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domingo, 5 de abril de 2026

La infidelidad es una comedia


 

En este tiempo de redes sociales, la infidelidad pasó de ser un tema serio a una comedia instantánea, donde el deseo y la trampa se volvieron materia prima de contenidos que han normalizado el engaño.

En esta fauna de ridiculez y malas actuaciones, los deslices marcan las dinámicas: una recurrencia que parece obligatoria en la vida de pareja. Porque los tiempos han cambiado, porque cuenta más la experiencia que la frustración, porque el amor siempre tiene fecha de caducidad…

Y entonces recuerdo Damage (1992), de Louis Malle: al hijo cayendo desde un cuarto piso; al padre desnudo bajando las escaleras con la esperanza de encontrar a su primogénito aún vivo; y la mujer —que estaba con el padre y pretendía casarse con el hijo— huyendo cabizbaja de la escena trágica.

¿Cómo se llena el vacío ante la muerte del hijo? ¿Cómo se sana la culpa? ¿Cómo se detiene el deseo hacia la mujer del hijo? Me sigo preguntando, mientras evado una nueva historia ridícula en alguna red social.

viernes, 13 de marzo de 2026

El poeta es una carcajada errante

El lugar común de la poesía son los poetas: cientos y miles de hombres y mujeres que un día se reconocieron no como escritores, sino como poetas. Porque entre escritores y poetas ha existido una línea, una franja invisible que los ha separado de su quehacer literario. Por eso no es de extrañar que en las biografías de muchos de ellos se explique que es poesía lo que escriben (aunque nunca faltará el todólogo que afirme que es Escritor y Poeta; incluso los más excéntricos asegurarán que son Escritor, Poeta y Periodista).

Por eso, cuando aparece una película tan ácida y descarnada como Un poeta (2025, Simón Mesa Soto) uno, como espectador, vuelve a preguntarse ¿son necesarios los poetas? ¿Son suficientes todos los poetas existentes? ¿Es necesaria la poesía de toda esta legión de poetas pululantes? 



Óscar Restrepo, el protagonista de esta disparatada y tragicómica historia, es el arquetipo de poeta que se puede encontrar en toda Latinoamérica: un bebedor extremo que prefiere filosofar respecto a la “buena” poesía. La poesía pura nacida desde el margen, sin el afán de reconocimiento; la poesía descontaminada de los intereses coyunturales. Un poeta abogando por la poesía como la expresión máxima de la creación literaria, aunque su propia obra sea irrelevante.

Pero en Un Poeta no solo se trata de la vida del poetita apestoso que todos ven con conmiseración; es también el reflejo de lo que la gestión cultural representa en muchos de los países de la región: ese entramado político de favores y compadrazgos. Esos espacios donde los consagrados determinan qué vale y qué debe olvidarse; esos centros de poder cultural que levantan y sepultan autores a su antojo.

Un poeta, es un film para desplegar carcajadas desaforadas y también, una vez disipada la risa, para reflexionar sobre el retrato exagerado de nuestra realidad.

Por aquí se puede ver.

 

sábado, 26 de abril de 2025

Las versiones que ignoramos


 

A veces, solo a veces, uno mira en retrospectiva las relaciones pasadas. El ayer como recordatorio de lo dicho y actuado. La vivencia como escenas de una historia donde nos reconocemos a penas. Imágenes de otras versiones de nosotros de las que casi siempre nos avergonzamos.

A eso nos remite Vidas pasadas (2023, Celine Song), una historia donde el amor es solo una idea más cercana al recuerdo, a un país, a una costumbre, al puente cultural alejado. Ese amor que con los años deja de importar, pero que habita en un rincón.

Esto porque la ciudad y cultura configuran la perspectiva de los individuos. Por eso Nora ve extraño el anhelo de Hae de casarse, tener hijos y quizás vivir apaciblemente en un país donde el sueño rosa (desde los doramas) parece multiplicarse para todos; donde el amor es un sentimiento casi incorruptible.

