sábado, 29 de diciembre de 2012

Jack Black: humor, rock y flatulencias


Jack Black (1969) además de ser el tipo que mi esposa odia por aparecer cada vez con más frecuencia en mi televisión, es un actor, músico y comediante estadounidense (originario de Santa Mónica, California) que ha logrado una notable desfachatez en sus distintas caracterizaciones, todas confluyendo en un mismo cause: el humor, donde lo ridículo, sin vergüenza, torpe, asqueroso y chocante de la vida aparece como su mejor repertorio.



El Black más recordado

Su histrionismo posee una marca particular que la ha manifestado en películas como: Alta fidelidad (2000, cuyo papel de reparto como vendedor de discos de vinil y “consejero” de su jefe ya dejaba ver hacia donde se encaminaban acertadamente sus interpretaciones) Amor ciego (2001, nos demostraba que se puede ser un bagrero sin conocimiento de causa, o sea desconociéndose como tal, aferrado a los artificios que la hipnosis o el amor desarrolla) Envidia (2004, donde su invento: desmaterializador de excrementos, nos reflejaba con un humor negro de fondo, esa recurrente necesidad de las personas por hacer desaparecer su mierda y la que los rodea) Nacho libre (2006, una sátira desencantada donde el personaje de Black busca apartarse de la mediocridad rebañista del sacerdocio, para encontrar “libertad” e independencia mediante la lucha libre) Por favor rebobinar (2008, donde el actor logra ser actor, adaptando nuevas versiones de películas taquilleras, para salvar la tienda de alquiler de films en vhs donde trabaja) Tropic tunder (2008, en el papel del actor fracasado que tras su “incomprendida” película de la familia pedorra -donde él caracteriza a todos los personajes- se aferra en una nueva producción que pone a prueba su valor y fuerza de voluntad. Film donde refleja, una vez más, su apego en mostrar sinvergüenzamente aquella naturaleza desdeñable para muchos) y Año uno (2009, que intenta ser una sátira de la historia bíblica, pero que no representa nada nuevo en su carrera, recurre a un humor trivial y forzado que pasará fugazmente al olvido. Teniendo en cuenta que sus personajes jamás han sido ingeniosos, sino fracasados en busca de reconocimiento).



El Black rockero
Caso aparte son Escuela del rock (2003) y Tenicius D: la púa del destino (2006) donde rinde a su manera un tributo al rock y metal, la música que lo llena, la que ha logrado destacarlo sobre los escenarios (junto al también actor y músico Kyle Gass conforman la banda Tenicius D, que ya cuenta con dos trabajos en su discografía); cantando, susurrando y gritando las letras más incoherentes y divertidas, producto de su torcida percepción del mundo. Filosofía personal y concepto lírico que ha encontrado miles de seguidores.
El Black animado
Su mérito es mostrarnos que la ridiculez no tiene límites, que de la mínima oportunidad se puede aprovechar para elaborar un fácil desliz al humor. Por ello sus papeles nos retratan a antihéroes, seres que rondan desde las sombras en busca de un poco de luz que los visibilice. Entonces no es coincidencia que sea la voz y motor de Po en la película animada Kun Fu panda (2007, un panda gordo y perezoso que gusta solo de comer y descansar, un don nadie, que logra convertirse en un héroe no convencional).



El Black dramático
Pero todos alerta, sus participaciones dramáticas no llevan a ningún lado, no le aportan en su carrera como comediante, por ello no se atrevan a verlo en King Kong (2005, con filmadora al hombro en busca de la bestia mitológica) El descanso (2006, sintiendo el peso del amor no correspondido) y Margot y la boda (2007, donde su drama personal en vez de conmover divierte).


 


El Black desconocido
Mi esposa puede, por ahora, dormir tranquila, no he decido ir en busca del Jack Black que se iniciaba en los noventa, basta con recordarlo en Marcianos al ataque (1996, donde aparece brevemente para ser aniquilado por los invasores) para ignorarlo en Enemigo público (1998) El chacal (1997) The cable guy (1996) Bye, bye, love (1995) La historia interminable III (1994) Demolition man (1993) En vuelo (1993) y Ciudadano Bod Roberts (1992).

