lunes, 9 de marzo de 2015

Graduación y el viaje a San Mateo (parte VI)



Imagen tomada de http://www.taringa.net/posts/noticias/18335744/Pibitos-armaron-una-fiesta-y-acabaron-en-la-comisaria.html



Cuando iban de regreso al malecón se encontraron con Clavo, Chicle y Gino, tres surfistas pesados del Miramar. Y ellos los invitaron a una fiesta RAVE.
Los nuevos protagonistas se treparon en la camioneta y le iban indicando a gritos el camino desde el balde a Pava Loca que sacaba de vez en cuando la cabeza por la ventana.
Pasaron por los arrabales de Salinas de un extremo a otro en medio de la más densa oscuridad. Un verdadero ejército de la noche, con rostros rojos por las quemaduras del sol, pasaba desfilando por la ventanilla de la camioneta.
Cuando llegaron, se encontraron con una casa de madera de tres pisos, que había sido decorada para la fiesta con globitos, serpentinas, ¡harta cerveza!, música electrónica como la Anything goes de DRIFTWOOD, pero también baladas románticas y rock and roll.

Aquella casa de madera de tres pisos parecía más bien el compartimiento de un gigantesco galeón de la marina colonial francesa.
Después de subir los tres peldaños de la entrada, uno se encontraba con un amplio recibidor que desembocaba en una gigantesca escalera de caracol, que llevaba a los pisos de arriba, un descanso y otra pequeña escalera que conducía al tercer piso. Aquellos corredores estaban atestados de muchachos que deambulaban con cerveza en mano y chicas bonitas, tostadas por el sol y en zapatillas que parloteaban, se reían y deslumbraban a cualquiera con sus largas y rubias melenas. Muchas de ellas eran de la secundaria del Liceo Panamericano, las Mercedarias, el Alemán Humboltd, la Asunción, el Americano.

Otras más mayorcitas y que estrenaban sus medianos pechitos, ya graduadas, trabajaban en el banco del Pacífico, Sociedad General de Crédito, Holandés Unido, Filanbanco, de Guayaquil, Continental, de Préstamos, Territorial, o financieras como Factor del Pacífico, Finansur, y también habían universitarias de la Católica, de la Laica y de la Estatal.
En aquella fiesta estaba reunido medio Guayas. La entrada era gratis y nadie controlaba nada ni nadie sabía quién la había organizado ni porqué.
Aquí estaba reunida la crema y nata del surf guayasense: en una esquina estaba el enano Molina con Botero y Canessa; en otro lado estaba Pepón, Pera, Fósil y Carlos Xavier; más allá junto a la piscina vacía estaba el Che, los hermanos Piedra y los hermanos Velasco; por otro lado junto a la cocina estaba Jeffrey con una botella de vino; Manuel Fernando y sus hermanos; más allá se encontraba el Camello, el TURCO y Damerval; la gente de Playas también estaba presente: Maleño, De Janon, Lenin, el GATO, Ormeño, Concalves, los hermanos Crow, Chispa, los hermanos Ordoñez y el cachetón Carreño.
También se encontraban el grupo de los surfistas pesados del USO NAPOLI y de MAR BRAVO: Perico, Rosendo, Gustavo, Galleta, Jaime, el Mono, Iván, Chechi, Isósceles, la masa Valverde y Robert.
Además estaban los super novatos de Chuyuipe: Manolo, Lucho y papaya Rodríguez y Grunauer.
Además estaban los duros del Miramar Pablito y el FOX. Y no podían faltar los viejos Hernán, Insua, Galito y los hermanos Blum: Caricatura y Guillermo; en una esquina junto a un parlante de música estaban los pesados de Montaña: Dapelo, Leonardo, Loco Huerta, Pinina, Ricky Plaza y Majo, que eran también los habituales de LA FAE y Montaña.

Danni Pulido al ver a toda esta gente recordó una cita de Saul Bellow: las playas sientan bien a los locos con tal de que no estén demasiado locos.
Pava Loca estaba hambriento, no había comido nada desde el desayuno. Cuando él y Claudia divisaron una bandeja con ensalada, se lanzaron encima y empezaron a devorar las hojas de lechuga, los rábanos con los pepinos y los pequeños cuadraditos de queso. Danni observaba asombrado como se metían en la boca grandes porciones de ensalada y se la pasaban con abundante cerveza Pilsener.
Danni sintió en el hombro el toque de una mano femenina y cuando se volteó se dio cuenta que era Andrea, la chica más sexi de Salinas y junto a ella estaba su hermana Elizabeth.

-      ¿Quieres bailar, dulce chico?, ya me enteré que hoy pasaste al mundo de los hombres universitarios…eso es sexi…
-      Sí, eso es super hot, chico…
-      ¡Gracias!, no hay problema-respondió Danni, mientras se fijaba en los dulces ojos de Elizabeth y en las tetas de Andrea-.
Luego se puso a bailar con las dos y finalmente se fue a la cama con las dos. Aquellas nenas estaban bien cachondas y llevaban rato esperando por alguien de su gusto. Cuando llegó Danni, se consultaron entre sí, se pusieron de acuerdo y luego lo abordaron…
Cuando Danni se las llevaba al cuarto Clavo, Chicle y Gino se rieron de él y le dijeron:

- Allá va un hombre con suerte…

A Danni le temblaban las piernas, pero ellas se desnudaron pronto frente a un cuadro al óleo, antiguo, que era el retrato de una monja con hábito negro y que miraba fijamente todo lo que estaba pasando, sus cuerpos desnudos dejaban ver sus vellos púbicos, sus nalgas al aire, sus tetas con pezones color carne, sus melenas largas y quemadas por el sol, como la pelambre de unas brujas; a lo lejos se escuchaba la canción Just Once de James Ingram.
Sus cuerpos robustos eran la expresión de la salud y de la fuerza de la juventud. No se parecían en nada al cuerpo sufrido y sacrificado de su madre o al cuerpo decrépito de su abuela.

Elizabeth se sentó en la cama y le ayudó al pobre chico a terminar de bajarse los pantalones. Luego le agarró la picha, sin circuncidar, y se la metió en la boca. El resto fue un loco frenesí de besos, caricias impúdicas, voluptuosidad demencial y un desenfreno total hasta llegar al clímax del sudor, la felicidad, el semen y luego la duda sobre la cordura de todo aquel asunto, la preocupación y el arrepentimiento. Pero no había tiempo para pensar, no había tiempo para analizar todo detenidamente, los demás pensarían que a uno le da vueltas el cerebro, que está irremediablemente chalado, completamente fuera de juego. El sexo no era en aquel momento una demostración de amor conyugal, amor noble, todo estaba rodeado de arena amarilla.
Cuando todo terminó, a Danni se le vino una cita de John Updike: No hay mejor compañero de cama que la mujer con que acabas de joder.




Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)
 
(Fragmento de la novela Arena Amarilla que será publicada -como tres anteriores obras- por entregas semanales)

No hay comentarios: