lunes, 3 de enero de 2011

Poesía desde el arpa de un ceibo encendido



El arpa del ceibo en llamas (Marfuz ediciones, 2010) de Antonio Vidas, es un tributo a la patria físicamente ausente, donde los núcleos: familiares, amistosos, heroicos e influyentes, son una reafirmación de pertenencia constantemente retratados. Poemario que se torna en una radiografía emotiva que expone en sus capítulos el sentir de una voz poética que a partir de su condición migratoria se reafirma en la simbología y ritualidad de su identidad.

Para el escritor Juan Secaira: “El arpa del ceibo en llamas plantea el recorrido por varios momentos —de añoranza, de ira, de rebeldía, de tristeza y de dolor—, que componen una vida, incluyendo la muerte y su irremediable llegada, por medio de constantes referencias a Dios y a su parafernalia, así como a elementos de la naturaleza, pero con la convicción de que el único milagro es el de la poesía.
Escrito desde las entrañas, o mejor dicho desde sus raíces, geográficas e íntimas, el poeta experimenta un vínculo con su entorno que no tiene nada que ver con posturas cínicas, mediáticas o falsamente vanguardistas. Versos de largo aliento, con una particular concepción de la metáfora, integran este libro, personalísimo y contundente.
Bien dice el yo poético: “Mientras llego, no me escribas; ya he talado mis manos…”.

Se trata de un autor alejado de la formalidad poética que solemos encontrar, es un poeta a su manera (Hugo Mayo tal vez lo hubiera apretado en un abrazo de hermanos distanciados en tiempo, como un abuelo frente a su nieto predilecto). Su biografía lo deja claro:

“Soy Antonio Vidas (Antonio García Vinces) de las soledades que emigraron a este mundo. Nací en la primavera de Santa Ana (abril 25 de 1974) a orillas del río Portoviejo en un pueblito con torres de naranjo y verdes golondrinas. Mi niñez es un sombrero y un machete al aire, leyendas de los abuelos, viejos pasillos de cantina, de guitarras y afectos silvestres. Mis dibujos son tiza de carbón en una pared de la escuela Ángel Arteaga, pero me tentó más la bohemia de la poesía. No tengo grupo, ni generación, ni penachos de oro en mi cabeza; a caballo lento he sido de los que van en busca del horizonte como un viento libre y salvaje que se amamantó solo del paisaje y de las lecturas antiguas, oyendo, monte adentro, los amorfinos de la tarde. Pero mi juventud es de una banca del colegio Olmedo, de los parques y las catedrales de Portoviejo; estudiante a corto plazo en Literatura y Castellano, fugitivo sediento de libertad y de descontento con el medio. No tengo oficios terrestres: he sido como los hijos del pueblo, albañil de sueños, pintor de crepúsculos, payés del verso, asesino de mosquitos, ladrón de amores.
Amo la poesía de Horacio padre e hijo, la de Ledesma y Chintolo, y ese hastío enyesado de los decapitados; la luminosidad de Dávila Andrade.
Resido en España, en un lugar del mediterráneo. Soy, de las soledades que emigraron. Soy de Manabí, ¡carajo!.”






Por eso con mucho acierto, el poeta Freddy Ayala, sostiene que: “Con mucho coraje Antonio Vidas retrocede a los escenarios de su pasado, viéndose a sí mismo en los demás, latente como un habitante más de la nostalgia, la palabra reemplaza a los ausentes de su memoria, exiliado ya en el olvido, sin aquellas voces que lo reclamen a sus orígenes, enfrentándose a sus antiguos quebrantos, pero su condición humana le permite alternar su existencia con otros semejantes. En esta obra transita la tierra de sus antepasados, Manabí, y la de su país equinoccial; Ecuador.”

La obra empezó a circular desde ayer, y se espera lo mejor para ella. Felicitaciones a Antonio por esta biografía y testamento poético. Comparto uno de sus poemas:


TUMBA DEL GRAN DÍA

Para ese verde quijote de la mancha manabita,
Hugo Mayo,
quien desposó a la Lutona
en las playas de Manta.


Tumba de mis días, ya siento tu losa pisarme los talones.
A tantas leguas de abeja tu dulzura. Oxigenas
al muerto con caídos crecimientos y flores agudas.
Ojerosa cal que ciegas precipicios que saltan de mis ojos,
tejes nudo de lluvia los dedos a que no vuelen.
¡Cómo que hoy es noviembre! Garrapatea la piedra en mi costado,
despioja en coma mis movimientos, en otros cráneos solitarios.

