martes, 7 de agosto de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 16)


 
En las noches Pulido –completamente tabaqueado-, ¿pensaba?, en su destino, en su mala suerte. En realidad para lo único que él era bueno era para escribir análisis políticos, pero no tenía educación universitaria y la literatura no se le daba muy bien porque en sus temas lo sórdido se mezclaba con el insulto, la comedia, el escándalo y la vergüenza.  De convertirse en un escritor, Pulido sería una especie de intelectual separado de la sociedad como John Dos Passos, el autor de USA. Ante una situación así, ¿qué se podía hacer?
Nada. No se podía hacer nada. No había más que seguir viviendo e ir tirando con todos los problemas que la vida le traía.

A su regreso de Montañita, Joey se entrevistó con el ingeniero Van Der Steen y comenzó a trabajar en Casa Maspons, un local que vendía mercadería deportiva, de caza y aventura en un centro comercial de Salinas. Fue en ese lugar donde por primera vez Pulido aprendió a trapear pisos. Todo su orgullo, toda su vanidad de intelectual, se vio reflejada en las humillantes aguas negras y en la mugre fría y húmeda de ese trapo sucio con que lavaba el piso.
Para Pulido un centro comercial era un lugar donde se iba a pasear, a comer y a disfrutar con la familia. Ir a un centro comercial a trabajar, meterse en la vitrina para arreglarla y trapear pisos era un asunto impensable y un cruel castigo vergonzoso del destino. Allí se la pasaba Pulido, atendiendo además a los clientes, soportando a una vieja de mierda que le hacía la vida imposible al darle órdenes en las que se le recalcaba, que las cosas se hicieran bien y no a medias. Como por ejemplo la limpieza, la armada de unas cabinas asiáticas de plástico que Pulido nunca lograba armar. Pulido odiaba profundamente a esa vieja y de la manera más vil trataba de ganarse su corazón y buena voluntad, pero todo esfuerzo era inútil, la vieja se parecía a una tormenta eléctrica que nunca amainaba. Tanta fue la presión que la vieja aplicó contra Pulido que a éste se le empezó a formar una gastritis y tuvo que renunciar.
Para rematar el asunto de la gastritis, por esa época Pulido sufría de un congestionamiento en los pulmones, porque quemaban la basura de la ciudad cerca de donde él vivía, así que, simplemente, le fue imposible seguir trabajando ahí. Cuando el ingeniero Van Der Steen leyó la carta de renuncia de Pulido llamó enloquecido a su casa y le dijo a la mamá de Pulido que no aceptaba cartas de amor(!)
Pulido se sintió despedazado y otra vez, sin empleo y chiro, tenía que hacer frente a la decepción de Penélope que veía en Pulido no al padre de familia hermoso y ejemplar sino a un esposo drogadicto, cobarde, mediocre y fracasado, con el que jamás llegaría a ninguna parte. Las continuas crisis y estallidos de mal carácter de Penélope obligaron a Joey a buscar una salida en la religión.





Pulido se acordó de los devotos Krsnas, que lo habían abordado en el aeropuerto y fue al templo que quedaba en Santa Elena. Fue un domingo a las seis y media de la tarde cuando los devotos se reunían para cantar el GAURA-ARATI. A Pulido se le explicó que para entrar al salón para adorar a la deidad tenía que sacarse los zapatos, las medias y dejarlos en un closet especial. Luego, al ingresar a la zona específica del templo donde se adora a la deidad encarnada de Krsna, tenía que hacer una reverencia al estilo de los musulmanes de tocar el suelo con la frente. Y Pulido, entonces, por un momento, se trasladó con todos sus problemas a la India y escuchaba las melodías que producían los tambores y cártalos y era testigo de los cantos y danzas hindús…

Jaya jaya gora cander aratiko sobha
Jahnavi-tata-vane jaga-mana-lobha

Dakehine nitalcand-bame gadadhara
Nikate adwaita, srinivasa chatra- dhara

Bosi yache gora lana ratna-simhasane
Arati koren brama-adideva-gane

Nara hari-adikori-camara
Dhulaya-mukunda-basu-ghos-sañsaya adi gaya

Zanca baje ghanta baje baje karatala
Madura mrdanga baje parama rasala

Bahu-koti candra jini vadana ujjvala
Gala-dese bana-mala kore jhalarala

Siva –suka-narada preme gada-gada
Bhakativinoda dekhe gorara sampada

Luego de manera simultánea venía esta otra: 

