lunes, 26 de julio de 2010

El amor desde el rock


La primera vez que Roberto dedicó una canción a una novia, ésta sorprendida le dijo: “¡si existen los rockeros románticos!”. Desde luego que nadie había dicho lo contrario, porque en la historia del heavy metal y el glam han existido bandas que más allá de la creación de temas insignes en la vida de un rockero, supieron marcarlos desde sus baladas.

Canciones para las distintas etapas del amor: las que hablan de la ensoñación y anhelo de un hombre por una mujer (y viceversa), pasando por las más atrevidas dirigidas al deseo y encuentros sexuales, hasta las enfocadas en decepciones y rupturas de parejas. El rock y el amor han sido una combinación exitosa, muchos se unieron mediante una balada rock y asimismo otros encontraron en ellas el refugio adecuado tras sus fracasos.

Héroes del silencio y Ángeles del infierno fueron las primeras bandas de cabecera de Roberto (quien en la calle podría pasar por el típico metalero “maldito” y hasta “satánico”). Recuerda como en soledad y con panas coreaba Pensando en ti, Si tú no estás aquí y Jugando al amor, todas de Ángeles. Ahora ya no son sus bandas preferidas, pero las recuerda sin vergüenza. Y no, no es una contradicción lo que me cuenta, él que ahora vive para el death y black metal.

Susana fue la novia que lo marcó, ¿por qué? “Porque a ella dediqué Todo mi mundo eres tú de Sangre Azul, una canción especial que debe encontrar a la persona indicada”. ¿Y lo fue?, “no, me cortó por un pelagatos novelero que la trabajó a punta de Bon Jovi”, me dice, mientras ríe y su camiseta con el estampado de un seudo demonio simula una carcajada perturbadora.

Las baladas rockeras lo perseguirían por algún tiempo, porque después de Susana llegaría Lorena y Graciela, dos de sus mejores (y también peores) novias, con ellas entendió a llaga viva el desamor, el desdén más salvaje que un hombre pueda soportar, pero lo superó, y todas esas heridas lo ayudaron a comprender que no debía bajar la guardia, ni dejar que lo emocional se interpusiera en lo racional.

¿Entonces en ti no hay Nada de amor? “Sabes que a mí también me llegó mi hora Bajo Sueños, esos temas corta venas, y cuando estás hecho trapo, son precisos para hundirte más”, ¿Y llegaste al fondo? “un chance, ahora estoy curado”. Roxana, su actual pareja, no le ha fallado y eso lo ha salvado de retroceder su cinta existencial y desempolvar sus viejos casetes donde el amor, desde el rock, siempre duele bien.

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