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miércoles, 24 de noviembre de 2021

La escritura fantasma no es un acto de caridad


 

Lo difícil de ser un escritor fantasma es que desde el principio se acepta el acuerdo de invisibilidad: aquello que se piensa, redacta, corrige y entrega al contratante es de él; aparecerá su nombre y se llevará los créditos; y nunca se deberá reclamar por la autoría, menos exigir un pago extra del acordado.

Hay una especie de código incorruptible entre el escritor fantasma y el contratante: se cancelará un valor económico por la elaboración de un texto y a cambio se guardará el secreto; nadie deberá conocer el nombre del contratado ni del contratante. Es un acuerdo que se respeta a rajatabla.  

Cuando una de las partes no respeta el acuerdo, el código se rompe, y con ello el silencio ante la imposibilidad de arreglo. Entonces el acabose llega, porque las partes se delatan: el contratante y contratado expuestos ante los otros. El escritor fantasma en su rol de creador de monstruos perdiendo confianza, y el contratante derrumbado en su imagen de “escritor”.  

Después, cuando el escándalo finalice (si es que llega a darse tal suceso en una sociedad donde la credibilidad de muchos de los “escritores académicos” es dudosa y parece existir una normalización de “mandar a hacer” a los capacitados) el demandante se reunirá con varios de sus similares, para exponer cada una de sus experiencias de seres invisibles beneficiando a otros. Recordándose, entre ellos, que son un grupo de frustrados profesionales que no han logrado que sus propios textos se publiquen; resignados a reconocer que no podrán vivir de lo que escriben y menos del género y temas que les gustaría desarrollar.

Al final del diálogo redactarán un manifiesto:

·         La escritura fantasma no es un acto de caridad, es trabajo

·         La escritura fantasma es un trabajo igual que otros

·         El escritor fantasma es un profesional

·         Al profesional debe respetársele su tarifa   

·         Trabajo que no se cancele no se entregará

·         Trabajo entregado en acuerdo de pagos debe cobrarse en su totalidad

·         Trabajo entregado sin respeto al acuerdo de pago deberá exponerse al contratante

·         El código de silencio solo se respetará con los contratantes serios

jueves, 16 de septiembre de 2021

Negarse a ser un Truman Burbank

El reto está en el silencio, en la evasión a exponerse, a contarlo todo, a volverse un “culebrón” de emociones y sensaciones imparable, el derroche del día a día para alimentar a comunidades vorágines de historias: voyeuristas insaciables que en el fondo envidian la existencia rosa del otro, esa proyección construida mediante sonrisas, viajes, amores, comida…

¿Qué ocurre con todos los que se han negado a ser parte de la exposición en redes sociales? ¿Tienen amigos, amores, felicidad? ¿Tienen empleos que detestan? ¿Son unos resentidos sociales que ven al otro con asco y odio? ¿Escriben y analizan, sin que nadie se lo haya solicitado, sobre la algarabía de los demás?

El reto está en negarse a ser un TrumanBurbank, aunque él ignoraba que su vida era un espectáculo, que cada paso, palabra y ocurrencia alimentaba a una legión de espectadores atentos a su existencia. Por eso cuando reconoce la verdad, también delata el mundo artificial al que ha pertenecido, aquella mentira extendida por varias décadas.

Negarse a ser un Truman, y la parodia de la existencia expuesta desde las redes sociales, es el reto, uno, cada vez, más difícil de evadir, porque la exposición, el decir, el mostrar, se volvió un lugar común, y para lugares comunes la vida misma: descolorida desazón que se busca maquillar.