lunes, 4 de mayo de 2015

De la fiesta rave a San Mateo (parte X)

Imagen tomada dehttp://www.expoknews.com/patagonia-viste-a-los-surfistas-con-plantas/



Cuando Pava Loca se puso en la fila para coger una ola, tuvo que esperar y ver cómo se iban primero papaya Rodríguez, Pablito, el FOX y entonces, le tocó el turno a él. Pero para un experto corredor de olas de LA FAE y de Paco Illescas, esa ola de San Mateo no era mucha maravilla. Esperó, seleccionó la ola, la calibró rápidamente, se dio la vuelta, la remó y Danni fue testigo de una operación maravillosa que mezclaba la acrobacia con la natación: Pava Loca bajando una ola de cuatro metros en San Mateo y luego cortándola por la mitad como Hans Hedeman.

Al ver aquella maniobra, Danni pensó en una cita de PASCAL que decía: estamos llenos de cosas que nos lanzan hacia fuera de nosotros.

Aquel flaco surfista, bajó de frente aquella onda monumental de agua y la bajó hasta el piso, con el cuerpo totalmente pegado a la superficie. Se necesitaban muchos años de práctica y de vivir junto al mar para poder lograr eso.
Luego la resorteó y subió por aquella pared de agua hasta sacar la tabla por encima del borde para enseñar las dos quillas, que flotaban en medio de una estela de agua celeste y clara, pero también roja y verde por el reflejo de la luz del sol.
Ahora le tocaba el turno a Danni.
Danni había corrido olas en Chuyuipe, LA FAE, el salinero de Paco Illescas, Punta Carnero, también, pero esto eran las grandes ligas. Por suerte el mar se había calmado y en el horizonte no venía ninguna mama rusa.
De pronto se desconcentró un poco y regresó a mirar a la playa y allá estaba Claudia, que le hacía señales, parecía que le animaba como una Cheerleader, a que se vaya en una ola y no se ahuevara.
Todo el grupo de surfistas ya venían remando de regreso y al mismo tiempo las olas empezaban a arrinconar a Danni. Eran paredes y paredes de belleza casi mortal, que se le venían encima, una tras de otra. Se levantaban contra el cielo y se precipitaban sobre sí mismas para terminar en un hueco estampido, como la detonación de un cañonazo.
Danni sintió que el corazón se le hizo un puño en la garganta, pero comenzó a remar con energía. Buscaba colocarse en cima del punto preciso para recibir la ola.
La ola que seleccionó ya venía un poco tarde y empinada, pero Danni estaba nervioso y se precipitó, así que mandó todo al carajo y la empezó a remar.
La remó y cuando sintió el impulso se paró y quebró completamente la rodilla derecha, metió la mano en el agua como ancla y con la pierna izquierda hizo presión para bajar la punta de la tabla. Finalmente lo consiguió.
Bajó de espaldas aquella gigantesca ola mientras sentía un tremendo vacío en el estómago por la altura de la ola y ya el resto fue lo de menos. ¡Lo había conseguido!
La tabla vibraba tremendamente con la velocidad que llevaba la ola.
Danni era todo él pura adrenalina.

Los surfistas que iban remando de entrada lo vitoreaban, le chifleaban, había demostrado que era uno de ellos.
El FOX le hizo una mueca de chiflado, papaya asentía con la cabeza, tratándole de decir: ¡que bien, bien, muy bien!

Cuando el joven Pulido llegó a la orilla la saludó a Claudia con la mano derecha y alzó los dos brazos en señal de victoria.
Claudia aplaudía, Danni se había descocado exitosamente en San Mateo.
Todo el resto del día transcurrió de la misma manera: los chicos remaban, cazaban la ola, que se venía con fuerza y belleza intimidante, preparaban la brújula, la seleccionaban, la remaban y se iban en ellas.
Pablito, papaya Rodríguez y Pava Loca, eran surfistas full roller.
Ser un surfista pesado de Salinas y full roller, siempre quería decir que verlos surfear era un espectáculo garantizado. Verlos coger las olas grandes con maestría de avezados, como si la cosa fuera de lo más fácil y verlos subir y bajar de un extremo a otro de la pared, luego sacar media tabla, sacar las quillas, derrapar sobre las paredes de agua como si sus pies estuvieran pegados a la cera de la tabla.
Era algo excitante.
Claudia vibraba y vibraba, grifota, con aquel espectáculo. Ya no estaba preocupada por Danni ni por Pava Loca, mucho menos por Pava Loca, porque habían demostrado que sabían lo que estaban haciendo.

