martes, 26 de junio de 2012

El Gesto del Payaso (presentación)


Eskeletra Editorial y el Centro Cultural Benjamín Carrión
tienen el honor de invitar a Uds
a la presentación de la última novela de Ramiro Arias Barriga

El Gesto del Payaso

Participarán los escritores
Huilo Ruales, Adolfo Macías y Javier Lara


Lugar: Centro Cultural Benjamín Carrión
Dirección: Jorgen Washington y Páez esquina
Día: Juves 28 de junio de 2012
Hora: 19h00


Evento gratuito
Brindis

lunes, 25 de junio de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 11)


QUEVEDO IN THE NIGHT

En Quevedo, Pulido conoció a una hermosa mujer embarazada de seis meses y fue tan galante con ella que la acompañó a la casa y la persuadió de tener sexo en ese estado, y la cosa resultó de lo más deliciosa. Primero conversaron en la agencia y quedaron en que ella lo esperaría a la salida. Luego, cuando se encontraron, se fueron caminando juntos hasta la casa de ella, que era la humilde vivienda de una madre soltera, y almorzaron juntos. Después de la comida ella lo llevó a su cuarto y se desnudaron despacito y en silencio. Había que tener mucho cuidado de no aplastarle la panza, así que Pulido tuvo que acostarse junto a ella e introducírselo con mucho cuidado y con la mayor comodidad para ella. Maritza había resultado ser una mujer bien caliente y así, preñada y todo, pudo experimentar dos orgasmos seguidos. Cuando Pulido eyaculó se sintió perdido, vinieron los remordimientos católicos y hasta se sintió un monstruo, pero todo había sido consumado y para sacarse de encima esos remordimientos católicos recordó las palabras de Samuel Pufendorf:

Haber sido educado desde la infancia en una idea determinada constituye un influjo tan poderoso que, aunque la idea sea una falacia, al hombre casi nunca se le ocurre cuestionarla.

Y Maritza pudo adivinar algo del estado de ánimo de su nuevo amigo y amante y le preguntó:

-¿Qué le pasa? Pero si no me lo voy a comer…

Eso tranquilizó un poco la frágil conciencia de Pulido y finalmente pudo vestirse y largarse de ahí, mientras le dejaba trescientos sucres escondidos debajo del mantel de la mesa del comedor.
Joey le había mamado las tetas cargadas de leche a Maritza y en la noche, cuando llegó a Salinas, experimentó ciertas náuseas como las que se le antojan a las mujeres encintas. Pulido siempre regresaba a su casa. Siempre regresaba para oír la voz de Penélope.
En aquella época Pulido tenía que viajar de provincia en provincia en los transportes interprovinciales y la música que estaba de moda oír en esos carros eran las canciones de Juan Gabriel y Rocío Durcal. Cuando regresaba a casa era un alivio. Su dulce hogar lo estaba esperando. Acostarse en la cama y dejarse llevar por el sueño. Dormir eso es lo que necesitaba Pulido. Todos deben dormir.

domingo, 17 de junio de 2012

Distintos modos de evitar a un poeta


Dentro de las últimas publicaciones de El Quirófano ediciones, ha sido grato y provechoso leer Distintos modos de evitar a un poeta: poesía cubana del siglo XXI, compilado por Lizabel Mónica. Una muestra que agrupa a 25 autores de Cuba, todos desentrañando a su país desde distintas perspectivas, todos apostando por poéticas individuales y que en algunos casos coinciden en esa mirada decadente y quemeimportista de la “revolución”.

Así autores como Legna Rodríguez Iglesias (1984) reafirman esta lectura:

Sobre la ataúd de mi grandfather
hay flores nacionales
ese hombre luchó en una guerra
hace más de 60 años
una guerra por la libertad
liberarse de lo que lo ata
es la lucha común.

