jueves, 22 de septiembre de 2011

Ojos de perro azul # 2



Qué saludable que los autores, a veces ante las puertas cerradas de los diarios y medios especializados, vayan asumiendo con responsabilidad y persistencia la creación de revistas literarias, donde nuevas voces empiecen a darse a conocer dentro de un contexto cada vez más saturado por escritorcillos de pantalla.



Cristian López, es un joven poeta que tiene claro a dónde desea llegar, cuáles con sus alcances y sus limitaciones dentro de un medio como el nuestro, donde cada apuesta cultural es una puesta económica que no regresa.

Bien por este segundo número de Ojos de perro azul, revista que además de contener creación literaria acierta con artículos necesario en la comprensión de la historia literaria del país. Ojalá las ganas y los recursos no se le agoten a su editor.

martes, 20 de septiembre de 2011

Ernesto Intriago: “Me apoyo en el humor como pretexto y catapulta”


A Ernesto Intriago lo conozco hace rato, desde antes que pisara el terreno y aulas universitarias, desde que su poema en torno a su hermana Karla se construía sin saberlo, desde que sus primeros poemas se publicaban cada domingo en la prensa local, desde que su padre lo llamó poeta y luego Pedro Gil lo bautizara del todo.
Este año apareció su segundo poemario -
Dedicadencia- y es un trabajo que demuestra su madurez e intenso trabajo por legar una poesía representativa, no solo de Manabí, si no del país.
A propósito de una de las recientes presentaciones de su poemario, mantuvimos un diálogo ameno (aunque un poco serio para el humor que derrocha desde su poética) necesario para todos aquellos que deseen conocer desde el fondo a este autor.


Sin duda entre tu primer poemario y este Dedicadencia se evidencia mayor madurez poética ¿cuál fue el proceso creativo aplicado?
El Taller Literario Soledumbre entró en una etapa de “avanzada” como lo denominó el director del taller Pedro Gil, a partir de esto, asumí, asumimos todos, el compromiso con la palabra y lo que conlleva avanzar en el proceso, ir en búsqueda de la voz lírica, detenerse a reflejarse y darse cuenta que el reflejo es auténtico y no una fotocopia de otro disfrazada de uno. Nuevas lecturas, críticas más sesudas, la idea de que afuera esperan lectores y lectores.




Ernesto el "poeta galán"

El juego de palabras y el humor han sido una constante en tu poética ¿intrínseca manifestación de repudiar la realidad?
Sí, y ayuda la duda, el constante cuestionamiento de lo establecido. En algún momento hay que transgredir la norma, irrespetar las reglas, rebasar los límites de la gramática solo de la gramática, me apoyo en el humor como pretexto y catapulta, hay que virar la tortilla de la realidad, para que no asuste. Aclaro que la gramática y el buen uso del lenguaje es la bandera del escritor, pero si mi vecino dice ‘lo juimo’ por ‘vámonos’ prefiero que un verso diga ‘lo juimo quedito’ que ‘vámonos en silencio’. No escribo para los matemáticos del lenguaje. Repudio a quienes repudian lo que no se debe ni puede repudiar.

¿Consideras que la poesía actual mantiene un discurso unificado? ¿eres parte del mismo?
Los que estamos en este tiempo, ahora, en esta vida, respondemos a nuestro entorno, desde allí pueden coincidir los discursos, desde esos referentes parte mi poética. Sin embargo no soy parte de ningún discurso ni intento serlo, si a otros poetas les va bien, digo les va bien siendo invitados a encuentros de escritores en otros países, recibiendo reconocimientos, premios, publicaciones cada seis meses a partir de un discurso unificado o temas puntuales donde gira la poesía, entonces ya entiendo por dónde va la cosa poética del país, aún así no me alienaría, como no se alienan ni alinean otros escritores contemporáneos que también mantienen sus discursos.

