domingo, 28 de febrero de 2010

Isadora, demoniohembra


Para enfrentarse a los textos de Rocío Soria, hay que hacerlo advertido (por la experiencia o las referencias). No es tarea fácil, su poesía es oscura -pero no esa clase de poesía “oscura” que tanto abunda y hostiga en la actualidad- construida en ambientes de alteración, desde el espacio reciclable que la realidad no tolera, y cuyo telón de fondo cada vez más tétrico, descarnado y fantasmagórico, vuelve a sus versos fragmentos de humanidad censurable, porque pocos intentarían reflejarse en los espejos interiores que guardan estas páginas.

Por ello Isadora (2009, CONESUP) parte de un artificio: su título, femenino y de aparente apacibilidad, que contrariamente no lo es. Porque lo que habita en este poemario es una convivencia pagana, donde los dioses (o aquella interioridad surgida de los egos, quizás la verdadera fuerza individual para afrontar todas las batallas impuestas en la sobrevivencia) humanidad y naturaleza cohabitan de manera voraz, uno tras otro y viceversa. Donde el tributo al instinto y sus necesidades existenciales y corporales es básico. Donde reina un caos interior y el conjunto de todas ellas: amantes en réplicas menores, se desplazan en los recuerdos de una voz masculina que nos acerca a ese personaje llamado Isadora: vida-dolor-deseo-soledad-desesperanza-muerte.

Isadora vuelve al círculo,
la muerte no es una sola, hay muchas muertes:

las grandes,
las inmensas,
las azulinas,

pero todas son insignificantes ante el dolor de vivir. (pág. 17)

Isadora, como personaje, es el amor, el deseo, la ruptura de la normalidad que la voz poética añora: cuerpo vacío sin el huésped vital, sin el erotismo real y salvaje al que perteneció. Por ello la invocación, el lamento inclaudicable:

Mi corazón es un fardo de huesos rotos,
de flores rotas,
de mariposas esquiladas. (pág. 18)

Me abandono, soy un ser abandonado, qué más da,
me inconformo
me desarmo las muescas una y otra vez
buscando la palabra en que te ocultas,
entreveo por los ductos. (pág. 20)

Isadora

demonionoche
demoniohembra
posee este cuerpo de cuchillas,
cuerpo súbito,
cuerpo de abismos,
cuerpo austero. (pág. 30)

Es en las dos primeras partes de esta obra que Isadora es el espectro “demonionoche” y “demoniohembra”, al que se aferra la voz poética, al que se resigna con un masoquismo insano, pero justo a su padecimiento solitario:

¡Isadora por todos los cielos!
he blasfemando contra ti por todos los cielos,
contra todos los cuerpos en que habitas
desde todas las zanjas,
desde todos los objetos cortopunzantes,
desde todos los campos de cadaverina,
desde todas las jeringas. (pág. 39)

El hombre amado (tercera parte) no hace más que retratarnos la subjetividad de quien hasta entonces describía a Isadora, ahora alguien más (Soria, quizás) nos habla de la exploración del amor decadente y sin desfogar que se pudre lentamente en su portador:

El hombre amado

cuerpo de pena capital,
cruz del hospicio,
cuerpo de hospicio,
cuerpo de incontables nudos,

dolor de presencia muda,
dolor sin muerte. (pág. 49)

Isadora, se vuelve un trabajo imprescindible dentro de la bibliografía poética de Ecuador. Porque más allá de la historia que encierra, está el estilo de su autora, la fuerza del lenguaje, las figuras que impactan y aterran, elementos claves para que la poesía logre uno de sus más difíciles objetivos: calar en el lector.

lunes, 1 de febrero de 2010

Un poeta entregado a la causa


Lo más interesante tras el veredicto de algún concurso literario es saber que entre esos ganadores se encuentra un amigo, un buen pana con el que se ha pasado momentos agradables, quien te ha confiado parte de su obra, comentado los antecedentes de cada poema, alguien que no ha dudado en encomendarte la difícil tarea de prologar uno de sus poemarios.

Freddy Ayala Plazarte (Latacunga, 1983) es uno de esos poetas entregados a la causa: depurado en sus elementos, renovándose en cada nuevo proyecto poético pero sin perder su estilo, parte medular en la personalidad creativa de cada autor. El reciente veredicto del concurso nacional de poesía Juegos Florales de Ambato le ha dado un segundo lugar. Se ha vuelto a reconocer su poesía y eso es saludable para el panorama de escritores contemporáneos a él, es un buen síntoma que delata a una camada cada vez más grande de poetas ecuatorianos logrando el reconocimiento justo de sus textos (lo que me recuerda que Calos Luis Ortiz y Luis Bravo, otros dos grandes amigos también han logrado un tercer lugar y una mención, respectivamente).



Freddy tiene en su bibliografía los poemarios Zaratana (2007) y Kamastro de matuta (2009). Su obra consta en algunas antologías impresas y virtuales, nacionales e internacionales. Ha participado en varios encuentros de poesía joven dentro del país. El año pasado parte de su obra inédita se publicó en el libro colectivo Trayecto Cero (2009) como parte del Primer concurso del mismo nombre (en el que aparecen otros poetas destacados como Rocío Soria y Juan Secaira).

Y mientras espero a que su colección de poemas galardonados junto a la del resto de premiados se publiquen colectivamente, aguardo a que aparezca en mi bandeja de entrada su nombre con el adjunto de estos textos. Ojalá y no demore mucho.

viernes, 22 de enero de 2010

Seis poetas en acción

Panorámica del público


Cuando se quiere ser optimista, se lo es a pesar de todo, a pesar de que el público no llenó el espacio (aunque a diferencia de otras ocasiones y teniendo como antecedente que Manta aún no tiene un público exclusivo para eventos de poesía, fue reconfortante ver una mayoritaria asistencia) de soluciones al instante y de omisiones involuntarias. Así no sería una exageración decir que la primera lectura poética de este 2010 fue un éxito. Se logró el primer objetivo, afirmar que en Manta existen otras voces, con propuestas sino novedosas, por lo menos no reiterativas ahogadas en un círculo empozado.

Que otros sean los encargados de dar un veredicto de cada una de las seis lecturas. A continuación algunas instantáneas post evento, porque lamentablemente la persona encargada de registrar cada lectura no hizo su trabajo.




Iván Oñate y Patricio Lovato


Yuliana Marcillo, Ernesto Intriago, Iván Oñate, Medardo Mora, Patricio Lovato, Pedro Rosa Balda, Dallas Ormaza y un Cuzme macheteado de cabello.


Pedro Gil, Dallas Ormaza e Iván Oñate.


Figureteando junto a Oñate

Morenza club

Portada de la obra

A Venezuela la conozco solo por su polémico presidente, por el ñañismo con el nuestro, por una tía radicada hace muchos años en su capital, por mi madre y sus dos años de intensa juventud vividos allá en los setentas. Pero por su literatura, el tema que en verdad me gustaría conocer a fondo, ha sido poco o nada. A penas los referentes nacionales, a penas una que otra obra que no me ha desvelado (y el que una novela, poemario o cuentario tenga esa fuerza en nuestra vida es decisorio).

Y ha sido en medio de este desconocimiento que he dado (literalmente) con Pasillos de mi memoria ajena (2007) del venezolano Mario Morenza (1983) una obra híbrida, entretejida entre cuentario y novela, donde el alterego de Morenza habita, tanto en la voz en primera persona que asume con el mismo nombre, hasta las suplantaciones en distintas voces, masculinas y femeninas.


Mario Morenza en la presentación de su segunda obra
Pasillos de mi memoria ajena es precisamente eso: un difuso y serpenteante pasillo por recuerdos, donde familia, vecinos, amigos, escritores, libros, lecturas y toda una amalgama de espacios y situaciones conforman un mundo lleno de aventuras y nostalgias. La voz narrativa nos acompaña en esta especie de tour que tiene como atracción morbosa y voyeur a los Morenza, una familia no tan típica venezolana, con un protagonista que alterna su existencia entre la vida real y toda la ficción consumida.

