sábado, 15 de febrero de 2020

El amor y su afrenta

Afiche del VIII Amor Escupido 2020.



El desamor nos había golpeado, una secuencia constante de fracasos, un derrotero de ensimismamiento, un laberinto de canciones lloriqueantes y coléricas para pasar las amarguras. Detestábamos a Cupido, a su fastuosa fiesta comercial y colorida que se gestaba cada 14 de febrero. Por eso, un día a inicios de 2012, me reuní con Yuliana Marcillo, Diana Zavala y Ernesto Intriago, otros fracasados en el amor, para crear un evento afrenta ante lo que creíamos se debía hacer cara.

Amor escupido, el inicio
Decidimos llamarlo Amor Escupido, con ese juego de palabras que no especificaba si se trataba de Cupido o simplemente un escupitajo, delatando nuestro sentir ante lo significativo del día.
El primer evento, dentro de lo novedoso de la propuesta en la ciudad, tuvo relativo éxito. El segundo y las posteriores ediciones fueron tomando otro cariz, porque no solo se trataba del evento creado por cuatro flacos decepcionados del amor, al que la vida y las relaciones amorosas les habían dado duro y son saña, sino que el evento fue congregando a más autores y volviéndose toda una manifestación contraria a la fecha elegida.
Así, el Amor Escupido, fue ganando seguidores y el interés nacional (fue la primera propuesta antiamor, desde lo literario, en el país), puesto que no solo se trataba de la ocasión para leer poemas de decepción, sino que se empezó a trabajar en torno a temáticas específicas en cada año, sin dejar a un lado el tema principal.



Registro del Amor Escupido # 5.



Primero Clandestino, ahora Papagayo K
El Amor Escupido, desde su inicio, estuvo impulsado por el colectivo literario Clandestino, donde colaboraba regularmente. Sin embargo, si de algo podemos jactarnos, es que hace más de una década venimos realizando actividades culturales en la ciudad. Pensando y desarrollando eventos. Siempre lo hicimos aisladamente, hasta que en un momento decidimos juntar los esfuerzos.
El resultado de trabajar en conjunto fue la creación del Grupo Cultural Papagayo K (que desde este año asume la organización del evento). Esto porque el grupo, además de integrar a sus filas a otros gestores culturales de la ciudad, tiene un plan ambicioso donde las artes literarias puedan fusionarse con otras artes.


El escritor Francisco Santana es uno de los invitados nacionales.



El desamor, una excusa recurrente
Han pasado ocho años desde que se pensó y dio forma a un evento donde pudiéramos leer textos en contra del amor, exponer todas aquellas historias sin finales felices; donde a más de uno le han visto la cara, porque el amor duele, el amor da golpes y nadie sale librado, siempre queda un residuo que lastima en el recuerdo.
Hoy, con más recorridos y tropiezos en el amor, con cicatrices a medio sanar, acumulando historias, algunas más lacrimales que otras, tarareando las canciones dedicadas, masticando las escenas que nos dijeron mucho, regresando a lugares y frases por masoquismo, contemplando los obsequios que permanecen como testimonio del fracaso, de eso que no pudo ser…hoy, en la recta final de los treinta, regresamos a ver y sonreímos, no todo ha sido gris, hay un evento, y con ello el pretexto para la purga, ese latido supurante desde el desamor.    

domingo, 9 de febrero de 2020

VIII Amor Escupido


El 15 de febrero realizaremos, junto a los compañeros del Grupo Cultural Papagayo K, el VIII Amor Escupido, un evento que hemos sostenido por siete años, tal vez motivados por esas ganas de asentar que el amor, desde el desamor, también cuenta. Nos vemos. 

