El dos mil veinticinco me dio una sorpresa que no
esperaba: la novela de una autora que, para mí, no constaba en el radar local.
Ese año no leí el manuscrito de lo que prometía ser, según su representante,
una historia alucinante y temeraria, con una protagonista que dejaría su huella
en el lector. Algo pasó y no logré, en todo el año, concretar una lectura que
desplegara mi juicio crítico.
Pero las obras, cuando tienen algo que decir, llegan a
los lectores adecuados. Eso me dije a principios de este año, después de
internarme en la trama y de ir reconociendo los entretelones de la historia.
Francine Capella (Portoviejo, 2006) no aparecía por
ningún lado. Se había pasado los últimos veinte años pensando, imaginando,
escribiendo, reescribiendo y corrigiéndose para hacer que sus historias dijeran
algo, mucho.
Al final de este mes se realizará la presentación de
su primera novela, que, a la vez, es su ópera prima como escritora. El evento
tendrá lugar en su ciudad, Portoviejo. Pero mientras se acerca el día, me
surgen algunas interrogantes: ¿Dónde estaba esta autora? ¿Qué formación y qué
lecturas están detrás de ella? ¿Tiene más textos inéditos?
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Francine,
se dice que los jóvenes leen poco o ya no leen, en tu caso ¿qué autores han
marcado tu ruta como lectora?
Durante
mucho tiempo me interesó más crear historias que acercarme a los escritores que
las creaban. Con los años empecé a interesarme por la filosofía y por autores
como Kafka, Albert Camus y Dostoyevski. Encontré en Camus una forma de
pensamiento que se acercaba a algo que yo ya sentía. Su visión del absurdo no
me parece triste, sino profundamente humana y libre. No creo que necesitemos
encontrar un sentido universal para que nuestra existencia tenga valor.
Dostoyevski, en cambio, me atrae mucho por su manera de narrar y explorar la
mente humana, mientras que Kafka me acercó a esa forma de convertir situaciones
cotidianas en algo extraño y significativo.
¿En
qué momento te reconociste como escritora?
No
hubo un momento exacto en el que decidiera considerarme escritora. Yo ya
escribía desde antes, aunque lo veía como una forma de entretenerme, igual que
dibujar historietas o crear historias para internet. Fue alrededor de los 15
años, cuando comencé a escribir Madison, que algo cambió.
Desde
entonces empecé a escribir en todas partes. Llevaba un cuaderno al colegio,
anotaba ideas y les contaba a mis amigas. No pensaba en publicar, solo deseaba
seguir escribiendo. Con el tiempo entendí que eso ya no era simplemente un
pasatiempo: era una nueva forma de expresar lo que imaginaba y de hacer que
algo que solamente existía en mi mente pudiera existir también fuera de ella.
Creo que fue ahí cuando realmente comencé a sentirme escritora.
¿Cuándo
nace la idea de tu novela MADZp53?
La
idea nació cuando tenía 15 años, en una etapa en la que comenzaba a interesarme
profundamente por la genética y la inmortalidad. Había dejado de lado otra
historia porque sentía que quería escribir algo que realmente me moviera,
aunque todavía no sabía exactamente qué sería.
Aquella
tarde no comencé pensando lo que haría. Me senté frente a mi computadora y
empecé a escribir lo que pensaba y sentía en ese momento: mis ideas sobre la
verdad, la vida, el conocimiento y la posibilidad de vivir para siempre. Así
nació el prólogo.
A
partir de ese pensamiento comenzó a aparecer todo lo demás. Madison nació
después, pero la primera semilla siempre fue aquella reflexión que escribí.
¿Cuánto
cambió desde el primer borrador hasta la versión final tu proyecto de novela?
Cambió
muchísimo. Madzp53 pasó por varios procesos de corrección durante los años, y
la versión que hoy tengo entre mis manos es muy diferente de aquel primer
borrador. Curiosamente, la parte que menos cambió fue el prólogo. En cambio, el
inicio de la historia sí cambió por completo. Originalmente comenzaba de una
manera mucho más cotidiana. Fue durante la edición cuando sentí que podía
comenzar en el punto donde realmente empezaba la historia.
También
cambió mucho el ritmo. Algunos personajes y acontecimientos también
desaparecieron. El final fue lo que más trabajo me dio. El camino hasta ese
momento cambió muchas veces, pero el destino siempre estuvo ahí.
¿Cuánto
ha influenciado tu carrera de biotecnología en la construcción de tu novela?
Mi
carrera de Ingeniería en Biotecnología ha influido bastante en mi novela,
aunque de una manera curiosa, porque la novela nació antes que mi carrera.
Cuando tenía 14 y 15 años empecé a interesarme profundamente por los temas que
aborda la historia. Cuando comencé a escribir, sabía que Madison estaba
relacionada con la ciencia y la tecnología, pero ni siquiera había decidido qué
estudiaba. Tuve que preguntarme qué carrera cursaba y, al investigar, descubrí
la Ingeniería en Biotecnología. Me pareció que encajaba perfectamente con ella
y la incluí en la historia, sin imaginar que años después yo misma terminaría
estudiando esa carrera.
Cuando
entré a estudiar, yo había olvidado que se lo había asignado a Madison. Con el
tiempo, cursar la carrera sí me ayudó mucho durante la corrección de la novela.
Es curioso pensar que primero creé a una protagonista que estudiaba Ingeniería
en Biotecnología sin saber realmente qué era, y años después terminé
recorriendo yo misma ese camino.
¿Podría
Madison, la protagonista, representar la heroína que toda persona ansía
convertirse?
Personalmente,
no veo a Madison como una heroína, y tampoco creo que exista un héroe
completamente definido como ejemplo perfecto a seguir. Madison está rota desde
el comienzo: puede ser egoísta, terca, impulsiva y tomar decisiones
cuestionables. Lo que me parece admirable de ella es que después de
experimentar en carne propia lo que significa perder el control sobre su propia
vida, siempre intentó evitar que otras personas sufrieran el mismo destino.
Incluso cuando tuvo razones y herramientas para convertirse en alguien cruel,
decidió no hacerlo. Al final logra aceptar que ya no es como los demás, sin
dejar de reconocerse como humana. Por eso creo que cada lector puede decidir si
quiere llamarla heroína, pero yo prefiero verla como una persona imperfecta que,
aunque su mente la atormentaba y la volvía violenta, luchó por no convertirse
en aquello que la había herido. Quizás eso sea lo más humano y admirable de
ella.
Persecuciones,
espionaje, luchas, experimentos científicos… ¿qué otros temas incluyen la
novela y por qué los consideras importante en la historia?
Uno
de los temas centrales de la novela es la mente humana frente a aquello que no
está preparada para soportar. Desde el inicio me interesaba preguntarme qué
ocurriría con la conciencia de una persona si su cuerpo dejara de morir, pero
su mente continuara siendo humana. Por eso el dolor, la identidad, la libertad,
la ética científica y la inmortalidad tienen tanto peso en la historia. Incluso
el propio nombre de Madzp53 nace de Madison: ella misma, al analizar su sangre
modificada, decide nombrar la sustancia que ha transformado su cuerpo. Para mí,
esto refleja también la manera en que termina aceptando, aunque sea con ironía,
que ella misma se ha convertido en aquello que intentaron crear. Aunque no lo
haya deseado. La novela no trata solamente de alguien que no puede morir, sino
de cuánto puede soportar una mente humana cuando tiene que vivir con algo para
lo que nunca fue creada.
Por
otro lado, amor y paternidad son dos carencias de Madison ¿por qué?
Sí,
el amor y la paternidad son dos carencias importantes en Madison, aunque no son
las únicas. Su relación con su padre es especialmente importante porque durante
su infancia fueron muy cercanos y compartían incluso un mismo sueño. Después
del divorcio, cuando Madison tenía doce años, ella vivió su separación como un
abandono y terminó interpretando que, de alguna manera, había sido responsable
de que sus padres dejaran de estar juntos. Esa experiencia terminó influyendo
en su manera de relacionarse. Madison siente profundamente, pero tiene miedo de
ser vulnerable, de ser abandonada o ver que no es suficiente. Madison no carece
de amor porque no sepa sentirlo; al contrario, siente demasiado y teme las
consecuencias de necesitar a alguien.
Finalmente
¿En qué otros proyectos literarios te encuentras trabajando?
Actualmente
continúo trabajando en distintos proyectos literarios. Mi siguiente proyecto
principal es El ángel que mintió, una historia de drama psicológico, fantasía
oscura y urbana, en la que he podido explorar mucho más la mente de los
personajes y los conflictos internos que me interesan como escritora. También
continúo desarrollando historias de ciencia ficción y misterio. En el futuro me
gustaría volver a experimentar con el terror psicológico y quizá explorar el
romance, aunque probablemente desde un enfoque más oscuro. La ciencia ficción y
las preguntas sobre la mente humana siguen siendo temas a los que siempre
regreso. Creo que, independientemente del género, lo que realmente busco al
escribir es plantear preguntas, intentando descubrir hasta dónde puede llevarme
la mente de un personaje.



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