Convive un humor negro de fondo, sutil, a veces aterrador, donde el hábitat se asume con un principio de valentía. Obra rica en su lenguaje, pasajes envolventes, una multiplicidad de historias acertadamente ligadas, cuya fuerza de desvelo para cada lector (o por lo menos para este) ha sido decisoria.

jueves, 21 de enero de 2010

“La poesía ecuatoriana y universal, siempre gozará de buena salud”


Gracias a Patricio Lovato, un amigo local preocupado e interesado ferviente del crecimiento literario manabita, me llega este breve diálogo mantenido con el poeta Iván Oñate, conversación a propósito de la lectura que compartirá Oñate con algunos poetas manabitas, en lo que promete ser la primera de una serie de lecturas.
Para quienes no son ecuatorianos y desconocen la trayectoria de Iván Oñate, los dejo con un breve resumen que no detalla todo lo referente a la vida literaria de este autor, pero que por lo menos nos da un visión comprimida de ella: Iván Oñate (Ambato, 1948) Poeta, narrador y catedrático universitario. Ha publicado en poesía: Estadía poética, En casa del ahorcado, El ángel ajeno, Anatomía del vacío, El fulgor de los desollados -antología- y La nada sagrada; y en cuento: El hacha enterrada, La canción de mi compañero de celda. Consta en antologías nacionales e internacionales. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano, griego, alemán y francés.


¿Cuándo nace un poeta?
Cuando toma conciencia de que las tres dimensiones que fundamentan al mundo, no bastan para la verdadera existencia. Es demasiado chata la vida y hay que rebelarse contra esa geometría simplista.

¿Cuánta originalidad pone el autor en su poesía?
La misma originalidad que un enamorado deposita en su amor o la misma originalidad con que la muerte consume nuestras vidas. La poesía no miente, tan es así que un buen poeta hace de las más descabelladas Mentiras, la más hermosa verdad. Esa es la misión de la poesía.

¿Quiénes nutrieron su poesía?
Indiscutiblemente los grandes poetas de este universo: Vallejo, Borges, Neruda, Dávila Andrade. Pero también la gente y la vida que conocí. Siempre alguien tenía guardado para mí un verso.

¿Cómo es el camino caminado?
Sumamente apasionado. Por felicidad, no he conocido el aburrimiento. En todos los instantes de mi vida he estado, ya sea feliz o desesperado. He habitado en las ambigüedades del paraíso, pero también en la precisión implacable del infierno. Dolor y felicidad son las caras inevitables en todo camino.

¿Qué miedos atraviesa el poeta para volverse narrador?
Sobre todo el miedo a la pobreza. El narrador es un poeta que quiere volverse rico. Esto que parece una broma, de algún modo es una insoslayable verdad. Pero también tengo otras respuestas para la hora de la prosa y otras para la hora de la poesía.

¿Cómo conviven el poeta, el narrador, el profesor con Iván Oñate?
Felizmente muy bien. Primero, porque la poesía es quien elige la cita. Ella decide el cómo dónde y cuándo. El narrador, en cambio, es un poco más terrenal. En este oficio se conoce la disciplina y la fatiga, no así en la poesía. La cátedra es un espacio de reflexión. Sirve para abstraer la carga humana.

¿La poesía ecuatoriana goza de buena salud actualmente?
La poesía ecuatoriana y la poesía universal, siempre ha gozado y gozará de buena salud. La poesía es un acto solitario y singular. Por eso, es una tontería creer que hay malos tiempos para la poesía. Paradójicamente, la poesía siempre estará como algo inversamente proporcional a todo. En buena hora.

¿Qué prioridad tiene Iván Oñate ahora?
Voy a filmar una película en la que haré el papel de un profesor que está loco y se cree Marlon Brando. David Nieto Wenzell, es un joven director que parece no hizo mucho esfuerzo para elegirme. Es una experiencia nueva para mí y por eso mismo, sé valorarla. También viajo México en febrero a dar una conferencia y a leer mi poesía. Tener una vida estética, eso siempre será lo prioritario.

lunes, 18 de enero de 2010

6 poetas

Afiche del recital

Hace dos años vengo dándole vuelta, pensando y repensando, viendo los contras y los pro, anotando en una siempre renovada lista a los posibles auspiciantes, leyendo, subrayando, comentando la obra de candidatos tentativos de lo que sería el primer encuentro poético nacional realizado en Manta, pero no uno más de los encuentros poéticos que la ciudad acoge, sino uno depurado, con propuestas que en verdad interesen a los lectores (sobre todo estudiantes de colegios y universitarios) y no unos simples poetas figurativos que están demás dentro de este apretado y sofocante panorama.