El doble sentido en los versos abre la posibilidad de múltiples lecturas en los poemas ¿estos elementos fueron planeados en su escritura?
Surge desde la palabra misma, la riqueza del idioma que me permite crear el verso de lecturas múltiples, tiene toda la intención del caso, mas no fue planeado, así hablo, por lo tanto así escribo.



Ernesto junto a dos de sus hermanos


Todo poeta, aunque no lo admita, escribe para un nicho de lectores ¿cuál sería el tuyo?
Escribo para mí, para algunos y para nadie, como Vicente Aleixandre: “Para todos los que no me leen, para los que no se cuidan de mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren)”. No escribo para ningún nicho porque no pertenezco a ningún nicho.

Dedicadencia va más allá de las simples dedicatorias ¿qué tenías en mente cuando titulaste este trabajo?
“La última vez que dedico un poema”. Eso tenía en mente, lo subtitulé “La última Dedicatoria”, de allí el título. Los poemas de este libro no surgieron “para” sino “por” las personas que aparecen en él, es a la vez una gratitud. Hay que ser grato. Hubieron dedicatorias que desaparecieron, a veces hay que ser ingrato, aunque duela al desagradecido y al ‘inagradecido’, este libro también tiene algo de desgraciado.

Uno de los poemas más emotivos que encuentro es Lindo era ser tu hermana ¿cuánto pesa lo biográfico en tu poética? ¿es cierto que uno siempre regresa al núcleo familiar para poetizar su vida?
Este libro tiene mucho de mi familia, no regresé a ella para poetizar mi vida, todo lo contrario, es mi punto de partida, ese es un gran peso emocional. Todo poema parte de un motivo, por ende tiene emociones. El poema al que haces referencia es mi favorito, lo dediqué a mi hermana favorita, de mis cuatro hermanos solo a dos no nombro en el libro, ya les llegará su hora. Somos seis, por lo tanto sacando bien las cuentas, sólo tengo una hermana… a la vez ella conmigo tuvo la hermana que no tuvo, desde allí quise escribir el poema, es una afrenta al machismo si se quiere, es esa transgresión a la que me refería anteriormente. Es sin duda el poema más conmovedor que he escrito porque con ella viví los ratos más tristes y felices de mi infancia, adolescencia y juventud, mi hermana es una mujer muy valiente, no me pondría en sus zapatos, solo me puse sus zapatos para verla feliz.

Eres de Manta, sin embargo en La tarde llega tarde y acongojada rindes una especie de tributo a la ciudad que te acoge: Portoviejo ¿es así como vez a esta urbe, como una caricatura en constante renovación?
‘La tarde llega tarde y acongojada’ es repudio puro a quienes mantienen en letargo a esta ciudad, políticos, y algunos periodistas radiales, gentes que se creen dueños de Portoviejo. Esta sátira al Canto a Portoviejo tal vez me haga ver como un mal portovejense, pero responde al momento, Vicente Amador Flor no hubiera escrito los versos que escribió si viviera en esta época, por mucho que se ame a una ciudad, creo.

Hay que reconocer que como poeta estás construyendo una obra interesante, este segundo poemario reafirma este compromiso con las palabras ¿qué debe esperar el lector de parte de Ernesto Intriago?
‘Lo que venga –broder–, lo que venga’. Ya sabré afrentarlo. El compromiso sigue.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Un libro que busca problemas




¿Qué hacemos cuando nos pesa lo moralista, lo ético y lo “bueno”? ¿Qué hacemos cuando los impulsos naturales de la carne, invocados a gritos, son sofocados por la frustración?.

Carne tierna y otros platos es un libro que busca problemas al prejuicio, al machismo estentóreo y lineal existente. Su propuesta va contra corriente: provocando las historias de finales felices, desencantando con reiteración cada propósito carnal, donde el amor es de ultimátum, recreado con desesperación, aniquilado antes del fin. Y el sexo, aquel del cliché inolvidable, bestial, desenfrenado, sofocante y aliviador, jamás llega a ser en su totalidad.