Y, aunque, el film nos recuerde que muchos amores de juventud sobreviven décadas, también nos demuestra que el pasado es mejor dejarlo enclaustrado, en el ayer donde otras motivaciones se impusieron, ahí, en ese limbo, donde cuesta reconocerse y muchas veces se contempla con rabia o resignación. Porque esas vidas que integran la juventud ya no existen.

lunes, 3 de marzo de 2025

El sexo paga las facturas



 

El fracaso, casi siempre, llega de forma inesperada; una sorpresa para arruinar cada burbuja individual. De ahí la exposición a la realidad y sus encrucijadas. Porque tocar fondo es también perder la vergüenza para solicitar ayuda a quienes menos se esperaría acudir.

Y Mikey Saber es un fracasado. Poco interesa su historia como actor porno desempleado, las anécdotas con sus coestrellas, las horas de grabación, las escenas desarrolladas y los premios logrados. Lo que en verdad interesa es reconocer en él la representación del fracaso y su anhelo de extensión de su ruina.

Esta extensión decae en Strawberry, la joven (y aún menor de edad) que conoció en la tienda de donas. La joven que ha enamorado y que intenta integrar al mundo del porno, porque tiene “talento”, porque no se cohíbe ante la cámara, porque el amor que siente ella por él parece capaz y perfecto para decidirla a hacer carrera en este negocio.




Hay un individualismo corrosivo en el decir y actuar de Mikey, uno que va delatando a un tipo con poco o cero escrúpulos para entender el amor. Ese sentimiento que parece no conocer o que extirpó hace mucho en su vida, porque el sexo lo es todo: los cuerpos, sus acciones, la posibilidad del entretenimiento constante. Porque el sexo paga las facturas, el amor solo representa gasto.

Todo esto es Red Rocket (2021, Sean Baker). Un drama absurdo como la vida. Fragmentos de una vida condenada al fracaso. Con un actor porno dando tumbos en su propia desdicha. 

martes, 18 de febrero de 2025

La misma violencia en otro escenario


 

Matar a Jesús (2017, Laura Mora) podría ser otra película más abordando el tema del sicariato en Colombia, un nuevo retrato de la violencia urbana latinoamericana, de la marginalidad en todo su esplendor, del lenguaje y la cultura como recursos para establecer diferencias entre los estratos sociales de los habitantes.

 Sin embargo, la historia refuerza un tema: los sicarios son carne de cañón, simples instrumentos (reemplazables a cada momento) de un poder invisible y dar con culpables es una misión imposible; nadie responde, nadie reconoce de dónde vino la orden de eliminación.

 Matar a Jesús bien se pudo filmar y desarrollar en Ecuador (tal vez en Manabí, quizás en Manta y sus cantones aledaños), porque el modo de operación de los sicarios es similar: el recurso de las motocicletas como vehículos livianos para el escape -o toda la simbología de poder de dominación de una bestia mecánica-; por los barrios periféricos y su paisaje descolorido; por esas dos realidades que habitan en una misma ciudad.

La frustración de la protagonista, y su contemplar, desde el margen, de la ciudad que engulle y desaparece cuerpos a cada momento, es la parte más simbólica del film. Ahí, en esa escena, se comprime la imposibilidad de combatir a ese monstruo invencible que es la violencia.


sábado, 28 de septiembre de 2024

Reciprocidad al padre


 

Padre es el que cría, no el que engendra. Después del lugar común de la frase, se puede aterrizar Las tres hijas (2023, Azazel Jacobs) un drama que pone en escena a tres hijas (y la palabra tiene peso dentro de la trama) atentas a los días agónicos de su padre: el hombre que engendró a dos y que crió a otra. El hombre que enviudó dos veces. El hombre que, postrado sobre una cama, desahuciado por los doctores, espera el final de su existencia.  

Las tres hijas deben lidiar con la muerte inminente de su padre, también con las fisuras que la convivencia entre ellas, ahora como mujeres adultas, deja ver: la lejanía y prioridad de sus propias familias e hijos. La responsabilidad del cuidado paterno que parece solo un compromiso más social que amoroso. Por eso Rachel, la hermana que no es de sangre, la hija que ganó un padre y al que ha cuidado todos los años en que su salud se quebrantó, es la que sobresale como foco de atención. Y con ella aparecen lecciones claves dentro de la historia: dejar que las otras también aporten desde el amor e interés que pregonan, porque ¿de qué sirve decir que se ama a un padre si no existe la acción que lo demuestre?



