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sábado, 23 de noviembre de 2024

Librarse de la tragedia


 

El amor nos lleva a cometer las decisiones más absurdas, menos justificables, descabelladas, aborrecibles y casi siempre cargadas de pérdida. Nada puede contra aquello que se regurgita en el interior, que atraviesa y pisotea el sentido común, que brota como una causa en la que nos abanderamos sin importar el peligro y las consecuencias.

The Whale (2022, Darren Aronofsky) más allá de la historia del hombre con obesidad mórbida, del duelo interminable con el que carga, de la labor como profesor de literatura, de la ansiedad desmedida en su ingesta de comida chatarra, de la enfermedad como cuenta regresiva para su fin…es el drama de un hombre enamorado que desechó a su familia para entregarse a una causa individualista que lo acabó.

Así, Charlie, en su intento desesperado por conectar con la hija abandonada, de sobrellevar cada una de las situaciones al límite que ella le ofrece en su inagotable ira; al contrario de derrumbarse, intenta hallar en el desprecio, una excusa para recordarle que el amor hacia una hija también es valedero, aunque el pasado siga ahí como herida abierta.

Esta es la contemplación de un hombre enamorado y de duelo interminable ante su amante muerto; del hombre atrapado física y emocionalmente, que va moviéndose y rebotando dentro de un departamento viciado y sombrío; del hombre que va entendiendo que el amor fue —en su momento— una venda y lanza arremetiendo contra todo…

Por eso, en el cierre, cuando le dice a su hija: —“Lamento haberte abandonado. Estaba enamorado”, es la confirmación de que el amor es una trampa en la que todos, irremediablemente, caemos y pocos salimos librados de su tragedia.


viernes, 21 de junio de 2024

Amar a dos y no morir en el intento


¿Se puede amar a dos mujeres a la vez? ¿Tener dos familias sin que ninguna de las dos sepa de la existencia de la otra? ¿Mantener dos hogares, poseer dos vehículos, tener el capital suficiente para todo ese conjunto que se “ama”? ¿Se puede hacer esto sin nunca ser descubierto?

Corazón loco (2020) de Marcos Carnevale, es una comedia, tal vez podría catalogársela de “comedia romántica” (así con comillas porque seguro a muchas y muchos no le causará risas) que se mueve en una trama sencilla y común, sobre todo en Latinoamérica donde el tema de la infidelidad parecía ser de rigor en cada relación sentimental. Un hombre y dos mujeres, un hombre de corazón “loco” que lo tiene todo.

La postura de su protagonista, más allá de la telaraña de mentiras en la que se mueve para hacer que su torre no se vaya a pique, es la que interesa. Porque Fernando ama a dos mujeres, no se trata (desde su posición) de un hombre casado y con amante. No, se trata de un hombre que ama a dos, que ha dividido su corazón en dos, que tiene un amor grande capaz de compartirlo y con ello lograr la felicidad total.



Esta posición (¿sin vergüenza? ¿normalizada?) es la que hace que esta trama despierte atención. No se está ante una nueva versión de Dos mujeres, un camino, menos alguna biografía de algún ecuatoriano promedio ostentando a dos mujeres, logrando que sus hijos desarrollen orgullo de la postura machista de su padre, no, estamos ante un modelo que intenta justificar la “posesión” de dos cuerpos, que anhela una deconstrucción ante la idea de la infidelidad. Un macho a carta cabal, como se identifica desde sus actos.  

En su posición de poder, su protagonista, teme no ser entendido, porque lo suyo está fuera de la traición, él es un innovador (que ha olvidado a los antiguos mormones o los musulmanes) incomprendido y juzgado por sus dos “mujeres” que en algún momento entienden su rol y cortan el lazo.

Quien esté libre de “pecado” que lance la primera piedra sobre Fernando y su postura. ¿Un corazón se puede dividir en dos y entregarse en igual proporción? ¿Podría preguntarle a mi vecino que es otro Fernando? ¿Cuántos Fernando andan por ahí orgullosos de su corazón loco? ¿Cuántas madres podrían sacar pecho (porque las hay) y decir que su hijo es también un Fernando?