domingo, 24 de noviembre de 2019

Karkínos o una reflexión del libro de poesía en estos días




¿Cuánta poesía se publica anualmente en Ecuador? ¿Es el género que más escritores posee? ¿Hay editoriales interesadas en publicar poesía? ¿La poesía, como producto libro, es una de las más comerciales? ¿Pueden vivir de sus publicaciones los poetas?
Empecemos informando los datos estadísticos de la Cámara ecuatoriana del libro, que ubica al género de la poesía en el cuarto tema más publicado. Así, es evidente un aumento significativo de publicaciones de libros en los tres últimos años, es decir, en 2016 se registraron y publicaron 122 títulos, en 2017, 142 títulos; y, 2018, 136 títulos. Esto, aunque el mercado editorial esté gobernado por los libros de literatura infantil, novela y libros de texto.  
Más de una centena de publicaciones anuales dice mucho de un país, sobre todo en un contexto donde se escribe y publica, la mayoría de las veces, sin el apoyo o filtro editorial, donde el autor no termina de desarrollar un proyecto poético y se lanza al vacío, enajenado más por la emoción que por la razón.
En este escenario casi de desesperación, es fácil encontrar una saturación de libros de poesía (o los encasillados así). Libros que contrariamente no copan las perchas de cadenas de librerías a nivel nacional (salvo las librerías independientes) y cuyo sistema de comercialización se da casi siempre en las presentaciones o una venta a cuenta gota desde los sellos editoriales que los respaldan, o a través del mismo autor.

La poesía ¿Un género fácil de escribir?
Se cree que la poesía es uno de los géneros más fáciles de escribir (y en muchos casos de publicar), esto por la cantidad de poemarios que anualmente circulan en el país. Libros que muchas de las veces no logran la repercusión adecuada o no encuentran lectores; o, y esto desde otra orilla, se vuelven libros exitosos dentro de sus espacios locales, y, sin embargo, sus autores continúan siendo desconocidos en el panorama literario nacional.
Lo cierto es que la idea de que la poesía, como género literario, es uno de los más fáciles de asumir, es algo que se arrastra, sin corregir, desde los centros de educación inicial y media. Donde se va deformando la idea de que todo cuanto se clasifique como poesía en verdad lo es. Donde el poema rimado se elogia, donde se abusa del verso libre. Donde modelos como Dolores Veintimilla no hacen más que reforzar la continuidad de una poesía lloriqueante y lastimera. Donde la poesía en el país empieza en el romanticismo y termina en el modernismo, sin atreverse a cruzar la frontera.     




Kenia Gil Palma.



La apuesta editorial
Los proyectos editoriales tienen, desde el inicio, claro el público al que quieren llegar, los temas y géneros que desean abordar, la clase de formato y materiales que buscan utilizar para que cada libro cumpla con el objetivo trazado.
Y, sin embargo, saben que el género de la poesía no es un género para las masas, que un poemario es el libro menos vendido, que el lector siempre preferirá una novela con una historia clara antes que sumergirse en las introspecciones, metáforas y hermetismo de un poeta.
Pero los proyectos editoriales les encanta asumir riesgos y retos, es una forma masoquista de sobrellevar cada apuesta por un autor y su obra. En este escenario casi desalentador (pero no del todo) se persiste para sostener un género no comercial y continuar con la búsqueda de nuevos lectores.

Nuevas voces, una voz
Cuando Kenia me habló de su proyecto de libro me interesó la forma en que me lo contó, pero sería después de leerlo que entendería la fuerza contenida en este puñado de versos.
Karkínos tuvo un proceso relativamente corto de edición, porque estaba casi listo, apenas dos o tres observaciones de forma que se resolvieron rápido. Y esto, desde la mirada editorial, resulta una “bendición”.
Lo cierto es que Kenia se suma, y así lo creemos quienes estamos desarrollando un catálogo editorial, a ese grupo de autores que están emergiendo en distintas ciudades del país, autores alejados uno del otro en cuanto a estilo, imponiendo su sensibilidad desde sus temas abordados.

Nueva colección
Karkínos inaugura la colección de cuadernillos poéticos, a la que en las próximas semanas se integrarán dos autores más a nivel nacional. Esto sigue siendo un síntoma de que se continúa creyendo en la poesía, no como un género literario comercial, sino como un género que busca sostener cada proyecto poético.
Quizás no se entienda el que una editorial decida publicar poesía antes que relatos o novelas, pero lo cierto es que la provincia y el país cuenta con voces que han permanecido invisibilizadas, ocultas por la falta de oportunidades y proyectos editoriales en Manabí. Voces, muchas veces sepultadas entre legiones de gritos publicados. Ahí, quizás, el trabajo sucio de una editorial, de ir apartando y buscando autores y obras que digan algo en medio de la nada.          

Manta, 21 de noviembre 2019