sábado, 16 de mayo de 2026

Perros de caza



Creo que fue en el lobby de un hotel —a propósito de una feria de libros— donde, conversando con Ernesto Carrión, él me comentaba que su suegro, en los años 60, fue amigo de Jacinto Santos Verduga (Chintolo), poeta manabita que acabó con su vida en Guayaquil.

La historia giraba en torno a una pelea protagonizada por Chintolo y el poeta lojano Carlos Eduardo Jaramillo. Esta anécdota, interesante por las rencillas que en el ámbito literario y, sobre todo, poético se daban y continúan dándose como una especie de estigma en el mundillo de las letras, quedó conmigo como tesoro verbal.

Y continué creyéndome esta versión hasta que se publicó Fados del atardecer (2025, El Ángel Editor: sello ecuatoriano que viene agregando a su catálogo a autores cuya obra es necesaria para todo aquel que se considere lector de poesía), del mismo Carlos Eduardo Jaramillo. Un libro imponente, no solo por la cantidad de páginas (722), sino también por la poesía contenida en él.

Ahí aparece “Perros de caza”, poema escrito y fechado el 26 de marzo de 2012, y tras ello, el derrumbe de una versión. No existió tal pelea y, aunque la idea de imaginar a los puños a estos dos poetas en su juventud siempre fue un tema de conversación con quien estuviera dispuesto a escucharme, las razones de Jaramillo me convencieron. 

 




Una obra que no es una antología, sino el compendio de poesía inédita y escrita desde los años 60 hasta 2025. Familia, amores, amigos…la vida desde el podio de la experiencia; una obra para leer y subrayar; poemas que se van quedando en retumbe.