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domingo, 5 de abril de 2026

La infidelidad es una comedia


 

En este tiempo de redes sociales, la infidelidad pasó de ser un tema serio a una comedia instantánea, donde el deseo y la trampa se volvieron materia prima de contenidos que han normalizado el engaño.

En esta fauna de ridiculez y malas actuaciones, los deslices marcan las dinámicas: una recurrencia que parece obligatoria en la vida de pareja. Porque los tiempos han cambiado, porque cuenta más la experiencia que la frustración, porque el amor siempre tiene fecha de caducidad…

Y entonces recuerdo Damage (1992), de Louis Malle: al hijo cayendo desde un cuarto piso; al padre desnudo bajando las escaleras con la esperanza de encontrar a su primogénito aún vivo; y la mujer —que estaba con el padre y pretendía casarse con el hijo— huyendo cabizbaja de la escena trágica.

¿Cómo se llena el vacío ante la muerte del hijo? ¿Cómo se sana la culpa? ¿Cómo se detiene el deseo hacia la mujer del hijo? Me sigo preguntando, mientras evado una nueva historia ridícula en alguna red social.

viernes, 18 de febrero de 2022

Un territorio que es el cuerpo ausente

¿Cuándo un hombre pierde territorio dentro de su hogar? ¿Es la pareja un lugar de conquista al que se debe proteger, salvaguardar y retener a toda costa?

Territorio (2019) de Andrés Clariond, va más allá de la historia de un hombre estéril que ante el fracaso de no complacer a su esposa en la tarea de engendrar, le solicita (aunque el término contratar se ajustaría mejor, ya que hay un pago de por medio) a uno de los nuevos compañeros de trabajo para que deje embarazada a su pareja.

Este territorio perdido no solo da cuenta de la pareja arrebatada, porque si algo se destaca es que las mujeres al igual que los hombres tienen las mismas necesidades sexuales (la lujuria como un acto natural), que la insatisfacción es un mal presagio para un matrimonio joven. Es también el retrato de la pérdida del mismo individuo, de su estabilidad emocional, de su “hombría” estereotipada destruida, del aferrarse a alguien porque hay “pertenencia” desde el matrimonio.  

Un territorio que no solo es el cuerpo ausente, sino la idea de la masculinidad en toda su flaqueza. Un deterioro a su imaginario de hombre, que de a poco va reduciéndose hasta volverse nulo ante el otro. Ese otro que es su “amigo” engendrador y su esposa que ha decidido que él ya no puede continuar a su lado.