domingo, 17 de diciembre de 2017

Leer en la fila de un banco

Foto tomada de http://eslamoda.com/razones-por-las-que-deberias-enamorarte-de-una-mujer-que-lee 


Solo los dementes lo hacen, porque ¿Quién en sus cabales no está con la masa, expectante de dar algunos pasos? ¿Quién se niega a compartir la ira de estar de pie durante cientos de minutos? ¿Quién reniega de la seriedad de los rostros? ¿Quién ignora las conversaciones entre gente desconocida? ¿Quién no desea ver a su vecino o vecina de fila? ¿Quién rechaza el odio hacia los cajeros?

Algo raro pasa cada vez que alguien prefiere tener sus ojos sobre las páginas de un objeto que evade la realidad. Un objeto que extrae sonrisas mientras el resto no encuentra ninguna gracia al estar de pie durante mucho tiempo. Un objeto insultante para los demás, porque atrae a su portador a un espacio ajeno a lo que sucede a su alrededor.

Cuando veo a un lector o lectora en la fila de un banco. Cuando sonríe, con la mirada baja, concentrado. Cuando cambia con fervor las páginas. Cuando saca de algún sitio oculto, un esfero para subrayar páginas. Entiendo que los libros aún tienen la esperanza de sobrevivir. Que un grupo “friki” siguen existiendo y pululando en lugares subyugantes como un banco.


Porque ¿Quién en sus cabales no llevaría un libro? ¿Quién se entregaría al vacío alrededor de rostros y expresiones deprimentes? ¿Quién?     

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