Jack Black, un actor que no se reinventa en sus papeles cómicos, pero que gracias a esa linealidad de sus personajes ha logrado un estilo característico que asegura, por lo menos, una buena ronda de carcajadas para el espectador. Quien dijo que los gordos tienen gracia (no todos) no se equivocó.
(Texto publicado originalmente en la revista de cine Fotograma # 3, 2010)

lunes, 24 de diciembre de 2012

Corporeidad y devoración en el espacio urbano


Freddy Ayala Plazarte, compartiendo su lectura en torno a Trilogía de la carne.



Por Freddy Ayala Plazarte


El espacio urbano es uno de los tópicos recurrentes que practica la literatura contemporánea, más aún al plantear visones de la realidad en torno a una poesía urbana en la construcción de identidades en Latinoamérica. Asimismo vale apuntar que la vanguardia indigenista y maquinista, hacia los 30, mantuvo adhesión con el espacio urbano, de modo que en Ecuador no hay excepción ni aislamiento del espacio urbano, uno puede escribir de un pasado primordial desde la ciudad o quizá, escribir de un suceso acontecido en un bar de la ciudad estando en una montaña, la poesía no deja de contener una dimensión urbana.

En el marco de esta tradición urbana incide la poesía del mantense Alexis Cuzme, como la de otros contemporáneos, porque se escribe en el espacio urbano. Y ahora nos presenta su último título denominado: “Trilogía de la carne”, que aglutina los poemarios como Club de los premuertos, Bloody city, y Legado de Carne, en los cuales el poeta configura una imagen violenta de su entorno, y por eso la carne, la muerte, el cuerpo, el sexo. Es de mencionar que en “Trilogía de la carne” el poema se plantea como un misántropo de su propio cuerpo, porque asume una identidad individualista que inspecciona el rechazo social, la negación de la completitud del cuerpo, como espejo profano del mundo.

En poemas como: Hedor, Sopor, Asfixia, Despojos, Manicomio citadino, Danza macabra, Corazones para la muerte, Vecindario, Black metal, Cruz invertida, Made in Satán, Negación, Al final de Sabat, Podemos mentirle al placer, Mi novia moribunda, se puede asumir la devoración del cuerpo-poético, cuerpo-social, cuerpo-yo. La poesía de Cuzme incita al lector a reintroducirse en el espacio negado y de los fluidos corporales para escudriñar en el poder siniestro de la otra realidad que proyectan los sentidos. 



Leyendo algunos poemas tras la presentación de Freddy.

Además, la poesía de Cuzme emerge como una resistencia al orden normativo de la sociedad, transgresión necesaria que practica el poeta, porque además defiende su lugar de enunciación; su condición de rockero le motiva poetizar, a resumir la existencia a la muerte a un síntoma de rebeldía, de sentirse vivo entre inertes realidades, no es el poema, ni el poeta el que está muerto, paradójicamente no es un lenguaje que invoca a tánatos, mas bien, es la excesiva recurrencia al ojo, la visión, el consumo, que se proclaman como actos profanos y mundanos de la realidad, es la sociedad que reproduce la decadencia de un tiempo comestible que devora cuerpos; un erotismo radical que enmaraña la sangre, el pus, la mentira, el sexo.


En este sentido, “Trilogía de la carne” es un libro que asalta la dimensión corporal y urbana, de las cosas, objetos y personas, si el poeta recurre a la violencia precisamente es porque la violencia es una dinámica constitutiva de la civilización; en los rituales, sacrificios, acaso la violencia divina ha generado una violencia profana. La violencia hacia el cuerpo funda la contradicción, de quien ya no quiere poblar ese cuerpo. En la poesía de Cuzme el cuerpo y el espíritu están separados, radicales, inconciliables. Quizá vale admitir, aunque suene contradictorio, espiritualiza la violencia.

La poesía de Cuzme es una contestación al tiempo de su cuerpo, a su espacio corporal, es una devoración permanente del yo para instaurar un yo caníbal, antropófago que se devora en la mirada del otro. Acaso es su natal Manta una ciudad tropical, marítima, donde transita la violencia, entonces aquí la poesía es un deseo, una queja, que le permite devorar marcas, cuerpos, miradas, placeres.




