martes, 10 de julio de 2012

María llena o take me to the limit one more time (capítulo 1, parte 13)


 
PLAYAS GENERAL VILLAMIL

En la agencia de Playas la cosa era increíble porque el trabajo duraba hasta las cuatro y de ahí Pulido corría a la casa del gringo Andrés, alquilaba una tabla de balsa y se iba a coger olas en el punto de quiebre llamado EL FARO. Correr EL FARO en marea llena mientras se presencia el atardecer es una de las cosas más bellas y espectaculares que un hombre puede vivir. El agua era tibia, transparente y suave con la piel quemada por el sol, incluso en el anochecer. Pulido comenzó a experimentar de manera continua el placer de correr olas de noche junto a otros locales chiflados del surf de Playas. Lo más difícil era volver a recuperar el ritmo perdido. Es decir, bajar la ola desde la concha, sin estrellarse contra las rocas. Había muchos surfistas que por tratar de hacer este tipo de maniobras clavaban la punta de la tabla en el agua y la despedazaban. Entonces salían a la orilla con las tablas rotas por la mitad o con media punta de la tabla afuera. Cuando llegaba Pulido de Playas a su hogar lo salían a recibir los problemas, pero era su hogar. Al menos tenía un techo debajo del cual caerse muerto. Otras personas no tenían hogar ni un lugar al que pudieran ir a refugiarse. Nada de todas estas cosas eran ajenas a Pulido.
¿Entonces por qué lo veía todo como un error?, ¿por qué no hallaba la paz interior? A veces le daban unas crisis de angustia silenciosa y no paraba de moverse de un lado para el otro. Si se acostaba no podía leer, si se paraba no podía estarse quieto, era una desesperación constante que lo tenía agarrado de las válvulas del corazón. Subía y bajaba la loma en busca de un último cigarrillo, aunque sabía que su tráquea se estaba llenando de nicotina y que a veces le fallaba la voz y tenía que carraspear. Todo era un desastre, todo le parecía mal, una equivocación. Algo le faltaba, ¿qué podía ser?
Pasarían muchos años para que Pulido descubriera el increíble efecto de las pastillas Neurobión en su sistema nervioso.



 
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Mientras tanto, en todo este tiempo, Penélope había conocido en la buseta al élder Godard, un misionero mormón que le llevó el evangelio del libro de mormón a su vida. Los élderes la visitaban en su casa por la tarde, oraban arrodillados en la salita a su Padre Celestial sobre la circular alfombra verde, antes de leer párrafos de la Biblia o del libro de mormón y le hablaban a Penélope de la castidad, la fidelidad y de que el sexo sólo era utilizado para la reproducción, que el café, el té y los cigarrillos eran prohibidos por Dios, porque causaban dependencia y debilidad.
Siempre empezaban sus oraciones dando las gracias a su Padre Celestial por toda la vida y la salud que se tenía, luego le pedían en nombre de Jesucristo, alguna cosa que haya sido considerada de emergencia y entonces pasaban a desarrollar alguna idea que quisieran platicarle a  Penélope para luego sustentarla con citas de la Biblia y con citas del libro de mormón, del libro de Doctrinas y Convenios o de La Perla del Gran Precio.
La historia de José Smith está llena de penurias, santidad y mala suerte. Para informarse mejor sobre este nuevo asunto que aparecía en su vida, Joey cogió un libro de la biblioteca de su padre, titulado: NUESTRO LEGADO, una breve historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, y leyó sobre el acto heroico del profeta cuando permitió que lo operen sin que le administren ninguna anestesia para evitar perder la pierna tras un grave accidente.




Penélope se ponía a pensar en el cigarrillo que Joey se fumaba todas las mañanas antes de salir a trabajar y en las tazas de café que se tomaba por las noches solitarias y llenas de penumbra económica mientras escribía sus análisis políticos. Se quedaba pensando y pensando, confundida, ya que las teorías de los mormones le ponían patas arriba todo su mundo. Para empezar Joey ya le había hablado de una teoría antropológica, que afirmaba –como se afirmaba en el libro de mormón-, que los indios americanos eran descendientes de los judíos que emigraron después de que Dios había confundido las lenguas en el asunto ese de la torre de Babel, que no hay que confundir con las teorías de Piero Martire d’ Anghiero y Bartolomé de las Casas, sobre sus insinuaciones de que los indígenas sudamericanos podían descender de los judíos y las tribus perdidas de Israel. Señalaban que tanto los antiguos hebreos como los indios celebraban ritos de purificación, sacrificaban animales, ayunaban, tenían prohibidos ciertos alimentos, practicaban la endogamia, el matrimonio por servicio y, lo que era aun más sorprendente, la circuncisión. Los lingüistas corroboraban estas convicciones demostrando que determinadas palabras de las lenguas indígenas se asemejaban a vocablos hebreos. Samuel Purchas (1575-1626) clérigo rural de Inglaterra escribió en su peregrinaje de Purchas (1613), que la diversidad de culturas y religiones se explica fácilmente por la división de las naciones luego de producirse la confusión de las lenguas en la TORRE DE BABEL.
También estaba este asunto que a Penélope le llamaba la atención de esta lucha incesante entre los nefitas y los lamanitas, y la amenaza constante que estos últimos representaban para la civilización nefita por mandato de Dios, era un verdadero cóctel en el cerebro de Penélope.
¿Cómo era posible que Dios haya sacado de Jerusalén a unos hijos tan obedientes para llevarlos, primero por el desierto guiados por una brújula de tecnología incomprensible, ¿extraterrestre?, llamada Liahona, completamente divididos a poblar unas tierras al otro lado del mundo, en Norteamérica, para que se conviertan en el tronco de dos ramas históricamente hostiles y antagónicas? Y lo más incomprensible es que los nefitas estaban obligados a creer en Dios y seguir sus mandamientos o de lo contrario serían eliminados salvajemente por los bárbaros lamanitas.
Lo más difícil de entender de esta situación es que después de la caída del imperio romano, el latín –bajo la influencia de los ejércitos bárbaros-, murió y se convirtió en la matriz de una serie de lenguas romances como el francés y el español –entre otros-, y Joey se había referido a aquello como la segunda TORRE DE BABEL DE LA HUMANIDAD.

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