jueves, 22 de marzo de 2012

Freddy Ayala Plazarte: “La escritura de un libro es el desplazamiento hacia otro libro”




La poesía ecuatoriana ha dado y continúa ofreciendo autores cuyas propuestas poéticas están siendo reconocidas, no solo dentro del mismo contexto si no también internacionalmente. Freddy Ayala Plazarte (Latacunga, 1985) es uno de ellos. Poeta, ensayista, catedrático universitario, y recientemente compilador de la muestra poética de lo que él considera la reciente poesía ecuatoriana de Ecuador: Premonición a las puertas.

Tras su regreso y participación en la Feria Internacional del Libro en La Habana – Cuba, contactamos con él para conocer los pormenores de esta obra y su importancia dentro de la literatura ecuatoriana.

Saludos Freddy, acabas de participar en la Feria Internacional del Libro en Cuba ¿qué tan provechosa ha sido esta visita?
Muy provechosa y extensiva actividad, porque me ha permitido (a posteriori) establecer vínculos y proyectos de literatura ecuatoriana con escritores cubanos de amplia trayectoria. Gracias a la invitación recibida directamente por parte de los organizadores de la feria, señalo a la poeta Yanelys Encinosa, quien confió en mis intervenciones en foros sobre literatura contemporánea, junto a otros poetas jóvenes latinoamericanos, y la presentación de los libros “Mi padre en las rieles de Sumpa” y “Premonición a las puertas”; sin embargo, estar en una Feria Internacional como la Habana implica estar conectado con estéticas contemporáneas en perspectiva literaria; interesante propuesta del poeta uruguayo Fabián Severo sobre la poesía de la frontera en portuñol (una fusión entre el portugués y el español) además, el hecho de que haya visualizado la propuesta de la reciente poesía ecuatoriana y junto a otras dos antologías de poesía caribeña: Venezuela-Cuba y otra de 100 poetas cubanos. No obstante, el acierto o desacierto de este mecanismo estará en el lector, pero puedo decir que los oyentes en Cuba y de otros puntos de Latinoamérica acogieron respetablemente mi trabajo. Si es que de canas implica llegar a realizar un trabajo pues ahí se notó que lo joven es una manifestación emergente del tiempo actual. En la Habana noté un gran interés por conocer a la poesía ecuatoriana (en general), quizá por acercarse al otro, aquel que permite reflejar sus interioridades que no son lejanas, diría que son más cercanos que el mismo vecino que vive sobre mi departamento y a quien casi no conozco.




¿Cuáles son las anécdotas que mejor recuerdas de Cuba?
Me encontré con buenas personas, hice amigos y amigas que me guiaron por lugares de La Habana y fuera de ella, cosas que me llamaron la atención; puedo mencionar el hecho de que los dos antologadores de la poesía cubana de 100 poetas jóvenes ubicaban a los poetas en casas editoriales o librerías, lo que no sucede en Ecuador, acá exige mayor rigor realizar una muestra de autores (envío de libros por terminal terrestre, eventos), los poetas jóvenes en Ecuador no están en las librerías. Recordar que en Cuba no hay periódicos donde se vean imágenes de violencia, de crónicas sangrientas (no niego que puede existir pero el regimen impide que haya un imaginario violento en la sociedad). La gente lee mucho, uno atraviesa un parque en domingo soleado y hay gente leyendo en los parques, los libros son de bajo costo, el último día me invitaron a tomar café en una casa habanera y que la señora ama de casa de unos 40 años tenía sus escritos, y compartimos una lectura poética. En Cuba no debería sorprender encontrarnos con mucha poesía en sus ciudadanos. Quizá lo que más recuerdo de Cuba es la antimodernidad, no hay contaminación visual, uno se siente en los años 60-70, subido a un antiguo Cadillac (taxi), hay una atmósfera detenida, donde no se corre sino se camina.

Premonición a las puertas es la muestra de la reciente poesía ecuatoriana ¿cuántos años ha tenido este proyecto y como así la Universidad Central resolvió publicarla?
Si como señala el título muestra lo reciente (aunque por varios motivos no estén todos los que son), sin embargo es un referente para indagar en varios enfoques de la literatura contemporánea. Surgió cuando estuve en el taller literario de la CCE por los años 2005-2006, junto a otros proyectos de mis compañeros como Los poetas callejeros de Juan Pablo Mogrovejo, Los poetas suicidas de Johanna López, El cuento fantástico de Paúl Miño todos versión Ecuador, por ende han sido 5 años de trabajo. Este trabajo estuvo en la mirada de varias instituciones que esquivaron sus apoyos, pero creo que llegó un momento determinado por el mismo tiempo para el libro, y agradezco la confianza de Carlos Rodríguez, Director del Departamento de Cultura y Comunicación, quien apostó por lo joven.