Junto a los broderes Cristian López Talavera, Agustín Guambo, Freddy Ayala Plazarte, Pedro Gil y Juan Secaira.

Es evidente que las ciudades contemporáneamente son el escenario donde se inscriben macro discursos como el género, la raza, lo étnico; relaciones sociales que establecen luchas simbólicas, intercambio de sentidos. En este sentido, Cuzme profana los valores morales de la ciudad y abre la experiencia de una corporeidad fragmentada, negada, abyecta, donde el poeta se mira a sí mismo en la fealdad de un tiempo, que es capaz de desnudar lo que calla el otro.


“Trilogía de la carne” establece un juego visual de lo profano y siniestro, aquí la ciudad es el escenario heterogéneo donde cohabita el malestar individual y colectivo. El repositorio de una sociedad cansada, vieja, que se actualiza en la medida que practica rituales de devoración y consumo. De modo que, pensar la ciudad en términos urbanos implica también pensar en quienes la habitan, más aún, las ciudades que habitan en cada interioridad, en este marco se puede considerar “Trilogía de la carne” como una experiencia visual para problematizar la corporeidad y el espacio urbano.


Y no obstante, en dicho espacio urbano y corporal la poesía se plantea como una resistencia que sobrepasa los límites de la rutina, de lo aceptado y no aceptado ante la mirada, “Trilogía de la carne” refuerza el poder siniestro de los sentidos, ese “yo interior” al que a veces se omitiría enfrentamiento entre civilización y barbarie. Alexis Cuzme desde un ambiente tropical proyecta el rostro urbano de su interioridad, es la poesía un estado de ánimo del mundo, porque quien escribe poesía funda las dimensiones entre el ruido y el silencio, lo material y lo espiritual, matiza el desencanto que siente un rostro ante el espejo, cuando ya no hay espacio para la niñez o la vejez del mundo, si se puede asumir que la infancia del mundo, fue tan antigua como la vejez que habita en la infancia de cada antigüedad.
(Texto leído el jueves 15 de noviembre en la presentación del poemario Trilogía de la carne, en el marco de la Feria Internacional del Libro Quito 2012, FIL'Q)

domingo, 23 de diciembre de 2012

Miss o' ginia



Gore, esta palabra puede resumir lo que es Miss o' ginia (Doble rostro, 2011) de Fernando Escobar Páez (Quito, 1982). Una obra repleta de postales horrendas, de historias de perdedores, donde la venganza es un deseo realizable, donde el desencanto de la voz narrativa confronta las cotidianidades del amor y el sexo.

El personaje de estos relatos se enfrenta contra los convencionalismos morales y éticos de la sociedad en que se encuentra, y en esta anormalidad (donde las drogas, el alcohol y el sexo duro son una constantes) funciona cada una de estas historias.

Libro no recomendado para mojigatos(as) de pocas lecturas y vida. Menos para las feminazis (las "musas" del personaje). Sí para dementes, desesperados, ansiosos por escenas de sexo hard core. A ellos, a todos los "dañados", nada peor que empalagarse en estas páginas.

Ahí unas cuantas frases rosas:  

Cuando follo con Rosa necesito tener cerca una bolsita negra de plástico donde quepa mi cabeza.
(La bolsita, p. 27)

Mi terapeuta me pidió que intente masturbarme como la gnte normal: pensando en mujeres bonitas y adorables, pero no puedo (...)
(Mi terror, p. 83)

  

sábado, 22 de diciembre de 2012

Testigo


El descabezado espera su fin, una llama que lo reduzca a cenizas.


Joshi espera víctimas, víctimas que intenten algo contra el hogar que resguarda.  


En las gradas de la cancha los niños quieren ser "malditos". La manada es el modelo.


En la cancha alguien apunta, pero aún no apreta el gatillo.


En la esquina las tardes y las noches son "sabroshas".


Sobre este escalón un segundo cuerpo espera ser descubierto. Las detonaciones darán aviso.


El tendero fue en busca de cigarrilos, al regresar, el "cliente" le dio el recado: cinco tiros que lo acabaron.


jueves, 20 de diciembre de 2012

El libro del cáncer


La muerte. El vacío. La soledad total. El libro del cáncer (Ámbar, 2012) de Augusto Rodríguez (1979) confronta la ausencia donde un padre, un hijo y la nada son un todo apaciguado en fondo blanco.

