miércoles, 4 de septiembre de 2013

La felicidad de Pulido (parte 9)




Cuando subió la loma de su barrio y llegó a su casa su padre estaba al teléfono y le dijo, mientras le estiraba el aparato:

-         Toma, es para ti...

Al otro lado de la línea estaba Susana, toda borracha, que quería que la fuera a ver inmediatamente. Pulido le dijo que se calmase y que iría a verla de inmediato. Mientras iba en el colectivo, iba rezando, y la comunicación con Dios se hacía más fuerte porque en la radio del colectivo se escuchaba ONLY THE YOUNG, de la banda JOURNEY.
Cuando llegó ella le abrió la puerta casi desnuda y le cogió la mano, cerró la puerta con fuerza y se lo llevó a su cuarto, le sirvió un vaso de whisky y lo empezó a besar con labios fríos. Luego le decía:

-         Ya me enteré de todo...ya me enteré de todo y no me has mencionado, tienes que haber pasado un susto de muerte, ¡qué valiente eres!, ¡qué valiente eres! ¿Has visto lo que han publicado en el periódico sobre tu libro?
-         Sí y ha causado sensación en mi casa. La doctora Rosalía Arteaga me ha invitado a su programa para que le explique el contenido de mi libro y no sé de dónde voy a sacar el dinero del viaje.
-         Yo estoy de vacaciones, ¿qué te parece si nos vamos juntos y te pago todo?
-         ¿Estás segura de que lo quieres hacer?
-         Estoy desesperada por hacerlo contigo. ¿Sabes?, nunca antes nadie me había tratado con tanta dulzura y respeto como tú...

Luego que Pulido regresó al hogar el teléfono volvió a sonar y su padre lo volvió a llamar, otra vez era para él.
Esta vez estaba en la bocina una chica que decía llamarse Katiuska Trujillo, y le soltó por teléfono un rollo increíble a Pulido. Katty tenía diez años casada con Sergio Palma y no tenían hijos porque, Sergio tenía un bajo contéo de espermatozoides o al menos así salía en los espermatogramas. Katiuska estaba desesperada y una noche en Urdesa le había comprado un libro a Pulido, donde leyó junto a su esposo sobre la legalización de la poligamia para los casos de infertilidad de la mujer. En este caso todo estaba al revés.
Entonces a los dos se les ocurrió la idea de utilizar el esperma de Pulido para fertilizar a Katty. Le alquilarían las bolas a Pulido para obtener un niño esperado por diez años.
¡Y la idea venía nada menos que de Sergio!
Al principio Katiuska se había mostrado indignada, pero Sergio nunca abandonó la idea y empezó a investigar la trayectoria de Joey y ¡para su felicidad!, se enteró que Pulido siempre vivía rodeado de miseria y estrechez económica, y que para rematar de la buena suerte, era padre de dos varones sanos y fuertes. El único problema, la única mancha en el expediente de Pulido era su adicción crónica a la nicotina.
Cuando reunió toda la información y se armó de valor para volver a tocar el tema con Katty, ella se sorprendió mucho más que indignarse de que su esposo no haya abandonado tan loca idea, pero esta vez le prometió escucharlo con atención ya que su marido parecía hablarle muy en serio.
Cuando Sergio le enseñó las fotos de Pulido recogiendo a sus hijos del colegio, cuando le leyó el artículo que había aparecido sobre su libro DEMOCRACIA & LIBERTAD, en el diario EL GLOBO, y hasta cuando le enseñó un video tape sobre la entrevista que le hicieron a Pulido en el programa de Rosalía Arteaga, ya Katiuska, confundida, no sabía qué decir.
Todo esto le contaba Katiuska a Pulido por teléfono y finalmente le dijo que si él que había escrito sobre la poligamia y que supuestamente estaba convencido sobre aquello, estaba obligado a pensar en la posibilidad de donar su semen para fertilizarla o, en última y desesperada instancia, a dormir con ella -con la autorización de su esposo-, sólo el tiempo necesario hasta que ella quede preñada y que luego de cualquier manera que sea, él se comprometería a renunciar a la paternidad del niño o de la niña, y sobretodo, a mantener todo el asunto de la fertilización en absoluto secreto para la tranquilidad y felicidad del niño y de aquella familia, que tanto había sufrido y que no quería adoptar porque estaba dispuesta a lo que sea por tener un niño de Katty.
Pulido no sabía qué pensar.
La chica sonaba desesperada, pero el asunto le parecía a Pulido una idea traída de los cabellos. Lo que más temía era la reacción de su esposa mormona, Penélope. Aunque, si era por ese lado, los mormones practicaron, por mandato divino, la poligamia para proteger a los niños huérfanos y a las viudas de los élderes, caídos mortalmente, como víctimas de la persecución de que fue sometida su secta por intransigentes e intolerables ciudadanos estadinenses. Todo eso pasó de verdad, la poligamia, las familias plurales de un solo padre y varias mujeres hasta que el gobierno norteamericano les dijo que si no cesaban en aquellas prácticas, el Estado les confiscaría todos los bienes a la Iglesia fundada por el profeta y patriarca José Smith.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)

(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


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