miércoles, 5 de noviembre de 2008

Poesía manaba, parte II




Nada es poema
hasta que las letras lo componen

Ernesto Intriago


Si alguien, cualquiera, sostuviese la persistente idea de que los talleres literarios enseñan a escribir, lo enfrentaría. Para ningún tallerista literario (y en la actualidad son muchos) es desconocido que el ser parte de estos talleres no asegura el éxito literario al que aspiran muchos. Porque no se trata de centros donde se crea a “escritores”. Muchos tienen claro que si no existen ganas, trabajo, persistencia y sobre todo talento, todo esfuerzo del tallerista será en vano.

Los talleres literarios son el centro de entrenamiento, donde cada aspirante a escritor debe trabajar horas extras sobre sus textos; escribir, borrar y confrontar junto a sus compañeros y críticos cada uno de sus versos (en el caso de poetas) e historias (en el caso de narradores) hasta creer que cada palabra, oración y párrafo valga la pena difundir.

Estoy seguro que esta repetitiva norma le mostró todo un campo aún sin explorar a Ernesto Intriago (Manta, 1986) otro de los jóvenes poetas con los que actualmente cuenta Manabí. Hasta el año pasado (2007) Intriago no constaba en mi lista de autores jóvenes manabitas, su poesía era corriente, estancada en todos los lugares comunes que el romanticismo puede ofrecer. Es a partir de su ingreso en el taller literario de la ULEAM que el poeta que es despierta. Entonces todo cambió, desechó al poeta simplón y lo remplazó por uno más fuerte, más seguro, y sobre todo más arriesgado al trabajar las palabras, al decir lo que muchos otros “poetas” dicen atropelladamente y al apuro, por metáforas desconcertantes, explotando toda su sensibilidad pero sin caer en aquella estorbante sensiblería.

Su manía de recurrir constantemente al juego de palabras, es su arma de doble filo: acierta casi siempre, otras aturde. Pero avanza y eso es lo importante. Actualmente está por publicar su primer poemario: Gimen de amor los muertos (de los cuales son extraídos los siguientes poemas). Es estudiante de periodismo, diseñador gráfico, periodista en el semanario El Autonomista y colaborador en el suplemento dominical del diario El Mercurio de Manta. Parte de su producción poética consta en su blog
http://zuledateop.blogspot.com/


GIMEN DE AMOR LOS MUERTOS
Tengo totales obligaciones:
ser tu amante frío

tu amor piedra tu hombre ido

tengo derecho a mis escudos

defenderme como pueda

de tanta nada que me haces.

Ya no me das la mano

no me das tu boca

tus gemidos están más idos que yo.

Tengo la misión de buscarte donde a nadie se encuentra

espérame que me cambio de ropa

en veinte minutos sabremos

cómo gimen de amor los muertos.


SIEMPRE ESTUVO HABLÁNDOME LA INTUICIÓN
Nada es poema
hasta que las letras lo componen
hasta que lo escrito no se entienda

Repetí que todo era poesía.

Este ser no compone sus propias canciones
mis claves de Sol
las eclipsa el Si
que no deviene de La
sino de Mi.

Son amarillos mis borradores
siempre fueron eso
nunca pasé a limpio los amores
acrostiqué muchos nombres.

dije lo que pude
a toda esa mujer
anonadada por mi cara
toda hermosa para ella
yo idiota le creía
hasta el amor que no concretamos
más jamás de los jamases
amaneceremos en cualquier cama.

vinieron días que la amé hasta el alma
a veces creí que se daba cuenta
esas palabras ocultas se resumieron en babas en
risas de figuras no vistas
de muchas e interminables idas en el bus hasta la casa.

Siempre estuvo hablándome la intuición
todo ese sonsonete tenía razón de vez en cuando
justo ese
de
vez
en
cuando
nunca de los nuncases lo escuché
y heme aquí intuyendo ahora yo los pasos
de todo aquello vergonzoso
que me sonroja
enverdece
tiñe
azuleja
y no aclara.


YO CAIGO Y TÚ VIVES
Yo caigo
tus nervios se quiebran

Tú vives
mi cuerpo te afana

Todas las noches caigo
ríes blanca

Todas las noches vives
ríos blancos.

1 comentario:

Ernesto Intriago dijo...

gracias, pero no creo que aturda.