en realidad lo apasionaba.
Entonces ocurrió el asesinato de Joey, padre y todo cambió para el joven Pulido, que tuvo que madurar de golpe.

Ahora tenía dieciocho años y posaba junto a su madre y su hermano para la foto, en la que aparecía con el diploma en las manos.
Había quedado de acuerdo con su madre, que después del colegio tomaría unas cortas vacaciones en la playa. Viajaría, mientras que su madre Penélope y su hermano Joey, jr, se quedarían en casa.

Cuando llegaron a su hogar, su abuelo lo recibió muy contento, y hasta con lágrimas en los ojos. Él había prometido no hablar de su hijo para que el joven Pulido pueda recordar a su padre en silencio, en las fotos de la casa, pero no quería que aquel recuerdo se convirtiese en una herida profunda y purulenta. Y sin embargo, recordó cuando junto con su esposa, celebraron la graduación de Joey, señor en IDEPRO como asistente de contabilidad.

Su anciana abuela, ahora completamente ciega, estaba feliz de aquel logro. Con el carácter de Danni, siempre tan distraído, nunca tuvo muchas esperanzas de que terminara el bachillerato. Pero pronto se desanimaba y a duras penas lograba sofocar un sollozo causado por la ausencia de su hijo. Danni era tan parecido a Joey, mientras que Joey, jr era la fiel copia de Penélope, aunque en ocasiones sorprendía a todos con su vena de inteligente locura, particularmente similar a la de su padre.
Tenía el mismo tipo de sangre de la madre de Pulido, y los huesos de la cabeza tenían la misma forma que los huesos del cráneo de la madre de Pulido. El niño tenía tendencia a tener un carácter áspero como el de la madre, pero la ternura de la abuela y el amor como la miel siciliana de Pulido lo fueron educando en el mundo de los buenos sentimientos, de las ideas nobles y altruistas, de la misma forma que Danni.
La familia Pulido se caracterizaba por ser la típica clase media de gente extremadamente buena y noble.
En el mundo de los Pulido valía más ser buena persona que una persona muy inteligente porque una persona cruel e inteligente consigue mucho éxito en la vida pero siempre termina sacrificando las cosas más bellas y nobles de su humanidad. Era lo que se llamaba vender el alma al diablo.
Pronto toda la familia estaba reunida en torno a la mesa y todos estaban hambrientos, pero también tenían miedo de pronunciar el nombre del difunto. Penélope entraba y salía de la cocina con la comida, la torta de chocolate y las cervezas heladas.

Celebraron aquella feliz ocasión con mucha conversación sobre el futuro, que también significaba el final de una etapa de la vida del joven Pulido y el comienzo de otra. Una etapa llena de desafíos intelectuales, su memoria se pondría a prueba una y mil veces, sus conocimientos serían revisados por sesudos profesores universitarios, su conducta sería analizada, toda su vida privada sería inspeccionada, cualquiera no podía pasar el filtro académico para ingresar al selecto círculo de la educación superior.

Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -como tres anteriores obras- por entregas semanales)

sábado, 3 de enero de 2015

Editar para ganar y otros libros estratégicos




¿Quieres ser editor?, ¿Sueñas con ser un editor legendario al que la historia literaria o académica te ponga como referencia?, ¿Planeas crear un sello editorial pero no sabes cómo hacerlo?, ¿Has creado un sello editorial y no sabes por qué se está hundiendo?, ¿Tienes en tu catálogo a diez autores que desde tu “olfato” de editor son clave y coyunturales pero no entiendes por qué no se venden sus libros?, ¿No sabes cómo colocar tus libros en librerías?, ¿No sabes qué hacer para registrar tu libro en las instituciones legales competentes?

Muchas de las preguntas anteriores son ampliamente respondidas en el libro Editar para ganar. Estrategias de administración editorial (Fondo de cultura económico, 2003) de Thomas Woll, una obra clave para todos aquellos interesados (o será obsesionados) en crear, sostener y perdurar en un sello editorial.

Y reseño brevemente este libro porque analizando el panorama nacional, desde su contexto editorial, me he dado cuenta que:

·         Continúan apareciendo y desapareciendo proyectos editoriales, sellos pensados para morir tarde o temprano, proyectos sin propósitos específicos.  

·         Empieza a evidenciarse una sobrepoblación de autores-editores y “editores independientes”, que casi siempre no saben lo que hacen.

·         La promoción de las obras publicadas más se realiza desde plataformas digitales y escasas presentaciones.

·         Muchos de estos sellos recientes no participan ni exponen en las ferias de libros nacionales.

·         Las obras “editadas” carecen, una proporción de ellas, de un trabajo real de edición.

·         No hay mayor inversión para que un libro sea de calidad y no solo un pretexto de agrandar un catálogo.

·         Persiste el problema de la distribución a nivel nacional.

El tema de la edición no es tan simple como se imaginan muchos “editores” y sus sellos.  Hay que saber desde el inicio hacia dónde ir y qué conseguir. Tener claro el segmento al que se dirigirán las obras. Y sobre todo, editar, trabajar con los textos, imponer un criterio de edición.

Será porque vengo haciendo un rastreo de los sellos que van apareciendo, de los sellos que estaban cuando me involucré a este campo, de los que van muriendo, han muerto y pocos recuerdan. Porque me desespera ver/leer libros mal editados, libros que padecen muchas ausencias, que trasgreden normas que se ignoran.

Para todos ellos el libro de Woll y también Libros o velocidad. Reflexiones sobre el oficio editorial (Fondo de cultura económico, 2005) de Jordi Nadal y Francisco García, para reconocer errores y aciertos, para advertirse en lo que se ingresa, para saber que la edición no se trata simplemente de publicar y vender (aunque sean parte del proceso).

Y ya que ando en esta área, recomiendo otros libros también importantes Derecho de autor para autores (Fondo de cultura económico /CERLALC, 2004) de José Luis Caballero Leal, Derechos de autor para autores y empresarios (IEPI, 2011) de Flavio Arosemena Burbano y Cyberalfaro # 25 (Mar Abierto, 2013) que incluye varios ensayos y artículos en torno a la edición universitaria y comercial.