sábado, 19 de octubre de 2013

A un paso del paraíso (parte 4)




Pronto, Pulido descubrió un pequeño secretito de su querida y vieja amiga: Helen era lesbiana. En varias ocasiones cuando llegaba por las mañanas al hotel, se encontraba de frente, con una linda chica, con el tipo de esas chavalas, que aparecen en las novelas de Carson Mc Cullers. La amante se llamaba Gretita y era una rubia absolutamente deliciosa con un gran parecido a Jodie Foster.
Una ocasión en que Pulido tuvo que ir al cuarto del hotel, sin el conocimiento de la señora, se encontró a Gretita, completamente desnuda en el baño, duchándose. La señora no estaba y Pulido se pegó un susto de muerte. Pero Gretita le pidió que se calmara y luego salió del baño completamente desnuda, enseñando su cuerpo pelirrojo, lleno de pecas y con la toalla en la mano para luego decirle:
-     ¡Ya ve, que no muerdo!, sólo soy una mujer desnuda...ustedes los intelectuales conservadores hacen aspavientos y se escandalizan por cualquier cosa.
 
Después de decir esto se acostó desnuda, completamente despechada y con la toalla, apenas cubriendo su sexo pelirrojo, que ardía en llamas.
Pulido no cesaba de disculparse por la interrupción y estaba tan nervioso que no encontraba los papeles que había ido a buscar. Ella lo volvió a tranquilizar.
-         ¡Pero, cálmese, hombre que le puede dar un yeyo!, ¿acaso Helen no le había hablado de mí!
-         No-dijo Pulido-.
-         Estuve leyendo su libro: DEMOCRACIA & LIBERTAD y sus poemas eróticos me parecieron lo único rescatables de tanta ideología aburrida. ¿Qué opina de la sexualidad de las lesbianas?, ¿alguna vez se ha acostado con una de ellas?
-         Tengo entendido que son verdaderamente ardientes en la cama, tal vez porque se quieren demostrar a sí mismas o a su interlocutor sexual que son mucho mejor que las mujeres normales.
-         Eso, eso, eso es lo aburrido en su libro, ¿siempre, usted, hace gala de esa gigantesca capacidad para analizarlo todo?, ¿por qué?, ¿por qué no escribe de manera más natural?, ¿por qué no se deja llevar por la pasión literaria?
-         Yo sí me dejo llevar por la pasión de la literatura. Cuando escribo siempre lo hago bajo los acordes de TOTO o de Journey y me voy de largo.
-         Pero no me refiero a eso. Lo que quiero decirle es esto...béseme en la tetilla izquierda.
-         En realidad me gustaría divertirme un rato, pero la señora puede llegar, y estoy apurado por llevarme unos papeles...
-         ¿Entonces, me desprecia, usted?
-         No, claro que no, eso nunca, a ver ¿dónde quiere que la bese?
 
En eso sonó el teléfono interior del hotel y era la señora, furibunda, pero calmada, que le preguntaba que qué hacía en el hotel, cuando ella lo necesitaba en la Biblioteca del Club de la Unión, de inmediato.
Pulido, cerró el teléfono y cogió los papeles y hablando en susurros, le dijo a Gretita, que era la señora, que lo estaba esperando y ella le dijo, despectivamente:
-         Váyase, váyase, huya ahora, vaya con su irritable señora, pero la próxima vez no se escapará...
 
Y Pulido salió a escape y con el corazón en la boca... 
Un día que Pulido regresaba al hotel se encontró en la puerta con un oficial de P2 Inteligencia Naval, que estaba parado a un lado, sosteniendo una bitácora y con la mirada fija en ella. Para Pulido, esto sólo significaba una cosa. Que a dondequiera que vaya, el bloqueo económico de estos ignorantes lo seguiría hasta el fin del mundo.
Efectivamente, pronto empezaron los problemas.
Los auspicios económicos se empezaron a negar, la señora recibía llamadas ofensivas de otras mujeres del mundo de la cultura, que eran casi ininteligibles. Algo sobre que aquella organización no podía o no estaba autorizada a pedir auspicios. Y Pulido sufría y fumaba y fumaba en silencio.
Una mañana apareció en la revista Vistazo un artículo extremadamente ofensivo y sarcástico contra la iniciativa cultural de la señora y Pulido vio que todo el delicado proyecto cultural había recibido una patada mortal por un crítico ignorante, tal vez financiado por los militares también rematadamente ignorantes de P2 Inteligencia Naval.
Poco a poco el grupo de señoras que se habían unido de buena voluntad a las diligencias culturales de la señora se fueron excusando de seguir en la sociedad.
En una ocasión, mientras bebía un whisky en el bar de streap tease del Mediterráneo, todo borracho, le contó su problema al bar tender y éste le dijo:
 
-         ¡Chuza, brother!, tu problema sí que es serio. ¿Por qué no te atas al cuerpo unos tacos de dinamita junto con un disparador, viajas a Quito y te metes corriendo en las oficinas de la DIRECCIÓN DE INTELIGENCIA NAVAL y te explotas con todo. La DIA te persigue a muerte, brother, eso es serio. Para mí la única respuesta que puede tener el terrorismo de Estado es un terrorismo mucho más cruel, un terrorismo que mate tantos militares, que a ellos ya no les quede más ganas de seguir jodiendo. Te lo digo chico, no tienes otra salida.



Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)

(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


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