viernes, 17 de agosto de 2012

The piano man y una familia venida a menos (capítulo 2, parte 1)



El mundo mismo de todas las cosas no lo hizo ninguno de los dioses ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego siempre viviente, que es encendido gradualmente y extinguido gradualmente.

Heráclito el oscuro

Nuestro gran error está en tratar de obtener de cada uno en particular las virtudes que no posee, descuidando cultivar aquellas que posee.

Margarita Yourcenar

¡Ah, qué furor, qué angustia hay en mi corazón!
Desespero y pienso en el suicidio,
Presa de un frenesí ¡ay, ay de entrambos!
La mente del esposo renueva los esfuerzos por recobrar tu amor.

Poema de Tonga, de Polinesia

Pulido fue invitado por el guru del templo Krsna a un retiro en una finca que quedaba vía a la costa. Estuvo en el templo a las seis de la mañana y se fueron un grupo de personas a la finca que era cuidada por Francisco. Habían sembrado yuca y toda clase de granos, en especial uno que parecía fréjol palito. Los devotos llevaron las ollas, y fueron a Progreso, que quedaba cerca para comprar arroz, aceite, condimento sabora, sal, tomates, queso sin sangre y ajino moto. Pulido se puso a caminar por el terreno y todo le parecía un lío en su cabeza. Era un domingo de cielo nublado y a esta misma hora Penélope estaba en el templo de los mormones, sola sin su esposo, conversando y departiendo con sus amigos los élderes y las mujeres mormonas sobre lo difícil que es ser una madre y esposa en el siglo XX. Hablarían del sacrificio de Jesús, darían testimonios de amor celestial y de cómo se debe reprender a los hijos con ternura, de la fidelidad conyugal, de la lealtad y del apoyo que toda esposa mormona le debe a su esposo. Escucharían conferencias en vivo y directo por satélite sobre el sacrificio de los mormones en tiempos de penuria económica, y de la esperanza que no debe faltarle nunca a un Santo de los últimos días. Sobre la necesidad de no abandonar el país y de quedarse en la línea de fuego, luchando por su familia en medio del desempleo galopante, la guerra civil solapada entre costeños y serranos, y de la destrucción económica.
Pulido observó como pronto una madre Krsna colocó la olla sobre una parrilla que Francisco había improvisado al excavar un hueco en la tierra, llenarlo de leña y encima colocar unos fierros que sostengan la olla Krsna. Le encendieron fuego a la leña y empezaron a hervir agua. Luego empezaron a sacar de la tierra la yuca, a pelarla y la iban colocando en la olla con el agua hirviendo. Otros devotos se ponían a pintar el tronco de los árboles con una pintura especial, anti termitas. Pulido se puso a regar las plantas de yuca y a meditar sobre todo el contenido de su vida. Penélope estaba a punto de volver a ser madre y él estaba más chiro que nunca. De pronto el guru se le acercó y le dijo que dejara de pensar y que le ayudara a pelar los granos para ponerlos a cocinar junto con el arroz y la yuca. Mientras se hallaban en esta faena hablaban sobre el alma, sobre Jesús, que el guru afirmaba que era una encarnación de Dios. Un ser purísimo que tenía la venia de Dios para obrar milagros.

-       Y volver locos a los judíos del Sanedrín- dijo Pulido sin mayor convicción-.

El guru se reía de la incredulidad y del ateismo de Pulido. Él no se indignaba como se indignaría un mormón por sus comentarios. Él no era un fanático ni un sectario ni pensaba que con su presencia y su incredulidad, Pulido estaba hollando lo sagrado del templo, de las reuniones y de las prácticas. El guru no quería cambiar ni por las buenas ni a la fuerza a Pulido porque Krsna era suficientemente atractivo y original para lograr eso. Si Pulido se convertía en un devoto sería por una decisión que el propio Pulido se encargaría de tomar.
Hablaron largo rato sobre filosofía mientras desgranaban el fréjol palito, sobre todo Pulido que hablaba del Cristo retratado por James Talmage, un mormón que había realizado una crónica super fiel de la vida de Jesucristo, desde que empezó su ministerio. Jesucristo había resucitado a varias personas muertas, algunas casi en secreto, curado a ciegos, paralíticos, leprosos, mujeres con hemorragias, había expulsado demonios, había multiplicado los panes y el vino, pero lo más grave es que había desafiado a la autoridad judía y encontrado así su muerte.
Pero Pulido también habló de los tres puntos cardinales del ateismo moderno que son:

  • El ser humano sólo utiliza una pequeña parte del poder del cerebro, de esta gelatina electroquímica, y cuando nacen ciertas personas – los taumaturgos-que pueden utilizar la otra parte del cerebro, se pueden producir estos magníficos actos de milagrosa fe, que llamamos “milagros”.
  • Las ideas que nos condicionan desde que nacemos sobre un Dios todopoderoso aún cuando sean falsas o inexactas tienen el poder de encadenarnos para toda la vida desde el subconsciente. Eso es lo que comúnmente se llamaría nuestra conciencia.
  • El miedo al vacío de una vida que se descubre sin sentido o el temor a la muerte nos arrojan a los brazos de este Dios del que tanto hemos oído hablar y del que tanto tememos.