Es un libro problema porque sus personajes (femeninos, próximos a un feminismo complicado) nos demuestran desde sus diálogos, acciones, escenas tonificadoras y también apabullantes que en el amor persiste el desencanto, la flacidez de los encuentros desapasionados, las pasiones truncadas, un todo caótico arrastrándose en un silencio atronador.

Estos personajes tienen claro su objetivo: no seguir la tradición pacata que el sistema y sociedad moralista continúa imponiendo desde sus distintos escenarios. Estos personajes saben defenderse, exigir, desmoronar cuanto sueño imposible aparezca en el camino. Estos personajes reclaman amor, pero en el proceso de obtenerlo, degüellan sin compasión alguna la esperanza deslumbrante que toda mentira contiene.

Por ello atinan a compartirnos sus secretos de cama: “Nano se derrumba a los tres y aguantándose a los ocho minutos” (Polvo de gallo). “Impresionó su rapidez para dejarme en piel, el primero que no se atora en los gafetes del sostén. Pensaba mientras me aplastaba su pecho: este tipo promete. Abracé esa inmensa carne blanda, blanca y pecosa, esperé el debut de su miembro en mi noche de aniversario. Sentí dedos, sentí lengua, seguí esperando” (Noche de aniversario). “Tana lo sintió pequeño, pensó hacerlo cambiar de postura, subir para que le toque el punto, se lo iba a decir cuando vio la mueca acentuándole las arrugas y un largo jadeo anunció que la función había terminado” (La última gota de un cínico). “(…) claro prefirió chuparme porque no logra una erección” (Amor humo).

Secretos narrados desde la impotencia, desde la exigencia de algo mejor y duradero, de ese algo “varonil” que satisfaga, que aplaque el hambre de carne, una carne libidinosa que se cansó de la decepción.

Y es que la carne, como elemento continuado en esta obra, aparece desde dos francos: la primera latiendo por otra, buscando perforar y ser perforada; la segunda apareciendo entre los dientes de un comensal y desmembrada en el hocico de un perro hambriento. Así lo genital y lo nutritivo, dentro de las tramas, encuentra asidero. Tanto en ese yo femenino hiriente, sin vergüenza, que nos dice desde el fondo que quiere y puede atreverse a más, acabar con la hipocresía y rituales sexuales a los que se ve agobiada. Como el que a través de sus monólogos interiores nos descubre el odio incontenible a la normatividad, o a lo que creemos es lo “correcto” dentro de un machismo increíble, por obtuso.

En este Carne tierna todos buscan la posesión: estar y ser engullidos por alguien; perdurar más allá de los cuartos, de una fiesta popular, en medio de un basurero, dentro de un bus, junto a ávidos y desfachatados comensales. La voz narrativa, múltiple en sus situaciones, idéntica en sus necesidades, se impone. Colérica avanza ante los amantes “flojos”, los traicionados por el orgullo sin erectar, los que aferrados al vicio del tabaquismo no reconocen su decadencia, los aniquilados por la voracidad de su carne no complacida.

Si hasta ahora, lectores, no hallaron el libro problema, el desmitificador, el hiriente, el de secretos a voces, el negado a callar por la sumisión irracional que persiste en algunas débiles, pues éste es el LIBRO. Una obra, a la que su autora, sin duda, le legó toda su dureza.

martes, 30 de agosto de 2011

Yuliana Marcillo: “A veces algo de romanticismo absurdo me viene bien”


No debería haber mujeres buenas es un título que en estos días viene bien, está por estrenarse la serie “Niñas mal” en televisión nacional (con el cliché de las Lolitas a cuesta), desde facebook los perfiles femeninos exprimen sus lamentos, en los diarios las páginas repletas de mujeres golpeadas, de amantes decepcionadas llorando por lo ido, de imploraciones constantes ante el amor ausente… todo como un desesperante telón de fondo.
Y es que en este poemario, contradictoriamente, mientras se canta y vocifera a la falta de amor, a las traiciones, a las ausencias más incomprensibles, lo que persiste y se evidencia en los versos es el llamado del amor incorruptible, el que toda “niña mal” persigue con devoción.
Yuliana Marcillo, desde que expuso su poesía a un mayoritario y temeroso público manabita (en el contexto literario), no ha dejado de ser una poeta de temple, sin miedo, decidida a decir cuánto siente y vive. Como pocas.
Resolví que debía conversar con ella, infiltrarme más allá de los versos, saber si en verdad poeta y voz lírica se fusionaron en el proceso creativo. Eso, saber más de ella mediante su poesía. El resultado ha sido complaciente.