Veré el alba esconderse en mis ojos al cerrarse la losa del párpado,
sin oeste de sol, o este que tuve en clave de sol.
Veré mi contextura horizontal, caer el hueso nítido
en tu boca engrasada de ternura que me traga,
en tus intestinos matinales viajando a gatas;
cual moneda en tu panza de alcancía de mármol...

Tú, la glotona, la vomitadora del alma hacia el cielo,
la habladora todo el día en fechas mudas e iniciales,
y el ojo familiar del siglo que oye, al pasar el ramo...
Veré mis pies encabritados por delante de tus verjas,
la cabeza muda, arrastrar una multitud, con bridas y coronas.
Y estará alegre tu lapidario rabo al recibir mi bulto.

Día oeste que olfatea la paz
hundiendo el morro en calcáreas defunciones.
Alzas la oreja izquierda de tu cruz ante silentes maratones.
¡Cómo que hoy es domingo y no trabaja el párpado
en otras albas levantado!
Rudos óleos, misales rumiantes y cirios deslenguados rugen;
la campana que da una colleja al oído que está de espalda al rumor.

Perra tumba que vota espuma y arranca la cadena,
¡y persigue los muertos dando gritos por las calles!
¡Gusano!, es el alma que apesta y se sale por el ano,
es la horma de la vena que patea el pie seco de la sangre.
Es el corazón apeado del pecho hasta los talones,
que juega a buscar lombrices, almohadas de musgo impaciente.

¡Ah, esta tumba con pulgas y un moquillo torrencial!
Dado de palomas negras tirado al cielo,
a ganar el día perdido que nos resta de ahorradas mañanas,
¡y el ojo que trapecia enfrente numerosas trasparencias!
Y me sabrá a tierra mojada el sueño, el chillar de la hierba,
el desarrollo enano de los años que no han de crecer,
el pelo en prosa y las uñas largas en cortos gabinetes de mina,
allí donde la perra marmórea oculta su hueso y lo defiende,
y envenenada, le pega el invierno dos tiros secos de agua...

jueves, 23 de diciembre de 2010

Los engendros de la luna



Lo preciso de un libro construido por varias voces es aquella multiplicidad capaz de ofrecer al lector las disimilitudes, logros y también desaciertos de los autores integrantes. Con Los engendros de la luna (Taller Cultural Retorno, 2010) me pasa esto, hay relatos que despegan, se mantienen y logran un final idóneo, pero otros se estrellan, caen en picada a un olvido inmediato.

Entiendo (y esto gracias a la información de contraportada del libro) que los 11 cuentos y relatos agrupados son el resultado de una debida y exhaustiva selección de 57 trabajos presentados. ¿Cómo entender esta información? Leyendo el libro en su totalidad.

Pensando en aquellos lectores que ansían o ya tendrán el libro, resalto cuatro cuentos:

Te busco dentro del silencio de Cristian López: una letanía donde el amor (o la añoranza de este) es la fuente vital. Historia de construcción poética, recomendada.

Encuentro final de Juan Secaira: cuento donde el vacío existencial hace presa de sus personajes. Una historia con un desgarre emotivo de fondo que atrae y conmueve.

La rana de Rocío Soria: una historia siniestra, donde el “amor” y la “solidaridad” son asumidos desde valores invertidos. Morbo, sangre, y un tributo a la muerte vista desde un personaje perturbado.

El fin del cigarrillo de Edison Paucar: imágenes lúgubres acompañan esta historia, la muerte como un escenario de fondo: envolvente y crucial.

Felicitaciones al editor de esta obra, el escritor Oswaldo Mantilla, por la perseverancia y empeño en visibilizar desde el Taller Cultural Retorno, a nuevas voces de la literatura ecuatoriana.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El Méndez del pasado siempre será mejor





Desde el inicio he abogado por la poesía de Rafael Méndez (Guayaquil, 1976) por su perspectiva y discurso sostenido desde el margen, alejado de convencionalismos y modas repetitivas en un país donde es tanto lo que se escribe y publica y tan poco lo que queda y puede reconocerse como poesía.

Ahora me encuentro con esta Selección Natural (CCE, Núcleo Guayas, Extensión Naranjal, 2010) antología personal donde Rafael intenta develarse en su totalidad, además de la complementación de poesía reciente. Sin embargo esta Selección Natural me ha dejado con interrogantes a cuesta ¿Se trata del mismo Méndez que leí con emoción en sus libros anteriores? ¿Qué problema tiene el Méndez actual con el Méndez del pasado (un pasado donde el trabajo poético ha reflejado más compromiso)?

Principio de caos jamás acaecido (2004) Nadie es poeta en su tierra (2006) y Que mi alma se la lleve el diablo (2008) son poemarios a los que siempre vuelvo, no solo para entretenerme por la realidad disparatada que el poeta presenta (y que divierte tanto porque resulta el reflejo de una patética verdad) si no por la calidad de análisis y crítica que se trasmite en cada verso, en las figuras directas y estremecedoras con las que Rafael ha sostenido su poética.

La poesía es una revelación que subyace irrelevante, se titula la primera parte de esta Selección Natural, donde se agrupa poemas que sí han brotado del Méndez de siempre, donde los argumentos mordaces vuelven a la marcha de la sátira más descomplicada pero no por ello carente de interés social:

Arte efímero
Surgió en el final del tiempo
parecía entonces
que nada más habría bajo el sol
Al principio fue agreste, predecible
y pereció finalmente
de polución
canibalismo económico
guerras globales
y cicaterías confidenciales

de todos los términos posibles
“civilización” fue, sin duda
el que más grande le quedaba.

La sociedad, esa masa multiforme, uno de sus temas recurrentes:

Mesías
Cuando se despertó
también estaban allí
raperos, telepredicadores
estrellas del fútbol, terroristas
y hasta mequetrefes que habían
tropezado con sus quince minutos

Pero Selección Natural, más allá de los tres poemarios anteriores nombrados y de la primera parte, no intenta superarse, ser la obra insigne de este autor, menos la más representativa. Trabajos como Flamboyanes y Nonconsumatum son la materialización de un poema del mismo Rafael:

Hacer poesía Light es tan fácil
que en tres líneas más
este poema
habrá
terminado

y este facilismo (¿cabría la palabra descuido?) de parte del autor es preocupante, porque si Méndez que tanto ha criticado lo desechable de la poesía es seducido por este “lado oscuro”, otros (que hasta ahora se han mantenido incorruptibles en su obra) podrían caer. Porque la fama, la payasada desde las redes sociales, vivir el momento, y todas las banalidades de paso, ya están acabando con poetas y sobre todo con su poesía.

Rafael Méndez es un poeta que puede sostenerse, hasta ahora, solo con sus tres primeros poemarios, sin necesidad de una Selección Natural que contrariamente lo desnaturalice de su esencia lírica.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Quirófano # 9






Para quienes hemos estado desde principio como lectores fieles a El Quirófano, es justo reconocer la frescura de este nuevo número (su diseño y distribución de los espacios). No ha perdido su personalidad artística y literaria, de compartir el trabajo de nuevas voces y sobre todo de ofrecer argumentos claves y valederos para todos quienes recorremos sus páginas.

Esta edición contiene un diálogo descomplicado y necesario, casi urgente, de entender y en lo posible asimilar, sobre todo cuando es el contexto literario ecuatoriano el que se trata. Así recomiendo la entrevista al poeta Ramiro Oviedo.

Otros textos importantes son: las muestras poéticas de Agustín Vulgarín, poetas colombianos, un cuento de Leonardo Valencia, la entrevista a Jorge Bocannera, el análisis de Fernando Itúrburu en torno a los jóvenes colectivos literarios y reseñas.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Flores de Muguet





Cuando se vuelve a un libro, a sus páginas, a sus historias, a sus conflictos, es cuando se puede asegurar que se ha llegado a algo relevante y envolvente, un objeto-obra fascinante al lector, así contemplo a Flores de Muguet (Ministerio de Cultura del Ecuador, 2009) un alucinante, poético y perturbador libro de mini ficciones.

Su autora Silvana Amoroso (Cuenca, 1986) explora, desde una particularidad poética por demás, conflictos de interrelaciones, donde las voces femeninas tanto como las travestis destacan más que las masculinas.

Los títulos de estos relatos parten de personajes vinculados a la literatura, cine, cómic y demás. Todos ligados a lo extraordinario, porque desde ahí se desarrollan sus tramas, a ratos coléricas, otras veces amorosas y resignadas.

