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domingo, 19 de mayo de 2024

Un recorrido desde el borde urbano


En Todo lo inhumanamente posible (2024, Del volcán ediciones), Diego Rojas Arias (Pasaje, 1986) reúne su obra publicada del 2013 al 2023, con un objetivo claro: acentuar lo mejor de su poesía publicada en una década y compuesta por tres poemarios que se han movido dentro del underground literario de Ecuador.

Este movimiento desde el margen no ha sido a propósito, sino asumiendo las condiciones ofrecidas por el contexto literario nacional, uno en el que reconoce su rol y del que ha escrito en su obra. Esa casa, que es el libro en mención, donde el grito convertido en poema va retumbando calles y callejones, y todos los tugurios prohibidos para otros.

Fiel a su estilo descarnado, entre la poesía de la experiencia y lo marginal, sus poemas son un recorrido desde el borde urbano, en escenarios salvajes, donde la voz poética, describe, detalla, desconcierta y sucumbe en su propio laberinto.   

Tal vez, este es el libro con el que soñó su autor (el título procede del tercer apartado de su poemario La poesía con sangre entra de 2015), una selección que, en medio del caos vivencial de su voz poética, guarda armonía. Un libro que le vendrá bien a cualquier nuevo interesado en conocer y engancharse a su obra, donde el lector siempre sale sacudido.  

 

domingo, 9 de diciembre de 2018

El poeta, un personaje en el vacío




La figura del poeta perdedor, del derrotado que va por la vida (y por las páginas desde las que se lo lee y conoce sus dramas) luchando y protestando contra todas las injusticias sobre él. La sombra que se mueve en la urbe desde sitios no recomendables; el silencioso mimetizado con el paisaje para que nadie lo señale más. El esperpento que intenta ser feliz, pero no puede porque el espacio, los seres, las condiciones socioculturaleseconómicas en las que nació, creció y se ha mantenido, no lo dejan libre.

Ese poeta, o, mejor dicho, ese personaje es el recurrente por Diego Rojas Arias (Pasaje, 1986). Un poeta ecuatoriano que desarrolla en sus poemas un delirio de reducción. Un elogio al vacío donde todo le pertenece: esa nada de la que se atiborra con gula. Sus poemas dan cuenta de una voz que desde una posición colérica se enfrenta día a día contra el sistema, contra el prejuicio, contra la desazón de una fe que se desgasta, de la que poco le queda para aferrarse a ella.

Su segundo poemario Con todos los diablos encima (Andesgraund/Todos tus crímenes quedarán impunes, 2017) es el testimonio de que el poeta como personaje sigue teniendo de qué hablar: un discurso desenfadado contra todo: el amor, la economía, las oportunidades…y una lista larga de añoranzas que parecen no cumplirse jamás.

Por eso la voz poética asegura que “los poemas son cementerios de papel / y yo lo peor que le ha pasado a la poesía” (p.13). Esto dentro de un contexto donde el poeta no escribe de temas aceptados socialmente, sino que explora y grita cosas que molestan a esos otros que odian y se odia. “Yo no nací para escribir poesía / señores / nací para destruirla” (p.49).




Pero, contrariamente a lo que se creería, de que Con todos los diablos encima es un poemario lloriqueante, cargado de frustración, herido desde el orgullo, quebrado en los sueños…se trata de un trabajo donde el humor negro, el sarcasmo, la burla hacia el yo de la voz poética persiste y funciona:
  
“lo bueno es que a nadie le pedí prestado
para construir mi infierno
yo solito le prendí las llamas
y mandé a llamar a mis demonios
no me quejo / festejen conmigo
ojalá hicieran un buen mosh
mientras les leo esto” (p.17)

Rojas, y su personaje, saben cómo darse una buena tunda y salir librado (en un ejercicio imitador de El club de la pelea) “yo soy la única verdad que tengo / pero tampoco me creo” (p.26). Una constante la de ser víctima y victimario: “un desastre esto de escribir / este constante ir hacia la deriva / hasta naufragar sobre el pavimento” (p.11).

