lunes, 6 de octubre de 2008

Tamara Acosta, poeta y modelo gótica




La conocí acá, en Manta, como novia de un pana de allá, Guayaquil. Además de su nombre y de unas cuantas llamadas telefónicas, la desconocía. Habría quedado confirmada mi hipótesis de que era imaginaria, la pelada imaginaria de mi pana (aunque no tenía ni un antecedente para afirmar que él fuera un mentiroso), pero no fue así. Ambos bajaron del Coactur que los traía de Nebotlandia, existía.

Habían llegado al puerto a darse unas breves vacaciones de dos días. Los aguardé en la terminal y de ahí directo al hotel a dejar el equipaje.

Han pasado casi dos años desde aquella noche en que nos amanecimos en el Malecón escénico, a punta de agua loca y una cháchara interminable en torno a varios temas. Vendrían dos encuentros más: uno en Guayaquil y otro en Naranjal. Donde la amistad siguió siendo el vínculo preciso.

Y es esta amistad la que ha logrado que ella me confíe parte de su obra inédita. Poemas y relatos que yacen entrelazados por la decadencia que como individuo vive y agoniza su autora. No puedo asegurar que se trate de una joven poeta con voz propia, pero su intensidad y trabajo cada vez más centrado -si es que no deja de proponérselo- hará depurar cado uno de sus versos.

Es gótica, física y literaria. Sus dotes de antimodelo se han logrado concretar gracias a su amigo (y amigo de muchos) José Núñez del Arco -responsable de la foto que acompaña este post-, quien de a poco la ha convertido en modelo gótica, reflejando así (en cada pose y gestualidad) lo que acumulan sus escritos: vaivenes de gritos, proclama tosca y lasciva, donde ella como materia prima se expone ante su sexualidad, temores, odios y esa búsqueda constante por lo salvador.

Tamara Acosta (Guayaquil, 1988) joven poeta a la que hay que seguirle la pista. Sus poemas han sido publicados en diarios manabitas, en zines underground, blogs (existe en la página peruana El rincón del diablo una interesante muestra poética suya). Hace poco se integró en el colectivo guayaco Buseta de papel.

4 comentarios:

Joe Hikaru Nogama dijo...

¡Jajaja! lampara tu escrito flaco esta si fue una sorpresa encontrar mi foto por aca

lázaro dijo...

Es muy reconfortante ver como la poesía va mudando de piel.Existe un tiempo y hay que aprovecharlo!!.
Pero se puede concebir un poeta con oficios terrenos?.Los hay también como en el pasado y el hoy, jovencitos de laca y con levitas de azúcar, los que sobreviven en las axilas de un convento.Pero hay que ser autodidacta,-suspiró Bukowski.Sin embargo, un luchador como usted por la cultura, aparte de uno mas,¿no cree que se ha visto solo?,¿acsso por mirar un poco más arriba de nuestras latitudes se están olvidando que en vuestro propio patio,la juventud manabita que escribe, necesita de de estos alicientes?.Concuerdo con la poesía nacional.Pero, y la poesía manabita qué!.A usted un saludo.

alexis cuzme dijo...

Lázaro (antonio), para nada he de dejado de apoyar a los jóvenes poetas (más que yo, la mayoría), estoy trabajando en este momento en lo que será la segunda antología poética narrativa de los tallerista de Pedro Gil. Hay nombres que darán mucho que hablar (otros no, quizás sean devorados por algún oficio rentable), hay talento y mucha energía proyectada en la poesía.
La joven poesía manaba está entre mis objetivos difusores, pero es tanto lo que se debe hacer por acá que es mejor ir lentos pero seguros.
Ya habrá noticias sobre el libro Soledumbre.

Ernesto Intriago dijo...

ese lazaro generaliza... ahi la embarró