martes, 9 de noviembre de 2010

Un abismo engullendo con desesperación





¿Por qué las bandas buenas (aquellas que nos remueven desde ese adentro emotivo) deciden traicionarse a sí mismas para desaparecer? A veces intento creer que el tedio invadió sus objetivos iniciales, que la desidia y el mandar todo al diablo fue una razón suficiente para el término final. A veces.

La primera vez que escuché Abismo Eterno (banda guayaquileña, para quienes no se han encontrado con su música) supe que entre ellos y yo había una conexión impalpable, ligada desde la poesía irradiada, desde el odio y desesperación más acérrima que desbordaba desde sus líricas y acordes asfixiantes. Melodías cortantes que entraban para no abandonar. Eso era su música, eso fue desde la primera vez y eso continúa siendo desde el recuerdo interminable de mi reproductor.

La última elegía del guardián (Black Castle, 2001) es un trabajo único, no por ser el primero y último de su producción, si no por el sentido poético-trágico-existencialista donde persiste un lamento agónico y enfurecido ante la impotencia de los sucesos vividos, donde la añoranza es vista desde una perspectiva lúgubre, donde la ira se regocija desde una ganancia sexual y donde cada acorde es orquestado desde una melancolía oscura y penetrante a los sentidos. Es un abismo engullendo con desesperación.

He podido acceder a los ensayos del 2005 (una especie de borrador de lo que iba a ser su segundo álbum) y los he imaginado como los temas que consagrarían a la banda, por superar aquella emotividad inicial, por ser más profundos en su concepto sombrío, donde un grito de dolor inmaterializado se escapa y cala. ¿Qué pasó? Aún no lo sé con certeza. Sólo sé que una banda y un segundo trabajo quedó en el limbo desamparando a quienes creímos desde el inicio en su obra, a todos nosotros se nos traicionó de la peor forma: dándonos la espalda como público. Pero la traición ha sido para ellos mismos como artistas. Un final que pudo ser mejor, sin duda.
Actualmente la banda (y esto por referencias de videos) ha vuelto, no ha formarse si no a reformarse, y es que la diferencia radica en que ya no me suena igual, otro vocalista intenta emular el dolor ofrecido desde un micrófono (y esto va más allá del lazo amistoso que pueda tener con Marco Martínez, primer vocalista). Hay temas nuevos pero no he logrado la afinidad pasada. Réquiem por Abismo Eterno (los viejos y primeros). Se vistió de rosas este silencio...

No hay comentarios: