miércoles, 22 de febrero de 2012

ARENA ROJA (QUINTO ACTO)




A veces pienso que si pudiera hacerse una película sobre la vida de uno, una escena de cada dos sería sobre la muerte. La muerte va tan rápida que no nos damos cuenta de ella. La destrucción y la resurrección, como latidos alternos del ser, pero la velocidad les hace parecer continuos.

Saul Bellow


No puede haber una filosofía, ni siquiera puede haber una ciencia decente, sin humanidad.

Jacob Bronowski


Debemos siempre tener presente que el verdadero contenido de la evolución (tanto biológica como cultural) es la elaboración de un nuevo comportamiento.

Jacob Bronowski

Tenía que ir a confesarme con un sacerdote porque estaba perdiendo el juicio.
El sacerdote recibió mi llamado telefónico y me concedió la entrevista, entramos en el confesionario, el sacerdote abrió la pequeña puerta de madera y después de una larga pausa de silencio, mientras yo trataba de poner orden a mis atropellados pensamientos y luego le dije:

- Padre, le dije-, todo comenzó cuando era un niño.

Tenía una amiguita linda que se llamaba Maggi con la que jugaba a los vampiros. Ella experimentaba un placer extraordinario cuando me viraba los párpados, me ponía colmillos de plástico y la perseguía por toda la casa con las luces apagadas y con una linterna en la mano, jugando a los vampiros y la correteaba por toda la casa.

El sacerdote riobambeño escuchaba tranquilo con la cruz de Cristo en la mano.

Todo se trataba de un juego inocente, al principio. Maggi experimentaba un gran éxtasis de susto cuando finalmente la alcanzaba y ya rendida se dejaba morder la yugular de broma.
Recuerdo que en algunas ocasiones, generalmente debajo de la cama, ella y yo experimentábamos verdadero placer sexual al tocarnos, ella tratando de resistirse y yo luchando con mis colmillos de plástico por consumar el sacrificio simbólico en que montado encima de ella la poseía, dominaba y le succionaba la sangre de su yugular.

Con el tiempo ella se fue a estudiar a Bulgaria y no supe más nada de todo este asunto.
Un fin de semana de esos en que me hallaba sentado bebiendo mi whisky, mientras observaba el show de una bailarina desnuda, saqué un poema del bolsillo de la chaqueta y lo leí, se titulaba: ‘EL FUTURO’.


Nacemos desnudos, marcados con el destino
De la muerte
Unos vienen al mundo con el crédito
De una botella de Champán como
Afirma William James
Venimos al mundo con frío
Unas veces anunciándolo a gritos
Nos alimentamos y crecemos
Pocos, son una minoría, los que tienen amor
Y compañía
Otros venimos con la soledad
De la muerte en el cuerpo
Nos desarrollamos con el lento
Transcurrir del tiempo
Nuestro cuerpo despide inmensas
Energías
Pero no son inagotables
Si los ríos se secan
¿por qué no el semen y la
energía existencial de los hombres?
Es el llamado de la muerte
Lo que nos pinta el pelo con canas
Y las arrugas de tu rostro
Aquel oscuro nicho vacío que nos
Espera a todos
La descomposición , los gusanos…
El no volver a ver, ni a oír
…ni a pensar…
¿Tal vez me encuentre con el
sufrido Lincoln y su asesino después de
mi refrescante lectura?
Pero el asunto del Paraíso me tenía
Preocupado…
¿Qué hacía la serpiente y el árbol
con aquellos frutos del conocimiento
en un lugar perfecto?
¿Qué sentido tenía la existencia de
la imperfección en la perfección?
Y aquella sensación de vergüenza cuando
Dios los encuentra desnudos al primer
Adán y a Eva, su mujer…
¿No sería la narración del primer
encuentro sexual del Australopithecus
sobre la tierra?
¿Y quién era la serpiente?
¿No sería una tercera mujer Australopithecus
representada simbólicamente en la Biblia judía?
En fin…
Debo alejar de mi pensamiento
Aquellos esquemas muy intelectuales
Hoy vi un partido de fútbol
Y conversé otro poco
Me rasuré la barba y me practiqué
Un corte de pelo
Caminaba con hambre, pero resistí
A la tentación de un bocado
Ofrecían encebollado fuerte
Por un dólar
Camino, subo y bajo por esta loma
Interplanetaria
Sin conocer a través de la lectura
De Carl Sagan y Discovery Channel
Qué es lo que pasa en otros espacios
Y órbitas alrededor de otros soles
Todo es tan pobre por aquí
Miro por TV
El sueño de una chica
Cuéntame algo de ti
Déjame verte y hablemos, ¿sí?
Me gustaría darte un libro




Cuando terminé de leer ese poema una mujer de belleza exquisita, pero tenebrosa se me acercó, me tocó el hombro y me dijo:

- ¡Hola, apuesto cien dólares a que no me reconoces y ya no te acuerdas de mí!

