lunes, 6 de abril de 2015

De la fiesta rave a San Mateo (parte VIII)





Un hombre sin hogar tiene derecho a llorar, pues todas las cosas del mundo se levantan contra él.
Jack Kerouac

Me parece extraño que de la música siempre se pasara al sexo.

Henry Miller

Un hombre debe tener algunas ideas acerca de los objetivos de su lucha; de lo contrario, no será más que un claudicante.

D H Lawrence

A la mañana siguiente amanecieron todos estropeados. Les ardían los ojos y les picaba el cuerpo por la arena amarilla, que se metía entre sus poros.
A pesar de haber dormido en sacos de dormir confortables, el calor dentro de la carpa había sido insoportable, y en lugar de dormir se la pasaron toda la noche conversando y dándole a la lengua.
El tema de conversación se centraba en una pregunta, la pregunta del millón: ¿cuál era la estupidez más grande que habían cometido por estar enamorados?
Pava Loca se negaba a abrir su corazón, pero era imposible dormir dentro de aquella carpa hirviente y borracho de sueño y calor, empezó a hablar:
-      Mi primera enamorada la conocí en el Super Burguer y era la hija de un diplomático. Me demoré un mes en darle un suave besito sobre sus labios, cuando ella estaba exasperada de las ganas de que le ponga las manos encima. ¡Imagínate un mes seguido llevándola todos los malditos fines de semana al cine para al fin poder darle un tímido beso en la boca!
-      ¿Y ella se moría de ganas de que la penetres?-preguntó Claudia, toda maliciosa-.
-      La primera vez que una mujer me calzoneó se trató de mi profesora de dibujo-dijo Danni, mientras una pequeña sonrisa de lado se le dibujaba en el rostro-, y todos los días le buscaba conversación con alguna pregunta tonta, tan solo para poder verla a los ojos, escuchar su voz y oler su delicado perfume. ¡Me daba tanto miedo que se diera cuenta que cada vez que la buscaba sentía en el pecho que se me iba a salir el corazón!
-      ¿Y al final te la comiste?- preguntó Claudia-.
-      Ahora te toca a ti, chiflada,-le dijo Pava Loca a Claudia-, ¿cuál fue tu mayor estupidez cometida por el enamoramiento?
-      Irlo a ver a la casa todos los días. Era un compañero de colegio y éramos buenos amigos y yo cometí el error imperdonable ante los ojos de la madre de ir todos los días a verlo a su casa, meterme en su cuarto con la puerta cerrada, fumar yerba y quedarme dormida en su cama. Un buen día la madre entró y me vio acostada ahí, toda ruca, y en privado puso el grito en el cielo, armó tanto pito, que el chico que me gustaba muy preocupado, me dijo que ya no lo volviera a visitar a la casa. Aquello me hirió muy profundo en mi orgullo y toda la noche me la pasé llorando en mi cama.

Así se la pasaron hablando y hablando hasta que en sus cuerpos sudados se empezó a secar la humedad por el efecto del frío de la madrugada y empezaron a temblar. De inmediato Pava Loca se percató de que los primeros rayos del sol no tardarían en aparecer, así que, en medio de la oscuridad, metió la mano en su mochila y sacó un grifito y lo encendió. Entonces se produjo algo fenomenal: mientras le reventaba el efecto de la yerba en la cabeza, la luz del día hacía acto de presencia en la arena amarilla, que bordeaba la puerta de la carpa. Por el efecto de la yerba, Pava Loca casi podía sentir cada diminuto rayo de sol que le calentaba la piel.
   
Pronto Danni se levantó y salió de la carpa, se frotó la piel del cuerpo rígido por el frío de la brisa marina y empezó a desarmar la carpa. Claudia estaba preciosa con su pullower rosa y su diminuta tanguita celeste. Su cuerpo era atlético y sus piernas musculosas de tanto practicar squash, todo aquel panorama, despertó los instintos sexuales de Danni y más el efecto del frío, hizo que se le endureciera su pene.
Cuando estuvieron listos, regresaron al Guayas y de ahí se metieron por Daule, Pedro Carbo, Calceta, Jipijapa, Portoviejo, Montecristi y finalmente Manta. Viajar por aquella carretera desértica era una alucinación apocalíptica, como si el mundo hasta entonces conocido hubiera estallado en llamas, sufrido un cataclismo termonuclear.
Todo era locura, Claudia prendía un bate cada veinte kilómetros. En la radio se escuchaban las canciones de Sheena Easton con su Sugar Walls, la música de Shannon con su Let the music play y finalmente I wanna dance somebody de la blanca Whitney Houston.
Danni miraba por la ventanilla pueblitos de gente chola, antiguos huancavilcas, que se habían convertido en comuneros nobles y orgullosos, que muy en el fondo de su alma les gritaban a los indiecitos que de vez en cuando pasaban por ahí:
-      Nosotros somos más indios que tú...

En su mente, Danni, rezaba por el alma de su padre y se le vino a la mente una cita del Bhagavad gita: aquel cuya felicidad es interna, que es activa y se regocija internamente, y cuya meta es interna, es en verdad el místico perfecto. Él está liberado en el Supremo, y al final llega al Supremo.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -como tres anteriores obras- por entregas semanales)


1 comentario:

Edison Delgado dijo...

Sandra
Justo con verte a los pequeños ojos esos que tienes
y cuando escucho tu voz tan ronca tan llena de loca, loca pasión
es cuando entonces vuelvo a vivir con tu completo amor
es cuando creo que ya te he olvidado
es cuando toda la marejada de tu amor regresa de nuevo a mi
en las mañanas siempre es la misma rutina de nunca acabar jamás
y me pregunto que estarás tramando en esa pequeña cabecita tuya
si volverás a mis brazos o simplemente te irás
aún sigo aquí de pie en espera de tu amor, tu inmenso amor
y cuando creo que al fin te he olvidado
vuelves a torturar mi pensamiento y mi mente se queja de tanto pensar en ti
es cuando entonces vuelvo a vivir con tu completo amor
si nos tenemos el uno al otro
nadie necesita nada más ni hay nada que pedir ni volver a mendigar amor