sábado, 31 de octubre de 2026

Al cruzar esa calle


 

En un momento en el que muchos escritores han sucumbido al encanto de la IA y la escritura parece ser algo irrelevante para algunos de ellos —al asumir la autoría de algo que no les pertenece, por más que defiendan que sus ideas y prompts son suyos—, la realidad nos dice que escritor es el que escribe; el que, en el mejor de los casos, piensa, redacta y desarrolla un texto.

Por eso es reconfortante encontrarse con libros como Al cruzar esa calle... (2026), de Fernando Macías Pinargote. Una obra donde la memoria se construye a partir de relatos en los que el barrio, la ciudad, la amistad y sucesos sobresalientes marcan el ritmo de pequeñas crónicas. Son postales donde la niñez y la juventud siempre destacan hechos relevantes para el protagonista. Portoviejo es el espacio geográfico recurrente: una ciudad con cientos de historias desconocidas y proezas locales que el cronista eleva al escenario global.

Y eso, en una época en la que una legión de autores ha caído bajo la sospecha de usar IA para “escribir”, es meritorio. Un escritor frente a su computadora rememorando, revisando archivos, dialogando con otros, reconstruyendo la memoria colectiva y mirando desde su recuerdo... todo para convertirlas en piezas destacadas que lo sobrevivan a él y a cada protagonista de sus historias.

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