jueves, 16 de agosto de 2007

Cómo afrontar la carencia de librerías en Manabí





Sí, Manabí carece de librerías, las sucursales de La Científica y Sagitario hace más de dos años que cerraron (fracasaron sería la palabra correcta y más encajable); sí, aún quedan las papelerías, muchas osadas al llamarse librerías, pero estas no aportan casi en nada al lector que espera hallar obras literarias y académicas nacionales e internacionales, más allá de los textos exigidos por las instituciones educativas.
¿Cómo afrontar la carencia de librerías en Manabí? decir que creando una o varias librerías para el mercado manabita sería engañarnos, porque invertir en un negocio de estas características (en una provincia donde la lectura es mínima y el libro como objeto carece de valor) es embarcarse en una empresa dirigida al fracaso.

Libros en supermercados
En la actualidad las únicas alternativas de seudas librerías son las que se encuentran en supermercados. Tanto las cadenas Mi Comisariato como Supermaxi poseen sus estantes con literatura, las que van desde motivación personal hasta lo más reciente a nivel latinoamericano y europeo.
Una particularidad se distingue en casi toda esta clase de literatura: que pertenece a editoriales grandes, la mayoría españolas, capaces de abarcar distintos y difíciles lugares, como dentro de un supermercado. También hay casos aislados de autores ecuatorianos que suele encontrarse, pero la mayoría continúa apostando a una librería (en la forma tradicional), además acceder a la sección de libros en estos centros de comestibles es todo un reto administrativo que muchos escritores no están dispuestos a soportar.

Lectores y escritores manabitas, esa desconexión interminable
La carencia de librerías en Manabí tiene otro punto en contra: el estancamiento de los autores provinciales dentro de su mismo espacio, explico esto: la mayor parte de la producción literaria y académica que se publica en Manabí casi siempre pasa desapercibida, los escritores manabas al no tener un centro que comercialice sus obras son prácticamente desconocidos. Los casos relacionados a esta problemática son muchos, y quienes logran afrontarlo son aquellos escritores que cumplen el rol de vendedores (los centros educativos de segundo nivel y municipios son los nichos predilectos).
Hace más de cinco años se formó en Manta ASESMAN, una asociación de escritores locales, que en afán por dar a conocer sus obras crearon una librería alternativa, el resultado: el quiebre en pocos meses de abierta la tienda. Y es que no solo se urge una librería que contenga la producción hecha por manabitas (las opciones de autores sobresalientes son contadas), sino un lugar que además de difundir a autores provinciales se concentre también en los nacionales e internacionales, quizás ahí podría mantenerse un negocio de esta clase (aunque con los antecedentes de pérdida pocos serán los arriesgados).

Carpas y vendedores ambulantes
La situación precaria en la que se encuentra Manabí ante la ausencia de librerías ha hecho que surjan emprendedores y a la vez soñadores, ya sea montando carpas con libros en la parte céntrica de las urbes (por lo menos en Manta y Portoviejo se evidencia así) o en la venta ambulante, tal y como se lo hace con productos de entretenimiento visual y musical.
Pero las carpas con libros no son perdurables y esto hace que se vuelva al inicio del problema. La venta ambulante no logra llenar las expectativas de lectores que esperan encontrar autores no solo que escriban sobre motivación personal sino sobre otras materias: la buena literatura no se vende por las calles.

Qué proponen las instituciones gubernamentales, educativas y culturales
El Consejo Provincial solo ha logrado auspiciar y repartir gratuitamente libros de textos a escuelas, también se ha auspiciado a contados autores, pero de ahí a que exista un plan de difusión del libro, como necesidad formativa para la población manabita, falta mucho.
El Museo del Banco Central sede Manta posee un fondo editorial, el cual rara vez es promocionado local y provincialmente. Hay libros interesantes y de bajo costo, pero sin mayor salida comercial por la falta de promoción.
Las universidades en Manabí tampoco han desarrollado un plan para unificadamente contrarrestar esta problemática. Si bien la única que en algo intenta apalear esta situación es la ULEAM con la creación de su editorial, aún no se cuenta con una librería donde pueda ser comercializada la producción que llevan.

Propuesta descabella de un lector desesperado
Como se ha leído, las opciones para encontrar soluciones a corto plazo no parecen asomar por ningún lado. ¿Cómo afrontar la carencia de librerías en Manabí? pues con propuestas simples (aunque no extrañará quienes las crean descabelladas):
1.-Concentrarse en las bibliotecas de la provincia, ya sea en las públicas o privadas y exigir a sus responsables la compra constante de libros necesarios (no olvidar hacer una lista de los títulos no encontrados).
2.-Emprender una campaña insistente y hartante del tema, ya sea en los medios de comunicación tradicionales o en los alternativos por Internet, hasta que alguien (autoridades de la provincia) empiece a preocuparse por el tema.
3.-Montar dentro de las universidades de la provincia carpas con venta de libros usados o en su defecto con libros jamás vendidos de autores manabitas (de esta clase existen muchos).
4.-En caso de creer una pérdida de tiempo los tres puntos anteriores, frescos, aún quedan las estanterías dentro de los supermercados repletas con libros, y si se busca bien, entre las revistas de moda, recetarios de cocina y textos de motivación personal, suelen hallarse obras envolventes y de calidad literaria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen punto para el analisis, creo que también desde un punto de vista mas global sería la creación de paginas web para dar a conocer a los nuevos escritores o una campañas como bien decias por Internet podría ser una alternativa.
Buena página la tuya te hago un link en la mia.