¿Qué recuerdas de tus primeros poemas, eran contrarios a los de tu ópera prima?
Mis primeros poemas son una vergüenza. He tenido borradores malísimos y los sigo teniendo. Incluso hubo un par de Soledumbre que no sabía si incluirlos en No debería hacer mujeres buenas. Me hicieron pensar. Terminé por ignorarlos, el volumen es lo de menos. Hay algunos que leo y releo y a mí ya no me dicen nada. No son contrarios a los de ahora, pero estoy convencida que los de ahora son más maduros.

¿En qué momento te aniquilaron el amor y creaste tu manifiesto No debería haber mujeres buenas?
Justo en el momento que crucé la línea que cruzan las niñas para convertirse en mujer, justo cuando dejé mi casa de caña para venir a estudiar a Manta, justo cuando comencé a creer, justo cuando me hice vegetariana, justo cuando me enamoré del verbo leer, justo ahí me aniquilaron el amor. ¿Buen momento no?





En lo personal lo considero un poemario desgarrador porque analizas desde sus entrañas el tema de las relaciones fallidas, pero me inquieta ¿todos estos ejemplos los has reconocido desde una cama?
Ja ja mi estimado Alexis, recuerda que "se puede ser puta sin necesidad de abrir las piernas". Me encanta cuando me hacen esta pregunta. Me encanta que el lector se cuestione el asunto. Que se pregunte si es mi cama o la de la vecina. De la única forma en la que yo me podría meter en la vida de los demás, sería para luego escribir fragmentos, frases, circunstancias, etc. Y para ser justos la mía también va en la colada.

Y aunque las escenas sexuales (posesivas y traicioneras) aparecen en tu poemario con insistencia, en el fondo es una voz colérica que clama por “amor”, ¿lograste exorcizar tu pasado del todo?
Justo mi médico (uno nuevo) me dijo hace unas semanas que todos buscamos amor y que no me avergüence de eso. La voz de fondo de mi libro es la misma voz de las mujeres buenas que buscan amor, sólo que a mi manera. Te diré que los fantasmas siguen intactos, incluso a veces hasta llaman. ¡Imagínate!.

Contrariamente ¿qué tan bien le puede ir a una “mujer buena” en la poesía ecuatoriana?
Fielmente pienso que a toda persona buena (llámese esto a todo el que obra bien sin joder a nadie) le va bien en la vida, de cualquier forma que sea. No sé si haya que ser “buena” o “mala” para que a uno le vaya bien en la poesía. Aún me cuestiono a qué territorio pertenezco y me queda el consuelo de que siempre podré convertirme en uno de mis personajes y hacer lo que se me dé la gana mientras escribo.

¿Continúas creyendo en las “bobadas que dicen los textos rosas”?
A veces leo cuentos de esos con finales felices para salirme de la realidad y porque a veces algo de romanticismo absurdo me viene bien. También para aprender y desaprender.





¿Cuántas veces te has vuelto torpe en el amor y cuánta de esta torpeza te ha servido de material poético?
Todas las veces. Así: TODAS. Mi abuela me solía decir que uno no debe sufrir por gusto. Algo debe quedar. Entonces toda esa leña quemada ha servido para delirar en momentos en los que sólo soy yo, la extraña y un montón de versos por nacer.