Con todos los diablos encima ha sido desde su publicación (una acertada coedición Ecuador-Chile) escasamente comentado, como si a propósito se le diera la espalda al autor y su obra. Quizás, porque bien lo advierte la voz poética:

“si ni encerrados en sus tumbas
los poetas dejan de fregarnos
cuídate de las aguas mansas
que de los poetas me cuido yo” (p.38)

“¿Hasta cuándo me tomaré en serio esta huevada de la escritura? / ¿será por eso que no consigo novia poeta?” (p.43) son preguntas que tanto el personaje como el autor se siguen haciendo. Esto, aunque una sentencia apunte directo sobre él: “he aquí el fruto de tu vientre mamá / pudriéndose” (p.16).

miércoles, 15 de marzo de 2017

Diego Rojas Arias: “No soy escritor por encargo”

Foto de Rodolfo Párraga "Palermo".


Diego Rojas Arias es un poeta ecuatoriano cuya obra y actividad literaria a través de las redes sociales, en especial facebook, lo han evidenciado y puesto junto a otros jóvenes autores. Lapoesía con sangre entra (Marfuz, 2015) se tituló su primer poemario, un libro que lo visibilizó más en el panorama poético nacional. Sus poemas no solo aparecen en este libro, sino también en muestras que lo han acogido.
Su segundo poemario Con todos los diablos encima (Andesgraund/Charli Boliviani, 2017) fue presentado en el marco del segundo encuentro internacional de poesía Lectura de un kaníbal urbano, realizado en Quito del 22 al 24 de febrero. Con la excusa de este nuevo trabajo poético, contactamos con él para dialogar en torno a su poesía y sus publicaciones. 



Saludos Diego, luego de tu debut con La poesía con sangre (2015) entra ¿en qué otros proyectos poéticos has estado involucrado?
Saludos y gracias por la oportunidad, luego de la publicación de ese libro la verdad lo que se ha venido dando en lo personal son invitaciones a recitales de poesía en diferentes ciudades y nada más he sido invitado a formar parte de una publicación independiente en la cuidad de Loja con el Colectivo insurgente Letra Fuego, una antología llamada GRITO INSURGENTE en la que participan algunos poetas jóvenes del país, sobre todo de Loja, las nuevas voces, supongo que todavía falta mucho por recorrer y más gente que conocer.

¿Qué ciudades, dentro del país, has logrado conocer gracias a tu poesía?
Pues te comento que he estado por Cuenca, Ambato, Loja, Portoviejo, Manta, Esmeraldas, Zaruma, Cariamanga, Riobamba, Quito, Guayaquil, Ponce Enríquez, Naranjal, Durán y Santo Domingo, por ahí un par de invitaciones a dos ciudades del Perú que por falta de presupuesto y tiempo no se pudieron concretar, y eso que apenas he hecho muy poco (por no decir que nada) en lo que a buenas publicaciones se refiere, el camino apenas empieza y siempre me estoy sacando la puta para dar lo mejor, que la poesía salga de las tripas como recomienda Bukowski para que realmente valga la pena.

¿Cómo le ha ido a tu primer libro?

Pues no me quejo, a pesar que por descuido personal, lo reconozco, la obra se publicó con algunas erratas que a futuro espero poder corregir y re editar el libro mejor dicho, pues corregidas quedaron desde que tuve acceso al libro y las encontré y de que fue de un tiraje muy corto fue muy bien recibida por algunos lectores de mi ciudad y de otras partes, tanto gente conocida como gente que luego me escribía diciendo que les habían hecho leer el librito y hallaron cosas interesantes, a modo de anécdota te cuento que una vez llegando a la biblioteca de la Casa de la cultura de Machala la bibliotecaria me preguntó si todavía tenía copias de ese libro puesto que un par de adolescentes habían pasado por ahí preguntando por el mismo y bueno pues, algo mismo ha valido la pena la tinta y el papel usados en esa obra, a paso lento pero voy ganando lectores, pocos, pero los mejores como dicen en mi barrio.
Portada del primer poemario.



Para muchos metaleros la poesía sigue siendo un género hermético al cual no llegan del todo ¿qué propuesta posee la tuya para este sector?

