lunes, 7 de octubre de 2013

A un paso del paraíso (parte 2)









Después de la entrevista con Carolina, Pulido caminaba sobre las calles de Quito, saboreando las frías lágrimas de dolor que sentía por toda la miseria que lo rodeaba.
Cuando llegó al edificio, se entrevistó con la secretaria de la doctora y con el gordo encargado de producir el programa. Luego asistió a una entrevista anterior a la suya, pero su cabeza estaba en las palabras sobre la muerte de su familia serrana.
Pulido, sentado en aquella sala de grabación, recordaba la muerte de su tío Jacinto, que en los últimos días había perdido algunas cuerdas vocales, aflautando de manera cómica su voz. Su querido tío tenía el corazón hinchado y la muerte le vino imprevista y sin salida alguna. El tío murió ahogándose de manera terrible.
Susana, que estaba a su lado, le leía pequeños párrafos de lo que EL GLOBO, había publicado sobre su libro.
Pero Pulido tenía la cabeza en la muerte de su tía Gladys, que un cáncer al páncreas le había arrebatado su figura llenita hasta convertirla en un saco de huesos. La tía Gladys siempre trabajaba temporalmente en Miami, realizando servicios domésticos, y cuando empezó a bajar de peso ya sólo regresó al Ecuador a morir porque estaba desahuciada.
El dolor, el dolor, Pulido sólo tenía cabeza para el dolor. El dolor de su familia, su propio dolor, el dolor de la humanidad entera.

Cuando Pulido estuvo frente a la doctora Arteaga, ella le preguntó que cuáles eran las ideas básicas de su libro DEMOCRACIA & LIBERTAD. Pulido empezó por agradecerle la invitación que le había caído en un momento de gran desesperación y angustia y luego pasó a realizar una breve exposición sobre el primer capítulo titulado: LA REBELIÓN CONTRA OCCIDENTE. Lo que Pulido afirmaba, como idea principal, era que de nada había servido que cayera el vergonzoso muro de Berlín porque Latinoamérica – con la ayuda de la torpe política exterior estadinense-, se había encerrado en otra clase de muro llamado nacionalismo. Y las consecuencias de tal decisión eran nefastas para el pueblo que alineado y alienado sólo le quedaba el papel de teveespectador impotente o ciudadano de segunda clase, de noticias de crónica roja, telenovelas venezolanas, fútbol, escándalos políticos y programas nacionales que daban fatiga mental, indignación y vergüenza. Al parecer los mandos de control le negaban la visa a programas culturales extranjeros que desarrollaran el pensamiento del pueblo. Y las consecuencias de tan nefastas políticas culturales se expresaban en las estadísticas que se salían del marco expresando los altos niveles de desempleo, migración, especulación del desempleo por parte de gerentes inmorales, terciarizadoras que no aseguraban ni daban estabilidad laboral a las oleadas de desempleados. En definitiva el nacionalismo de Cuba se estaba exportando para beneficio de los burócratas que apoyaban las medidas culturales cargadas de xenofobia, lentitud, sectarismo y centralismo. El problema era que lo que le había funcionado a Cuba no iba a funcionar en Ecuador y la patria serrana se estaba desintegrando poco a poco. 


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)

(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


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