La idea continúa, creo (y me aferro a esto) que no estoy solo, que otros amigos y amigas, con las mismas preocupaciones y decepciones de ver hacia donde va la poesía en esta ciudad, tienen las ganas para concretar este anhelo. Que contrario a lo que se podría pensar, no se busca llamar la atención del país, sino dar inicio a un referente necesario para todos los poetas (y también narradores) menores de cuarenta años. Todos aquellos escritores que desde hace un buen tiempo sienten que desencajan, que su obra junto a esos “poetas” y “narradores” de peso (relaciónese con el adjetivo obeso) no funciona, que es agua y aceite.


Rafael Méndez, Rocío Soria, Freddy Ayala, Dina Belthram y Diego Cazar, poetas ecuatorianos.

El 2010 es nuestro año. Es ahora o nunca. Y mientras llega la fecha es mejor moverse un poco, ir dando pequeños avisos de lo que se aproxima. Es por esto que mediante Pedro Rosa Balda (para los que aún lo desconozcan: poeta mantense radicado en París muchos años) se organizó la primera lectura de esta ciudad apacible. Junto a él estarán Ernesto Intriago (que junto a su Gimen de amor los muertos ha logrado darse a conocer más como poeta de temple) Yuliana Marcillo (una chonera que desborda intensidad en sus poemas) Pedro Gil (poeta que para muchos es todo un icono de la poesía contemporánea de Ecuador) y este bloger. Además se contará con la invitación especial de Iván Oñate, otro referente nacional literario.


Ojalá que el panorama no sea el de siempre

Esta primera lectura se ha denominado 6 poetas en marcha, porque la poesía y por consiguiente sus poetas deben avanzar, no quedarse estancados (punto en contra de lo que le ha ocurrido a muchos “poetas” en Manta). El evento se desarrollará el jueves 21, iniciará a las 18:30 en las instalaciones del Salón de conciertos Horacio Hidrovo Peñaherrera de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Dense una vuelta, se espera que una vez finalizadas las lecturas se desarrolle un conversatorio en torno a la poesía actual de Ecuador.

Evento: 6 poetas en marcha
Lugar: Sala de conciertos de la ULEAM
Hora: 18: 30
Fecha: jueves 21 de enero del 2010
Manta

Entrada gratuita

martes, 12 de enero de 2010

Ikrätha


Ikrätha, cuentos de soledad (2009) de Julio Galán Cueva (Cariamanga, Loja, 1983) es un libro que me recuerda como escritor primerizo. Tembleque, sin una sólida estructura poética con la cual sostener lo escrito. Inocente por demás, con una apreciación romántica y fatalista del entorno. Con la ensoñación a cuestas, capaz de transformar en verso todo lo apreciable, todo lo doloroso.

A veces diez años (1999-2009, el tiempo que abarca esta muestra) no son suficientes para un primer poemario que aparentemente no se ha enfrentado a la crítica ni a consejos alejados del círculo de la amistad. Eso es arriesgado porque persistimos en la mentira que la poesía debe ser 90% de inspiración y solo 10% de transpiración, cuando la realidad literaria exige todo lo contrario.

Buenas intenciones componen a esta obra. Pero sin duda será el tiempo el mejor testigo de la madurez -si es que persiste el compromiso con la palabra- en la poesía de Galán Cueva: un autor joven y desconocido dentro del panorama nacional (entre otros poetas menores de treinta) que tal vez no impresione con esta ópera prima a un sector exigente (literariamente hablando) del país, pero que sabrá llegar a nichos específicos como el gótico, doom y tal vez -sin ofender al autor- dentro de la moda emo (por la recarga emocional y a veces lastimera al que se aferra la voz lírica en varios poemas). Y esto para un poeta, el de poseer una clase de lectores a los cuales enfocarse, es fundamental porque lo ayuda a continuar, a pesar de comentarios no tan alentadores como este.