miércoles, 29 de febrero de 2012

ARENA ROJA (SEXTO ACTO-Fin)



El hombre no es más, por consiguiente, que disfraz, mentira e hipocresía para sí mismo y ante los demás. No quiere que se le diga la verdad, y evita decirla a los otros; y todas estas disposiciones, tan alejadas de la justicia y de la verdad, tienen una raíz natural en su corazón.
PASCAL

Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado.
Jacob Bronowski


Viste, sí, viste aquello que se había mantenido oculto.
Las oportunidades perdidas y todo aquel asunto de las sensaciones de 1982 hasta 1984.
Buscaste febrilmente una hermandad sin clases sociales y este era tu documento más político, más perfecto, habías leído mucho a Toqueville, Malthus, también habías tenido una visión en el desierto de Engabao y te convertiste en un maldito prehomínido y habías corrido desnudo, como loco, persiguiendo un chancho y lo asaeteaste y lo remataste con una gigantesca pedrada sobre los sesos calientes desparramdos sobre la arena del desierto.

Pero luego vino el accidente y te inhibiste de todo contacto con el mundo exterior y de aquellas sensaciones tan locas.
Era como si te hubieran secuestrado y te hubieran llevado a un gimnasio y te drogaran.
La razón del accidente fue una prueba de la inmensa sabiduría de Dios para dar un aviso y oportunidad a la vida de alguien. Había que salvarle la vida a una persona muy pecadora.
El destino decidió que ese día tenía que morir Wayne.
Sucedió algo como consecuencia de mi forma de ser. Era un fin de año muy hermoso con fuegos artificiales, años viejos y camaretas.
No sé muy bien lo que ocurrió, pero sea lo que haya sido, ocurrió en la camioneta de un agrónomo. El papá y la mamá de Wayne me lo encomendaron.
Wayne tenía la costumbre de llamar por teléfono a sus amigos para ir a farrear.
¡Cuando fuimos a la fiesta fashion y llegamos al Young Yep, resulta que no nos permitían el ingreso!, ¡y para rematar nos mandaron a otra fiesta que se estaba celebrando en el DRAGON DORADO!

Cuando por fin entramos nos damos cuenta de que éramos poseedores de muchos tickets de comida.
Esa noche de fin de año comimos, bebimos como reyes hasta la saciedad. A pesar de que la fiesta era de disfraces, nosotros vestíamos trajes formales de etiqueta y estuvimos comiendo y bebiendo como locos mientras nos rodeaban las chicas chinas más lindas de la Península de Santa Elena.
Cuando estábamos bien borrachos y locos nos dimos cuenta de que nadie podía manejar de regreso.
¿Quién maneja, ahora?
En esas situaciones las miradas entre los borrachos es bien jocosa, pero estábamos por acercarnos a la muerte.
Nos conocían de mala gana. No nos odiaban porque ya nos conocían pero no les gustaba que estemos en el DARDAPO. Éramos conocidos como la gallada de la academia de AIKIDO de la vuelta de la esquina.
Las pandillas se pelean también por las chicas, ese es un dato importante que no debes olvidar, brother.

La noche era bella, azul, una gigantesca luna grifota colgaba en medio de la negra noche, pero también eran las dos de la mañana.
Fuimos borrachos y locos, los tres, en el vehículo y nos enteramos que teníamos que cargar gasolina.
Mientras nos acercamos a la gasolinera a toda velocidad nos estrellamos borrachos y locos contra el poste de la gasolinera. El chofer se había quedado dormido en el volante.
Fue un milagro porque si nos hubiéramos estrellado contra la gasolinera habríamos estallado y después de incinerarnos, nuestras cenizas habrían volado al espacio exterior.
El conductor pensó que nos dejaba muertos, mejor dicho nos dio por muertos de tan terrible que fue el impacto.

