Ecuador
tiene escritores que continúan aún —haciendo una analogía con el deporte— en
una liga menor, no porque sus obras no demuestren la madurez necesaria, sino
por factores que dependen más del respaldo de un sello editorial posicionado y,
sobre todo, del interés del oficialismo literario, capaz de empoderar su
trabajo.
Pero
lo anterior no ha detenido a muchos autores que continúan escribiendo,
publicando y difundiendo su obra en el territorio. Escritores que no se han
dejado doblegar ante el silencio de la prensa ni ante la invisibilización de
ferias de libros o congresos literarios; al contrario, han encontrado los
mecanismos para distribuir sus publicaciones.
Uno
de estos autores es John Solís Rodríguez (Quito, 1974), un escritor capitalino
que decidió quedarse en Manabí, donde ha continuado trabajando en nuevos
proyectos literarios. Susurros y sombras. Historias fantasmales, de misterio
y terror (Cultura Producciones, 2026) es su más reciente obra: una trilogía
donde el terror es lo que más sobresale.
¿Se
pueden reescribir las leyendas? Solís Rodríguez, en esta colección de tres
tomos, no solo las reconstruye, sino que también aporta a las historias una
mirada contemporánea en la que varios de los personajes sobresalen. Aquí, la
fatalidad, la desesperación y el desconcierto son las marcas recurrentes. Y sí,
el miedo logra filtrarse en las escenas; un miedo capaz de hacernos mirar atrás
para saber si alguien nos observa.
Como
en toda colección de cuentos, el lector siempre tendrá su selección personal.
Entre lo más destacado, subrayo: «Medium», «El foco», «El espectro» y «La
extraña dama del puerto».
Una
trilogía que demuestra que aún se pueden continuar escribiendo historias de
terror, donde lo fantasmagórico y lo sobrenatural no dependen de una mirada
global, porque lo local es un terreno fértil, capaz de asombrarnos.

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