 

domingo, 11 de diciembre de 2022

Un silencio malo para el amor


 

Más allá de lo obvio de Me estás matando, Susana (Roberto Sneider, 2016) donde el espectador es testigo de una relación tóxica, cargada de frustración, traiciones y dependencia, la película es interesante en un punto: cuando Susana fuga tras su sueño, acentuando la necesidad de su soledad ante la creación literaria.

La escena donde intenta continuar con la novela (la excusa que la ha llevado a otro país donde ha ganado una beca) mientras en el mismo espacio (una habitación) tiene a su esposo dando vueltas, hablando, caminando, tomando objetos, haciendo ruidos sin entender que el silencio es parte de la “magia” creativa que urge a Susana, y por ende a otros.  

Un silencio que no es entendido en toda su dimensión; hay tolerancia, pero no una comprensión total de lo que se hace frente a una computadora, gastándose horas tecleando, a veces simplemente expectante de una pantalla que tarde y poco se va llenando de palabras, oraciones…

Un silencio capaz de aniquilar al otro, volverlo invisible, desaparecerlo mientras el proceso dure. Un silencio malo para el amor. Soledad inentendible.  

domingo, 3 de julio de 2022

Desaparecer de la ciudad


 

La ciudad siempre es peligrosa, una trampa para todos, una bala esperando al doblar la esquina, un territorio de maldad y perversión que no se puede detener. La ciudad con sus calles y aceras manchadas de sangre, acumulando cuerpos inanimados, alimentando la idea de un festín sanguinolento.

Cuando pienso en la ciudad, en este puerto y su demencia diaria, me voy diciendo que la idea de TheVillage de M. Night Shyamalan no es mala. Sí, es una opción fácil: huir, ignorar, desconocer la violencia que crece y nadie detiene. Sí, refugiarse en una burbuja que nadie alcance, que esos otros que apuntan y sueltan ráfagas, que planean con entusiasmo la desaparición y anhelan la tragedia, queden olvidados.

Una villa perdida en el bosque, un no lugar, alejado de cualquier mapa, desconocido e impenetrable. Ese espacio donde la ciudad desaparece, y la vida desde su condición rústica empieza a mostrar otra perspectiva.

viernes, 6 de mayo de 2022

El pasado restregando errores

¿En qué momento se reconoce la soledad total? ¿Hay que tocar fondo y verse transformado en una isla para actuar? ¿Por qué la necesidad del otro para continuar?

Don Johnston, el protagonista de esta historia no solo fue abandonado por su actual pareja, también ha recibido una carta anónima donde se le anuncia que es padre de un joven que tal vez ha ido en su búsqueda. Dos noticias que desestabilizan la burbuja incorruptible de su vida y lo envían a un reencuentro con sus exparejas del que se arrepentirá.

Don es un egoísta, un viejo maduro egoísta para más precisión. Ha amado y lo han amado. Pero el reencontrarse con tres de sus exparejas es algo desgastante e incómodo; el pasado restregándole los errores de las rupturas. Quiere saber más de ese supuesto hijo, de su extensión biológica, por eso lo hace.

 

Así, Broken Flowers (2005) no solo es la excusa de un hombre para acceder a la incógnita de su amigo (que también es su propia incógnita) de saber quién es la madre de su hijo, porque Don, quien parece tenerlo todo (desde la comodidad anhelada: casa, carro y dinero), lo invade el desconcierto de que su hijo puede ser cualquier muchacho desvalido y muerto de hambre que anda en su búsqueda.

En esa soledad, la de un hombre que ha dado tropezones en el amor, está Don aferrándose a la posibilidad de que un hijo pueda de cierta manera llenar su vacío. Aunque desde el egoísmo más radical y normalizado también se trate simplemente de pasar la página y continuar en donde se quedó.