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sábado, 26 de abril de 2025

Las versiones que ignoramos


 

A veces, solo a veces, uno mira en retrospectiva las relaciones pasadas. El ayer como recordatorio de lo dicho y actuado. La vivencia como escenas de una historia donde nos reconocemos a penas. Imágenes de otras versiones de nosotros de las que casi siempre nos avergonzamos.

A eso nos remite Vidas pasadas (2023, Celine Song), una historia donde el amor es solo una idea más cercana al recuerdo, a un país, a una costumbre, al puente cultural alejado. Ese amor que con los años deja de importar, pero que habita en un rincón.

Esto porque la ciudad y cultura configuran la perspectiva de los individuos. Por eso Nora ve extraño el anhelo de Hae de casarse, tener hijos y quizás vivir apaciblemente en un país donde el sueño rosa (desde los doramas) parece multiplicarse para todos; donde el amor es un sentimiento casi incorruptible.

Y, aunque, el film nos recuerde que muchos amores de juventud sobreviven décadas, también nos demuestra que el pasado es mejor dejarlo enclaustrado, en el ayer donde otras motivaciones se impusieron, ahí, en ese limbo, donde cuesta reconocerse y muchas veces se contempla con rabia o resignación. Porque esas vidas que integran la juventud ya no existen.

lunes, 13 de febrero de 2023

Una reunión inconclusa. Escenas para un homenaje

Con Rody en San Clemente, 2001.

La muerte siempre remueve recuerdos. Arrastra a un tiempo mejor, a días donde se vivía con intensidad, donde el mañana no importaba, solo el ahora al 100%. Eso me dice la noticia y la confirmación. Eso me repito mientras voy tecleando este conjunto de escenas.

 

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Rody fue uno de mis dos mejores amigos en mi tránsito por la Facultad de Ciencias de la Comunicación (Facco) de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam). Con él y Willington (Urrunaga) logramos una amistad que continuó hasta después de finalizar nuestros estudios. Y aunque la distancia siempre fue una barrera para coincidir y tomarnos unas cervezas (Rody originario de Cerro Guayabal, Montecristi; y, Willington en Machalilla, Puerto López) el nexo siguió.

En la Facco sobrevivimos a cada uno de nuestros desaciertos. Cientos de aventuras para avergonzarse y pocas para enorgullecerse. Al final egresamos y nos dedicamos a las responsabilidades que cada uno había adquirido.  

Con Rody, Agustín y Abel, Facco, 2001.

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El viernes en la tarde, horas antes de ser atropellado en su sector, recibí la llamada de Rody, me solicitó información de una lubricadora porque estaba pinchado en Manta y cerca a la universidad. Le di el dato y horas después, tras resolver el inconveniente, me agradeció.

La última vez que conversamos de forma presencial fue antes de la pandemia, regresaba de Portoviejo con mi familia y paré por su sector a comprar agua, lo encontré frente a su casa junto a una cerveza, luego de beber dos vasos y conversar todo lo posible en 10 minutos, me despedí de él con la esperanza de reunirnos los tres, como en el pasado.

Esa reunión, dilatada por los años y las responsabilidades de cada uno, nunca pudo darse, aunque siempre hablábamos de ella como esa necesidad de amistad sobreviviente. Un ritual que nos debíamos y que anhelábamos con fervor.

 

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Rody nunca ejerció la profesión de comunicador, aunque su afición de camarógrafo le sirvió para hacer pasantías, para desarrollar borradores junto a nosotros; su sueño fue trabajar para un medio, hacer reportajes, documentales y dejar su estampa desde su mirada. En algún momento soñamos con crear un medio de comunicación alternativo o dedicarnos a realizar reportajes e intentar venderlos a medios de comunicación de la provincia.

Lo suyo, su trabajo para sobrevivir y alimentar a su familia (fue el primero de los tres en tener hijos desde su etapa de estudiante) siempre estuvo relacionado a la conducción de transporte pesado y ligero.    

Con algunos compañeros de promoción, Facco, 2001.

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Los escasos registros fotográficos que se conservan de la época estudiantil proceden de una cámara de rollo (aún no teníamos la posibilidad de una digital). Paseos, paisajes, la Facco; juventud e incertidumbre. Una época de aprendizaje y crecimiento. Una época hermosa.

 

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El sábado al medio día Willington me llamó y me dio la noticia fatal. También había conversado con él el viernes. Al finalizar su diálogo, me contó Willington, le volvió a decir el mismo anhelo: reunirnos y, ponernos al día en todos los años que llevábamos desconectados.

Imposible. Le quedamos mal a Rody. 

 

miércoles, 4 de enero de 2023

El celo, la mentira y el acabose


 

Black mirror (2011) nos mostró un futuro aterrador, una mirada de lo que la tecnología puede crear y destruir, la condición humana expuesta en todas sus necesidades. Su primera temporada es todo un discurso en pro del control del individuo; su hacer y pensar, al conocimiento de otros.

Pero es en el episodio tres, Toda tu historia, donde más saltan las alarmas de violación de la intimidad, porque en el futuro distópico que se presenta los ciudadanos tienen un implante memoria donde se graba cada acción. Una información a la que se puede volver y archivar.  

Liam, el protagonista de esta historia asiste a una reunión de su esposa, Ffion, ahí nota algo raro entre ella y uno de sus amigos. Este detalle (un gesto, un movimiento, una sonrisa nerviosa) lo hace sospechar algo. Pronto ese algo se vuelve su obsesión. Todo podría quedar en una simple escena de celos donde se ha interpretado mal, sin embargo, hay una historia cargada de mentiras, traición y victimización.

Esta historia se ajusta a la realidad actual: individuos dependientes de dispositivos móviles en donde resguardan sus secretos con otros (las configuraciones en whatsapp para no estar “en línea”, encriptar mensajes, borrados, duración predeterminada). Múltiples posibilidades para no ser descubiertos.

En los detalles está la verdad nos dice la historia, porque su protagonista encuentra en un cuadro, en fechas, horarios, las piezas claves para reforzar sus sospechas. Es una visión machista, sin duda, porque el capítulo se centra en el engaño de una mujer hacia un hombre, pero es una situación que ocurre desde ambos lados.

La actitud de Ffion tras ser descubierta es un modelo que se replica: indignarse ante la verdad, porque su secreto ha sido violado, y con ello la destrucción de la máscara construida. Si bien el capítulo se centra en el uso de la memoria guardada para el control de los individuos, también se enfatiza como recurso para despejar las dudas ante sospechas promovidas por el celo, ese algo innato en el humano.

Nada está oculto para siempre es la consigna de este capítulo, y puede ser.