Para los poetas no es tan fácil vivir a través de sus personajes, porque siempre y en el momento menos pensado están exponiendo su vida a través de ellos ¿cómo te proyectas en tus poemas?
Justo hace unos días un amigo me preguntó si yo había sido violada por mi padre, por el poema que lleva el mismo nombre y que está en No debería haber mujeres buenas. Es complicado. Uno no sabe en qué momento el personaje cruza la línea, engaña al escritor y se convierte en uno solo. Si yo no conociera a Yuliana Marcillo pensaría que es una mujer de armas tomar, le daría la razón a sus compañeros del trabajo que piensan que está loca, y finalmente, al leer el libro, podría concluir que la tipa no es está tan zafada.
Así es como me intento proyectar ante los demás, que perciban el fondo de cada poema, que noten que hay sentimiento, dolor, rabia, errores, desconsuelo, pero también perdón y ganas de seguir luchando hasta que vuelva a salir el sol, que para eso, apenas y necesitamos una noche.

Quizás la pasividad de la portada y el título no descubre la poesía descarnada que habita las páginas, donde eres la bala, perforando la realidad pacata que pocos pretenden reconocer ¿cómo le ha ido al libro y a ti?
Mi mayor satisfacción es que una señora de unos cuarenta años me comprara el libro y que después me confesara que es ella. Que ella está en mis personajes. Y eso fue maravilloso. Uno hace a diarios desastres en esta vida, pero cuando escuchas algo así, la cosa cambia. Te puedo decir que me siento realmente bien. Uno debe vivir para servir y cuando sientes que sirves, de alguna manera, moviendo alguna sensación o causando alguna rebelión es cuando puedes decir: valió la pena. Mi madre lo ha leído y esta vez no me ha cuestionado. ¡Qué más te puedo decir!

Finalmente ¿cuánto le debes a la poesía manabita? ¿cuánto a las señoras poetas contemporáneas que tienen nauseas al nombrar un pene y vagina en sus textos?
No le debo nada a esas señoras y mis mayores respetos para ellas. Creo que todo tiene su época, su lugar, su espacio. Este es el mío y en este lugar no están invitados la moral ni los prejuicios, porque no se trata de insultar o ubicar palabras obscenas porque se me da la gana, sino de saberlas utilizar, sin caer en la vulgaridad.
Cuando comencé a hacer literatura yo jamás había leído una novela, no sabía de poemas, no sabía de escritores ni de cultura, no era parte de la “academia” de eruditos. El único a quien debo agradecer es a Pedro Gil, mi maestro, por encaminarme y presentarme a tantos locos interesantes, muchos ya están muertos, otros andan por ahí haciendo de las suyas, como yo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Diana Zavala: “Lo mío son las historias de largo aliento”


Carne tierna y otros platos no es un libro de cocina (como he escuchado preguntar con reiteración a algunos incautos interesados en el título), aunque dentro de sus páginas haya presas, desmembradas y sazonadas con las que podemos preparar platos para degustar el paladar morboso que nos acompaña en cada mirada alrededor. No, este libro, es una rareza escrito con las uñas afiladas, desde camas pegajosas, frente a sujetos ególatras y machistas, todo porque sus historias buscan problemas: desmitificar las ausencias del amor, reafirmar la naturaleza sexual femenina y sobre todo desentrañar a la soledad desde sus relaciones, sus conflictos, sus manías intrincadas y muchas veces decepcionantes.
Hay platos que me han sabido agridulces, otros han resultado manjares con lo que he repetido hasta el hartazgo, por ello con el afán de conocer esta receta no convencional desde tierras manabitas, me puse en contacto con su autora, Diana Zavala, una periodista entregada a la perfección y una escritora obsesionada en sus historias.

Diana Zavala es un nombre que ha empezado a sonar fuerte con esta ópera prima ¿cómo le va emocional y laboralmente?
Tan de perlas que estoy sola como una ostra, ja. Estoy tratando de ser menos yo, lo cual podría leerse menos perfeccionista, intento (y me cuesta) no exigirle a los demás que vayan a mi ritmo. Aparte de mi trabajo como asistente de comunicación en Mar Abierto, colaboro cuando hay chance con las revistas SOHO y Mundo Diners, y me he dado cuenta que freelanceando es donde me siento más cómoda; la tiranía de los cierres en los diarios no me gusta. Lo mío son las historias de largo aliento y para eso hay que tomarse su tiempo.