Resalto algunos versos:

Veo aparecer  la vejez por el hueco de la cerradura
Sé qe en esta ocasión mis ojos no se equivocan
Sé que la vejez quiere arroparme con su sábana
Sé que quiere crear un nido de aves en mi cerebro.
(Cuadernos de infancia, p. 16)

Antes que mis hijos se peleen mi sdeudas pon tu sonrisa y tus ojos en mis manos y que eso sea mi único paraíso.
(La ciudad del cáncer, p. 19)

dime si he muerto y por qué todavía la mariposa de tu cuerpo se nclaen mi pecho.
(El pez de mi cuerpo, p. 38)

Más allá de la calle invisible está la última frontera que nos divide, la última frontera que separa la cordura de la locura, la enfermedad de los huesos, el cáncer la fiebre amarilla, el dolor de los divididos.
(La última frontera, p. 44)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Bonzo



Alucinado, chocando contra todo y todos, listo y preciso para estorbar tardes apacibles, así he encontrado a Bonzo (El quirófano ediciones, 2012) de Luis Alberto Arellano (1976). Por eso algunas rayas sobre sus páginas:

No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus espaldas / Todo pertenece a Nadie
(Efecto nocturno, p. 8)

el cielo es un enjambre insectívoro de fetos
(Arenas movedizas y la palabra ángel, p. 13)

Sé que esta es la ciudad / he visto amenazarme a sus hombres por el cuello antes
(La máquina de matar el tiempo, p. 31)

martes, 18 de diciembre de 2012

Mi patria es el infierno



Mi patria es el infierno (El Conejo, 2012) de Calih Rodríguez, es un poemario donde lo necro (en sus figuras tétricas y sentimiento luctuoso) sadomasoquista y una alegoría al lado más torturante del cristianismo, son los temas a los que se aferra la voz poética.



¿Qué busca ahora Hades sentado en mis rodillas?

-busca otra muerte-

espero que se la mía.

(Elegía a mi hermano muerto, p. 66)



Con reiteración, el infierno (desde la visión de un católico expiando sus “pecados”) se refugia tanto en las historias que el personaje (una mezcla entre dos alucinados Morrison y Bunbury) revela, tanto como las que revela de otros (A Dylan Thomas o Segunda navidad para Rimbaud).



Yo por mi parte me confesaré un poco, y dejaré mis

pecados al cuidado de otro, ese otro lleno de infiernos

inventados, ese ser que está autorizado bajo la sotana

negra para justificar nuestras culpas.

(La misa del domingo, p. 43)



Pero también, esta poesía, en medio del luto, se vuelve una denuncia a la hipocresía del sistema (sobre todo de aquel al que se aferra para la purga).



Entonces estos poemas, sus títulos, historias, reflejan un infierno que se volvió una patria, una repleta de ausencias:



¿Cuántos amores muertos guardas en tu sexo?



Destrocé mi mandíbula de cera como mar vencido

Para cavar aullando el pozo invertido de tu entrepierna;

Nunca, nunca hay oro en las profundidades, amor mío.

(Sirena, pp. 32-33)



Ahora estás lejos, engordando en otros brazos, tratando de ser cada día menos mía.

(Página en blanco, p. 59)



Y que se concibe como un reducto final, un acabose:



Apocalipsys



De pronto la negra estela de sombra

Cubrió la ciudad infinita

El goce muerto del llanto y el bastardo

Desinterés por la vida opacaron el cristal

De los automóviles y las calles como

Espinas en un rictus de ahogada esperanza.

Tus manos temblaban en la mitad de mi rostro

Y mi rostro buscaba tus rodillas

-no podemos huir de la isla de los desesperados-

La oración del fuego limpiaba su condena

Entre escombros de banas profecías

No recuerdo tus últimas palabras, ni tampoco tus gestos.

Guardaré la imagen de tu muerte,

Como una cruz para mis ojos muertos.



Mi patria es el infierno, es un poemario oscuro, habita en el fondo de cada poema una historia de honda significación. Rodríguez puede refugiarse con ira y locura en las sombras. Su canto de llanto y rabia ha empezado a propagarse.