martes, 18 de septiembre de 2018

El deseo como abismo

Navia, desde su interpretación, materializando la obra de Palacio. Foto: José Márquez. 



En el quinto día del trigésimo primer Festival internacional de Teatro de Manta, lunes 17 de septiembre, el público conoció la obra del escritor ecuatoriano Pablo Palacio desde el monólogo del actor español Aarón Navia. Un hombre muerto a puntapiés, un cuento publicado por primera vez en 1926.



El personaje leyendo el diario donde aparece la noticia de un hombre muerto a puntapiés. Foto: José Márquez.  



Un hombre muerto a puntapiés

En Un hombre muerto a puntapiés habita un discurso sobre el tema de lo gay, visto desde el moralismo cotidiano de un país sudamericano; un retrato de urbe donde los “hombres” pertenecen a una estética reconocida y empoderada; una urbe donde aparece la sospecha de un hombre mal herido y luego muerto que ha buscado su final por el vicio de la carne, porque su gusto sexual es dañino a los ojos de una sociedad prejuiciosa; una urbe donde lo homosexual continúa siendo esa verruga de asco que debe eliminarse.     

Por eso, en la dramaturgia, se trasgrede desde lo corporal, se va sugestionando desde el movimiento que el cuerpo agonizante de un tal Ramírez encontrado en la calle es ese cuerpo que la sociedad busca eliminar, un cuerpo que debe desaparecer bajo la masculinidad de unas botas que imponen el orden “natural” de las cosas. Todo porque a este cuerpo se “le agitaban todos los tormentos del deseo”.


Navia, finalizada la obra, dialogando con el público. Foto: José Márquez.



Navia y el público 

Finalizada la obra, Navia, mantuvo un breve diálogo con el público. Las confidencias de este actor, con una extensa carrera actoral, fueron en tono confesional: su acercamiento a la obra de Palacio como catarsis; los hechos personales que lo llevaron a sumergirse en la obra del escritor lojano, con la que se identificó de principio a fin; el proceso de desarrollo de la obra, pensada inicialmente para microteatro y que fue mutando a una obra extensa y completa, entre otros.   


Fragmento de obra del grupo Círculo de artes escénicas.


 Círculo de artes escénicas

Hoy martes las obras siguen, a las 10h30 en el Centro de Artes La Trinchera el grupo Círculo de Artes Escénicas presenta su obra El gran circo de Olga la pulga, una “historia entretenida en homenaje al circo clásico (…) con increíbles números de circo (…) que ofrecen fino entretenimiento para toda la familia” según anuncia la programación del festival.  

El mismo grupo, a las 20h00, también en el Centro de Artes La Trinchera, presenta la obra El país de la canela, un “espectáculo teatro-circense-musical con tres juglares en escena que narran la aventura del ‘descubrimiento’ del río más grande del mundo: El Amazonas”.

domingo, 16 de septiembre de 2018

A cuchillo




A cuchillo (La Matemango, 2017) de Martínez Zúñiga, aborda, tal y como lo ha venido haciendo su autor desde sus anteriores obras, una exploración al Guayaquil soterrado, el que está en las calles y en su gente, y que también bulle puertas adentro.

En esta obra, la voz narrativa se centra en el deseo, el sexo y la violencia en su forma más primaria. Pasajes descarnados donde los cuerpos se aman con odio, donde penetraciones, fluidos y la sensación del fracaso aparecen con insistencia.

Micro escenas para reconocer la desesperación por el sexo, el sexo como poder, el sexo como moneda de pago, el sexo en sus más variadas y alucinadas aplicaciones.

A cuchillo, porque las escenas cortan, dejan una sensación de herida, de que algo arde en el fondo. Y solo queda acatar la sentencia final: “Bróder, ¿por qué no vienes tú mismo a ver qué pasa acá afuera?”    

sábado, 8 de septiembre de 2018

Los poetas de las bolsas tristes (fragmento)

Portada del libro de próxima circulación. 

Los poetas de las bolsas tristes es el último poemario del escritor esmeraldeño Gustavo Cañizares (Esmeraldas, 1950 - Manta, 2018). Un libro donde la voz poética se refuerza en un humor hilarante de fondo, como en muchos de sus anteriores trabajos. Sin embargo, es también el libro más íntimo del autor, donde confronta a la vida, a su enfermedad, al oficio de la escritura.   
Compartimos uno de los poemas que componen este trabajo. Un libro con el que su autor soñó. Un libro que le canta a la vida y a la poesía.   



