lunes, 16 de agosto de 2010

¿Rockeros estúpidos?

Nueva camada de rockeros manabitas, aún en la complicada etapa de madurez musical e ideológica.




Cuando creo que el prejuicio contra la comunidad rockera ya fue parte de la historia, resulta que siempre me encuentro con personas que me recuerdan lo equivocado que ando, porque nada ha cambiado: el rock y los rockeros continúan siendo los mismos ridículos, adorados de satán, drogadictos, emocionalmente devastados, fracasados y sobre todo estúpidos golpeándose mientras bandas de letras y ritmos incomprensibles blasfeman desde un escenario.

Es gracioso tener que enfrentarse a comentarios como estos, pero más difícil volver a retomar los mismos argumentos de defensa para aplacar el prejuicio, la mentira sobreviviente producto de una ignorancia común. Entonces es cuestión de demostrar que el rock es más que forma y apariencia, que el rito del mosh es más que un “baile estúpido” (es la expresión corporal y de euforia con el que los rockeros demuestran su aprecio por melodías que gustan) que existe una ramificación ideológica y rítmica compleja, donde el rockero actúa, se vivifica y regocija.

¿Rockeros estúpidos? No lo creo. Quizás estúpidos que sobreviven los temores infundados por otros temerosos, reacios a conocer una cultura distinta. Y todo porque a veces es mejor continuar en el confort de la mentira antes que asimilar una verdad dolorosa que mande a bajo creencias distorsionadas.

¿El rock una estupidez? ¡jamás!

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