Flores de Muguet es un libro que atrapa, sus páginas son un laberinto para recorrer sin desesperación, a continuación algunos fragmentos:

A veces veo un estallido de manos cogiéndote el rostro, manoseando el falo pequeñito que escondes entre las piernas, agarrándote, y me vuelvo loco, como cuando mis muñecas no querían jugar conmigo y torcían los ojos y se volvían bálsamo; ellas hicieron lo mismo que vos, me dejaron, el espacio está vacío, por las rejillas de las tablas se derriten tus retinas de aceituna; tu pubis mordido me encierra en un armario de franela, aruñando un nuevo día en tu traje de mujer, tragando cobarde la habitación donde cocimos con tu piel el piso, las galletas de avena, la mugre de las uñas.
Augusto, p. 19

A mi hombre le rompieron la cabeza, tenía una corona de botellazos adherida al cráneo, más adentro del hueso, donde ya no duele y la sangre es una manguera taponada, tuvo espejos trizados deslizándose como verano por su pequeña mandíbula (…)
Calisto, p. 22

En domingo tus niños oxidados son sarpullido de sed, de sal, de manteca líquida en mi vagina, confundiéndose con el cuerpo empinado, envejecido por tus encías, ventosas de carne succionándome, despellejando carcajadas anónimas, suspendiendo el ruego.
Frederik p. 34

Los duendes no tienen novia, se enamoran de sus pasos estrechos, consumen orgías chillonas en los altares de la capilla, beben níspero y hacen gestos de vejiga repleta, amanecen con cara de momia, me visitan, se van orinando en mis platos de miel, durmiendo en mis zapatos, jugando en los graderíos, nunca crecen, en su pretexto, me manosean las tetas, abren y cierran mis muslos, son unos dementes con la nariz desaguada, danzan junto a los helechos, ingresan sus falos chiquitos en mis orejas, mi fosa les da miedo, podrían perderse. Sus himnos a la luna son asquerosos zumbidos de colores. Van por las carreteras, confundiéndose con payasos gordos, se sacan los sueños y se los dan a los chanchos.
Julia p. 40

Yo quería ser un niño, con los ojos grandes, blando, que me digan mariquita; quería ser un niño de pantimedias, usar un abrigo rosado y mover mis caderas imitando a Marlen. Ser un fugitivo, fumar las colillas de mi hermano mayor y que me golpeen por nerd en la escuela de hombrecitos donde estuvieron los padres de mi padre.
Susana p. 64

lunes, 8 de noviembre de 2010

III Festival de Poesía Joven “Ileana Espinel Cedeño” 2010






Se viene el III Festival de Poesía Joven “Ileana Espinel Cedeño” 2010, los días 23, 24 y 25 de noviembre del presente año. Este Festival nació para homenajear y recordar el legado poético de la gran poeta guayaquileña Ileana Espinel Cedeño y a la vez para reunir a las voces emergentes de la nueva poesía ecuatoriana.

Los poetas convocados para esta tercera edición vienen de todos los rincones del país como Manta, Loja, Milagro, Cuenca, Tulcán, Zaruma, Alausí, Latacunga, El Oro, Manabí, Chone, Otavalo, Quito, etc.

Muchos de ellos no han tenido la oportunidad de leer en Guayaquil y no han tenido el suficiente espacio y apoyo de difusión como otros poetas de las ciudades principales. Por eso existe este festival, para dar espacio y escuchar a las voces que están emergiendo a lo largo y ancho del país.


Lista de poetas invitados al III Festival de Poesía Joven “Ileana Espinel Cedeño” 2010:


Carmen Jaramillo (Otavalo, 1974)
Beatriz Viteri Garcés (Guayaquil, 1974)
Alex Tupiza (Quito, 1975)
Rafael Méndez (Guayaquil, 1976)
Siomara España (Manabí, 1976)
Edison Lasso (Piñas, El Oro, 1977)
Diego Cazar (Quito, 1977)
Xavier Hidalgo (Guayaquil, 1977)
Augusto Rodríguez (Guayaquil, 1979)
Luis Alberto Bravo (Milagro, 1979)
Rocío Soria R. (Quito, 1979)
Carlos Luis Ortiz (Alausí, 1979)
Johanna López Santos (Quito, 1979)
Alexis Cuzme (Manta, 1980)
María de los Ángeles Martínez (Cuenca, 1980)
César Eduardo Galarza (Guayaquil, 1981)
Natalia Enríquez Pozo (Tulcán, 1982)
Andrés López (Guayaquil, 1982)
Ana Minga (Loja, 1983)
Freddy Ayala Plazarte (Latacunga, 1983)
Dina Bellrham (Milagro, 1984)
Laura Nieves (Guayaquil, 1984)
Cesibel Ochoa Pineda (Zaruma, 1985)
Cristian López (Quito, 1985)
Andrea Samaniego (Quito, 1985)
Carla Badillo Coronado (Quito, 1985)
Tyrone Maridueña (Guayaquil, 1986)
Adolfo Santistevan López (Guayaquil, 1986)
Lis Quezada (Guayaquil, 1986)
Yuliana Marcillo (Chone, 1987)
Tamara Acosta (Guayaquil, 1988)
María Fernanda Campos (Guayaquil, 1989)
Lucero Llanos Orellana (Guayaquil, 1990)
Giovanni Bayas (Guayaquil, 1990)