El sol, el magnífico sol de Manta parecía una esfera amarilla a punto de estallar.
Cuando Danni salió del agua, se percató de que por unas cuantas horas se había olvidado de la memoria de su padre, y el recuerdo lo volvió a atrapar. Primero se sintió culpable, luego confundido, luego se rebeló a seguir sufriendo en silencio por aquella ausencia que tanto daño le hacía.
Tenía que aprender a vivir sin aquel dolor.
No podía seguir como su madre que callaba aquella desesperación.
Su padre había muerto y él necesitaba olvidarlo para poder seguir viviendo su vida, era su vida, era su puñetera vida y tenía que seguir viviendo.
¡La biblioteca del abuelo!, sí, en aquella biblioteca del abuelo vivía su amado padre, la patria que lo renegó, su padre la había encontrado en aquella biblioteca.
Ahora, después de haber bajado aquellas gigantescas olas, su mente se había expandido y había encontrado la solución a su dilema: los libros de la biblioteca eran la solución, su padre estaba en cada libro de aquella biblioteca que se caía por la polilla como un enfermo de cáncer, de SIDA.
En aquellos libros que su padre había leído varias veces, en aquellas novelas, en aquellos libros de poesía, se encontraba la memoria de su padre, aquel loco rebelde que se fue contra todo el mundo, que sufrió, que amó, que lo comprendió todo y se volvió completamente loco, como cuando él perdió la cordura y tiró en Salinas con aquellas dos mujeres.
Ahora todo, todo, TODO, TODO, estaba clarísimo, estaba clarísimo.
Aquellas gigantescas olas de San Mateo le habían traído de regreso a su amado padre,
SU PADRE VIVIA EN AQUELLOS LIBROS DE AQUELLA BIBLIOTECA. 
Claudia le preguntó:

-      ¿Qué te pasa?
-      Nada, nada, todo ya está bien, todo está bien.
-      ¿En serio?, te noto pensativo, me pones nerviosa cuando agachas la cabeza todo taciturno y te sumerges en tus pensamientos, ¿otra vez pensando en citas de PASCAL?
-      No, PASCAL, era la llave que me dejó mi padre, pero no fue hasta ahora que he bajado aquellas aterradoras olas cuando mi cerebro ha parido la forma de volver a ver a mi padre.
-      ¿Volver a ver a tu padre?, ¿¡oye no estarás pensando en suicidarte o algo por el estilo!?
-      No, ¡por favor!, nada que ver, estoy hablando de la biblioteca del abuelo, ¿no te das cuenta?, mi padre siempre me hablaba de aquella biblioteca, incluso mientras preparaba mi tesis de graduación, soñaba con eso, sí, soñaba con él y en silencio me señalaba la biblioteca del abuelo y yo iba al día siguiente y buscaba y encontraba el libro que necesitaba para darle sentido a mi tesis, ¡es absolutamente increíble!, ¿no te das cuenta de lo que he logrado al bajar aquellas olas?
-      Entiendo que ahora sí estás chiflado…
-      No, por favor, no te burles, estoy hablando en serio. Al leer la biblioteca del abuelo, me pondré en contacto con el intelecto de mi padre, ¿si muerdes?, la poesía de Octavio Paz, la narrativa de Graham Greene, sus libros religiosos, todo sobre la filosofía griega, Luciano De Crescenzo, luego Shakespeare y de ahí a Stefan Zweig, Jacob Bronowski y David Hume, todo aquel conocimiento, que me traté de beber al escribir mi tesis, lo hice como un autómata, sin ninguna clase de espíritu

Él siempre me hablaba del espíritu de combate, cuando me enseñaba Tai box, pero ahora entiendo ese tipo de espíritu, SU ALMA, SU ESENCIA…tengo que volver a leerlo, todo, otra vez…
-      ¡Bueno!, en todo caso has sufrido una gran revelación, aquí, en medio de este desierto…por lo que entiendo has encontrado la…, no, has encontrado la cerradura donde tienes que meter la llave para tener un encuentro intelectual con tu padre, ¿no es eso?
-      Sí, sí, sí, la cerradura es la biblioteca y la llave PASCAL, ¿no es maravilloso?, nunca más estaré solo, tengo que decírselo a mi madre para que deje de sufrir. Ella ya no es mormona, pero toda su puta vida está reglamentada por esa filosofía. Nunca podrá salir de ahí y puede terminar muerta o loca. Sus pesadillas…, la otra noche escuché al otro lado del teléfono lo que le contaba sobre sus pesadillas a una amiga y es terrible, terrible. Está sufriendo mucho.
-      Bueno, ya está bien, ahora cálmate y fumémonos un bate, ya pasó todo. 
-      ¿Qué pasa?-preguntó Pava Loca-, ¿me perdí de algo?, ¿de qué hablan?, ¿quién se va a volver loco?
 


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)

 



(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -como tres anteriores obras- por entregas semanales)


No hay comentarios: