sábado, 18 de marzo de 2017

Grito Insurgente



Los proyectos editoriales alternos continuando siendo la mejor opción para que los autores emergentes difundan su trabajo. Viz-k-cha editorial independiente de la ciudad de Loja, es uno de estos proyectos con algunos títulos en su catálogo, un sello que se mueve en su ciudad y alrededores.

Uno de sus títulos es Grito Insurgente (2016) obra que agrupa a once poetas procedentes de ciudades como Cuenca, Pasaje, Loja, Macará y Cariamanga. Un libro de distintos registros y percepciones del mundo, o de cada espacio particular. Sin embargo, algunos de estos poetas comparten una misma mirada hacia ellos mismos, hacia su labor de escritores de poesía.

Así, Alexander Ávila (Cuenca, 1986), se plantea una interrogante, desde su experiencia en la poesía y los escenarios que esta frecuenta:

¿Para qué sirven los recitales de poesía
si al final, lo que allí se dice, no se entiende? (Ya no pienso en nada, p. 12)

O desde un borde más intrínseco, cuando sostiene que:

La poesía es un puerto
para alas sangrantes. (De todos los loros, p. 13)

Andrea Rojas (Loja, 1993) desde una mirada cruda, escribe sobre toda aquella generación de poetas imitadores, de toda esa legión de iniciados que ven en sus similares de mayor recorrido, a ídolos. Su voz, dice mucho, y con ello pega:

Eras un niño
y te volviste un pendejo imitando a los viejos
Si un escrito fumaba, tú fumabas
Si un escritor bebía, tú bebías. (4. All toys-, p. 21)

Paul Chimbo (Loja, 1985) con su discurso introspectivo, escribe que “El mundo había acabado // Pero yo seguía escribiendo poesía” (El que no lloro no mama, p. 27).

Por su parte Diego Rojas (Pasaje, 1986) con su voz poética siempre luchando a la contra, arremete cuando sostiene que “He leído mucho / y vivido poco”, o que “Los poemas son cementerios de papel // y yo lo peor que le ha pasado a la poesía (Tetosteronitis hemorrágica aguda, p. 45)

Finalmente, Patricio Vega (Cariamanga, 1987) escribe: “Y mis ojos ya no hablan desde que leo poesía” (Realidad, p. 62).

La condición de poetas analizada desde la poesía. Explorando en un recorrido interno hacia aquel exterior de ruido, de pastiches, donde siempre más allá está un territorio del cual escribir.

Los otros poetas que también conforman esta obra colectiva son Tania Salinas (Loja, 1990), Víctor Hugo Quezada (Loja, 1991), Brenda Torres (Cariamanga, 1996), Edwin Paredes (Loja, 1988), Dennys Villalta (1989) y Leonardo Jaramillo (Quilanga, 1990).   


En hora buena que proyectos editoriales como Viz-k-cha expongan y hagan circular la obra de estos poetas. A penas, un puñado de voces ante una legión anónima.  

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