Efectivamente, Padre, se trataba de Maggi, que había vuelto de Europa con un título universitario y un profundo y desquiciado conocimiento en ciencias ocultas, demonología, hipnotismo y toda clase de locuras más.
Como al principio no la reconocía por estar medio borracho y porque se había cambiado el color de su cabello, la tomé por alguna show girl nueva del bar, y borracho y loco, me empecé a confesar con ella sobre el gran padecimiento amoroso por el que mi corazón atravesaba en esos momentos…

- ¡Estoy perdidamente enamorado de una negrita bella que administra un Cyber café y ella no me corresponde!- le dije-.

Y Maggi me contestó que eso no era ningún problema para ella, y que si yo quería, ella me podía ayudar a conquistar su corazón y de manera más enfática me dijo y me pronunció la siguiente frase:

- …Y también su alma…

Y luego se presentó:

Me dijo que era Maggi y que había venido de Europa por vacaciones. Y recordamos sin límite alguno, todos nuestros juegos de fantasía de la niñez y me confesó que cuando se sentía sola allá en la fría Europa, bastaba con recordarme para volver a sentir toda aquella loca felicidad y éxtasis sexual que sentía conmigo cuando la perseguía, le daba alcance y la sometía sobre la cama mientras le embocaba su frágil cuello.
Yo le dije que me había convertido en escritor y ella me respondió que en cierta manera sabía de mis grandes dotes literarias, que en Bulgaria había leído ‘PUNTA DE ARENA’ y que a pesar del seudónimo, había tenido la certeza psicológica de que yo era el autor, y me dijo de manera más enfática:

- ¡En cierta forma tú siempre has sido mi maestro!

Y luego mientras se bebía un Bloody Mary me dijo:

- Ahora háblame de esa negrita del Cyber y dime dónde vive…

Hablamos hasta que le conté con pelos y señales todo el rollo y a estas alturas ya habíamos pagado la cuenta y la invité a cenar de madrugada en el Continental.
Le invité una especialidad gastronómica alemana compuesta por grandes salchichas rellenas con papas al horno y todo regado con abundante cerveza y nos quedamos más borrachos.

A la salida del Continental ella se detuvo extasiada frente a la joyería Cevallos contemplando los hermosos anillos de oro que se exhibían y yo la tomé de la mano, entramos, y le dije todo alcoholizado a la vendedora de turno:

- Por favor, señorita, quiero que me venda el anillo de oro, para matrimonio más caro que tenga, que es para mi esposa- le dije casi balbuciando de borracho, mientras apretaba su mano y sentía que ella me correspondía-.

Y Maggi batió palmas de felicidad mientras sentía que el calzón se le empapaba de secreto placer.

Ella se probó el carísimo anillo de oro blanco de seiscientos dólares, le arrancó el precio y se lo llevó puesto.
Cuando llegamos a su departamento me dijo que en Europa había estudiado ciencias ocultas y un poco de cosas más a las que ya no le puse mucha atención porque con el exceso de alcohol me desmayé sobre la cama de ella y lo último que recuerdo es que de pronto me encontraba desnudo y muy cómodo, mientras Maggi me tapaba dulcemente con una colcha y me decía suavemente al oído:

- Duerme querido, que yo haré tus sueños una deliciosa realidad.

Pero Padre, aquí viene lo extraordinario, mientras dormía podía verla a ella como una tercera persona, como si no estuviera dormido, como si aún me hallara despierto con mis párpados abiertos, y vi que volaba junto a ella, y que viajábamos a una velocidad increíble a la casa de Fanny, la morenita que trabajaba en el Cyber y la vi a Maggi entrar, mejor dicho, convertir su cuerpo sexi de bruja súcubo, en materia invisible e incorpórea, penetrando paredes y todas las seguridades de la casa hasta llegar a la habitación de Fanny.
Luego con un gesto de sus manos y de su mente, hizo que la chica dormida en la cama, abriera sus ojos…eran unos ojos aterradores de ser muerto en vida y llenos de terror, como si ella estuviera inmovilizada compartiendo la misma terrible pesadilla y no pudiera gritar ni moverse ni hacer nada para impedir aquel asalto…

A estas alturas, Padre, yo estaba aterrado por el viaje astral y el realismo de esta pesadilla, y de todo este experimento, y trataba inútilmente, de despertarme del letargo del alcohol, pero un poder inexplicable hacía inútiles mis esfuerzos por revelarme de esta situación, y permanecí así, atrapado, en la cama bajo el poder oculto de Maggi, como testigo único de lo que me parecía un mal viaje astral de borracho y loco.

Luego Maggi desnudó suavemente a Fanny y con manos hábiles y diestras le sacó hasta la última prenda de la chica.

Después la bruja súcubo abrió su boca provista de labios de belleza exquisita y aparecieron unos bestiales colmillos de agudísimo filo como los de un guepardo.

Yo seguía siendo un testigo aterrorizado pero impotente de todo este drama y quería gritar y liberarme, pero era como si una mano poderosa me lo impidiera.
Luego Maggi fue penetrando sus afilados colmillos en la yugular de Fanny y empezó a succionarle la roja sangre de hierro y también Maggi había desnudado su cuerpo, dejando al descubierto su pecho izquierdo de cuyo rosado pezón fluía un líquido medio lechoso, medio sanguinolento y de color rosa, que flotaba en el aire y viajaba en dirección a mi boca.

Entonces, a estas alturas, Padre, sentí en mi paladar el gusto de la sangre de Fanny y la leche apasionada de Maggi, que me amamantaba en este diabólico ritual de locos. Estaba indignado y quería gritar, quería liberarme de esta fuerza sobrenatural que me sujetaba, pero todos mis esfuerzos eran inútiles…

Entonces desperté asustadísimo en la barra del bar de streap tease, todo empapado de sudor y salí a la calle corriendo como un loco y esperé estar lejos del bar para gritar con todas mis fuerzas, cuando mis pupilas irlandesas sufrieron el fiero contacto de la luz matinal, logré tranquilizarme.

Desde entonces padre, no puedo dormir y tengo miedo a soñar y no he vuelto a ver a Maggi, y Fanny ya no trabaja en el Cyber.
He dejado la bebida con mucha dificultad, pero tanto Maggi como Fanny siguen apareciendo en mis sueños, padre.

Maggi me invita a penetrar en el cuello de Fanny todas las noches, cada vez que duermo. Sus imágenes vibran de oscuro placer porque estoy muerto y no me reflejo en los espejos y ellas me dan su vida cuando mis labios succionan sus líquidos vitales por las heridas que Maggi abre en el cuello de Fanny. Y yo vivo en sus entrañas y ellas sienten verdaderos orgasmos con todo esto.
Padre, esto es serio, el otro día la niñera de la casa sufrió un accidente en la cocina al abrir una conserva de atún, hiriéndose en el dedo.
Y cuando ví brotar de la piel aquella sangre negra y humeante como el hierro fundido, utilicé mil pretextos y convencí a la niñera de que lo mejor para cerrar la herida y cicatrizarla era que me dejase chuparle la sangre del dedo.
¡Y qué cosa tan rara!
Era como si Maggi me hubiera traspasado sus poderes hipnóticos, ocultos, porque la empleada puso los ojos vidriosos como aquella primera vez que los vi en Fanny y se dejó succionar media pinta mientras sufría varios orgasmos sexuales.
¡Padre estoy perdido!, ¡creo que me estoy volviendo loco!

Noche tras noche, en mis sueños, comienzan los viajes astrales y ahora se aparecen las dos: Maggi y Fanny y la bruja súcubo de Bulgaria me enseña el anillo de matrimonio y acto seguido me ofrece la dulce carne del cuello de Fanny, que no sólo oculta la yugular de la morenita sino aquel placer secreto y prohibido por los dioses, que me devuelve la vida llena de energías y poderes cada vez más profundos.

En las noches puedo ver en la oscuridad con más agudeza, penetración y perfección que antes, escucho mucho más con la misma habilidad que un ciego, pienso mucho mejor y mis condiciones físicas son impresionantes.

Un día después de una sesión nocturna de orgía y sangre, me decidí ir a buscar a Fanny a su casa en Urdesa.
Salí temprano en la mañana y la hallé efectivamente desayunando en su departamento y me manifestó con gran sorpresa la felicidad de mi presencia.
Me hizo pasar y nos desayunamos juntos, ella todavía en pijamas y yo temblando de susto por la experiencia diabólicamente sexual de la noche anterior.
Cuando le pregunté el porqué ya no trabajaba en el Cyber, se rió a carcajadas y me dijo que por sus estudios, ahora trabajaba en el mismo Cyber, pero en el turno nocturno. Aquella respuesta explicaba muchas cosas entre ellas que yo estaba loco.
Luego de desayunarnos, Padre, vino lo extraño, me dijo enfáticamente que se iba a desnudar para bañarse, y dejando todas las puertas abiertas, como invitándome a que la siguiera, se metió en la ducha y entonces era una cosa rarísima porque yo aún seguía sentado en el comedor, pero era como si mi alma se desprendiera de mi cuerpo y le siguiera los pasos hasta llegar a ver su cuerpo moreno, completamente desnudo, con su pequeño triangulito de vello púbico, que flotaba en medio de sus piernas, ¡y qué horror!, en uno de sus dedos estaba ensartado el anillo de matrimonio de oro blanco de seiscientos dólares, que aquella noche le ¿había comprado?, a Maggi.

Es terrible Padre, terrible.
Entonces ocurrió aquello, mi mente podía oir la voz de Fanny, ¿o era su alma perdida que me aullaba desde el infierno?, que me imploraba, que me gritaba de pasión. Aquel vello púbico escondía unos pliegues de sexo ardiente e insatisfecho.
Y yo estaba listo para volver a morir, simplemente, no podía evitarlo…

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