miércoles, 28 de agosto de 2013

La felicidad de Pulido (parte 8)

Imagen tomada de http://www.webdelhombre.net/



Una noche, recibió una llamada telefónica de la secretaria de la doctora Rosalía Arteaga Serrano, en la que le decía que estaba invitado a una entrevista, por televisión para que comente en su programa CARA A CARA CON ROSALÍA, sobre sus dos libros tanto el de DEMOCRACIA & LIBERTAD como de su segundo libro: LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA.
Pulido un poco animado le dijo que aceptaba y ahora el problema era buscar de donde sacar los treinta dólares que le costaba el viaje a Quito para hablar sobre sus libros.
Cuando salió medio alegre al patio de su casa a fumarse un último cigarrillo, pudo ver parado al frente de la acera de su barrio a un oficial de la marina, probablemente de P2 Inteligencia Naval, que estaba también fumándose un cigarrillo. Esto descorazonó a Pulido. Nuevamente cayó en el agujero infernal del nerviosismo y empezó a temblar. Lo primero que se le vino a la mente era que lo venían a detener por la coima de un dólar, pero eso era ridículo, ¡qué manera de pensar estupideces la de Pulido!, cuando terminó su último cigarrillo se fue a la cama a dormir la tremenda crisis que le había ocasionado la visión de ese oficial de la marina, parado allí, frente a su casa.
Al día siguiente, fue despertado por Penélope, toda excitada que le enseñaba la página de los editoriales del diario EL GLOBO. En aquellas páginas, la sección de literatura política le había dedicado un buen párrafo a su libro LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA, donde se lo mencionaba como un autor original, aunque acusaban cierta influencia de Milton Friedman y el profesor Friedrich von Hayek, pero que aquel libro abordaba unos temas casi tabúes de una manera sincera, impresionante, profesional y hasta con cierto toque de humor, algo que era verdaderamente fuera de serie. El columnista Ignacio Carvallo Castillo, le echaba toda clase de flores por su trabajo y hasta lo calificaba de: “un verdadero intelectual de derecha, rebelde, pero que escribía no sólo con la mente sino con el corazón”.
La anciana madre de Pulido estaba ¡orgullosa! de su hijo, su padre no alcanzaba a creer lo que sus ojos leían en el periódico. Penélope le enseñaba a sus hijos el artículo y les decía:

-         Miren, están escribiendo sobre el libro de su padre...

Pulido fue a la tienda de la esquina, bajó corriendo la loma a toda velocidad a comprar un ejemplar de EL GLOBO, para recortar el artículo y leerlo mientras se despachaba una taza de café y no podía creer lo que sus ojos leían. ¡Estaban hablando de su libro de una manera excelente!, ¡Al fin, al fin había llegado!
Pero pronto le entraron unas dudas y una depresión lo empezó a abordar y a mordisquear como un gigantesco dragón de Comodo. ¿Ahora qué iba a hacer?, ¿con qué palabras explicaría el contenido político de sus libros en la entrevista con la doctora Rosalía? Una cosa era tener todo el tiempo del mundo o al menos el de las noches y el de las madrugadas para escribir poemas y realizar una serie de digresiones filosóficas sobre sus teorías políticas, pero otra cosa distinta era salir en televisión y HABLAR, sin tartamudear, sobre el contenido de sus libros. Además, había escrito tantas cosas, que con los nervios se olvidaba de muchas de ellas. ¡Por todos los rayos!, ahora, ¿qué iba a hacer?, después pensó que lo mejor era no perder el control y que tenía que tranquilizarse, ya vería él cómo saldría adelante en este nuevo desafío.


Por: Sam Scholl (narrador ecuatoriano)

(Fragmento de la novela Ineptitud que será publicada -como dos anteriores obras- por entregas semanales)


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