(…)
ya escribí cosas, grandfather
y esa es la mejor revolución
que haré.
(Tregua fecunda, p. 15)

O aquellos versos de imágenes fuertes que expone Leymen Pérez García (1976):

La poca luz de la lámpara de aceite y la humedad no era suficiente
Para pensar en los seres y las cosas que el país abandonó.
(En un poema de José Kozer, p. 18)

Se han acumulado demasiados silencios en la madera que rozo,
en la ropa traída de Rusia, en la memoria.
(Traída de Rusia, p. 18)

La realidad desgarrada que acompaña la poesía de Yunier Riquenes García (1982):

A 26 mil pies no se ven las llagas y las supuraciones, los locos y los mendigos que rellenan las ciudades. Desde esta altura eres una postal inmóvil, pero recuerdo la ambigüedad de las postales rusas.
(He sobrevolado a 26 mil pies, p. 20)

Cuba desde sus rincones, desde aquellas voces que nos hablan de la prostitución como herencia (La maestranza de Oscar Cruz) de la traición y sometimiento literario (El forraje y el corral de Daniel Díaz Mantilla) la violencia en su pureza extrema (Huérfanos y hambrientos: la misma especie de hace siglos de Yanier Hechavarría) y demás temas expuestos entre líneas en los poemas de los autores participantes.    

Pero más allá de la poesía que agrupa esta obra, está aquella introducción de parte de la compiladora: reveladora y cruda en su realidad: “En Cuba no existe ninguna editorial que sea accesible o tenga presencia fuera de nuestras fronteras geográficas. A esta situación se suma la contundente crisis editorial del país”. Sumado a que “Desde hace dos décadas, el libro cubano tiene un promedio de 50 páginas, tanto para los géneros de cuento, poesía e incluso el de novela”, mientras que en otros países (como en Ecuador) los libros, las páginas y el papel siguen desperdiciándose en “poetas” huecos y versos detestables.

Imposible analizar en su totalidad a cada uno de los autores de la muestra, dos o tres poemas no representan ni resumen sus obras individuales. Lo que si se reconoce es el trabajo selectivo de la compiladora, a quien, sin embargo, habría que reprocharle el haber caído en el juego reiterativo de muchos compiladores: incluirse en la muestra y justificarse dentro de ella.

sábado, 16 de junio de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 10)



El futuro se mostraba incierto para Pulido, pero la vida en medio de la desolación lo invitaba a disfrutar de la poesía del mar, la belleza de una mujer y el éxtasis del presente. Y sin embargo Pulido no encontraba la paz. No veía cómo trabajando de vendedor podría llegar a tener dinero suficiente para recobrar el estatus de clase media alta que había disfrutado cuando era pequeño.

Cuando llegó a la casa en Salinas y le comunicó a su esposa la decisión de volver a renunciar, ella lo consoló, y finalmente ambos cedieron a las lágrimas de la desesperación. Pulido lloraba desconsolado en el regazo de Penélope. Una de las características de Penélope era su fe en el futuro. Esa misma fe era la que lo había metido a Pulido en esos incomprensibles cursos de contabilidad en IDEPRO.

Con unos ahorros que habían acumulado, la familia Pulido pudo comprar un carrito para vender hamburguesas y hot dogs. Lo estacionaron a una cierta distancia de su casa en el Miramar, y todas las noches esperaban a que llegaran los turistas. Era un trabajo sacrificado el de vender comida. A veces había que quedarse hasta las cuatro de la mañana, iluminados pobremente por el foquito del carrito de hot dogs, oliendo los vapores de las salchichas hervidas, soportar los ventarrones de las madrugadas, para esperar a los clientes medio borrachos que salían de las discotecas, restorants o de la peña de Roy, y que se comían todo lo que no se había podido vender de hot dogs y hamburguesas. La carretilla se llamaba:”HAMBURGUESAS EL MARQUES DE SADE”, y la especialidad de la casa era una enorme doble hamburguesa de doscientos sucres, con doble porción de carne molida del SUPERMAXI, huevo frito, una rodaja de queso, lechuga, tomate, pepinos, y un langostino frito coronando la punta.

De vez en cuando Pulido cocinaba un arroz con foca para venderlo a los turistas. ¡Arroz con foca!, los clientes no siempre le creían a Pulido y tomaban el seco de foca como si de un arroz con chancho se tratara.

