lunes, 13 de julio de 2009

El vacío al que nos aferramos




Solo la piel se mueve
busca, rompe, desgarra.
El resto es una bolsa
llena de aire, de vacío.

Con versos de este calibre se abre paso Construcción del vacío (Ediciones Sarasvati, 2009) de Juan Secaira (Quito, 1971) un autor al que conocí como ensayista, explorando una parte de la obra de Humberto Salvador. Ahora en su papel de poeta, no decepciona, sale librado para entregarnos una obra intimista, cuya excusa de secretos de alcoba ahonda en esa parte de la existencia que acompaña a todo creador: la soledad, aquel vacío que atrapa y seca, aún entre multitudes. El poeta lo dice:

La soledad más cruda
tener a alguien al lado
y no sentir ni su hálito
ni pétalos ni arrullos,
únicamente la brisa pestilente
que corta nuestros rostros
ateridos ante tanta ausencia
en compañía.

Ese estar y a la vez no estar, ser parte del huracán y darnos cuenta que desde el centro todo pasa a nuestro alrededor sin poder hacer nada más que aferrarnos al lamento. Estos poemas, impactantes en varias de sus figuras, que esconden lo atroz de la convivencia, mostrándolo en breves secuencias, entre apagones de furia y resignación, son ese huracán que la voz lírica observa y reclama: “(…) estás, aún sin estar / Como la saliva, como el sudor, como la violencia diaria”.

Aquella construcción del vacío parte de él (la voz poética, o quizás el mismo Secaira desfigurado por el tiempo), lo envuelve, es su causa, su bulto vergonzoso que no esconde sino que contrariamente muestra para liberarse, para enfrentarlo cara a cara. Ese vacío donde los amantes cumplen el rito corporal, de fluidos, carne y poros abiertos, y se niegan a ir más allá de la fugacidad, porque allí el sentimiento aguarda para estropearlo todo, volverlo común y sobre todo agotador.

Lo fálico y sexual, son los mejores símbolos con los que el poemario se arma, en ellos la vida y decadencia encuentran un canal expresivo acorde y desenfrenado para la fugacidad de las relaciones: “(…) sus flechas, ahora lánguidas y flácidas, no llegaron nunca más a ser disparadas piel a piel. El hombre prefirió guardarlas en su cinto y aguantar su derrota en soledad”. En ellos el amor y la amistad no combinan, porque se los evade, estorban en las páginas y estorban en la realidad, o en una gran parte de ella: “Después de la lucha espermática, otro ambiente nos cobija, y separa nuestra amistad”.

Construcción del vacío es un tributo a la soledad, a esa ausencia de legiones, donde las únicas formas de sobrevivir es hacer todo lo contrario a la norma: hiendo cuesta abajo, sin complejos, tocar fondo, ser del vacío una hilacha más, hasta más no poder; su autor estuvo allí y ha salido, este poemario es el mejor testimonio de ello.

3 comentarios:

Juan Secaira dijo...

gracias Alexis, por la lectura y el comentario. Te mando un abrazo y ojalá nos podamos ver en la Feria y nuevamente gracias porque muy poco se comenta poesía en el país y con tu lectura, sinceramente, puedo ya morir tranquilo.
Un abrazo

alexis cuzme dijo...

exageras con eso de morir en paz, pero de nada creo que hace falta comentar a más autores y servir de guía ante los lectores

La Maga dijo...

Qué interasante!!! Me encantó la critica y los fragmentos de la poesía me fascinaron. Asi que felicitaciones tanto a Alexis, como a Juan.
En cuánto al libro, me vendría tan bien. Voy a ver si lo puedo conseguir en Rosario!!