¿Cuál es el aporte de esta muestra poética en la historia literaria del país?
Bueno historizar un objeto, hecho o situación, implica un proceso de conocimiento como también puedo generar mi propia historia si me siento en una banca de piedra y no hago nada, igual intervengo en la historia. Y digo porque a veces historia evoca en la memoria a los “héroes”, y pongo en cuestión esto, a propósito de la pregunta, más que pensar en la historia, pienso que es una parte, una forma, una manera de decir lo que sucede en mi tiempo, es un aporte a los lectores que a veces se inquietan y preguntan sobre los jóvenes poetas, o sobre la joven poesía, y como aporte valdría señalar pasajes del contenido como: una visión holística desde la América Ancestral, América Latina como construcciones sociales y conceptos legitimados en nuestras sociedades. O un génesis desde los talleres literarios de los 80 hasta los actuales colectivos literarios, o indagar sobre la negritud, el indígena, o qué es lo urbano, los movimientos LGBTI, las representaciones corporales, lo genérico, concebir a la realidad como un “simulacro”, si es que esto lo asumimos como un aporte. Uno -en su mismo tiempo- escribe de su tiempo o de otros tiempos, no para su tiempo, sino escribe para otro tiempo, quizá un tiempo imaginario.

Muchos poetas no aparecen en esta muestra ¿existe la posibilidad de un segundo trabajo?
Así es hay poetas que no aparecen, razones muchas; algunos nunca respondieron a la convocatoria, otros pedían primero la lista para aceptar enviar sus textos, otros no pude contactarlos, otros no quisieron porque estaban otros autores, es penoso que suceda esto dentro de la literatura ecuatoriana. Traté de que haya paridad entre poesía masculina y femenina, y de que los poemas se acoplen a lo que propuse en el estudio introductorio. En el libro he señalado que este trabajo puede ser refutado, contrastado y continuado, Premonición a las puertas, es más bien para abrir perspectivas, de hecho que no es un principio o un fin, se maneja como una continuidad, un permanente proceso en construcción.

Iván Oñate, en el prólogo de la muestra, dice de que eres un “antologador insobornable” ¿se lo puede ser en un país y en un ambiente literario lleno de coyunturas, favores y amistades?
La amistades siempre serán vitales para el ser humano, el mundo se mueve por las pasiones y los quebrantos, es indudable que el otro es necesario porque me legitima en el mundo, lo que mancha al ser humano es la avaricia, la vanidad, la posesión o el interés desmesurado. Dentro de las amistades existen traiciones pero también las amistades pueden ser beneficiosas cuando se piensa en una colectividad. Es evidente que las coyunturas y los amarres, o los favores mutuos caracterizan también la literatura ecuatoriana, quizá es otra forma de jerarquizar un imagen del poder y de hacer literatura a partir de los rumores. “Antologador insobornable” porque Iván sabe que hay amigos que no están en la muestra, este ha sido un trabajo literario de reconocer y visualizar poesía y no un trabajo de integrar amistades.




¿Cómo saber que los poetas de la muestra no renegarán de lo que son, que las perspectivas del antologador no fueron las precisas?
Creo que este diálogo le corresponderá al tiempo, una obra debe desprenderse del autor cuando se la publica y el lector es el que designa una afinidad con la palabra del autor y no con el autor. Y no puedo hablar de lo preciso, prefiero hablar de acercamientos o referencias, puentes de contacto, un autor, más que nadie, sabe que lo aceptable e inaceptable es lo que alimenta a su obra.

Cambiando de tema, no solo has destacado como poeta, sino también como ensayista ¿cómo compaginar estos dos géneros y no terminar fusionándolos en tu obra?
El ensayo apenas lo he explorado con La metálica luminosa de Hugo Mayo; o en Premonición a las puertas y otros trabajos sobre la representación corporal femenina que actualmente realizo en mi tesis, pero creo que el ensayo demanda madurez y empoderamiento de varias visiones del mundo, por eso es desafiante y escaso en los escritores jóvenes, claro con excepciones. En realidad entre la poesía y el ensayo existen distancias más que cercanías. El ensayo te exige investigación y absoluto conocimiento, y la poesía es conocimiento pero un (des) conocimiento de tu entorno psíquico-somático. Son actividades diferentes, estados de ánimo variables, emplazamientos, subjetividades que contestan al silencio, pero parten de un mismo sujeto, sin embargo son géneros fundamentales para conocerse uno mismo.

Actualmente editorial Mar Abierto prepara tu poemario Nomenclatura del Internado ¿cuánto tiempo te ha llevado realizar este trabajo y cómo lograste que este sello se fijara en tu obra?
Nomenclatura del Internado tiene ya algunos años de cosecha, es un libro que parte de otro libro: Con un manuscrito en el horizonte, quizá la escritura de un libro es el desplazamiento hacia otro libro, puede ser un mismo y solo verso que lo recuerdas y lo continúas escribiendo, como ese constante viaje que a veces uno realiza a la infancia, y se vuelve viejo, anciano mientras se retorna, es un ritual de prolongación continua. Y gracias a la Editorial Mar Abierto, a su equipo de editores y diseñadores, y a Ubaldo Gil, porque conoce ya varios trabajos, y el logro que tiene el libro es que lo hayan leído y lo hayan aprobado, noticia que gratificó cuando lo supe. Mar Abierto tienen una visión diferente como editorial en el país, porque han integrado a sus publicaciones a escritores jóvenes.

Finalmente ¿en qué te encuentras trabajando?
En varios proyectos, organizando con el Área de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar un recital con algunos de los poetas incluidos en Premonición a las puertas. Preparando para el mes de septiembre un nuevo trabajo sobre la vanguardia del poeta Hugo Mayo que lo publicarán en Guayaquil Dadaif Indie Art cartonera. Y bueno lo demás será cuando se materialice.

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