Una noche en que Pulido se hallaba cocinando ya lo último de las hamburguesas llegó el ingeniero Desbles y le urgió a que le prepare una hamburguesa. Pulido le dijo que ya no tenía langostinos ni mucha lechuga ni rodajas de tomates, pero el ingeniero le dijo que se la prepare, que se moría de hambre. Así que a Pulido se le ocurrió ponerle todas las sobras a la hamburguesa y al final completarla con unos polvos que toman con leche los levantadores de pesas para desarrollar los músculos. El resultado fue que el ingeniero estaba conversando y comiendo la hamburguesa, así que cuando le tocó la parte con los polvos, el ingeniero Desbles creyó que el pan estaba apolillado y casi se atora mientras hablaba con un amigo. Simplemente la hamburguesa no le resbalaba por el gazñete. El ingeniero hizo una mueca aparatosa y le preguntó a Pulido que qué le pasaba al pan que estaba apolillado, y Pulido le explicó el asunto sobre los polvos y ambos se mataron de la risa junto con el vecino que en la carretilla de a lado vendía arroz con menestra y chancho. Y el hombre entre carcajadas le decía:
- ¡Este Pulido sí que es ocurrido!

El trabajo empezaba a las seis de la tarde. Penélope se encargaba de preparar la fórmula de la carne para las hamburguesas y de sacarle con un cuchillo la piel de plástico a los hot dogs. Mientras Joey preparaba la carretilla para el servicio, era testigo de las magníficas puestas de sol. Un sol colosal, titánico, de color naranja y rosa, que se iba sumergiendo perezosamente en el horizonte hasta hundirse completamente en una nube de color lila, azul y negro. Pero lo más duro era empujar la carretilla, cargada con las cosas para vender, hasta el lugar donde la colocaban. El esfuerzo hizo que a Pulido se le formaran unos hombros descomunales como los del actor James Caan.







Ese trabajo no le dejaba nada de tiempo libre, era absolutamente esclavizante, así que volvió a la oficina del ingeniero Van Der Voeken a pedirle, a rogarle, que le diera otra oportunidad. El ingeniero le dijo que llegaba en un momento preciso porque se había materializado un proyecto de venta de seguros bancarios destinados a su clientela cautiva. Junto con la compañía ECUATORIANA SUIZA se iba a realizar el negocio de colocar vendedores dentro de las instalaciones de los bancos para  asegurar a todo cuenta ahorrista y cuenta correntista, que acudiera a las instalaciones para realizar sus operaciones. Antes de salir de la oficina, el ingeniero Van Der Voeken, recordó la última deserción de Pulido y le dijo para que éste oyera mientras se cerraba la puerta:

- ¡No te olvides Pulido: EL QUE SE METE A CRISTO TERMINA CRUCIFICADO!

Pero para concretar bien el asunto, tenían que encontrarse en el aeropuerto y cuando Pulido estaba parado esperando la llegada del ingeniero Van Der Voeken, presenció una ronda musical del mantra de unos devotos de Hare Krsnas. Los devotos estaban vestidos con sus túnicas de color azafrán y naranja, con sus cabezas rapadas a cero, con sus tambores, collares, inciensos, los címbalos, sus libritos de literatura védica y cantando y bailando alegremente los santos nombres de su Señor Krsna:

Hare Krsna, Hare Krsna
Krsna Krsna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare Hare

Hare Krsna Hare Krsna
Krsna Krsna Hare Hare
Hare Rama Hare Rama
Rama Rama Hare Hare

Hare Krsna Hare Krsna
Krsna Krsna Hare Hare
Hare Rama Hare Rama
Rama Rama Hare Hare

Los Krsnas lo invitaron a abandonar las luchas frenéticas en que nos envuelve el mundo material, que es todo ilusión o Maya, y que asistiera a unas charlas con banquete de comida santa, vegetariana, llamada prasada, todos los domingos a partir de las seis de la tarde.

Cuando llegó a la casa cogió un libro de la biblioteca de su padre titulado: LA CIENCIA DE LA AUTOREALIZACION, lo abrió y leyó acerca del karma que era la ley de acción y reacción que pesaban sobre los hombres por sus pecados. Aquello parecía más la venganza del destino y ese peso de los pecados lo condenaban a los hombres a volver a vivir en la Tierra a través de la reencarnación. Lógicamente una persona inteligente y amante del conocimiento espiritual no iba a vivir en la Tierra cometiendo pecados para volver a nacer y volver a sufrir otra vez todo el dolor y la miseria de este mundo material.