La camioneta del agrónomo se estrelló del lado derecho donde yo iba y mi rostro se dio de lleno con la puerta y se me desfiguró completamente, al punto que cuando llegué a la Clínica de Los Ceibos no sabían si había perdido el ojo de lo hinchada que tenía la cara.
Durante el accidente, pasada la primera conmoción, me dí cuenta que el conductor había escapado creyéndonos muertos. Yo estaba atrapado con Wayne, soñado a mi lado.
Tenía que salir y la puerta estaba atorada y sólo podía ver con mi ojo izquierdo.
Insistí tanto, al golpear la puerta atorada con mi brazo derecho, que primero se me rompió un hueso y luego el segundo del brazo, radio y cubito marcharon y en la Clínica de Los Ceibos me tuvieron que poner unas placas que todavía las conservo, ¿ves?
Cuando al fin pude salir, un señor buen samaritano, se me acercó y pude sacar el cuerpo de Wayne.
Me llevaron a la Clínica de los Ceibos y a Wayne al Luis Vernaza.
Las malas intenciones si cuentan.
Y leíste un poema escrito por el loco Manuel que tenía por toda ambición en su vida convertirse en oficial del FEBI y que se titula: ‘Who is this guy?’.


Soy un ser humano de carne y hueso
No soy un buen ejemplo ni un mal ejemplo,
porque no soy un ejemplo de nada.
Tengo derechos, obligaciones y en medio de todo eso
tengo defectos y virtudes.
Y tengo todo el derecho del mundo a buscar tu amor.
Camino y camino y te busco en cada rostro.
Vivo prisionero, subyugado, obsesionado.
Por rendirme y hundirme en ese pequeño triangulito
negro que tienes entre las piernas.
Me siento un árbitro y un vigía.
Pero tengo que reprimir esos sentimientos
que sólo me conducen a mortales malentendidos, totales
frustaciones
Cometer los mismos errores
una y otra vez
Ya no tengo tiempo que perder
Camino en medio de este valle de sombras,
de dolor pensando en ti
Inútiles esfuerzos por mantenerte
viva en mi adolorida memoria
Pienso que si te olvido te puedes morir y me aferro
a tu cruel ausencia, que me desgarra el corazón
Al final nos quedamos solos
tú y yo
seas quién seas
No sé cómo dirigirme a ti
¿Por qué me persigues?
¿Qué quieres de mí?
¿Rectificar?
Mejor renuncia a la cordura
como lo hice ayer yo
Olvídate de rectificar y tratar de imponer o reparar
Mira adelante, el futuro de muchos cielos con estrellas
Desamparados y vagabundos acurrucándose
en una esquina oscura y cálida de la ciudad
Mira más allá
Que la vida no sólo se compone de
tierra, agua y lodo
No me arrastres hasta el fango
Yo me merezco a un trato mejor
Alza la mirada, compañero mendigo
Que el cielo se ha hecho para la contemplación
y la inspiración
Busca en otro lo que quieres de mi
Déjame en paz
No trates de organizarme la vida
Encuéntrame en el mar
En la arena por la que he andado descalzo
Soy arena y polvo estelar
Y en las noches frِías cuando te arropas
Y te escondes con hambre debajo de una sábana
Ahí estoy yo
Búscame en el mendigo loco y mugroso
que se te pega, te asusta y te molesta
por un mendrugo de pan
o que te suplica unos momentos de atención
para conversar
Ahí también estoy yo y Heráclito el oscuro
Y en muchas ocasiones
Me encontraba buscando
sentido a mi vida
Caminaba sobre la arena, mirando las olas,
escuchando el chillido de las gaviotas
Y las puertas se cerraban
Como un leproso me sentía sin auxilio
Y recordé cuando te conocí
Yo venía desterrado investigando el pensamiento
de muchos genios
Me daba de frente con tus prisas escolásticas
Te confieso que ya estaba a punto de tirar la toalla
Subí aquellas escaleras
con determinación heroica
e inaudita
Y al abrir la puerta, ¿qué me encuentro?
Tu rostro feliz con una sonrisa
de esperanza
y escuchaste una historia increíble
En todo momento dudabas de mi cordura
Yo te suplicaba, sudaba por todos lados
Estabas hablando con un desahuciado
Y decidiste apoyarme con muchas dudas
y te calmé con un poco de fe y un libro
negro que puse en tus manos.
Y te leí un par de párrafos escritos
para Doris…
Y dijiste: ‘ya no me leas más…tu libro
es un escándalo’
Ahora tienes un pie en la vida y otro
en el vacío oscuro de la muerte
Es una desatomización de la materia
y volvemos a ser tierra,
los gases de los intestinos nos
hinchan hasta convertirnos en monstruos
y luego la piel se revienta
para que escape un hedor putrefacto
en muchas tumbas del cementerio
se ve escapar la materia jugosa por la
esquina de un nicho
Es todo lo que hay en el más allá
La oscuridad, el silencio, la inconsciencia
de la inexistencia y el olvido de los que
una vez te quisieron, te amaron y te lloraron
¿En qué lotización terrenal vivirá tu alma
y en espera de qué?
Tú puedes ver el futuro y que yo ¿siento?
Los muertos suman y suman y cada día es una hecatombe
para los seres queridos