Créeme que jamás se me ha pasado por la cabeza eso de llegar a la gente de la escena metal nacional con lo que escribo, para mí el metal es un asunto aparte y la literatura otra igual de apartado, o al menos hasta ahora no lo he intentado, obvio que si cito nombres de bandas y frases de canciones en algunos textos que tengo pero no creo que eso logre esto que me cuestionas la verdad, lo que si te digo es que, en lo personal, bandas como The Doors, cuyo vocalista era un poeta muy aficionado a Rimbaud, y al enterarme de esto yo también lo conocí gracias a Morrison, Pink Floyd, Anathema, las hermosas letras de las canciones de Bob Dylan  o ese espectacular álbum llamado ANTOLOGÍA PERDIDA de los mexicanos Luzbel contienen mucha poesía hecha música a la cual los rockeros pueden acceder y degustar sin ningún enredo, para mí primero fue el rock, la literatura llegó mucho después.

El metal y la poesía, han estado muy vinculados en este tiempo, con músicos que escriben y escritores que hacen música ¿has logrado colaborar con alguna banda ecuatoriana o del extranjero?
Tengo conocimiento de bandas que son integradas por gente que hace literatura como el caso de  Mayarí Granda y su banda Decapitados o en su tiempo Marco Martínez Zúñiga y los Abismo Eterno o El delicado sonido del trueno, pero lo que es yo te comento que hubo una banda del Perú llamada Llakiq (que ignoro si seguirán existiendo como agrupación)  me anduvo pidiendo les colabore haciendo letras para unos temas que debían titularse Nostalgias de noviembre y Amanecer incierto entre las que recuerdo, pero desgraciadamente, aunque al principio les dije que lo haría gustoso, cuando lo intente me di cuenta que no soy escritor por encargo. 



Segundo poemario publicado en febrero en Chile.


En febrero se publicó tu segundo poemario ¿cómo se logró y cuánto ha demorado concretar esta obra?
Eso fue algo tan fortuito que ni yo me lo creo que haya llegado a concretarse, esa obra se armó en un momento en que andaba más preocupado en conseguir un empleo y leyendo cosas cuando tenía tiempo libre que en escribir un nuevo libro, un día por junio de 2016, si la memoria no me falla, me escribe el poeta Calih Rodríguez, diciéndome que si estaba interesado en formar parte de un proyecto editorial llamado TODOS TUS CRÍMENES QUEDARÁN IMPUNES que lo llevaban adelante gente del colectivo Murcielagario y el editor limeño Charlie Boliviano que estaría conformado por publicaciones de poetas jóvenes, cuatro mujeres y cuatro hombres, de Chile, Ecuador, Venezuela y Perú y que si me interesaba tenía un mes para enviar un libro, así que lo que hice, aunque suene ridículo, en una de mis borracheras una madrugada agarré algunos textos que tenía listos y que han sido bien aceptados y aplaudidos en recitales y los lancé al aire y conforme los iba agarrando iba ordenando la obra, al puro estilo Nostradamus, no se me ocurrió otra cosa, no tengo ni mugre idea de lo que es un proceso editorial y eso siempre ha sido así, aunque al principio anuncié que el libro se haría en Lima se terminó publicando en Santiago de Chile por razones varias, respecto al proyecto mencionado pues las publicaciones de los libros, ya cuatro han visto las luz, los de las poetas Yuliana Ortíz, Pamela Rahn, María Paz Valdebenito y Lisset Orihuela que son trabajos de una presentación excelente y un contenido muy interesante.

Al publicarse en Chile tu segundo libro es un claro signo de que tu trabajo está logrando el reconocimiento fuera del país ¿aplica aquello de que nadie es “profeta” en su tierra?
Supongo que sí,  creo algo mismo han servido los montones de horas de ejercicio de escritura y  de lectura y la búsqueda constante de experiencias extremas para que lo que hago esté atravesando fronteras de a poco, como están las cosas en la actualidad en el ámbito editorial y literario en el Ecuador no creo habría podido publicar nada a menos que yo mismo pague para que se dé en mucho tiempo.

Finalmente ¿cuáles son los objetivos literarios para el 2017?

Pues proyectos lo que se llaman proyectos ninguno la verdad, no tengo nada en mente luego de este libro, estoy escribiendo cosas, corrigiendo otras, intentando hacer cuentos, unas ideas para una futura novela que no se si logre escribirla, haciendo apuntes y leyendo lo más que pueda, pero solo eso o por lo menos hasta ahora no he mentalizado nada de pronto un tiempo después algo se me ocurra, pero por lo pronto nada, haré un pequeño pare para organizarme y luego ya veremos que ocurre.