Después de hablar con el ingeniero Van Der Voeken, Pulido volvió a colocarse su viejo terno y trabajó incansablemente para superar sus inseguridades y miedos hasta llegar a convertirse en un as de las ventas de seguros para clientela cautiva. A veces ni bien llegaba a una agencia de banco y ya iba asegurando a un cliente. Con esa determinación viajó a Quevedo, Playas, Ambato, y recorrió todas las agencias que estaban repartidas por la península de Santa Elena. En una ocasión se presentó una emergencia en Quito porque los vendedores no cerraban negocios y Pulido se ofreció a ir a entrenar a aquellos vendedores, y lo hizo de una manera soberbia y magistral. Él lideraba la reunión de trabajo y les explicó a los demás ejecutivos, cuál era el secreto para cerrar pólizas de manera segura e impecable.

jueves, 14 de junio de 2012

Oda en plenilunio y balada de ángel (presentación)


Fecha: viernes 15 de junio de 2012
Lugar: salón-Galería Jaime Andrade Vargas (calle Roca y Piedrahita)
Hora: 19h00
Otavalo

martes, 12 de junio de 2012

Sam no es mi tío, presentación




Los invitamos a la presentación de Sam no es mi tío, libro publicado por Alfaguara, que reúne 24 crónicas relacionadas con el tema de la migración a Estados Unidos. Los autores son reconocidos periodistas, escritores y académicos originarios de distintos rincones de América.

Los esperamos en la librería Rayuela este jueves 14 de junio a las 19h30.

Contaremos con la presencia de su coeditor y coautor, el periodista argentino Diego Fonseca, quien mantendrá un ameno diálogo con Mauro Cerbino, profesor investigador de Flacso y director de la revista Íconos.

Para conocer más detalles sobre este libro y sus autores, pueden ingresar a nuestra página web: http://www.prisaediciones.com/ec/

lunes, 11 de junio de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 9)


Joey soportó las malas noches de la consola de seguridad y la presión del supervisor durante un año y ya no pudo más con la rutina de seguridad de la consola. Además el supervisor lo había sorprendido tres veces casi dormido y la tercera fue la definitiva. Joey se resignó porque durante ese tiempo había financiado el nacimiento de Danni, sus vacunas, los remedios, pagado la leche y los pañales. Penélope no tenía mucha leche en sus senos y pronto se le agotó todo. Por lo que Danni tuvo que seguir alimentándose con leche en polvo.
Una vez más, Joey se hallaba desempleado y chiro.  Y se paseaba de arriba abajo la loma de su barrio en busca de un cigarrillo para calmar los nervios. Los domingos se acostaba en su cama y leía novelas de William Faulkner, como la que escribió acostado sobre una pila de carbón, ¿cuál era esa?, ¡ah, sí, “MIENTRAS AGONIZO”! Así que volvió a trabajar de vendedor pero de bisutería, y nuevamente se volvió a poner los ternos de ejecutivo para caminar largas distancias.
Para conseguir el trabajo tuvo que entrevistarse con el ingeniero John Rheault y prometerle, poniendo la mano sobre una Biblia de los Testigos de Jehová, que no cogería las muestras de joyas, collares de fantasía y desaparecería para no dejarse ver nunca jamás.
Su target principal eran las boutiques para dejar la mercadería en consigna y pasar a cobrar después de dos semanas. La renta de este tipo de negocio era bajísima e insignificante en comparación con los gastos y con lo que ganaba en la compañía de seguros o en la consola de seguridad del banco. Cada vez las cosas se ponían peor y las discusiones en el matrimonio eran fuertes y siempre por el dinero. La gran prueba de todo matrimonio bisoño es la prueba del amor en el altar del dios dinero. La falta del billete sucre puerco y vil es capaz de destruir el amor de una pareja normal.
Joey siempre andaba temeroso de que un día, al regresar a casa, ya no la encontraría a Penélope ni a Danni. El hijo de Pulido era un rollito de carne con un mechón de pelo en la cabeza, que se despertaba a las cuatro de la madrugada llorando por su teta, y había que conseguir leche en polvo de donde no había o prestando dinero a los vecinos.
Por la necesidad que provocaban los continuos déficits en la economía de la familia Pulido, Joey renunció y empezó a vender lencería erótica o ropa íntima de mujer. O era eso o seguir aguantando los desprecios y las provocaciones de Penélope, que no daba señales de querer dar tregua.