A la gente no le gusta escuchar la verdad.
La enfermera estaba histérica de nervios y no sabía qué hacer.
Yo soy un hombre semilla.
- ¿Un hombre semilla?, ¿me podrías explicar este asunto?
Ser un hombre de buena semilla quiere decir que en cualquier lugar que te siembren, incluso en un mal terreno tú floreces y das frutos.
Y yo le tuve que decir todo lo que tenía que hacer porque la enfermera estaba histérica de nervios.
Es fascinante el mundo de la cirugía nocturna en un hospital de turno en el departamento de emergencia.
La gente llega de accidentes de tránsito y todo tipo: infartados, agonizantes, heridos de bala, drogadictos con sobredosis, parturientas pobres y con niños atravesados…
Las operaciones de cirugía sin materiales y con una ausencia total de dineroson un acto heroico, pero nadie condecora con una medalla a los doctores.
Había que parar el sangrado de Wayne.
Y por otro lado está el asunto de que la cirugía plástica tiene que hacerse en seguida.
No se puede poner anestesia a alguien que ha perdido mucha sangre.
Yo había vivido la vida bien y estaba listo para recibir a la muerte. Decidido y pluto.
¡Bien!, ¡qué venga!
Haga Dios lo que tiene que hacer.
El doctor no sabía si había perdido el ojo.
Mientras estaba acostado tuve un presentimiento, que Wayne se había muerto en el Luis Vernaza y también tenía la convicción de que podía ayudarlo.
Yo estaba conciente de ser un buen tipo y de tener que hacer muchas cosas en la vida.
Siempre hay un drogadicto malo y uno bueno. Yo sentía que Wayne ya estaba pagando todos sus pecados en aquella cama de la sala de emergencia del Luis Vernaza.
Y le recé a Dios que se lleve mi vida por la de él, que haga un intercambio.
Me sentía bien con aquella decisión que había tomado.
Mientras tanto en el Luis Vernaza los doctores lo habían dado por muerto a Wayne.
Abandonado el cuerpo, ahí, al borde de la muerte es cuando la madre llega, se acerca y escucha los latidos del corazón, y recién empieza la labor de resucitación.
En el mundo material y espiritual las malas intenciones de cada hombre sí tienen sus consecuencias y tienen un valor específico, un peso atómico que determina el futuro.
Es algo así como el karma de los krsnas y la contabilidad de Dios de la que habla el profesor Updike en su novela LA FERIA DEL ASILO.

Después de tres semanas de recuperación y todavía vendados nos reunimos en EL MANANTIAL a tomarnos unas cervezas y celebrar que estábamos vivos.
Escuchábamos alegres una balada de los EAGLES, titulada: ‘All night lone’.