Cronograma del III Festival de Poesía Joven
“Ileana Espinel Cedeño” 2010



Organiza la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo del Guayas y el grupo cultural Buseta de papel.

Martes 23 de noviembre (Auditorio de la CCNG)

19:00 Inauguración y palabras de bienvenida por parte de la poeta Rosa Amelia Alvarado en representación de la CCNG y palabras de Augusto Rodríguez por parte del grupo cultural Buseta de papel.
19:30 Lectura de Dina Bellrham, Tyrone Maridueña, Siomara España, César Eduardo Galarza y María Fernanda Campos.
20:00 Intervención musical y fotográfica de José Núñez del Arco.
20:30 Alex Tupiza, Alexis Cuzme, Edison Lasso, Rafael Méndez, Giovanni Bayas y Adolfo Santistevan López.

Miércoles 24 de noviembre (Auditorio de la CCNG)

19:00 Palabras de bienvenida
19:30 Lectura de Yuliana Marcillo, Freddy Ayala Plazarte, Ana Minga, Lis Quezada, Xavier Hidalgo, Cristian López y Andrés López.
20:00 Presentación de las Memorias del II y III Festival de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño 2009-2010
20:30 Lectura de Johanna López Santos, Luis Alberto Bravo, Lucero Llanos Orellana, Beatriz Viteri Garcés, Cesibel Ochoa, Carmen Jaramillo y Andrea Samaniego.

Jueves 25 de noviembre (Auditorio de la CCNG)

19:00 Palabras de bienvenida y premiación al poeta joven ganador(a) del III Premio de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño 2010.
19:30 Lectura de Laura Nieves, Carla Badillo Coronado, Carlos Luis Ortiz, Diego Cazar, Natalia Enríquez, Tamara Acosta, Rocío Soria, María de los Ángeles Martínez.y Augusto Rodríguez.
20:30 Despedida y cierre del Festival.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Una lectura personal y breve del encuentro Jorge Enrique Adoum


Con César Carrión, Paúl Puma y Juan José Rodríguez en el stand de la Fanzinoteka (que dirige Diego Lara)




Como participé sólo jueves 28 y viernes 29 de octubre, no pude ser testigo de la inauguración (que oportunamente una de las poetas invitadas dio a conocer mediante el poema titulado Ambato) ni de la reunión del segundo día donde se confraternizó con litros y litros de alegría, menos de los anteriores eventos: presentaciones de libros ni lecturas.

Pero del jueves y viernes puedo asegurar que la productora (a pesar de inconvenientes casi de rigor en todo evento) cumplió con su agenda y con el compromiso adquirido con cada poeta invitado, al igual que el curador (Juan José Rodríguez) y los compañeros y compañeras que formaron parte de este Encuentro Internacional de jóvenes escritores Jorge Enrique Adoum.


En la entrada principal de la UTA donde se anunciaba el encuentro literario.


La Universidad Técnica de Ambato (UTA) fue la sede donde nos reunimos, allí un considerable público conformado de niños y adolescentes nos escucharon e interrogaron (lo mejor después de las lecturas) en conversatorios que despejaron muchas dudas a los espectadores.



Junto a Juan José presentando el proyecto Marfuz Ediciones.


En lo personal la presentación del proyecto Marfuz Ediciones tuvo su respectiva acogida, se presentó tanto la revista Marfuz (que tiene como característica hermanar metal y literatura) así como las publicaciones independientes hasta la fecha publicadas. Se anunció las próximas novedades.




Junto a Diego, César, Benjamín y Paúl en el stand de la Fanzinoteka.


Pude compartir con amigos como Diego Lara (a quien conocí hace algunos años desde su Eva Medusa) con Benjamín Chávez (boliviano, con quien departimos una brevedad junto a una Pílsener), a Eduardo Carrión, Paúl Puma (y su esposa), Javier Cevallos, entre otros. A todos un gusto encontrar y saludarlos.


Judith, Paúl, Samy y Kary en el cierre del encuentro.