Cuando la comida vegetariana ya estaba toda dentro de la olla Krsna y cocinándose, los devotos lo invitaron a Pulido a jugar volley.  Se pasaban la pelota y trataban de no dejarla caer, pero era siempre difícil coordinar aquel movimiento y unas veces la bola se iba muy alto o muy atrás, por lo que siempre la bola caía al suelo. Pulido veía aquel juego de volley como una representación de su fe en Dios y de su matrimonio con Penélope.
Cuando el arroz con yuca y fréjol palito estuvo listo, las madres los llamaron para bendecir la comida y ofrecérsela al Señor Krsna:

Nama om visnu papaya
Krsna prestaya buterde
Srimate bakhtivedanta swami
Iti namrine
Nomas te sarasvrti devi
Gaura vani pracarirre
Nevisesa sunya vadi
Pascatia deser tarine
Namo maha vadanyaya
Krsna prema padayate
Krsnaya krsna caitanya
Nanme goure tuise namahu
Navio brahmonia devaya go
Brahmana hitota ah
Jagart hilaya krsnaya govindaya
Namo humaha
Sri krsna caitanya
Prabhu nitiya nando
Sri adveita godadorer
Sri vasadi gaura bhakta vrinda

Hare Krsna
Hare Krsna
Krsna Krsna
Hare Hare
Hare Rama
Hare Rama
Rama Rama
Hare Hare


Y después de comer vino la fórmula de agradecimiento a Krsna por los remanentes de prasada:

Oh Rey en las personas que han realizado muy pocas actividades piadosas en el pasado. No surge la fe en el maha-prasadam, en el señor Govinda, en su santo nombre, en sus devotos, ni en los brahamanes ¡hermanos! Este cuerpo material es una masa de ignorancia y los sentidos una red de caminos que conducen hacia la muerte pues arrojan al alma al océano del disfrute material.
Entre los sentidos la lengua es el más voraz en este mundo es muy difícil controlarla. Pero tú amado Krsna eres muy misericordioso y nos has dado los remanentes de tu propio alimento para que podamos controlar la lengua. Tomemos, entonces, este nectaréo Krsna-Prasadam, glorifiquemos a sus señorías SriSri Radha-Krsna y cantemos ¡llenos de amor! ¡Caitanya! ¡Nitai!


Luego de bendecir la comida se sentaron en el suelo, en la tierra, como si estuvieran en la India y las madres cortaron hojas de banano y las usaron como platos. Allí sirvieron las porciones de Prasada, todavía humeantes, junto con porciones de tomate con queso. Los únicos líquidos que podían tomar los devotos eran colas transparentes como Seven-Up o Sprite, pero no colas negras que contenían cafeína, que era considerado por los devotos como una droga estimulante. La comida estaba sabrosísima y todo parecía así- según Pulido- porque todo aquello era algo completamente nuevo y revolucionario en su vida. Los Krsnas le daban un auténtico valor al acto de alimentarse de los remanentes de Dios. Pulido comió hasta quedar barrigudo y saturado como un león africano después de zamparse los restos de una cebra o como algún nativo después de un batuque con motivo de una fiesta de bodas.
Después de consumido aquel sacrificio al Dios Krsna, Pulido se acostó castamente junto a unas madres que estaban leyendo un libro santo, que narraba una serie de fábulas vaisnavas. Entonces pulido se dio cuenta que entre los textos había párrafos en sánscrito que era el idioma más antiguo sobre la tierra. Y lógicamente comprendió que para convertirse en un devoto del Señor Krsna el aprender el sánscrito era una condición indispensable. También comprendió que mientras más capítulos de literatura védica se lee, mayor es el grado de salvación del devoto o del lector. Luego cantaron el mantra Hare Krsna acompañados de un tambor y unos címbalos:

Hare Krsna, Hare Krsna
Krsna Krsna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare hare

Hare Krsna, Hare Krsna
Krsna Krsna, Hare Hare
Hare Rama, Hare Rama
Rama Rama, Hare Hare

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