Existía un mundo de solidaridad y camaradería, una semilla puede ser mala o buena.
El árbol soy yo y este es mi gran testamento político.

Y aspirabas a una hermandad sin clases sociales porque habías leído mucho a Thomas Paine.
Debes aprender la lección de que no se pelea entre amigos.
El ser semilla es que tú puedes brotar en algo bueno aunque el entorno sea corrupto.
Los hombres semillas unen a los grupos de manera temporal porque todo tiende a la destrucción de la materia, la dispersión y la entropía.
Vivimos en los últimos días, es una teoría un poco apocalíptica, pero creo que se trata del fin del mundo.
Después de salir del templo Ksna, Wayne empezó a trabajar con Rod en la exportadora de palmitos y le fue bien hasta el punto de tener suficiente capital para independizarse y poner su propio negocio, pero Buchanan despilfarraba todo el dinero en farras con sus amigos.
Nunca había dejado de utilizar su agenda de farra, donde tenía apuntados los teléfonos de sus amigos.






Un día me llama a cabaretear en un bar de streap tease de negros por el Cristo del Consuelo, un barrio muy malo. Todos eran afroecuatorianos menos nosotros.
Lo acompañé porque quería saber en qué dato andaba y de pronto empieza a vacilar con una negrita que era la dura de un famoso atracante de la zona.
Él me decía que no me preocupe que yerba mala nunca muere, y yo le decía que no debía basurear así a esos tipos porque estábamos en su territorio y no en el nuestro, y había que dejarlos disfrutar y tener la percepción de que son dueños y señores de su mundo.
Wayne bailaba con la negrita bailarina de una manera muy provocativa, sacudía todo el cuerpo y se tambaleaba de lo borracho que estaba.
Ella disfrutaba el ver a dos hombres pelear y matarse por ella y sus encantos sexuales.
Entonces me dí cuenta que Wayne nunca cambiaría.

De pronto un afroecuatoriano de edad y en silla de ruedas se nos acercó y nos dijo que nos vayamos porque aquellos negros- un negro diciéndole negros a los otros-, estaban haciendo cerebro para apuñalearnos.

Cuando regresé a casa, volví a hablar con Dios y le pedí que deshiciera el sagrado convenio de ofrecer mi vida por la del descarriado Wayne.
Y en un sueño tuve una visión premonitoria en la que Wayne perdía la vida atropellado por un camión.
Una madrugada suena el teléfono y me dan una noticia gravísima y entonces me enteré que Wayne había muerto.

En una fiesta de fin de año en EL BUCANERO, Wayne había tenido una discusión con su padre por la forma en que manejaba la exportadora de palmitos y salió borracho y loco a la calle y un camión lo atropelló y lo mandó volando hasta que su cabeza se estrelló en la vereda, muriendo de contado.
Él siempre repetía que yerba mala nunca muere y en el funeral nadie creía que yerba mala sí muere.

En los 70’s existía todo un mundo de solidaridad y camaradería y nunca se peleaba entre amigos.
El ser semilla es que tú puedes brotar y dar frutos así estés rodeado de tierra mala.
Yo no creo que se pueda hacer algo por interpretar lo que alguna vez fue el espíritu playero.
¿Existió ese espíritu en la juventud?
¿Existe algo parecido a querer devolver el espíritu playero a la playa?
Los playeros no te botan.
Tienes que ser prudente y mantenerte en esa línea de cordura.
El que rompe botellas en la playa no es playero.
El hombre semilla sabe que un playero aunque te atropelle es tu amigo.
En el mundo de la playa un local no puede ser aburrido porque es alguien de la familia.
Nadie se inhibe contigo, nadie te juzga y todo el mundo te acepta tal como eres y como te presentas.
En la playa puedes experimentar el sentirte bien por las cosas que pasan tal como son.
Los guardianes de la Península de Santa Elena son un botón de muestra y en ellos puedes ver que comodidad y actitud no es lo mismo. El concepto de mantenimiento y control de las casas de la playa lo tienen ellos.
Ellos te cuidan la casa de la actividad destructora de la polilla, ¿alguna vez has visto lo que la polilla le hace a una biblioteca de madera?, se la come como el cáncer de próstata se come al hombre.
Los guardianes de la playa cuidan las casas de la actividad de la polilla, que haya luz y agua cuando los dueños llegan del Guayas.
No solamente están cuidando pocas casas. A ellos se les paga con dinero fresco del Guayas.
Ellos te enseñan lo que significa el espíritu de compartir.

Acá es la tierra de la ternura, te explico: un amigo se fue a trabajar a Alemania y en un encuentro de placer en la calle con otros amigos él comprendió lo asombroso que era para ellos que uno le prenda el cigarrillo a los demás, la cortesía es una cosa rara en los países altamente civilizados.

Los habitantes de la península no esperan nada de nosotros los guayasenses, no son ellos los que esperan por nosotros, somos nosotros los que esperamos ir allá a huir de la locura de la ciudad. Seguimos comportándonos como los primitivos Australopithecus en busca del Paraíso perdido de Adán y Eva.

Por ejemplo déjame contarte algo…, el boom de los laboratorios de larvas en la Península surgió de la idea de una cholita playera, estudiante de la Politécnica que descubrió unas larvas de camarón en el agua estancada de una piscina de laboratorio y ella aplicó el mismo principio en una piscina con un sistema de oxigenación de agua.
La chica descubrió que había larvas de camarones que se desarrollaban y entonces se produjo una retracción de información sobre los laboratorios de larvas de camarones.

Recuerda esto hermano un hombre semilla florece en cualquier parte aunque el medio que lo rodea sea corrupto.

En una fiesta de aniñados en Salinas me encontré con el abrumado padre de una futura cantante y le dije que no cometa el error de ir a las radios o a las disqueras nacionales porque le iban a robar. Lo mandé a las radios de MIAMI y de inmediato las canciones de la chica pegaron en la comunidad hispana de la pequeña Habana de MIAMI; en otra ocasión todo un proyecto de un estudiante de la politécnica de conseguir elaborar un pan de harina de plátano estaba al borde del fracaso porque el pan de plátano no tiene levadura como la harina, y no se inflaba, y yo vengo y lo invito a tomarnos unas cervezas en EL MANATIAL y le digo, entre trago y trago, a esa persona, que modifique la ingeniería del horno para que en un momento determinado de cocción del pan, la masa reciba unas gotas de agua y con el vapor la estructura molecular de la harina de plátano se hinche y pueda conseguirse el resultado que el ingeniero quería y el éxito fue inmediato.

En otra fiesta de aniñados en Salinas le demostré a Wayne que en la playa, todos éramos un grupo unido de gente playera con buen espíritu. Una fiesta de aniñados en la playa no funcionaba si no iban todos los playeros, y fui verdaderamente explícito: tenían que ir todos o no iba nadie.
La chica que organizaba la fiesta en Salinas estaba triste porque a su fiesta exclusiva no iba nadie y tienes que comprender que en la playa se fuma marijuana por el frío.
El escritor debe escribir lo que no puede ver, lo que la gente no puede ver para ser leído por la gente que quiere volver a experimentar aquella felicidad de caminar sobre un manto de arena roja. Un manto de arena roja…
Cuando la mamá de la chica salió en la camioneta recogiendo por el malecón a toda la gente que estaba parqueada escuchando música en el malecón, entonces la casa se llenó de gente y la fiesta fue un éxito.
Recuerda bien esta nota, brother, un hombre semilla crece, florece y da frutos en tierra mala o en el desierto o sobre las rocas o donde sea, brother…


FIN

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