Una vez más tuvo que entrevistarse con un ingeniero de apellido Daram y demostrarle su honestidad y experiencia en ventas para conseguir el trabajo. Pulido recuerda bien aquella mañana en que acudió a la cita. Era una mañana con el cielo nublado y hacía un frío como si la madrugada no se hubiera ido todavía. Las olas del mar se batían insistentes sobre la orilla. Los cangrejos ya no azotaban las playas con su presencia diminuta y roja.
La gente se agolpaba en el malecón caminando, desesperados, en busca del sucre. Todos reflejaban en sus rostros la premura por un asunto pendiente que liquidar y ganarse de esa manera algunos sucres. Tener dinero en el bolsillo era más importante, ¡lo único!, que la posibilidad de sufrir una enfermedad silenciosa que amenazara la vida. El dinero, la comodidad, ganarle al tiempo, pagar las deudas con la esperanza de quedar bien para volver a conseguir crédito.
Nuevamente Pulido salía de su casa lleno de esperanza, con el maletín repleto de muestras, ya no de bisutería, sino de medias de seda sexis, para mujer, sostenes eróticos, mini calzones de colores provocativos, ligas y pijamas que inducían a la pasión. Y se encontró con cierta resistencia y rubor de las dueñas de boutiques para aceptar esta nueva clase de mercadería. Una dama china dueña de un salón de masaje le decía:

- ¡Tu mercadería está muy caliente, muy caliente…!

Otras damas, dueñas de boutiques, estaban fascinadas con las muestras, pero no se atrevían a exponerlas en sus vitrinas y pensándolo mejor compraban las prendas para su uso personal, seguramente para volver a seducir a sus maridos o a sus amantes o para venderlas a una clientela más selecta y privada. De esa forma Pulido se vio en el trance de abandonar este nuevo trabajo, y la decisión la tomó una tarde en Canoa, cuando una señora se sintió ofendida cuando Joey le ofreció colocar su ropa íntima y erótica en las vitrinas de su boutique.
Esa tarde llegó desconsolado a la cabaña de Doris. A duras penas tenía para comprar pan, atún en lata, cola y mayonesa para cenar unos ricos y jugosos sánduches. Pulido y Doris hicieron el amor de manera frenética esa noche. La mala suerte de él y la pobreza de ella se fundieron en un abrazo de amor durante varias sesiones casi ininterrumpidas en la cama.
Se bañaron juntos, desenrollaron unos rollos con poemas escritos por ella, leyeron algunos poemas egipcios como este:

El amor de mi hermana está en la otra orilla;
Nos separa una cinta de agua
Y un cocodrilo vigila en el banco de arena
Pero desciendo al agua,
Camino por el río
Mi corazón es valeroso;
El agua es como tierra para mis pies
El amor de ella me vuelve tan
Fuerte
Y me da un talismán contra los cocodrilos
He aquí que la hermanita viene y mi
Corazón se alegra
Se abren mis brazos para abrazarla;
Se regocija mi corazón apoyado en
Ella
Como…eternamente
Cuando la amada llega






Luego fumaron algunos marlboros, escucharon la música del grupo Rush, y leyeron un pensamiento sobre Herbert Marcuse, publicado en el diccionario filosófico de José Ferrater Mora, que decía así:

Para Marcuse la agresividad humana es fruto de la represión de la energía sexual espontánea. Marcuse aceptaba la tesis de Hegel de que los hechos históricos son restrictivos y negadores pero afirmaba que la negación de esta negatividad también gracias a la historia, abre la posibilidad de una radical y auténtica realización de la libertad y de la felicidad de ellas y del hombre, que han sido excluidas de la sociedad burguesa por su misma estructura clasista.

