viernes, 7 de mayo de 2010

Decapitados, metal y poesía




En estos días que el metal más extremo se mantiene salvaguardado para un puñado de fieles seguidores, otro grupo con mentalidad más abierta y menos prejuiciosa intenta encauzar este mismo metal extremo con la poesía. La finalidad: lograr un mejor acercamiento de la literatura mediante la música.

Los quiteños Decapitados (ex Procesión) son uno de estos ejemplos. Partiendo de su nombre como símbolo de una época de creación modernista y fatalista dentro de la lírica ecuatoriana (¿podremos algún día identificar bandas influenciadas con otras tendencias poéticas? pienso en Lassen). Y no ha sido el hecho de que entre sus filas esté una poeta, sino el enfoque compositivo death doom al que han llevado su música.

La pus de la mentira (2009, independiente) su tercer disco, nos lleva por estos caminos unificados. Un trabajo cuya línea temática se aloja desde el anticristianismo, aunque no lo es todo, y de a poco se abren canales para que la poesía, cantada o hablada, encuentre su espacio.

Pero si se trata de encontrar la conjugación precisa entre metal y poesía (más allá de los dos poemas intercalados de Mayarí Granda: Desvaríos de ciudad y Utopía), la canción que logra este propósito en su totalidad es Alegría -doom metal de alta factoría- cuya letra es de la poeta Violeta Luna (madre de Mayarí). Una adaptación capaz de revalorar la poesía junto a un género musical que por mucho tiempo ha sido visto con desagrado.

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