domingo, 3 de julio de 2022

Desaparecer de la ciudad


 

La ciudad siempre es peligrosa, una trampa para todos, una bala esperando al doblar la esquina, un territorio de maldad y perversión que no se puede detener. La ciudad con sus calles y aceras manchadas de sangre, acumulando cuerpos inanimados, alimentando la idea de un festín sanguinolento.

Cuando pienso en la ciudad, en este puerto y su demencia diaria, me voy diciendo que la idea de TheVillage de M. Night Shyamalan no es mala. Sí, es una opción fácil: huir, ignorar, desconocer la violencia que crece y nadie detiene. Sí, refugiarse en una burbuja que nadie alcance, que esos otros que apuntan y sueltan ráfagas, que planean con entusiasmo la desaparición y anhelan la tragedia, queden olvidados.

Una villa perdida en el bosque, un no lugar, alejado de cualquier mapa, desconocido e impenetrable. Ese espacio donde la ciudad desaparece, y la vida desde su condición rústica empieza a mostrar otra perspectiva.

miércoles, 29 de junio de 2022

Películas huecas

Fotograma de El hombre de Toronto, una película hueca reciente.

 

Se sentó junto a mí y trataba de entender mi risa ante las escenas de una persecución con tiroteo, volteretas, patadas, arrinconamientos y explosiones, muchas explosiones. “¿Qué causa chiste? No entiendo” me dijo. Cuando paré de reír y secar las lágrimas le expliqué:

A veces, cuando uno está agotado de tanto consumo de cine serio (así entiendo a todas las películas cuyo contenido me deja ideas, y las historias mueven una parte de mi sensibilidad) debe apaciguarse, entonces se busca a “películas huecas”, aquellas donde la acción y la comedia se conjugan bien, donde lo ridículo sirve para distraerse.

Nunca serán una de mis opciones en los momentos que esté fresco y activo, pero siempre tendrán su efecto relajante, porque cada una de las torpezas y lo increíble de sus historias cumplen con su propósito: ser una distracción, un algo para reír hasta la carcajada. Esas películas jamás tendrán análisis ni premios (muchas de ellas son basura) pero estarán en los tops de las más vistas, por su contenido insulso.

Casi siempre, después de que el cansancio se apodera de uno tras un día agitado, estas películas son una opción para recargar energía a punta de carcajadas. La vida en el cine no empieza ni termina con Haneke.    

 

viernes, 17 de junio de 2022

El lector del pasado


 

Mi otro yo me habla desde las páginas de los libros leídos. En cada frase, oración o párrafo subrayado. En las anotaciones de los abordes o al final de la página. En el comentario final tras el poema, cuento o novela. Un yo perdido y recuperado en cada relectura.

Uno se va reencontrando con su lector del pasado, y va intentando recordar las motivaciones que existieron en cada uno de los momentos de lectura. La situación emocional que gobernaba en aquellos años, lo que acontecía alrededor, qué hacía y cómo vivía. Escenas borrosas que algo o poco ayudan a entender al lector y su testimonio desde los libros leídos.

¿Cuánto de ese lector de pasado sobrevive en el presente? ¿Comparte las mismas afiliaciones de ideas, los prejuicios, las emociones de aquellos años? ¿Cuánta inmadurez se constata desde la evidencia sobre las páginas?   

Cuando uno se reencuentra a veces no se reconoce.