ESQUELA AL NAZARENO DE UN CRISTIANO EN LUCHA CONTRA EL CÁNCER

Manta, enero de no sé cuántos inviernos.
Señor: Jesucristo, Mesías, Nazareno:
te escribo humilde y oracionalmente de rodillas
porque solo a ti te puedo invocar   
y zambullirme
a corazón desnudo en tu agua viva.
Y gracias por salirte del Dios tripartito
para hablar y atender
al susodicho
antiguo pescador terrenal
como yo.
Nazareno: tú fuiste un amigo
que nunca me falló.
Por eso, acudo a ti
-para que entre otras cosas-
ayudes a curarme
esta metástasis
de versos malignos, profanos, mordaces
que tozudo, sigo escribiendo.
Amigo Nazareno: ¿­Por qué será
que cuando estamos enfermos, jodidos
a punto de morir
se nos despierta un amor profundo
apasionado por la vida
y sus azúcares a cuentagotas de felicidad?
A estas horas del partido
es la conclusión a la que he llegado
porque es tan sabrosa, hermosa,
esta puta vida
que vale la pena mi panita, Nazareno,
disfrutarla unos añitos más.
Por consiguiente:
Y por la presente:
muy humildemente te pido
que intercedas por mí ante papito Jehová
para salvarme.
Y es que nadie llega al padre
sino por ti.
Quiero contarte, Nazareno,
que a estas alturas
de mi jolgorio vivencial
me invitaron a bailar
con el ánima más peligrosa: el cáncer.
Y que una mujer asiática,
furiosa, bravísima,
me está arrancando los pelos de la cabeza,
su nombre: Quimio, su apellido Terapia.
Imagínate, Nazareno,
que hasta Amanda cerró sus piernas para mí
- “porque también está enfermo su pajarito, mijito”-.
Y te hago saber, Nazareno,
-a pesar que ya tú todo lo sabes-
que ahora soy miembro de un ejército 
de guerreros por la vida
gladiadores por la salvación.
Junto a ellos
estoy humanizado hasta el delirio
y médula espinal.
Es mi familia de Solca
solidaria, afectiva
viviendo entre sueros, mascarillas, inyecciones,
biopsias, operaciones, radiografías, dietas estrictas,
citas médicas, recetas, quimioterapias
etcétera etcétera etcétera.
Aquí en confianza, Nazareno,
-clínicamente hablando-
por tan buena gente
profesionales que son
entre Santiago, Mercedes y Jennifer
se repartirán las regalías
antológicas y económicas
de este libro testamentario.
Te recalco, Nazareno,
-como dice el Presidente-
que ante esta enfermedad 
implacable, lapidaria, devoradora
siempre estuvo allí
la guitarra de mi familia,
el violín de mis nietos,
el bandoneón de mis amigos 
silbándome
desde el jilguero frutal de la vida.
Mesías salvador, Nazareno de mi alma
tú que conoces los secretos y vericuetos
de este poeta mal hablado
trasnochado, excomulgado
sabes que siempre respeté la muerte
como la consumación, exhumación
expiación de todos nuestros pecados.
En consecuencia.
-y a confesión de parte-
te pido perdón por mis pecados
y adulterios terrenales.
Porque tú bien lo sabes
que siempre fui
tras piernas colombianas,
caderas cubanas,
rostros venezolanos,
pezones ecuatorianos,
en descargo
exculpasión
-a priori-.
Salomón y David
fueron campeones bíblicos
de conquistas femeninas.
Cierro esta misiva, Nazareno,
recordándote
que es tuya mi vida
y potestad 
de dejarme o llevarme
hoy o mañana.
Empero,
desde el fondo de mí
te devuelvo mi vida
con sus encajes de dolores
 y metástasis de muerte.
Te lo digo yo,
te lo escribo yo,
navegante en un océano de cáncer
aunque tal vez mi salvación
sea el arrecife de la guanábana
y tu mano milagrosa,
purificadora, salvadora, Nazareno.
ATENTAMENTE
GUSTAVO C.B.
TU FAN TERRENAL # 1.