Carne tierna y otros platos es un título muy sugestivo de fuerte connotación erótica y sexual ¿fue este el propósito que buscaste desde la portada?
Te daré un secreto de cocina, el libro se iba a llamar como un cuento que es mi niño mimado: Manos de Licenciada, el apellido era ‘y otros relatos’. Pero un mini exit poll realizado en el círculo dio como resultado que el título no funcionaba para contener al libro. Tocó buscar entre otros cuentos y ahí estaba Carne Tierna, que no es el más fuerte, incluso hay uno que se llama Polvo de Gallo. En una sesión de taller literario puse a consideración este título que parece de cocina, y en una lluvia de ideas salieron con una pizca de malicia los otros platos. Después nos dimos cuenta que iba bien con la colección de literatura de Mar Abierto que se llama Almuerzo Desnudo...y con el latido de las historias. El ilustrador trabajó con todos estos ingredientes, le salieron varios platos hasta llegar a ese sabroso que conquistó a todo el equipo de la editorial.

Autor y personajes tienen caminos distintos, sin embargo nunca deja de filtrarse lo autobiográfico ¿qué tanto de tu vida habita en cada historia?
La gran Clarice Lispector dijo “La realidad es lo increíble” y todos los días compruebo que tiene razón. A todos lados voy con una libreta, incluso cuando vuelvo de los sueños tengo papel y pluma junto a mi almohada. De los seres que pueblan mi entorno real e imaginario apunto diálogos, características físicas, psicológicas, etc. Estas fichas me sirven luego para armar el puzzle. Sin que sean crónicas periodísticas, los personajes tienen mucho de esos apuntes y por tanto de mí.



Persiste una constante en las historias: la frustración sexual y decepción masculina ¿qué tan feminista te consideras?
Dentro de lo razonable busco la equidad y es de locos que el placer quede fuera; hace unos meses me encontré con una mujer que se había divorciado porque le pusieron cuernos. Lloraba por la infidelidad y después de lavarse confesó que en tres años de matrimonio nunca había tenido un orgasmo.
Fui criada de la forma tradicional donde las mujeres deben atender a los hombres, mas desde los 16 años me tocó trabajar para poder estudiar, y subsistir en un cuchitril con mis hermanos (somos cinco: tres mujeres y dos hombres). Si todos trabajábamos duro y estudiábamos ¿por qué nosotras debíamos cocinar, lavar, barrer…? A tiempo nos hicimos esta pregunta sencilla y al diablo con la tradición.
Hubo alguien que cocinaba para mí y eso no lo hacía menos hombre, hubo alguien a quien le dije “pórtate como quieres que me porte” y no lo pudo soportar. Si salgo a comer y me toca pagar mi parte está bien, y si un caballero me invita no me enojo.

Hay personajes que denotan una lucha interna por mantenerse en lo “correcto”, por no claudicar en sus principios morales y éticos ¿no crees que son islotes a los que pocos desean arribar?
Siempre hay un Crusoe.

Está claro que el ritual de la seducción es todo lo contrario de lo que nos dicen las historias, sin embargo es necesario saber ¿cómo lo es para ti?
Debo confesar que me gustan los personajes, entonces con un personaje no hay libretos.

Nos movemos en una ciudad pacata y de doble moral, por ello ¿cuáles han sido hasta ahora las reacciones por las tramas del libro?
Un ilustre que mira la luna para recitarle rimas me preguntó alarmado ¿dónde se mete para inspirarse en esas cosas que escribe?
Un colega cree haber reconocido a un viejo amigo entre los personajes, ¡qué risa!
Una amiga dijo “te desconozco”.