Namo namah tulasi maharani
Vrnde maharani namo namah
Namo re namo re mella namo narayani
Yanko darase, parase agha nasa i
oela veda purana vakhami
Yanko oel, manjari komala
Sri pati carana kamdle lapatani
Dhanya tulasi mella, purana tapa kiye
Sri salagrama maha patarani
Drupa, dipa, naivedya, arati
Fulana kiye barraca varakhani
Vina tulasi prabhu eka nahi mani
Siva suka narada, aur brahmadhiko
Dhurata firara maha muni jñani
Candra sekhara mella tera yaso gaoye
Bhakati dana dijiye maharani

Y sin hacer pausa continuaron con ésta:

Namas te narasinhaya parla ahlada dayine
Hiranyakasipor vaksan sila tanka nakhalaye
Ito nrsimhah parato nrsimhah
Bahir nrsimho hrdaye nrsimho
Nrsimham adim saranam prapadye
Tava kara kamala vare nakham adbhuta srngam
Dalita hiranyakasipu tanu bhrngam
Kesava dhrta narahari rupa jaya jagadisa hare


Luego de la danza y de los cánticos se sucedían una serie de veneraciones hacia la deidad en la que Joey tenía que pegar la frente al suelo y sentarse a escuchar la conferencia del gurú mayor del templo. La conferencia que daba el gurú también la daba sentado en el piso, como los demás, y siempre versaba sobre un párrafo del Bhagavad Gita el libro santo de los Krsnas.

El punto medular de la teosofía Krsna es la renuncia del devoto a todo placer apartado de Dios, Krsna. El propósito de la vida del hombre sobre la Tierra era la de adorar y servir a Dios, Krsna y pensar en él constantemente y vivir para realizar servicio devocional y apartarse de la complacencia material que era MAYA o pura ilusión.

Incluso la comida prasada, vegetariana y santa, era ofrecida primero a Krsna con la finalidad de que el devoto y los asistentes a las conferencias se alimentaran de los remanentes de Krsna y no se alimentaran de pecados. Y era santa porque era la misericordia de Dios y evitaba el sacrificio inútil y el dolor de los animales. Y de esa manera los devotos y el ser humano se cuidaban también de las malas reacciones del karma. El karma era una ley de acciones y reacciones debido a los malos hábitos del género humano. Si una persona comía carne, se daba a la lujuria, pecaba constantemente con la lengua, su karma sería nefasto y pródigo de malas reacciones, que se traducirían en infelicidad en la vida sobre la tierra y el individuo en cuestión volvería a nacer en este mundo carnal en otra especie como perro o asno.
Los Krsnas creían en la reencarnación. Pulido había consultado en la biblioteca un libro titulado: “LA CIENCIA DE LA AUTOREALIZACION”, y en él había encontrado un tema titulado:”LA REENCARNACION Y MAS ALLA DE ELLA”, se trataba de una entrevista que Mike Robinson de la London Broadcasting Company le había realizado en agosto de 1976 a Srila Prabhupada en el Bhaktivedanta Manor a veinticuatro kilómetros al norte de Londres.

El ser humano había sido creado por Krsna exclusivamente para su adoración completa. Esa fue la conclusión que Joey sacó después de leer este texto.
Después de un rato de escuchar la conferencia, Joey fue alimentado con una porción de prasada o alimento vegetariano y santo, que consistía en una porción de arroz amarillo con brócoli, una masa o puré dulce –que Joey no sabía cómo definirla por su nombre-, y un vaso de gluten, que consistía en una mezcla de avena, miel y otra cosa. La comida era simplemente deliciosa al igual que la filosofía Krsna. Ese desprendimiento y renuncia al mundo material, dominado por la partida doble de la contabilidad, -donde el debe siempre tiene que ser menor que el haber o de lo contrario todo está perdido-, era una poderosa tentación para Joey, pero no podía irse a encerrar en un templo, vivir de la misericordia de Dios y dejar a Penélope, que estaba nuevamente embarazada de Joey, jr, para buscar la iluminación de la verdad y el conocimiento puro. Simplemente no podía. También tenía que hacerse vegetariano y el plato predilecto en la casa de los padres de Pulido era la carne de res, de gallina o en ocasiones el pescado, los camarones y la concha. Y para rematar las cosas ahora Penélope se estaba distanciando cada vez más de él al abrazar la religión de los mormones con su santo profeta José Smith.
Si no fuera tan doloroso y personal todo este embrollo, Joey se moriría de la risa; sí, si escuchara que todo esto le pasaba a otra persona, le daría un ataque de risa. Cuánto daría Joey por pasarle sus problemas a otro tipo. Pero eso era un imposible. Este enredo espiritual era SU problema y él tenía que ver cómo diablos lo resolvía.

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