Las tres hijas es un film que todo hijo debe confrontar, porque lo incómodo de la historia es reflejar la indiferencia, la poca empatía, el desinterés por el otro que se filtra y sacude al espectador. Porque padre no es el que engendra, es el que cría. Y también hija no solo es la engendrada, también la criada, que reconoce la reciprocidad moral que tiene sin que nadie le acentúe su responsabilidad.

El final surrealista es un cierre enternecedor. El sueño de premuerte para apaciguar a las hijas y curar las heridas del pasado. Porque ese padre, hasta en su peor momento, logra su objetivo paternal: la conciliación entre las suyas.


sábado, 17 de agosto de 2024

Vivir lejos de un teléfono es posible


 

A estas alturas reconocer que la adicción a un teléfono celular es algo real, es un lugar común, sin embargo, el que un individuo reconozca la adicción es un tema del que se continúa hablando-analizando e intentado dar solución, algo difícil en un mundo donde la existencia se determina en la conectividad, en la presencia virtual desde alguna o todas las redes sociales; mostrar, demostrar, existir…porque estar apagado, fuera de línea, es la muerte.

De eso va No puedo vivir sin ti (2024, Santiago Requejo) la más reciente y tragicómica historia de Carlos (protagonizada por Adrián Suar) un hombre adicto al teléfono que ha descuidado a su familia. Nada rara la historia del protagonista: el típico individuo promedio que vive 24/7 pegado a un teléfono, que justifica la importancia del trabajo y la conectividad, que se distrae, que se siente vivo junto a su móvil y que el hecho de no estar en línea significa desaparecer.

Esta dependencia la vemos a nuestro alrededor, solo es cuestión de apartar la mirada de la pantalla (donde se está leyendo esto) y ver alrededor: hombres sonriendo, mujeres suspirando, niños que no pestañean, adolescentes sudando frente a todo el contenido que ha sido creado a su medida, un distractor capaz de invisibilizar a sus amistades, familiares y hasta amores; una trampa de la que pocos reconocen estar atrapados y solo algunos deciden salir.


¿Hay vida lejos de un teléfono? Si, pero pocos han decidido, ya que, en un mundo determinado por la masa, por lo que hace el conjunto, por la imitación, porque no hacerlo es desencajar y desencajar es sinónimo de exclusión, es mejor ser parte del rebaño.

Vivir lejos de un teléfono es posible. Vivir sin grabar cada una de las actividades del día a día (para demostrar la existencia) es posible. Desconectarse sin creer que el mundo se acaba, es posible. No puedo vivir sin ti es una crítica (aunque contradictoria viniendo de una plataforma streaming de la que pocos escapan de sus tentáculos distractores) al fenómeno de la conectividad, del uso excesivo y adictivo a un dispositivo móvil, de como el mundo virtual termina excluyendo al mundo real y a los que importan en torno a cada individuo.


martes, 4 de junio de 2024

Sobrevivir en un mundo sin trabajo


 

El éxito, dentro del mundo capitalista en el que nos desenvolvemos, se resume en poseer una casa, un carro, una familia, hijos o un perro, y, sobre todo, un empleo que logre sostenerlo todo. Un oficio cuya remuneración cubra los gastos básicos y lujos.

 

Esa vida, sin embargo, no es para todos, menos en países como el nuestro donde la precarización laboral se acepta con normalidad, donde los empleos y su salario básico solo cubren a media los gastos, donde las deudas (de distinta índole) se vuelven una sombra en cada individuo que lo persiguen y acorralan.

 

Nadie es eterno en un puesto de trabajo (ni los funcionarios del Estado), todos están propensos a ser despedidos por alguna razón. Aunque el sueño de muchos continúa siendo el de jubilarse en un puesto y luego intentar “vivir” de una pensión.