Después de leer aquel texto de Marcuse, Pulido llegó a la conclusión de que se debería legalizar la prostitución ya que reprimirla engendraba no pocos fenómenos sociológicos como el fomento a la sodomía y las guerras, con el despliegue de su violencia tan exuberante, que nunca discriminaba nada ni a nadie. La guerra era una de esas pestes apocalípticas, que junto con las enfermedades incurables, amenazaban con destruir a la humanidad.  Los Testigos de Jehová son expertos analistas del Armagedón porque basan su teosofía en las bienaventuranzas que les llegarán cuando se acabe el actual orden existente y se produzca la segunda venida de Cristo.
Luego leyeron un himno órfico de saludo a la noche que decía así:

Te cantaré, ¡oh, noche!, madre de los dioses
Y de los hombres, orígen de todos los seres
Óyeme, diosa feliz, que azul cabrilleas y de
Estrellas resplandeces, que te complaces en la
Quietud y en la soledad propicia al sueño;
Alegre, golosa, amante de las vigilias, madre de
Los sueños. Olvido de las penas, tregua benéfica
De las fatigas. Tú das el sueño y eres amiga de todos.
Dividiendo con el sol el cielo que
Recorres con tus caballos, perteneces a la tierra,
Y después, de cuando en cuando, vuelves a ser
Divina. Juegas en el aire con vertiginosas
Danzas, mandas la luz al mundo subterráneo y
Luego tú misma huyes al hades, porque una
Dura necesidad gobierna todas las cosas.
Noche beata, feliz, anhelada por todos:
Escucha benévola la voz que te suplica;
Ven clemente y desbarata los temores
Que anidan en la obscuridad.

Finalmente subieron al pequeño dormitorio del segundo piso. Joey estaba acostado desnudo en el segundo piso de la cabaña con su amiga y empezó a besarle los pies, las piernas, poco a poco hasta llegar a su vagina y ahí echó el ancla. Con su lengua exploró todos los intersticios de su amiga y no paró hasta que ella terminó en un orgasmo descomunal. 
A la mañana siguiente bajaron a la playa y mientras Doris se quedaba echada en la arena, enterrando los pies y cogiendo sol, Joey, se remontaba sobre las olas en su tabla hawaiana, hasta llegar a la punta de la roca, el límite de la selva que se incrustaba en el mar.
Hacía tiempo, desde que se había graduado, que no corría una ola. Al principio llegaban unas olitas inofensivas, pero Pulido sabía que ese era el preludio de olas de mayor envergadura por lo que remó más al fondo para ir a su encuentro. ¡Y finalmente lo consiguió! Alcanzó a divisar una ola de dos metros que venía directamente hacia él. Pulido se posicionó, la remó y se fue en ella y se asombró de no haber perdido el equilibrio tan necesario para poder disfrutar completamente de este deporte. Bajó la ola hasta el fondo y doblando las rodillas como Cheyenne Horan hizo que la tabla se pegase a la pared, cosa que al resortear, pegó un salto con tabla y todo, hasta la cresta de la ola, sacar una estela de agua y volver a meter la tabla. Doris estaba viendo excitada las maniobras de su amigo. Y Pulido para impresionarla más- un deseo que Penélope ya no despertaba en él-, se tubeó en la orilla muy cerquita de donde estaba Doris. Cuando salió del agua ella lo estaba esperando sentada con unos sánduches de atún que habían sobrado de la noche anterior. Pero Joey se quedó pasmado de placer al ver que mientras Doris le servía el néctar, había dejado resbalar un poco su traje de baño hasta descubrir muy sensualmente un pequeño pezón rosa.

domingo, 10 de junio de 2012

Seis poetas, Seis poéticas, Seis voces…



El jueves 14 de junio a las 19:00 en la Capilla del Museo de la Ciudad los poetas: Juan Secaira, Aleyda Quevedo, Juan Carlos Miranda, Siomara España, Javier Cevallos y Marialuz Albuja, ofrecerán una lectura de sus poemas y compartirán con el público ejemplares de la Antología: “De la ligereza o velocidad que también es perfume”.

En la bella e íntima Capilla del Museo de la Ciudad, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, (García Moreno S1-47 y Rocafuerte), los seis escritores compartirán un recital de poesía con los lectores, que además, recibirán un ejemplar de la Antología: “De la ligereza o velocidad que también es perfume”, editada con el auspicio del Ministerio de Cultura, y que contiene textos de los seis poetas y sus respectivas poéticas. Luego de la participación que los seis tuvieron en la Semana de las Letras Ecuatorianas en La Habana, Cuba, ahora le toca el turno a Quito. La entrada es completamente gratuita y abierta al público.