Juan Carlos García es un artista marginal (como muchos talentos de nuestra ciudad) ¿crees que en cierta forma lo reivindicas, mediante sus ilustraciones en portada e interiores, a una sociedad y escenario literario que lo ignora?
A Juan Carlos el día se le junta con la noche haciendo anuncios obituarios en un periódico, cuando él puede dar mucho más. El día que lo encontré en un bus le dije ¿tú eres dibujante, verdad? Titubeó y respondió que sí, pero que ha dejado de lado ese arte porque ya la sociedad le enseñó que así no se come. Creo que al haber aceptado se reivindica a sí mismo.

Finalmente ¿qué deben esperar los comensales una vez que hayan terminado el banquete y quedar satisfechos y aturdidos?
El banquete está servido y solo puedo decir buen provecho. Habilité un blog para que los comensales puedan escribir sus comentarios. Se aceptan todas las críticas que se hagan desde lo literario, nada de moralismos vacuos.

La obra estará presentándose el 2 de septiembre en Portoviejo, en las instalaciones de la Cámara Junior Internacional.

lunes, 22 de agosto de 2011

Nuevas muestras de la literatura ecuatoriana


El propósito que logran las muestras literarias, sean poéticas, narrativas o dramatúrgicas, es el de acercar el compendio de estas distintas voces a un público que muchas de las veces desconoce que existen. Que sus obras existen, que existe su propuesta literaria circulando desde los bordes o gestándose desde la clandestinidad más silenciosa posible. Recientemente me encontré con dos de ellas que dan un breve reflejo de lo que sucede, poética y narrativamente, en Ecuador.

Minimal II, cuento breve (Efecto alquimia, 2011) es la primera de estas muestras, la que reúne a 16 narradores -talleristas de la Casa de la Cultura de Quito- cuya única afinidad quizás sea el compartir entre ellos sus textos, el leerse y analizarse con desenfreno, porque sus mínimas obras se alejan unas de otras.

Diana Herrera (Pero existió…, Solo por ti) Enver Álvarez (La máquina de escribir) Santiago Vásconez (Cocina, Princesa de cartón) Giovanni Rueda (El turno) y Andrea Martínez (El facebook) son los autores que me atraparon con sus historias.



Imaginarios (El Quirófano ediciones, 2011) es la segunda muestra, que reúne a 12 poetas. Muchos de estos autores sin la necesidad de aparecer junto a otros, porque ya están posicionados, han logrado hacerse de lectores y sus obras empiezan a darles un merecido espacio (aunque silencioso) dentro de la poesía nacional.

Destacan de esta edición bilingüe, español-francés, Luis Alberto Bravo, Siomara España, Augusto Rodríguez, Andrés López Rodríguez, Dina Bellrham, Adolfo Santiestevan López y Giovanni Bayas. Sin embargo habría que estar pendiente de nombres como Beatriz Viteri Garcés, Xavier Hidalgo, Laura Nieves, Lis Quezada y Lucero Llanos Orellana, talleristas de El Quirófano.

lunes, 15 de agosto de 2011

El Quirófano # 10


Y arribó al décimo número esta joven revista literaria, un espacio alternativo para dar a conocer algunas de las novedades del panorama literario de Ecuador y otros lares.

Rescato de este número las entrevistas al escritor ecuatoriano Luis Bravo (“Hay autores interesantes que escriben textos viscerales pensando más en el canon que en el lector. Y obtienen lo que quieren: un cargo burocrático, el aplauso de sus mayores, el abrazo hipócrita, el ego desmedido, la indiferencia del lector. Celebran la exaltación poética, pero la poesía misma los detesta”) y al español Leopoldo María Panero (“Mi poesía crucifica la vida. Mi poesía les enseña lo mal que está la vida”). La breve muestra poética de los talleristas El Quirófano, de 5 poetas de España y Paco Benavides; asimismo la muestra narrativa de José Núñez del Arco.

Una sugerencia -muy oportuna- es que se continúe invitando a quienes conforman el consejo editorial de la revista y a escritores nuevos interesados en aportar con este medio. A veces una sola perspectiva crea solo nichos: y para nichos (blogs, revistas, editoriales, encuentros, antologías etc.) ya hay suficientes en el país.