domingo, 10 de mayo de 2015

Alucinaciones (parte XII)

Imagen tomada de http://www.newyorker.com/magazine/2013/09/30/night-club-royale




Danni se cagaba de la risa de manera demencial, simplemente no podía creer lo que estaba viendo con sus propios ojos.
PAVA LOCA FUMANDO YERBA DELANTE DE TODO EL MUNDO Y DELANTE DE LA POLICIA.
Pero la cosa iba en serio.
La masa de gente enardecida, le cayó encima al Chongo, rompieron las ventanas, tumbaron las puertas, regaron gasolina por todas partes y finalmente, le prendieron fuego a todo el local. Se armó un verdadero bate royal.
Era el caos, el fin del mundo.
Las bailarinas y las putas salían despavoridas, medio desnudas y medio locas de terror e impotencia por la puerta de atrás y se iban corriendo, internándose en el desierto, gritando como locas.
Las mujeres de los pescadores, como locas histéricas, gritaban y aullaban, dando grandes alaridos de victoria, blandían con sus brazos fuertes las antorchas purificadoras y lo miraban todo con los ojos desencajados.
Todas estaban vestidas de negro. Era una conspiración  y una conjura demencial.
Los policías pedían la calma y la vuelta a la cordura, y a duras penas ayudaban a las bailarinas y a los borrachines rezagados a salir del chongo, que se quemaba íntegramente, arrojando llamaradas de varios metros de altura.

Pava Loca, Danni y Claudia se quedaron alucinados al presenciar aquel fuego, aquella combustión purificadora.
Al fondo del desierto una treintena de mujeres semi desnudas y con el cuerpo muy tatuado, dejaban de correr y se sentaban en la arena, nerviosas, agitadas, confusas, dementes. Todo parecía la reunión de unos buitres en espera de alguna carroña para saciar su hambre.

Cuando todo acabó, los chicos decidieron ir a darle una vuelta de visita a la tía Rina de Danni.
Caminaron hasta el final de la playa y al fondo divisaron la gran mansión de madera. La preciosa señora se encontraba de vacaciones en su residencia. Ella había hecho mucho dinero durante la presidencia de Eisenhower, hasta que una deficiencia cardíaca le impidió al gran General seguir en la Casa Blanca. Incluso la tía Rina de Danni se hizo fiel compañera de golf de Ike. Y siempre se jactaba de quedar admirada de la gran resistencia de aquel viejo. Caminaba y caminaba, incansablemente, por aquellos campos, empujando incansablemente, la pelotita hasta terminar todos los hoyos. Tal parecía que Ike se pasaba todo el tiempo jugando golf en vez de gobernar a la nación más poderosa de la Tierra.
Les salió a recibir su fiel mayordomo, y les hizo pasar a los chicos a la recepción. Después de un rato bajó la noble señora y saludó con un beso en la mejilla a Danni.
Ella le reclamó su alejamiento de la familia. Y luego le dijo:

-      Ojalá no hayas salido como tu padre que era un ermitaño, un ser bastante antisocial. Ven, te voy a enseñar algo. Aquí tengo unas fotos de tu padre cuando era niño y fue portador de aros en mi matrimonio. Acá está sentado en las rodillas del rey de California: John Milano. Recuerdo muy bien lo que él le dijo:
-      ¡Pero qué niño tan bonito!, ¿cuándo vienes a visitarme a mi rancho, pequeño señorito?, te tengo una linda chica rubia para ti…

Esas fueron sus palabras. ¡Tu pobre padre!, nunca supo adaptarse a este mundo, su reino era el de las ideas. Tal vez si hubiera nacido allá, habría podido ser feliz y próspero, un escritor respetado y reconocido como un pilar de información para la sociedad. Tu padre siempre fue norteamericano y corrupto.
-      ¿Y corrupto?- preguntó Danni desilusionado-.
-      Sí, ¿apuesto cien dólares a que nunca te contó cuando, junto con sus amigos: Toro Loco, Pelele, Pollo Roto, Miko Loco y Eddie Sugar, estafaron a unos importantes intermediarios de arroz, diciéndoles que eran dueños de una piladora; tu padre les enseñó a los gerentes una muestra de excelente arroz flor y luego les vendieron, carísimo, ochocientos sacos de arroz del Estado, de pésima calidad, que estaba destinado para ser repartido entre los pobres?, ¿verdad?, tuviste que haberlo visto, sacándose la madre en la bodega clandestina del vendedor de huevos de Eddie Sugar, cambiando los sacos del arroz del Estado por los sacos nuevos con que iban a estafar a esos pobres diablos.
-      ¿Usted leyó su libro, DEMOCRACIA Y LIBERTAD?- preguntó Danni tratando de cambiar el tema-.
-      No, pero sí escuché toda clase de comentarios, y los que más me impresionaron fueron los que calificaban a aquel libro de irreverente, obsceno, en lo que respecta a la mezcolanza que hizo con aquellos poemas, seguramente, para imprimir cierto atractivo juvenil a su dislocada ideología neoliberal. ¿quieren nadar en la piscina?

Todos dijeron que sí y Danni un poco más aliviado que los demás, ya que su tía había bajado a su padre del pedestal en el que el pobre chico lo tenía.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -como tres anteriores obras- por entregas semanales)


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