miércoles, 25 de mayo de 2011

Más allá de todo compromiso metalero


Siempre los compromisos en un evento terminan arruinando la objetividad del cronista, porque ante todo está la amistad y la buena onda. Cuando se da un paso más allá, y se ha roto este pacto no determinado, se es el “enemigo”, el que busca hacer daño sin pensar en las consecuencias, cuando resulta que es todo lo contrario, se valora las consecuencias, pero también el análisis, que desde la perspectiva de la experiencia da la razón.

La balanza está de nuestro lado cuando justificamos los criterios, cuando creemos que es más importante poner los pies en la tierra, ser sinceros y no crear falsas expectativas en torno a los distintos factores que inciden para que una banda, sea desde un toquín improvisado o en un concierto con toda su detallada y acertada logística, funcione.





El viernes pasado la banda Striatus (banda heavy metal de Manta) realizó un toquín -concierto pequeño- en una terraza cerca de la terminal. Sífilis, Monolongo (quiteños que debutaban) y Munición fueron las tres bandas iniciales (de esta última me reservo cualquier comentario para no herir egos).

Poro las bandas que crearon expectativa fueron Striatus y los quiteños Furtivo (cuyas fotos acompañan este post) estos segundos derrocharon energía y excelentes temas. Un desenvolvimiento escénico que atrapó inmediatamente al escaso público. Temas de corte social, que más allá de los riffs apabullantes lograron una socialización certera. Se trata de una banda que promete y a la que hay que seguirle la pista urgentemente.






Los organizadores cerraron la noche. Su objetivo principal se logró: presentar su reciente demo homónimo (que consta de tres temas y se puede leer una reseña aquí). Heavy metal comprometido, de garra e intensidad, elementos idóneos para el éxito. Musicalmente la banda está en su mejor momento, pero (y aquí viene el paso arriesgado para arruinar toda amistad) la vocalización no funciona.

Una banda, si es que existe un compromiso total -no individual sino colectivamente- debe trabajar sus falencias. Striatus tiene un buen nivel musical, pero su vocalista carece de muchas cosas para darles el arranque justo. Se necesita un mejor desenvolvimiento escénico, más presencia, más interacción con el público, pero sobre todo talento en su oficio. Ser vocalista es dar la cara por la banda, es la voz y cuerpo irrumpiendo ante los demás, es el personaje destacable y muchas veces sobresaliente, y cuando ninguna de estas características funciona se debe buscar alternativas, por más radicales que estas deban ser.

Un toquín necesario para volver a indagar cómo avanzan las agrupaciones locales, algunas creyendo que la simple bulla y saltos les da la certeza de hacer metal, otras en cambio avanzando y madurando rápidamente, siempre y cuando reconozcan las partes no funcionales y que urgentemente deben arreglar, si es que su propósito es el de asumir el metal con responsabilidad.





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