 

Pero ¿qué pasa cuando la desesperación por trabajar, aunque sea de forma precarizada, en lo que sea, se vuelve imposible? ¿Cómo reaccionar cuando se es de edad madura y los empleadores pretenden abusar y humillar? ¿Puede convertirse el anhelo de un empleo medio estable o estable en el causante de una ira desbordada?

 

Todas las preguntas anteriores tienen respuesta en Recursos inhumanos (2020, Ziad Doueiri), una miniserie para acentuar que el de terror actual no proviene de monstruos ni alienígenas, sino de un despido, de la falta de un trabajo, de un salario, de la imposibilidad de cubrir los gastos mensuales, de creerse un “inútil” dentro de la sociedad consumista.

 

Ese terror, sin duda, es el causante de una violencia que no se justifica, pero que lo intenta desde la desesperación: no tener dinero es desaparecer, sin qué comer, beber, donde vivir. Es la clausura a una vida “normal” dentro de un mundo que no da las garantías de mejorar, solo empeorar.  

martes, 28 de mayo de 2024

Los detalles menos espectaculares



Uno carga con la soledad como algo natural; traje maltrecho que se viste desde un ritual individualista, donde la normalidad mantiene un ritmo complaciente, porque hay vida, y en ese latido y reconocimiento de las cosas alrededor persiste una satisfacción suficiente.

Eso y más es Perfect days (2023) de Wim Wenders, el retrato de un hombre que parece disfrutar de su soledad, del silencio únicamente roto por la música (clásicos de una época que rememoran quizás un tiempo mejor, un tiempo de compañía), de una rutina que mantiene a toda costa y un trabajo que enorgullece, porque se hace con ahínco.

Es en esa cotidianidad donde su protagonista no solo se regocija, también da una lección: en las cosas sencillas habita la riqueza de un hombre, en la música se puede proyectar la vida, en recorrer la ciudad en bicicleta con el viento chocando en la cara, en ver los espacios que la urbe y su velocidad esconden…

Y aunque, dentro de la historia, este ritmo se interrumpe brevemente con la presencia de una sobrina que ha huido de casa y con ello se abren viejas heridas familiares con su hermana, o porque el amor parece no llegar más allá de lo platónico, siempre será un buen día para volver a la normalidad, a ese mundo en donde todo encaja y debe mantenerse así, porque la vida y la felicidad está en los detalles menos espectaculares.



lunes, 10 de octubre de 2022

¿Quién recuerda al escritor de un artículo?

¿Quién recuerda a los escritores de artículos de revistas? ¿Qué tendrá más peso en un país como Ecuador: un reportaje con la lista de amantes de una estrella de televisión o el diagnóstico del sistema carcelario? ¿Cuándo es un tema serio y cuándo una pérdida de tiempo? ¿Los escritores detrás de estos temas tienen un nivel distinto de formación?

Las preguntas han surgido después de ver La chica que lo tenía todo (Mike Barker, 2022), una película que por estos días muchos la consumen como una novedad interesante, pero en realidad no es así. En todo caso en la historia aparece el tema de la importancia de los escritores de artículos y los temas abordados.


 

Lo cierto es que los escritores de artículos escriben para nichos de lectores; consumidores que accederán a contenido enfocado en sus gustos. Sería raro ver a un fanático de la tecnocumbia devorando una revista de metal y deleitándose con algún artículo enfocado en el análisis de la ancestralidad en la lírica de sus bandas.

Si bien la protagonista afirma que ella, como escritora de temas sexuales y escandalosos, será recordada más que aquellos enfocados en economía, seguridad, salud… lo cierto es que, en un mundo y necesidad de fuga, siempre será mejor recibido un texto donde el lector se entere de las posiciones sexuales preferidas de cierta personalidad, a reconocer que mañana el país colapsará social y económicamente.

¿Quién recordará al escritor de artículos? cada lector tendrá su lista de preferidos; cada lector se remitirá a sus temas, gustos y medios de comunicación. Aquí no hay elegidos, sin embargo, el qué contar y cómo contarlo marca siempre la diferencia.